Tras la muerte de la reina Isabel II ayer jueves a sus 96 años, cientos de internautas trajeron a memoria la miniserie británica “Years and Years” coproducida por BBC y HBO, donde en un episodio cuenta con una escena en la que miles de personas corean “God Save The King” dando a entender que la monarca había fallecido.
La serie fue escrita y creada por Russell T. Davies. Cuenta con seis episodios donde relatan la vida de la familia Lyons por 15 años, empezando en el 2019, y es gracias a esto a que la ficción distópica puede jugar con algunos hechos que podrían pasar en el futuro como crisis políticas, problemas económicos, inventos tecnológicos y hasta la muerte de personas importantes. El capítulo concreto es cuando Muriel Deacon, la abuela de la familia, presencia en la televisión la muerte de la reina Isabel II.
Otros sucesos que son vistos en Years and Years es la reelección de Donald Trump en Estados Unidos. Además, se cree que la ficción también predijo otros hechos como el conflicto entre Rusia y Ucrania, así como la aparición del COVID-19.
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El reparto está compuesto por Emma Thompson, Rory Kinnear, T’Nia Miller, Russell Tovey, Jessica Hynes, Ruth Madeley, Anne Reid, Jade Alleyne, Maxim Baldry, Sharon Duncan-Brewster, Andrew Joshi, Rachel Logan y George Bukhari.
Adiós a Isabel II
El Palacio de Buckingham informó sobre la muerte de Isabel II a meses del festejo del Jubileo de Platino por sus 70 años de reinado y a casi un año del fallecimiento de su esposo, Felipe de Edimburgo. Es la mujer que vivió en carne propia varias guerras, vio la asunción de los más poderosos, sobrevivió a la pandemia y sirvió a su nación desde sus 26 años hasta su último aliento.
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“Mis muertos tristes”: Larraín lleva fantasmas con trasfondo social a San Sebastián
El realizador chileno Pablo Larraín trajo al Festival de San Sebastián “Mis muertos tristes”, una miniserie sobre una mujer que ve y habla con los muertos en una zona empobrecida de Buenos Aires, que entró a competir este lunes por la Concha de Oro. La producción, presentada en formato de largometraje para el festival, marca el regreso a América Latina para Larraín. En los últimos años, el realizador ha dirigido cintas en inglés, y está basada en los cuentos de la escritora argentina Mariana Enríquez, quien concibió el guion junto al director.
“Mis muertos tristes” es la historia de Ema, una médico recién jubilada interpretada por la argentina Mercedes Morán que puede conversar con los muertos, incluida su recién fallecida madre con la que vive. La llegada desde Estados Unidos de su hermana (Alejandra Flechner), su cuñado y su sobrina, quien aparentemente también tiene el don de su tía, desencadena una serie de acontecimientos ambientados en una zona empobrecida de Buenos Aires, donde la violencia crece y los habitantes se organizan para protegerse.
Larraín filmó en el barrio Piedrabuena de Buenos Aires, un lugar como muchos otros de ciudades latinoamericanas construidos con viviendas sociales pero que “lentamente fueron abandonados, fueron dejados en el patio de atrás” y ahora están gobernados “por cierta forma de violencia”, según explicó en rueda de prensa.
De todas maneras, la experiencia resultó gratificante, ya que “esa comunidad finalmente resultó ser muy amistosa” y “muchos de los extras y secundarios (de la película) son de ahí”, dijo el director de “No”, “Neruda” y la trilogía en la que exploró las vidas de Jacqueline Kennedy, Diana de Gales y Maria Callas.
“Gente desalmada gobernando”
En la rueda de prensa, tanto Larraín como el reparto aprovecharon para denunciar el maltrato al mundo del cine por parte de los gobiernos de Chile y Argentina. “La cultura es la memoria, es la identidad de los pueblos” y “gente desalmada gobernando pretende matar lo poco de alma que queda”, denunció la actriz Dolores Fonzi, quien interpreta a la hija de Ema, al calificar de “pésimo” el estado del cine argentino tras el retiro del apoyo al sector del gobierno del ultraliberal Javier Milei.
Larraín, de su lado, cargó contra el ejecutivo del ultraderechista José Antonio Kast en Chile, que decidió “ignorar totalmente” la muerte del gran documentalista chileno Patricio Guzmán la semana pasada, “revelando no solo la desidia y el desprecio, sino la infinita ignorancia de quienes nos gobiernan”.
“Mis muertos tristes” entró a competir en la sección oficial del festival de esta ciudad del norte de España, que entregará sus premios el sábado en la gala de clausura. La sección oficial alberga otras dos producciones latinoamericanas, “Glaxo”, un drama de época del argentino Benjamín Naishtat presentado el domingo, y “Las disculpas de Vicentina”, del brasileño Gabriel Martins, a estrenarse el viernes.
Asesinos y religión
En total, en esta 74ª edición del festival concursan 17 producciones por la Concha de Oro, el máximo galardón del certamen vasco. Dos películas españolas fueron presentadas este lunes en la sección principal, aunque fuera de competencia. La primera de ellas es “Sacamantecas”, del realizador vasco David Pérez Sañudo, sobre uno de los primeros asesinos en serie documentados en España que estranguló a mujeres en la provincia de Álava en el siglo XIX, con un reparto que incluye a Patricia López Arnaiz y Antonio de la Torre.
La segunda es “Ruega por nosotras”, del director mallorquí Daniel Monzón, que narra la historia de una joven rebelde que es internada en un reformatorio religioso donde es sometida a un brutal régimen disciplinario. En la sección Horizontes Latinos, dedicada exclusivamente al cine de la región, se proyectaron “El tren fluvial”, de los argentinos Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale; “Seis meses en el edificio rosa con azul”, del mexicano Bruno Santamaría Razo; y “El deshielo”, de la chilena Manuela Martelli.
Fuente: AFP.
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Presentan la miniserie “Conociendo a José Asunción Flores”
Este sábado 29 de agosto, a las 18:00, se presentarán los primeros dos capítulos de la miniserie audiovisual sobre la vida, música y legado del creador de la guarania, titulada “Conociendo a José Asunción Flores”, en el auditorio “Luis Lavorel” de Radio Cáritas UC, ubicada en avenida Juscelino Kubitschek y Azara, con entrada libre y gratuita. Además, se realizará una visita guiada a la sala de vinilos de la radio.
José Asunción Flores (1904–1972) fue un destacado compositor paraguayo, reconocido internacionalmente por haber sido el creador de la guarania. Nació en Asunción en un entorno muy humilde. Se inició en la música como niño de la calle al ingresar a la Banda de Músicos de la Policía de la Capital, donde aprendió teoría musical y a tocar el trombón.
Basándose en la polca paraguaya, Flores modificó el ritmo y la tonalidad para transmitir la nostalgia y el sentimiento del pueblo paraguayo, dando origen a la guarania en 1925 con su obra pionera “Jejuí”. Más tarde compuso emblemáticas piezas como “India”, “Ne rendápe aju”, “Panambi vera” y “Mburicao”, muchas de ellas junto al poeta Manuel Ortiz Guerrero.
Debido a sus convicciones políticas y su militancia comunista, debió exiliarse en Buenos Aires, Argentina. Allí formó su propia orquesta, grabó sus obras y compuso guaranias sinfónicas de gran envergadura. Murió en el exilio en Buenos Aires en 1972 a causa del mal de Chagas. Tras el fin de la dictadura de Stroessner, sus restos fueron repatriados.
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“Yo quiero vivir con vos, no para vos”: la serie de Moria reabre el debate sobre las formas de ser madre
Una escena de la miniserie biográfica de la actriz y presentadora argentina Moria Casán, estrenada en Netflix, puso sobre la mesa un debate que atraviesa generaciones y fronteras: ¿hasta dónde debe llegar la entrega de una madre a sus hijos y cuánto espacio queda para preservar su propia vida?
La maternidad volvió a quedar en el centro de la conversación pública a partir de una de las escenas más comentadas de la miniserie sobre Moria Casán, recientemente estrenada en Netflix. El audiovisual aborda, entre otros aspectos íntimos de la vida de la artista argentina, su particular vínculo con su hija, Sofía Gala, y una forma de entender la maternidad que desafía el modelo tradicional de entrega absoluta.
“Yo nunca me levanté para hacerte una sopa”, le dijo Moria a Sofía durante su programa televisivo y tras felicitarla por su papel en la miniserie y por su rol de mamá. Inmediatamente, Sofía le respondió “pero hiciste otras cosas, mami, hiciste otras cosas. Hay muchas maneras de ser mamá”.
Esta breve conversación deja en evidencia la estrecha relación que mantienen y contextualiza el debate que se generó tras los primeros capítulos de la miniserie, en los que se ve a Moria decirle a Sofía, a una corta edad, una frase polémica: “Yo quiero vivir con vos, no para vos”.
Esta frase fue analizada por conductores de un programa de Infobae, quienes expusieron visiones contrapuestas sobre una pregunta que excede ampliamente a la figura de Moria y que se repite en hogares de Argentina, Paraguay, la región y el mundo: ¿ser madre implica necesariamente renunciar a una parte de la propia vida?
¿Entrega total o una maternidad con identidad propia?
Para algunos de los panelistas, el mensaje de Moria resulta liberador y plantea una idea necesaria: una madre puede amar profundamente a sus hijos sin desaparecer como mujer, profesional, pareja o persona con intereses propios. “Entrego mi vida por vos, sí. Pero no renuncio a nada por vos”, fue una de las interpretaciones surgidas durante el debate.
La idea apunta a cuestionar la expectativa social que durante décadas recayó, principalmente sobre las mujeres, de que la maternidad debe estar marcada por el sacrificio permanente y la disponibilidad absoluta.
Desde esa mirada, hacer una sopa, llevar todos los días a los hijos al colegio o postergar sistemáticamente los propios deseos no serían las únicas medidas para evaluar el amor de una madre. Hay otras formas de cuidar: hablar, educar, acompañar, proteger, enseñar a tomar decisiones y dar herramientas para que los hijos puedan desenvolverse en el mundo.
Pero la postura también encontró fuertes cuestionamientos. “Cuando uno decide tener un hijo, renuncia a muchas cosas y hay que bancársela”, fue una de las respuestas durante la discusión, al plantearse que la llegada de un hijo modifica inevitablemente las prioridades y exige sacrificios.
La edad del hijo, otro punto de discusión
Uno de los aspectos que generó mayor debate fue la edad de Sofía Gala en los recuerdos recreados en la serie. Algunos consideraron que determinados mensajes pueden resultar valiosos cuando los hijos ya tienen mayor autonomía, pero cuestionaron que puedan trasladarse sin matices a la crianza de niños pequeños.
El debate, entonces, no parece reducirse a una elección entre ser una madre “sacrificada” o una madre “libre”. La discusión pasa también por las distintas etapas de la crianza y por una pregunta clave: ¿cuánta autonomía puede tener un hijo según su edad y cuáles son las responsabilidades que no pueden delegarse?
En ese punto surgió otro concepto: el de la “distancia de rescate”, entendido como la posibilidad de permitir que los hijos exploren y ganen independencia, pero dentro de un entorno seguro y con la presencia de un adulto que sigue estando disponible cuando realmente lo necesitan.
“Hago lo que puedo, como toda”
La serie también parece mostrar una dimensión más vulnerable de Moria. Algunos participantes del debate interpretaron que detrás de su discurso hay, incluso, un posible diálogo pendiente con su propia hija y una forma de revisar la maternidad que ejerció.
Es asi que el material, más allá de contar la historia de una de las figuras más disruptivas del espectáculo argentino, terminó poniendo en discusión un mandato mucho más amplio: el de la madre que debe poder con todo, estar siempre y renunciar a sí misma por sus hijos.
Y allí no parece haber una respuesta única. Porque entre la sopa hecha de madrugada y el “yo quiero vivir con vos, no para vos” existe una amplia zona de grises en la que millones de madres intentan, todos los días, encontrar su propia manera de amar, cuidar y criar.
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El Palacio de Buckingham con sus 755 habitaciones se queda sin su principal inquilino
El rey Carlos III no residirá en el Palacio de Buckingham pese a los 470 millones de dólares que cuesta la renovación de este lugar emblemático de la monarquía británica. El Palacio de Buckingham, en el centro de Londres, es la residencia oficial de los monarcas británicos desde 1837, cuando Victoria estaba en el trono. La historia del edificio, con sus 755 habitaciones, es inseparable de la familia real. De hecho, allí fue donde Isabel II dio a luz a su hijo Carlos en noviembre de 1948. Pero una página se está cerrando.
Carlos III y su esposa Camila han anunciado que no vivirán allí y que permanecerán en Clarence House, a casi un kilómetro del Palacio de Buckingham. Los monarcas residen allí desde que se casaron en 2005. “El rey y la reina no harán del Palacio de Buckingham su residencia personal”, anunciaron los portavoces de los monarcas el jueves por la noche en un comunicado. Pese a todo, Carlos “siente un gran afecto” por Buckingham, añadieron en el comunicado.
“Centro operativo”
El soberano desea que el palacio “siga siendo el núcleo ceremonial de la vida real” y que ofrezca un mayor acceso al público, por lo que seguirá siendo “el centro operativo” de la monarquía.
En ese mismo comunicado de los portavoces del monarca, se anunció el monto de los impuestos pagados por Carlos III por sus ingresos privados, dentro de un esfuerzo de “transparencia” en un momento en que las finanzas reales están bajo un escrutinio cada vez mayor desde los escándalos repetidos que han implicado al expríncipe Andrés, hermano menor del soberano.
Sin embargo, la decisión de Carlos y Camila de no instalarse en Buckingham no ha caído bien en algunos sectores. “¿Por qué invertir en una renovación de gran magnitud con dinero del contribuyente británico si, al final, los reyes no piensan utilizarlo como residencia oficial?”, cuestiona el analista real Ed Owens.
El palacio está siendo objeto de una renovación de 10 años, con un coste de 369 millones de libras (487 millones de dólares), con el fin de reducir los riesgos de incendios e inundaciones. Las obras deberían concluir en marzo de 2027.
Una vez finalizada la renovación, “se esperaba que Buckingham se convirtiera en la residencia principal del rey y la reina en Londres”, señala Ed Owens. “El hecho de que no vivan allí es difícil de justificar”, añade.
Owens no es el único que expresa su sorpresa. “Mucho dinero para una casa vacía”, titula The Mirror. “Un palacio indigno de un rey”, escribe en portada el Daily Express.
Tampoco el príncipe heredero
“Abandonar el Palacio de Buckingham era impensable para los monarcas anteriores”, escribe The Sun, explicando que incluso bajo los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, la familia real se había quedado allí.
El Palacio de Buckingham es famoso en todo el mundo. El estandarte real ondea en su techo cuando el monarca se encuentra allí.
El palacio es considerado el corazón de la monarquía británica, con sus numerosas ceremonias oficiales, fiestas en el jardín y su célebre balcón, desde el cual la familia real saluda al público en ocasiones como el cumpleaños del soberano.
El palacio también es una atracción muy popular entre los turistas, que lo visitan por cientos de miles cada año durante los meses de verano.
El príncipe heredero Guillermo y su familia podrían tampoco llegar a instalarse nunca en Buckingham.
Guillermo, junto a su mujer Catalina y sus tres hijos, se mudó el año pasado a una nueva propiedad, Forest Lodge, en Windsor, al oeste de Londres.
The Sun afirmó entonces que esa mansión sería su “hogar para siempre”, dando a entender que nunca se instalarían en Buckingham. El Palacio de Buckingham es solo una de las numerosas propiedades utilizadas por la familia real, ya sean privadas o pertenecientes a la monarquía. Las residencias favoritas de la difunta reina Isabel II eran los castillos de Windsor y Balmoral, este último en Escocia, donde pasaba los veranos.
Fuente: AFP.