Joven baleada en el parque Carlos A. López será sometida a cirugía para extraerle proyectil
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Ayer lunes en horas de la noche, mientras realizaba su caminata habitual en pleno parque Carlos Antonio López, ubicado en el centro del barrio Sajonia de la ciudad de Asunción, la joven Giuliana Ailen Mellone Jara, de 24 años, fue víctima de cuatro hombres quienes la rodearon para despojarla de su teléfono celular. Tras percatarse de la presencia de otras personas los malvivientes le dispararon a la altura de la oreja, hiriéndola de gravedad.
Tras ser auxiliada de manera casi inmediata por los bomberos, la joven permanece en terapia intensiva. Su madre Mirta Jara, en conversación con canal Trece indicó que su hija permanece estable y fuera de peligro, dijo que los médicos en el último informe que les dieron este medio día les explicaron que la bala ingresó por la oreja izquierda y realizó un recorrido importante que ocasionó una fractura interna, pero que afortunadamente ningún órgano sufrió daño grave aunque la bala sigue alojada en su rostro.
“Hoy pasaría de terapia a una sala intermedia. Debemos esperar para la cirugía. Tenemos que esperar que bajen todas las inflamaciones, toda la hinchazón que tiene en el rostro y entre el viernes o el sábado entraría a quirófano, ahí deben reconstruirle una parte de la oreja, van a sacarle la bala que tiene, colocarle una placa y unos tornillos”, indicó la mujer.
En cuanto al asalto, aseguró que su hija le manifestó que en todo momento estuvo consciente tras el disparo y que vio perfectamente a quienes la asaltaron, ya que permanecieron junto a ella varios segundos antes de que le dispararan y se dieran a la fuga.
“Ella me dijo que si les ve les va a poder reconocer, porque inclusive les habló, les preguntó que más querían porque ya les dio su teléfono y ellos le seguían manoseando, le tocaban y ella eso recuerda perfectamente y me relató que eso le desesperó y le indignó cómo le tocaron todo, ella no quiere que dejemos de balde esto porque asegura que si le hicieron a ella le van a seguir haciendo a otras personas”, sentenció la madre de la víctima.
Tocó el timbre ajeno “y voló”: el video que arrasa en TikTok
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Ocurrió en Presidente Franco. Una cámara de seguridad registró una insólita escena que hoy hace reír a todos en TikTok. Aquella antigua y “simpática” práctica de “tocar el timbre ajeno y correr” se volvió cada vez menos efectiva en los tiempos de las cámaras de seguridad.
Es lo que justamente ocurrió con un joven que -presto a la vieja “broma” de tocar el timbre de una casa-, sucede un final totalmente inesperado. Mientras toma velocidad para su escape a bordo de su bicicleta, el protagonista cae al suelo ¡y hasta pierde una rueda!
Su amigo, quien también paseaba en bicicleta a metros de él, prosigue su marcha mientras el protagonista se ve obligado a cargar con su bici a cuestas.
El video fue subido por la creadora @brenvm, quien rescató el particular momento registrado por las cámaras de la casa de su hermano. “Tocó el timbre y voló…”, escribió la usuaria y explotó en interacciones.
La picardía del protagonista no tardó mucho tiempo en volverse viral. El video se convirtió en las últimas horas en tendencia en nuestro país, con 1,5 millones de visualizaciones y 385.500 interacciones reportadas.
“¡El dueño mirando la cámara!”; “Nunca vi un karma llegar tan temprano” y “Ahora voy a pensar más de una vez antes de tocar un timbre” fueron algunos de los comentarios que no dejaron pasar la oportunidad para recordar sus travesuras de infancia… cuando no existían cámaras de seguridad y TikTok.
Eusebio Ayala: adolescente de 15 años fue baleada en un presunto intento de feminicidio
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Una adolescente de 15 años resultó herida en un presunto intento de feminicidio en la ciudad de Eusebio Ayala; el sospechoso, un hombre de 30 años, se autoeliminó luego de disparar contra la menor.
El violento episodio fue reportado por la policía durante la tarde del miércoles; el hecho ocurrió en plena vía pública, en la compañía Cerro Porteño de dicha comunidad cordillerana.
La víctima presentaba una herida en el hombro izquierdo y otra lesión superficial en la zona de la cabeza, según el informe policial. Fue trasladada al hospital local y luego derivada al Hospital de Trauma de Asunción, donde quedó internada. En el momento de ser asistida permanecía consciente, según refirieron los socorristas.
El presunto autor fue identificado como Rolando Junior Meza González (30), quien escapó tras cometer el ataque. Pero, posteriormente fue localizado sin signos de vida en una zona boscosa. Tomó la drástica decisión tras atentar contra la joven.
Datos recabados por los uniformados indican que el hombre habría mantenido una relación sentimental con la menor y que, tras una discusión, tomó un arma de fuego y disparó en dos ocasiones contra la adolescente, quien cayó al suelo mientras el sujeto huía del sitio.
La víctima fue asistida inmediatamente por vecinos y trasladada al hospital local, mientras los agentes realizaron un rastrillaje y hallaron al sospechoso ya sin vida, colgado de la rama de un árbol.
En el sitio encontraron una riñonera con el revólver, cartuchos percutidos y sin percutir, el celular, dos cajetillas de cigarrillos y un kepis, informaron.
Objetos incautados por los intervinientes. Foto: Gentileza
Los intervinientes incautaron el revólver, además del celular y los demás objetos que serán sometidos a investigación.
Personal de Criminalística, el médico forense y representantes del Ministerio Público intervinieron en el lugar para los procedimientos correspondientes.
El caso se encuentra bajo investigación y las autoridades deberán determinar las circunstancias del ataque y del posterior fallecimiento del sospechoso.
Fiscalía ordena la búsqueda urgente de joven desaparecida desde el 24 de octubre
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La Fiscalía de Encarnación, departamento de Itapúa, exigió a la Policía Nacional un informe detallado sobre la desaparición una joven de 24 años que fue vista por última vez el pasado 24 de octubre. Emplazó a los intervinientes a remitir las actuaciones en un plazo de 24 horas y activó los protocolos de localización.
Tras la denuncia formulada por los familiares de Jéssica Paola Cáceres González, de 24 años, la agente fiscal Raquel Bordón de la Unidad Penal n.° 7, intimó a la comisaría a reportar las diligencias investigativas bajo los artículos del Código Procesal Penal.
Solicitó que se le informe de inmediato si ya se dispuso de manera formal el ordenamiento de búsqueda y localización de la víctima en el sistema policial. De no ser así, instruyó a que se proceda a su inmediata ejecución en cumplimiento estricto de los protocolos vigentes para casos de personas desaparecidas.
Fijó un término de 24 horas para la remisión del cuadernillo de actuaciones desde la recepción legal del pedido. La causa penal permanece abierta con el fin de esclarecer las circunstancias del hecho y dar con el paradero de la joven, que se encuentra desaparecida desde el pasado 24 de octubre en el barrio Itá Paso, en el departamento de Itapúa.
Al momento de su desaparición, Jéssica vestía una remera y un pantalón, ambos de color negro. Instan a la ciudadanía en general que ante cualquier dato, sospecha o información que pueda conducir al paradero de la joven sea reportado de manera urgente al (0986) 760 083, al sistema 911 o acudir a la comisaría más cercana.
Black Manzana será la banda encargada de abrir el Metal Feria Fest de este sábado 31 de octubre, desde las 10:00, en el parque Carlos Antonio López. Aquí un repaso sobre una banda que mueve e invita a corear sus letras. La entrada es libre y gratuita, pero se solicita una donación de alimentos no perecederos para niños en situación de vulnerabilidad.
En tiempos en que la música parece consumirse con la velocidad de un algoritmo todavía existen bandas que sostienen el viejo ritual del rock and roll como una forma de resistencia vital. No se trata solamente de tocar fuerte, de subir a un escenario o de vestir una estética determinada: se trata de creer que la música puede seguir siendo un espacio de comunión, catarsis y pertenencia. En Paraguay, Black Manzana encarna precisamente ese espíritu.
La banda nació en 2008, en un territorio tan cotidiano como simbólico: los pasillos de la Facultad de Filosofía de la UNA, entre clases, improvisaciones y zapadas en Lambaré. Como tantas agrupaciones de rock surgidas al margen de la industria, su origen responde menos a un cálculo profesional que a una necesidad existencial.
José Ferro, vocalista y frontman del grupo, lo resume con claridad: no encontraban el sonido que buscaban en ningún otro lado y decidieron construirlo ellos mismos. Esa pulsión creadora –tan elemental como romántica– es quizás la esencia misma del rock.
Black Manzana se formó alrededor de esa búsqueda compartida. Junto a Ferro en la voz y armónica, aparecen Emilio Miret y Pepelo Martínez en guitarras y coros, Nelson Miret en el bajo y Peto Demestri en batería. La formación conserva algo de cofradía barrial y de banda de amigos que crecieron escuchando discos hasta altas horas de la madrugada, alimentándose de la electricidad del rock clásico de los años setenta y ochenta. Sin embargo, reducirlos a la nostalgia sería injusto: su propuesta intenta dialogar con esa tradición sin convertirse en una simple réplica.
DUALIDAD
El propio nombre de la banda revela esa dualidad. “Black” y “Manzana”: oscuridad y sensibilidad, crudeza y cotidianidad. Hay algo deliberadamente ambiguo en esa mezcla, una identidad híbrida que parece sintetizar el espíritu de sus canciones. Ferro explica que el nombre funciona como una invitación a disfrutar de la música y del espectáculo. La frase con la que suelen definirse –“nosotros ponemos la música, la fiesta la hacen ustedes”– resume una filosofía profundamente rockera: el recital como experiencia colectiva y no como simple exhibición artística.
A lo largo de los años, Black Manzana fue construyendo su camino con paciencia y persistencia. Desde el demo de 2009 hasta trabajos como “Rock and roll hoy” (2012), “Nuestra peña” (2016) y “El rey será el primero en caer” (2024), la banda consolidó un repertorio que oscila entre la celebración y la crítica, entre la ironía y la introspección. Sus letras hablan de asuntos cotidianos, de frustraciones laborales, excesos nocturnos, personajes marginales y contradicciones humanas, pero también de cuestiones psicológicas y sociales. Todo atravesado por un humor que evita la solemnidad y permite que incluso las heridas se conviertan en canciones coreables.
Esa mezcla aparece con claridad en temas como “No tengo trabajo”, “El diablo pide whisky”, “San Juan ára” o “José Luis Félix”, dedicada al mítico Chilavert, convertido aquí en figura casi legendaria del imaginario popular paraguayo.
En sus recitales, Black Manzana despliega una energía directa y sin artificios: guitarras filosas, ritmo constante y un espíritu festivo que recuerda que el rock nació para ser vivido colectivamente y no contemplado desde la distancia.
PERSISTENCIA
Pero quizá lo más valioso de la banda sea su persistencia. Mantener un grupo de rock en Paraguay nunca fue sencillo y mucho menos en una época dominada por otros géneros y lógicas de consumo cultural. Sin embargo, Black Manzana continúa encontrando público, especialmente jóvenes que descubren en sus canciones una autenticidad difícil de fabricar.
Ferro asegura con entusiasmo que las nuevas composiciones empiezan a prender en la gente y que cada presentación suma nuevos seguidores. En esa pequeña victoria cotidiana hay algo profundamente humano: la confirmación de que todavía existen personas buscando identificarse con una canción, encontrar refugio en un riff o sentirse parte de una multitud que canta las mismas palabras.
Porque al final el rock and roll quizás nunca haya sido solamente música. Tal vez siempre fue una forma de encuentro, una celebración contra el tedio y el desencanto. Y mientras existan bandas como Black Manzana, empeñadas en sostener esa llama entre amplificadores, humo y cerveza compartida, el viejo espíritu rebelde del rock seguirá respirando.