La conductora de radio y televisión Gisella Cassettai, quien es reconocida por su amplia trayectoria en los diversos medios de comunicación, además de destacarse por ser una de las figuras nacionales más activas en las plataformas digitales estuvo de parabienes y lo celebró en la intimidad de su hogar.
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Ayer, Gisella y su marido Juan Carlos Álvarez cumplieron siete años de casados, y para festejar organizaron una cena que tuvo lugar en el patio de su residencia y de la cual también fue partícipe el pequeño Juan Ignacio, hijo de la pareja.
Cassettai compartió en su cuenta de Facebook una serie de fotografías del día de la celebración de la boda, acompañada de un emotivo escrito dirigido muy especialmente a su esposo, donde empezó diciendo: “Dicen que al cumplir los 7 años de aniversario un matrimonio ya pasó por la etapa más difícil... será? Ustedes que opinan?”, preguntó.
En el escrito, además de cuestionar también aclaró: “Particularmente no puedo decir que todo fuera color de rosas en casa, no ha sido fácil el día a día de estos 7 años, porque ni yo ni mi esposo somos algodón de azúcar, y aparte siempre surgen diferencias, desacuerdos, caras larga, reclamos etc. etc.”, aseguró.
Y luego destacó: “Pero lo importante es seguir eligiendo lo que nos hace feliz y mejores personas a ambos para poder ser el equipo que soñamos ser. 7 años se cumplen hoy de aquel día que rompiste todos mis esquemas @juancaa16″, siguió el posteo.
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Para cerrar con broche de oro, la comunicadora no escatimó palabras para expresar sus sentimientos por lo que dijo: “Crecimos en mucho, nos falta otro tanto, pero por cada día vivido juntos doy gracias a Dios, por nuestra unión y todo lo que en ella vivamos. Gracias compañero, amigo, esposo por estos años!! te amo! Feliz boda de lana...sigamos tejiendo!”, concluyó.
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Justicia en Amambay cumple 41 años con foco en transparencia y acceso
Desde la Corte suprema de Justicia destacaron el aniversario 41° de la Circunscripción Judicial de Amambay, que este sábado 2 de mayo conmemora su aniversario institucional. En la fecha remarcaron su evolución y consolidación como estructura clave del sistema judicial en el departamento, con incidencia directa en la atención de las demandas ciudadanas.
“El ministro de la Corte y superintendente de la circunscripción, Dr. César Diesel, valoró el proceso de fortalecimiento institucional registrado en la región y expresó su reconocimiento a magistrados, funcionarios y colaboradores que integran el sistema judicial, destacando su contribución sostenida al funcionamiento del servicio en el departamento”, indicó.
A continuación dijo que el funcionamiento del sistema de justicia en el interior del país es resultado del compromiso cotidiano de magistrados y funcionarios. “Este aniversario permite reconocer ese trabajo y proyectar su fortalecimiento en beneficio de la ciudadanía”, señaló.
Servicio accesible
Diesel también subrayó la importancia de continuar consolidando un servicio judicial accesible, imparcial y orientado a responder de manera eficiente a las necesidades de la población, en línea con los principios que rigen la función jurisdiccional.
Un hecho especial que destacó fue el papel de la Circunscripción Judicial de Amambay en la atención de las demandas ciudadanas, así como la necesidad de seguir fortaleciendo una gestión basada en la transparencia, la responsabilidad institucional y la cercanía con la comunidad.
Finalmente comentaron que esta conmemoración se inscribe en un proceso institucional orientado a fortalecer el servicio de justicia en el interior del país, mediante el reconocimiento al capital humano del Poder Judicial y la mejora continua en la calidad de la atención a los usuarios del sistema.
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El rey Carlos III llega a EE. UU. para reforzar los vínculos con Trump
El rey Carlos III inició el lunes una visita a Estados Unidos destinada a reforzar los lazos con Donald Trump, en medio de fuertes medidas de seguridad tras un ataque durante una cena a la que asistía el presidente estadounidense.
El viaje que estaba destinado a conmemorar el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos de los antepasados del monarca británico. Pero las tensiones en torno a la guerra con Irán han sacudido la llamada “relación especial” entre ambos países.
Carlos y la reina Camila aprovecharán ahora su visita de cuatro días —su primera vez en suelo estadounidense desde que él ocupó el trono en 2022— para desplegar un ofensivo encanto diplomático dirigido al Trump obsesionado con la realeza.
La pareja real llegó a la Base Conjunta Andrews, cerca de Washington, en un avión con la bandera británica pintada en la cola, y descendió por una escalinata cubierta con una alfombra roja.
Es el primer viaje del monarca británico a Estados Unidos desde que se convirtió en rey en 2022.
La visita “honrará la relación especial y de larga data entre Estados Unidos y el Reino Unido”, dijo el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Trump y su esposa Melania recibirán a Carlos y Camila en la Casa Blanca el lunes, antes de invitarlos a tomar el té y dar una visita guiada a una nueva colmena instalada por la Primera Dama.
El martes, los Trump se reunirán con Carlos y Camila en el Despacho Oval y ofrecerán una cena de Estado. Carlos se convirtió además en el primer monarca británico en dirigirse al Congreso desde que lo hizo su madre, la difunta reina Isabel II, en 1991.
Los reyes llegarán a Nueva York el miércoles, donde recorrerán el monumento conmemorativo del 11-S, antes de partir el jueves hacia Bermudas, en la primera visita de Carlos III a un territorio británico de ultramar como monarca.
- Fuente: AFP
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Chernóbil: Zelenski acusa a Rusia de “terrorismo nuclear” en aniversario de catástrofe
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó ayer domingo a Moscú de “terrorismo nuclear”, en el 40º aniversario de la explosión en la planta de Chernóbil, que se cumple en plena invasión rusa. En un mensaje en redes sociales con motivo del aniversario de la catástrofe de Chernóbil, ocurrida en la era soviética, Zelenski dijo que, con su invasión lanzada en 2022, Rusia está “una vez más llevando al mundo al filo de un desastre provocado por el hombre”.
"El mundo no puede permitir que continúe este terrorismo nuclear, y la mejor manera es obligar a Rusia a que detenga sus temerarios ataques", añadió. El presidente ucraniano hizo hincapié en que los drones rusos sobrevuelan regularmente Chernóbil. Uno de ellos incluso impactó contra su cubierta protectora el año pasado.
La explosión de 1986 en la central de Chernóbil fue el peor desastre nuclear civil de la historia, y cambió la percepción global sobre la energía nuclear. El papa León XIV pidió ayer domingo que la energía atómica sólo se utilice con fines pacíficos. El desastre “marcó la conciencia de la humanidad” y “sigue siendo una advertencia de los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más poderosas”, dijo en el Vaticano.
“Al servicio de la vida”
“Espero que en todos los niveles de toma de decisiones prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que cada uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz”, añadió. Se estima que miles de personas murieron como resultado de la exposición a la radiación. La cifra exacta de víctimas varía. Unas 600.000 personas involucradas en la operación de limpieza, conocidas como “liquidadores”, estuvieron expuestas a altos niveles de radiación.
Un informe de la ONU de 2005 situó el número de víctimas mortales confirmadas y previstas en 4.000 en los tres países más afectados. Greenpeace estimó en 2006 que el desastre había causado cerca de 100.000 muertes. La mayor parte de los trabajadores de la central vivían en la localidad de Prípiat pero fueron desplazados a Slavútich, donde cientos de personas se congregaron ayer domingo de madrugada a la hora en que se produjo la explosión del reactor. “Todos los residentes mayores de 39 años son desplazados internos”, declaró a AFP el alcalde de Slavútich, Yurii Fomichev.
Ataques nocturnos
La conmemoración de Chernóbil tiene lugar en plena guerra entre Rusia y Ucrania. Tres personas murieron y otras cuatro resultaron heridas en territorio ucraniano después de que Moscú lanzara más de cien drones durante la noche, según las autoridades locales. En Sumi, una región fronteriza del noreste, un ataque con drones rusos mató a dos civiles, según el jefe de la administración militar regional.
“El enemigo atacó a civiles en el territorio de la comunidad de Bilopilia (...) a menos de cinco km de la frontera estatal con la Federación Rusa”, con un saldo de dos muertos, un hombre de 48 años y otro de 72, dijo Oleg Grigorov en Telegram. Los ataques con drones y artillería en la ciudad de Dnipró (centroeste) mataron a una persona e hirieron a cuatro más, informó Oleksandr Ganzha, jefe de la administración militar regional. Varias casas y vehículos sufrieron destrozos, añadió.
La fuerza aérea ucraniana afirma que Rusia ha disparado 144 drones durante la noche, de los cuales 124 fueron repelidos. Por otro lado, el gobernador de Sebastopol, en la península de Crimea anexionada por Rusia desde 2014, dio cuenta de un muerto en un vehículo durante un ataque con drones ucranianos que dañó varias casas y una escuela en diferentes barrios de esta ciudad portuaria.
Según el gobernador, Rusia derribó 43 drones. La guerra se desborda más allá de las fronteras ucranianas y rusas. Rumanía anunció que un dron ruso se estrelló en su territorio el sábado, lo que le obligó a evacuar a más de 200 habitantes. Reunidos en Chipre, los dirigentes europeos aprobaron el jueves un vigésimo paquete de sanciones contra Rusia.
El papa aboga por la paz
El papa León XIV pidió que la energía atómica sólo se utilice con fines pacíficos, al conmemorar ayer domingo el 40º aniversario de la explosión en la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania. El desastre “marcó la conciencia de la humanidad” y “sigue siendo una advertencia de los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más poderosas”, dijo el sumo pontífice estadounidense y peruano al final de la oración del Regina Coeli en el Vaticano.
“Espero que en todos los niveles de toma de decisiones prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que cada uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz”, añadió. La explosión de 1986 en la central nuclear de Chernóbil en Ucrania fue el peor desastre nuclear civil de la historia. Se estima que miles de personas murieron como resultado de la exposición a la radiación. La cifra exacta de víctimas varía.
Unas 600.000 personas involucradas en la operación de limpieza, conocidas como “liquidadores”, estuvieron expuestas a altos niveles de radiación. Un informe de la ONU de 2005 situó el número de víctimas mortales confirmadas y previstas en 4.000 en los tres países más afectados. Greenpeace estimó en 2006 que el desastre había causado cerca de 100.000 muertes.
Fuente: AFP.
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Chernóbil: las “dos guerras” de un ingeniero después de 40 años
Nikolái Soloviov libró su “primera guerra”, contra la radiación, en 1986 en la central nuclear de Chernóbil. Cuatro décadas más tarde, “la otra guerra”, esta vez contra la invasión rusa de Ucrania, le arrebató a un hijo. Este aficionado al rock duro conserva de su juventud el pelo largo, ahora canoso. La noche del peor accidente nuclear de la historia, el 26 de abril de 1986, Soloviov era “mecánico de turbinas” en la unidad 2, a unos cientos de metros del reactor 4, que explotó durante una prueba, cuenta con precisión a la AFP.
“Sentí como un terremoto. Las turbinas seguían girando, un ruido muy fuerte, y no oí la explosión”, describe este hombre corpulento de 67 años. Las alarmas sonaron. Entonces se dirigió hacia el reactor número 4. De camino se cruzó con un compañero irradiado que vomitaba, con otro que transportaban en una camilla y otro más desplomado sobre su ordenador, con la cabeza entre los brazos. Todos murieron poco después.
La magnitud de la catástrofe saltaba a la vista. Vio “el cielo” a través del agujero causado por la explosión. En los pasillos, torrentes de agua emanaban de las tuberías rotas. Los bomberos intervinieron en el reactor humeante. “No dejaron que el fuego se propagara”, cuenta Soloviov. Casi todos esos socorristas fallecieron, quemados por la radiación. Al amanecer habló con sus compañeros del tiempo que les quedaba de vida. “Dos semanas”, dijo uno. Entonces Nikolái Soloviov volvió a fumar: “un cigarro cubano”. Lo había dejado cinco meses antes, pero “mejor morir joven y guapo”, bromea ahora.
Ávidos de elogios
La mañana del 26 de abril de 1986, terminó su turno. El equipo de día tomó el relevo. Se fue en autobús a Pripiat, la ciudad donde se alojaban los empleados, a tres kilómetros de la central. En las calles, la gente seguía con su rutina. Lo único diferente eran los camiones que rociaban las aceras con un “detergente” espumoso. Al llegar a casa, le dijo a su mujer que se atrincherara.
Durante días, las autoridades soviéticas ocultaron la catástrofe que debilitó a la URSS más de lo que ya lo estaba. Nikolái Soloviov permaneció en la central durante la “liquidación”, la construcción del primer sarcófago y, posteriormente, del segundo, dañado en 2025 por un ataque con un dron ruso.
También estuvo en 1991 durante un grave incendio en la unidad 2. La central produjo electricidad hasta el año 2000 y desde entonces varios equipos trabajan en su interior para garantizar la seguridad. Soloviov se convirtió en ingeniero. Se quedó porque el trabajo era “interesante”, con salarios altos y “muchas vacaciones”.
En su opinión, la prueba de 1986 era “peligrosa”, pero la dirección insistió en llevarla a cabo para ganarse la simpatía de las autoridades soviéticas. Considera que “sólo la URSS” tenía los medios para llevar a cabo las operaciones de “liquidación”, en las que participaron cientos de miles de personas y otras tantas fueron evacuadas. Soloviov vio a decenas de conocidos suyos morir de cáncer.
De su equipo de noche, solo cuatro empleados, de un total de 22, siguen vivos. En 2005, un polémico informe de la ONU estimó en 4.000 el número de muertos confirmados o futuros en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Un año más tarde la oenegé Greenpeace calculó que fallecieron 100.000 personas.
“Guerra atómica”
Nikolái estuvo expuesto a fuertes dosis de radiación. Atribuye su supervivencia a “su buena salud”, la práctica de deporte, su carácter sereno y sus genes. “Hay que dar gracias a Dios y a mis padres por haberme dado buenos genes”, declara. Vive en su casa de campo cerca de Slavútich, una ciudad fundada en 1986, a 120 km al norte de Kiev, para acoger a los desplazados. En el museo local dedicado a Chernóbil ahora se exponen restos de drones rusos derribados. “Eso es la otra guerra”, comenta Nikolái Soloviov.
En la plaza central de Slavútich habla de su primera guerra “atómica” contra el veneno invisible e inodoro de la radiación. “Aquí, la gente dice ‘antes o después de la guerra’ al referirse al 26 de abril de 1986. Y ahora se dice que ya estamos viviendo la segunda guerra de nuestra generación”, explica.
La noche del 23 al 24 de febrero de 2022 partió hacia la central. Nunca llegó porque los dos puentes que conducían a ella estaban destruidos. El ejército ruso tomó Chernóbil y la ocupó durante un mes. El hijo menor de Nikolái Soloviov se alistó en las fuerzas ucranianas. En septiembre de 2023 fue dado por desaparecido en el frente. Esta desgracia dejó a Soloviov sin fuerzas para trabajar y se jubiló.
Fuente: AFP.