La pequeña cantante y baterista de 9 años Emma Sofía Peralta, conocida artísticamente como Emma Sofía, recordó este lunes el día en que cumplió su sueño al conocer a Taylor Hawkins. Foto: Gentileza.
A cinco meses de su encuentro con Taylor Hawkins, Emma Sofía homenajeó al exbaterista de Foo Fighters
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La pequeña cantante y baterista de 9 años Emma Sofía Peralta, conocida artísticamente como Emma Sofía, recordó este lunes el día en que cumplió su sueño al conocer a Taylor Hawkins, baterista de Foo Fighters que perdió la vida luego de su estadía en nuestro país en marzo pasado.
Al respecto, la paraguayita que conquistó corazones con su perseverancia y grandes dones rindió un homenaje a Taylor, dándole mucha fuerza a sus palillos con el tema “Everlong”, de la banda de rock norteamericana liderada por Dave Grohl. “Cinco meses después de mi encuentro con @taylorhawkinsofficial. No hubiera llegado hasta aquí de no haber sido por él. Esta fue la última canción que tocó en vivo! This is for you Taylor!”, expresó con mucha emoción a través de su Instagram.
La historia de Emma con la agrupación rockera se inició el 23 de marzo de este año, cuando decidió ir hasta el Sheraton Asunción Hotel con la ilusión de conocer a sus máximos ídolos. No solo fue a visitarlos, sino que llevó su batería, la instaló en la vereda del lugar y sin miedo tocó para Foo Fighters con la esperanza de ser escuchada.
Esa esperanza llamó la atención de uno de los integrantes de FF, Taylor Hawkins, quien salió a saludar a los fans que se encontraban frente al hotel y a conocer a la protagonista del ruido, quien era nada más y nada menos que una pequeña de 9 años con quien posó para una fotografía, cosa que en ese momento pudo haber sido una simple imagen que ella recordaría, pero fue la captura de un instante que recorrió el mundo y será memorable para toda su vida.
En ese entonces, la madre de Emma, Amalia, en contacto con La Nación/Nación Media, contó que ese día fue épico para ella, su esposo y su hija, ya que nunca se rindieron pese a que el concierto fue suspendido, sino que pelearon por ver a su hija cumpliendo sus sueños.
“Al final vimos la emoción en su rostro, valió la pena todo el esfuerzo. De pasar de verle con ese desánimo, con tristeza, porque no solo no iba a tocar con ellos, sino que no iba a verles luego. Al verle esperanzada de camino y a la vuelta, era un manojo de emociones”, manifestó.
Bajo las murallas de Carcasona, Ludovico Einaudi convierte el silencio en un acontecimiento
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El compositor italiano inaugura el mes de julio en el Festival de Carcassonne con un concierto agotado en el Théâtre Jean-Deschamps, donde el minimalismo encontró un escenario tan monumental como íntimo.
Por David Sánchez, desde Carcasona (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay conciertos que dependen del espectáculo. Otros, del repertorio. Y unos pocos consiguen algo más difícil: que miles de personas permanezcan en un silencio absoluto. Eso ocurrió este miércoles en el Théâtre Jean-Deschamps, el auditorio al aire libre encajado entre las murallas de la ciudad medieval de Carcasona, donde Ludovico Einaudi ofreció uno de los recitales más esperados del Festival de Carcassonne.
El cartel de “completo” llevaba semanas colgado. A las 21.45 horas, con unos quince minutos de retraso sobre el horario previsto, el pianista italiano apareció sobre un escenario desnudo, acompañado por su conjunto habitual. No necesitó grandes artificios para captar la atención de un público entregado desde la primera nota. Bastó un piano, una iluminación cuidadosamente diseñada y un repertorio construido a partir de esa mezcla tan reconocible de repetición, emoción contenida y melodías que parecen suspendidas en el tiempo.
No es casual que Einaudi sea hoy uno de los compositores vivos más escuchados del planeta. Con más de dos décadas de carrera internacional, miles de millones de reproducciones en plataformas digitales y teatros agotados en Europa, América y Asia, el músico turinés ha conseguido algo excepcional: sacar la música instrumental del circuito estrictamente clásico para convertirla en un fenómeno de masas. Su obra ha llegado a millones de personas gracias al cine y la televisión. Sus composiciones forman parte de bandas sonoras de películas como Intocable (2011), el éxito francés que dio la vuelta al mundo; Nomadland, de Chloé Zhao, ganadora del Óscar a la mejor película; The Father, protagonizada por Anthony Hopkins; This Is England, de Shane Meadows; o Insidious, entre otras producciones. A ello se suman numerosos documentales, anuncios y series que han convertido piezas como Nuvole Bianche, Experience o Una Mattina en auténticos himnos contemporáneos.
El castillo de Carcasona durante el concierto del pianista italiano Ludovico Einaudi. Foto: Gentileza
El concierto formaba parte de la gira internacional de The Summer Portraits, el álbum publicado en 2025 con el que Einaudi continúa explorando ese territorio donde la música clásica dialoga con el cine, el pop ambiental y la electrónica más sutil. Tras Carcasona, el músico continuará una gira que recorrerá Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Reino Unido y Norteamérica, consolidando una presencia internacional que pocos compositores europeos contemporáneos pueden igualar.
La estructura del recital fue sencilla y eficaz. Tras un primer bloque con toda la formación, Einaudi permaneció solo al piano durante varias piezas, en algunos de los momentos más intensos de la noche. Más adelante volvió a reunirse con el resto del conjunto para desarrollar un tramo final de creciente intensidad emocional.
El repertorio alternó composiciones recientes con algunas de las obras que han convertido al italiano en uno de los compositores vivos más populares del mundo. I Giorni, Una Mattina, Nuvole Bianche, Experience o Run aparecieron entre un programa que el público recibió casi como si se tratara de un repertorio de canciones populares, pese a tratarse de música instrumental.
Uno de los aspectos más cuidados de la velada fue la iluminación. Lejos de buscar un despliegue tecnológico, el diseño acompañó el carácter hipnótico de la música mediante cambios muy precisos. En un momento concreto, el escenario se tiñó completamente de rojo, generando una atmósfera envolvente que transformó el espacio. Más adelante, aparecieron sobre el escenario círculos y puntos creados con focos, como pequeñas luces suspendidas en la penumbra, evocando un mar de velas. No se trataba de un único efecto, sino de distintas propuestas visuales que dialogaban con la música sin imponerse a ella. La luz nunca competía con la música; la respiraba.
También destacó la complicidad entre los músicos. Dos de los solistas, especialmente el violinista y el violonchelista, recibieron las mayores ovaciones cuando Einaudi fue presentando uno por uno a los integrantes del grupo. En ese momento, el compositor convirtió al público en parte del espectáculo, invitándolo a marcar distintos ritmos con las palmas mientras cada músico recibía su reconocimiento.
Entre los momentos más emotivos de la noche destacó la participación de un joven guitarrista y teclista del conjunto: Leo Einaudi, el hijo de Ludovico, que lo acompaña en esta gira y que compartió protagonismo con Einaudi en una de las piezas más delicadas del recital, reforzando el carácter íntimo y casi familiar que impregnó buena parte del concierto.
Tras abandonar el escenario, regresó para ofrecer un último bis, recibido con el público ya completamente en pie.
Un festival de referencia bajo una fortaleza única
La elección de Carcasona no es casual. Desde hace más de setenta años, el Festival de Carcassonne, nacido en 1957, se ha consolidado como una de las grandes citas culturales del verano francés. Cada mes de julio, la ciudad recibe a decenas de miles de espectadores con una programación que combina música, teatro, danza, ópera, humor y espectáculos familiares.
Por sus escenarios han pasado algunas de las figuras más importantes de la música internacional: Elton John, Sting, Deep Purple, Santana, Bob Dylan, Leonard Cohen, Joe Cocker, Norah Jones, Lang Lang, Robbie Williams, Texas, Simple Minds o Zaz, además de los principales artistas franceses de las últimas décadas. Esa combinación de grandes nombres internacionales con una programación muy diversa ha convertido el festival en uno de los acontecimientos culturales más prestigiosos del sur de Francia.
Pero el verdadero protagonista sigue siendo el escenario. El Théâtre Jean-Deschamps se encuentra en el interior de la Cité de Carcassonne, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997. Sus casi tres kilómetros de murallas y sus 52 torres conforman uno de los conjuntos medievales mejor conservados del mundo y uno de los monumentos más visitados de Francia, con más de cuatro millones de visitantes al año.
La ciudad ha servido de inspiración para novelas, videojuegos y producciones audiovisuales gracias a una imagen que parece detenida en el tiempo. Sus murallas han acogido rodajes de películas como Robin Hood: Prince of Thieves y diversas producciones históricas, mientras que su silueta ha inspirado escenarios de ficción medieval y fantástica. Caminar por sus calles empedradas al caer la tarde supone hacerlo por uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Europa.
Quizá por eso la propuesta de Einaudi encontró aquí un marco difícilmente mejorable. Su música siempre ha evitado el exceso. No busca el virtuosismo como exhibición, sino como vehículo para la emoción. En un tiempo en el que muchos conciertos compiten por ofrecer más pantallas, más efectos y más volumen, el compositor italiano continúa defendiendo justamente lo contrario: que unas pocas notas bien colocadas todavía pueden mantener a miles de personas completamente inmóviles.
Y bajo el cielo abierto de Carcasona, entre murallas que llevan más de ocho siglos observando la historia pasar, ese silencio terminó siendo el verdadero protagonista de la noche.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Senado rendirá homenaje a la Albirroja por su destacada participación en el Mundial
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La Cámara de Senadores aprobó la declaración N.º 508, mediante la cual rinde homenaje y reconoce la destacada campaña de la selección paraguaya en el Mundial de la FIFA 2026, disputado en Canadá, Estados Unidos y México.
La declaración también dispone otorgar un reconocimiento a los jugadores, el cuerpo técnico y los directivos de la Albirroja, además de convocar a una sesión solemne del Congreso Nacional para destacar la histórica participación que puso en alto el nombre del Paraguay ante el mundo.
En el marco de esta sesión los parlamentarios de ambas cámaras del Congreso Nacional recibirán y otorgarán una distinción a los futbolistas y al entrenador Gustavo Alfaro, en reconocimiento al histórico desempeño que volvió a ilusionar a todo el país.
El documento lleva la firma del presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez y de la secretaria parlamentaria Hermelinda Alvarenga.
La selección paraguaya hizo historia en el Mundial 2026 y clasificó a los octavos de final. La Albirroja logró este emocionante pase tras eliminar a Alemania en una épica tanda de penales (3-4), luego de empatar 1-1 en el tiempo regular y suplementario.
Finalmente el seleccionado paraguayo quedó fuera del campeonato tras ser eliminado por Francia.