El cantante puertorriqueño del género urbano Carlos Efrén Reyes Rosado, más conocido como Farruko, causó gran revuelo en todas las plataformas digitales luego de que durante la realización de un concierto en Miami decidiera cambiar el estilo del show. Al llegar un momento, paró la música, habló de su conversión a Cristo, pidió perdón por el mensaje de sus canciones y se habría negado a cantar su tema “Pepas”, el hit de las fiestas y el verano.
Al empezar, el reguetonero declaró que cuando al principio escribía sus canciones con el objetivo de viajar por el mundo y sacar adelante a su familia y ser alguien en la vida, y que aunque logró todo el éxito del mundo en el ámbito material, ya que alcanzó a ser el número uno del año, dijo: “Yo por las noches lloraba, yo por las noches me sentía vacío, yo siendo el mismo número uno, teniendo los mejores carros, teniendo todo, yo no podía ver a mis hijos”.
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También relató que había destruido su primera familia y que le causó daño a una mujer que lo aceptaba tal cual era. Luego, entre otras cosas, aseguró: “No crea que Farruko se convirtió y es el más religioso, no, es que Farruko tuvo un encuentro con papá Dios y lo hizo tocar el fondo, besar el piso. Me dijo, recuerda de dónde te saqué”.
“Hoy en día puedo decir que Dios está bregando conmigo, hoy puedo decir que no importa lo que pase en tu vida, así te derrumbas y te rompas, Dios te ama así tal y como eres. Sabrá Dios a cuántos de sus hijos le hice daño y hoy les pido que me perdonen, porque el amor empieza por el perdón”, puntualizó el artista.
Tras la polémica generada a consecuencia del discurso, una persona que había participado de la presentación emitió su opinión en las redes sociales diciendo: “Todo eso está bien, pero pagamos para ver a Farruko, no a Carlos para que predicara como un pastor”.
Farruko lamentó el hecho y le respondió: “Envíame tu información y te hacemos una devolución del dinero, aceptas PayPal, cripto o seller y si aceptas a Cristo se te devuelve con bendiciones y amor”. Ahora los fanáticos cuestionan si esto significa su retiro del ambiente musical.
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Lata Parará Fest celebra segunda edición con nueve bandas de rock y metal
Este sábado 1 de agosto, desde las 17:00 horas, el Galpón Municipal de Fernando de la Mora, ubicado en el predio de la Municipalidad (avda. Mariscal Estigarribia esq. Capitán Montiel), será escenario de la segunda edición del Lata Parará Fest, una gran celebración del rock y el metal paraguayo que reunirá a destacadas bandas nacionales, feria de emprendedores y merchandising, área de cantina y toda la energía de una comunidad que sigue creciendo alrededor de la música pesada.
Organizado por Radio Online Lata Parará, con el apoyo de la Municipalidad de Fernando de la Mora y la Dirección de Arte y Cultura, el festival se consolida como uno de los encuentros independientes más importantes de la escena nacional, ofreciendo una propuesta que combina música en vivo, cultura y un espacio de encuentro para artistas y fanáticos de todo el país.
Un cartel de primer nivel
La segunda edición del festival reunirá sobre un mismo escenario a Batallón, Steel Rose, Mythika, Wisdom, Abbadon, Khyron, Hikuai, Sadistic Art y Black Fire, ofreciendo un recorrido por distintos estilos del metal, desde el heavy y el power hasta el thrash, death y black metal. Entre los principales atractivos se encuentra Batallón, una de las bandas pioneras del thrash metal paraguayo, fundada en 1987 y recientemente reincorporada a los escenarios con nuevo material.
También formará parte del festival Steel Rose, referente del heavy metal paraguayo desde finales de los años 80, con una trayectoria de más de tres décadas y una discografía que la posiciona como una de las agrupaciones más emblemáticas del género en el país. El black metal estará representado por Wisdom, banda de reconocimiento internacional y una de las mayores exponentes del metal extremo paraguayo, actualmente presentando su más reciente producción discográfica.
Por su parte, Mythika llegará con su propuesta de heavy y power metal inspirada en la historia, la cultura y la mitología paraguaya, una identidad que le ha permitido compartir escenario con importantes artistas internacionales y representar al país en diferentes escenarios del exterior.
La potencia del metal extremo estará presente con Abbadon, histórica agrupación de death/thrash metal con una extensa trayectoria dentro de la escena nacional; mientras que Khyron, otra de las bandas emblemáticas del heavy metal paraguayo, aportará toda la experiencia de más de tres décadas sobre los escenarios. El cartel se completa con Hikuai, Sadistic Art y Black Fire, tres propuestas que representan la fuerza y diversidad de la nueva y consolidada generación del metal paraguayo.
Mucho más que un festival
Además de los conciertos, el público podrá recorrer una feria de emprendedores y merchandising, donde encontrará discos, remeras, accesorios, artículos coleccionables y productos relacionados con la cultura rock. Durante toda la jornada también estará habilitada una completa área de cantina, ofreciendo comidas y bebidas para que los asistentes puedan disfrutar cómodamente de una extensa noche de música.
Las entradas anticipadas tienen un costo de G. 40.000 hasta el 31 de julio, mientras que el día del evento el precio será de G. 60.000. Puntos de venta: Asunción Underground (Gral. Díaz 389 c/ Alberdi); Morri Rock Store (Oliva 919 c/ Montevideo); La Cueva Rock/Metal Bar (Mcal. López 1070 c/ Brasil). Venta por transferencias al alias: 0981 506 972 (enviar comprobante al mismo número).
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Bajo las murallas de Carcasona, Ludovico Einaudi convierte el silencio en un acontecimiento
El compositor italiano inaugura el mes de julio en el Festival de Carcassonne con un concierto agotado en el Théâtre Jean-Deschamps, donde el minimalismo encontró un escenario tan monumental como íntimo.
- Por David Sánchez, desde Carcasona (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay conciertos que dependen del espectáculo. Otros, del repertorio. Y unos pocos consiguen algo más difícil: que miles de personas permanezcan en un silencio absoluto. Eso ocurrió este miércoles en el Théâtre Jean-Deschamps, el auditorio al aire libre encajado entre las murallas de la ciudad medieval de Carcasona, donde Ludovico Einaudi ofreció uno de los recitales más esperados del Festival de Carcassonne.
El cartel de “completo” llevaba semanas colgado. A las 21.45 horas, con unos quince minutos de retraso sobre el horario previsto, el pianista italiano apareció sobre un escenario desnudo, acompañado por su conjunto habitual. No necesitó grandes artificios para captar la atención de un público entregado desde la primera nota. Bastó un piano, una iluminación cuidadosamente diseñada y un repertorio construido a partir de esa mezcla tan reconocible de repetición, emoción contenida y melodías que parecen suspendidas en el tiempo.
No es casual que Einaudi sea hoy uno de los compositores vivos más escuchados del planeta. Con más de dos décadas de carrera internacional, miles de millones de reproducciones en plataformas digitales y teatros agotados en Europa, América y Asia, el músico turinés ha conseguido algo excepcional: sacar la música instrumental del circuito estrictamente clásico para convertirla en un fenómeno de masas. Su obra ha llegado a millones de personas gracias al cine y la televisión. Sus composiciones forman parte de bandas sonoras de películas como Intocable (2011), el éxito francés que dio la vuelta al mundo; Nomadland, de Chloé Zhao, ganadora del Óscar a la mejor película; The Father, protagonizada por Anthony Hopkins; This Is England, de Shane Meadows; o Insidious, entre otras producciones. A ello se suman numerosos documentales, anuncios y series que han convertido piezas como Nuvole Bianche, Experience o Una Mattina en auténticos himnos contemporáneos.
El concierto formaba parte de la gira internacional de The Summer Portraits, el álbum publicado en 2025 con el que Einaudi continúa explorando ese territorio donde la música clásica dialoga con el cine, el pop ambiental y la electrónica más sutil. Tras Carcasona, el músico continuará una gira que recorrerá Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Reino Unido y Norteamérica, consolidando una presencia internacional que pocos compositores europeos contemporáneos pueden igualar.
La estructura del recital fue sencilla y eficaz. Tras un primer bloque con toda la formación, Einaudi permaneció solo al piano durante varias piezas, en algunos de los momentos más intensos de la noche. Más adelante volvió a reunirse con el resto del conjunto para desarrollar un tramo final de creciente intensidad emocional.
El repertorio alternó composiciones recientes con algunas de las obras que han convertido al italiano en uno de los compositores vivos más populares del mundo. I Giorni, Una Mattina, Nuvole Bianche, Experience o Run aparecieron entre un programa que el público recibió casi como si se tratara de un repertorio de canciones populares, pese a tratarse de música instrumental.
Uno de los aspectos más cuidados de la velada fue la iluminación. Lejos de buscar un despliegue tecnológico, el diseño acompañó el carácter hipnótico de la música mediante cambios muy precisos. En un momento concreto, el escenario se tiñó completamente de rojo, generando una atmósfera envolvente que transformó el espacio. Más adelante, aparecieron sobre el escenario círculos y puntos creados con focos, como pequeñas luces suspendidas en la penumbra, evocando un mar de velas. No se trataba de un único efecto, sino de distintas propuestas visuales que dialogaban con la música sin imponerse a ella. La luz nunca competía con la música; la respiraba.
También destacó la complicidad entre los músicos. Dos de los solistas, especialmente el violinista y el violonchelista, recibieron las mayores ovaciones cuando Einaudi fue presentando uno por uno a los integrantes del grupo. En ese momento, el compositor convirtió al público en parte del espectáculo, invitándolo a marcar distintos ritmos con las palmas mientras cada músico recibía su reconocimiento.
Entre los momentos más emotivos de la noche destacó la participación de un joven guitarrista y teclista del conjunto: Leo Einaudi, el hijo de Ludovico, que lo acompaña en esta gira y que compartió protagonismo con Einaudi en una de las piezas más delicadas del recital, reforzando el carácter íntimo y casi familiar que impregnó buena parte del concierto.
Tras abandonar el escenario, regresó para ofrecer un último bis, recibido con el público ya completamente en pie.
Un festival de referencia bajo una fortaleza única
La elección de Carcasona no es casual. Desde hace más de setenta años, el Festival de Carcassonne, nacido en 1957, se ha consolidado como una de las grandes citas culturales del verano francés. Cada mes de julio, la ciudad recibe a decenas de miles de espectadores con una programación que combina música, teatro, danza, ópera, humor y espectáculos familiares.
Por sus escenarios han pasado algunas de las figuras más importantes de la música internacional: Elton John, Sting, Deep Purple, Santana, Bob Dylan, Leonard Cohen, Joe Cocker, Norah Jones, Lang Lang, Robbie Williams, Texas, Simple Minds o Zaz, además de los principales artistas franceses de las últimas décadas. Esa combinación de grandes nombres internacionales con una programación muy diversa ha convertido el festival en uno de los acontecimientos culturales más prestigiosos del sur de Francia.
Pero el verdadero protagonista sigue siendo el escenario. El Théâtre Jean-Deschamps se encuentra en el interior de la Cité de Carcassonne, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997. Sus casi tres kilómetros de murallas y sus 52 torres conforman uno de los conjuntos medievales mejor conservados del mundo y uno de los monumentos más visitados de Francia, con más de cuatro millones de visitantes al año.
La ciudad ha servido de inspiración para novelas, videojuegos y producciones audiovisuales gracias a una imagen que parece detenida en el tiempo. Sus murallas han acogido rodajes de películas como Robin Hood: Prince of Thieves y diversas producciones históricas, mientras que su silueta ha inspirado escenarios de ficción medieval y fantástica. Caminar por sus calles empedradas al caer la tarde supone hacerlo por uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Europa.
Quizá por eso la propuesta de Einaudi encontró aquí un marco difícilmente mejorable. Su música siempre ha evitado el exceso. No busca el virtuosismo como exhibición, sino como vehículo para la emoción. En un tiempo en el que muchos conciertos compiten por ofrecer más pantallas, más efectos y más volumen, el compositor italiano continúa defendiendo justamente lo contrario: que unas pocas notas bien colocadas todavía pueden mantener a miles de personas completamente inmóviles.
Y bajo el cielo abierto de Carcasona, entre murallas que llevan más de ocho siglos observando la historia pasar, ese silencio terminó siendo el verdadero protagonista de la noche.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Un cristianismo relevante
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
El cristianismo debe ser relevante. Desde su inicio lo fue. Jesús fue tan relevante que dividió la historia en un antes de Cristo y después de Cristo (a. C./d. C.).
Vemos que los apóstoles mostraron ser relevantes al conquistar ciudades enteras para la fe en Cristo, no con armas ni imposición sino con el Espíritu Santo de Dios, la Palabra de Dios y el poder de Dios. “Estos que trastornan el mundo entero están acá”, Hechos 17:6.
Los cristianos de la Iglesia primitiva de los dos primeros siglos después de los apóstoles impactaron tanto el mundo que el mismísimo imperio Romano se tuvo que aggiornar a ella como estrategia política para no caer en el tiempo de Constantino.
Cien años después de esto, ya en el siglo cinco, la Iglesia se mimetizó tanto ya en el mundo, la política y el dinero que no pudieron más implantar la fe como los hicieron Jesús, los apóstoles y los padres de la Iglesia y empezaron a imponer la fe en base a persecuciones y presiones que nada tenían que ver con el mensaje cristiano.
La cúpula y el liderazgo de la Iglesia se convirtieron en un poder político y militar totalmente alejado de su llamado a ser relevantes con la Palabra de Dios y la dependencia del Espíritu Santo y esta línea fue bajada a casi todos los estratos de su estructura, pero siempre hubo un remanente fiel que se mantuvo con la gran comisión dejada por Jesús de ir y predicar el evangelio haciendo discípulos y bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:10-20).
En la reforma protestante la Iglesia tuvo un avivamiento. El quebrantamiento de los reformadores (que no fue solo Lutero y los que vivieron en su tiempo) fue que la Iglesia volviera a la Palabra de Dios, a las doctrinas apostólicas y a la vida de servicio al pobre y los menos favorecidos.
De hecho, la Iglesia de los primeros tres siglos se propagó entre los esclavos, los convictos convertidos, la gente más humilde, entre las caballerizas, los establos, las campiñas, los ignorantes, los marginados, desde ahí empezaron y en ese ambiente creció lo que luego absorbería al mismísimo Imperio romano.
Esto lo vemos como ejemplo de Jesús que dijo en Lucas 7:22, “...id y decid a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio”. Este no es precisamente el sector elite de la sociedad.
Los que tenían problemas físicos o estaban enfermos eran totalmente marginados y excluidos, eran pobres, mendigos, parias de la sociedad, a ellos fue el Maestro. No buscó congraciarse con el poder de turno o con los acaudalados de su época ni con los influyentes como una manera de propagar el evangelio. Jesús lo hizo a la manera de Dios.
Esto no significa que Dios no tenía escogidos y un redil entre la gente más privilegiada. Vemos que el evangelio también llegó hasta el palacio de Herodes, como Manaén que se había criado junto con Herodes el tetrarca (Hechos 13:1). Una próspera mujer vendedora de púrpura llamada Lidia en Hechos 16:14.
En tiempos de Jesús fueron convertidos personas de alto nivel social y económico así como poder político y religioso como Jairo, Nicodemo, José de Arimatea, Zaqueo por nombrar algunos.
Pero el enfoque siempre estuvo con el menos favorecido, con el que no tiene oportunidad, con el que es oprimido por el sistema, con el enfermo, con el marginado, ahí estuvo el poder del evangelio, ahí había conversiones más sinceras ya que no había lugar para el orgullo y la autosuficiencia, de ahí Dios quitó sus más grandes guerreros espirituales.