Olga Beatriz Colmán Duarte, de 52 años, padece de una afección en las piernas. Esto le imposibilita caminar de manera natural y por eso usa una silla de ruedas para trasladarse. Es oriunda de la ciudad de Santaní, pero vivió y creció en Asunción.
Hasta donde Olga recuerda siempre tuvo que lidiar con este inconveniente debido a que cuando era muy pequeña sufrió una caída, que fue lo que le provocó una alteración física y terminó afectándole en la movilidad en las piernas.
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Probablemente si hubiera recibido la atención y el tratamiento necesario otra sería la historia, pero el caso es que nunca tuvo acceso a ellos. Su madre no contaba con los recursos económicos para solventar ningún tipo de cuidados médicos, relató.
Actualmente, a consecuencia de la crisis económica y sanitaria, Olga vende churros de dulce de leche a G. 3.000 en la calle y también recibe pedidos y los entrega por delivery, con la ayuda de su hija. Para ello, Olga viaja todos los días desde Areguá hasta la capital.
Los días martes, miércoles y jueves llega a las 11:30 hasta a la Contraloría General de la República (CGR), ubicada sobre la calle Bruselas 1880 entre Bélgica y Viena, en Asunción. Ella llega allí con una fuente cargada de sus productos y un cartel que ofrece sus productos. Permanece allí hasta vender todo.
“Yo tengo un sueño muy grande y es poder poner en condiciones un vehículo que tengo para poder trasladarme. Mucho ya lloré por la calle, porque los colectivos no me quieren alzar. En este país hay mucha discriminación hacia las personas con discapacidad”, dijo Olga entre lágrimas.
Expresó también: “Yo tengo el manejo de mi pie, caminaba con el bastón canadiense, pero con eso no puedo llegar lejos. Yo lo único que quiero trabajar para pagar mis deudas y poder vivir dignamente”, dijo. Además de la venta de churros, Olga también realiza trabajos de manicura y pedicuro.
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El automóvil tiene gracias a la ayuda de una amiga, pero al poco de haberlo adquirido ya tuvo inconvenientes mecánicos. Finalmente descubrió que se habían aprovechado de su condición.
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Madre denuncia discriminación contra su hijo con TEA en un colectivo
Un grave hecho de discriminación en un ómnibus del transporte público fue denunciado por una madre. Resultó víctima su hijo de 14 años con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA).
El incidente se habría registrado el pasado miércoles en horas de la siesta frente al Fuente Shopping Salemma de la ciudad de Fernando de la Mora.
Según la denuncia pública hecha por Patricia López, el hecho involucró a una unidad de la Línea 11, coche con chapa N° 705, con destino al IPS Central - CESI para una consulta médica.
Tras pagar su pasaje, el chofer le exigió que también pague el pasaje del menor. Sin embargo, la madre le mostró el carnet de pasaje gratuito otorgado por la SENADIS, un derecho que por ley tienen todas las personas con discapacidad para viajar en el transporte público. Pero el conductor no escuchó razones.
“Me quiso obligar a pagar. Le dije que es un derecho de mi hijo”, relató vía redes sociales. A pesar de tener el documento en regla, el conductor la siguió gritando y amenazando con que iba a buscar una patrullera.
Otra pasajera se ofreció a pagar. Pero, en el trayecto, el chofer detuvo la marcha frente a una comisaría, hizo bajar a todos los pasajeros -incluida la madre y su hijo- y pidió a un personal policial que la obligara a pagar el pasaje del niño.
Según el relato, el oficial de policía, en actitud profesional y de empatía, escuchó a la madre, verificó la tarjeta y le dio la razón, pidiendo disculpas por el mal momento y permitiendo que continúen su camino.
La madre lamentó la actitud propotente del chofer. “Es la primera vez que me pasa esto. En todas las líneas siempre respetaron a mi hijo. Tengo para pagar un pasaje y muchos más, pero es el derecho de mi hijo. Es tan cruel que por G. 2.300 me haya llevado hasta una comisaría por algo que está en la ley”, cuestionó.
En ese sentido, hizo un llamado a que se respeten los derechos de las personas con discapacidad y que este tipo de hechos no se repitan.
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“Subsiste la cultura de la desigualdad y la discriminación”
- Fotos: Carlos Juri
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la docente, investigadora y experta en derechos humanos Liliana Zayas Guggiari para abordar la dramática realidad de los feminicidios y la violencia contra las mujeres. A pesar de los avances normativos, la académica apunta que persiste la falta de coordinación institucional y, sobre todo, una arraigada cultura machista que coloca a la mujer en una situación de inferioridad y sumisión con relación al varón.
–Cuando un hombre mata a su pareja o su expareja como desenlace de una serie de hechos que debían haberse advertido antes, ¿ante qué estamos?
–Cuando estamos ante la muerte violenta de una mujer, una muerte feminicida, como lo dice nuestra ley, no estamos ante un crimen pasional, no es un problema de pareja. Es el punto final, es la culminación de una serie de violencia que puede haber empezado como una violencia patrimonial, una violencia psicológica, violencia física y la desvalorización misma de la mujer. El punto final de la violencia más extrema es la violencia feminicida, es decir, la muerte violenta de una mujer por ser mujer. Y eso es muy interesante analizarlo porque hubo mucho debate en por qué no es un homicidio agravado en razón del vínculo. Cuando hablamos de una violencia feminicida, hablamos de la condición de género, de ser mujer de esta víctima y tiene que ver con esa construcción social cultural, estructural que existe donde a la mujer se le coloca en una situación de inferioridad, de sumisión con relación al hombre. Y es una cultura prendida, es una cultura que se va transmitiendo y que quedó imperante en la sociedad y que clasificó a las mujeres y desclasificó, realmente en otros aspectos, con una amplia visión de desigualdades y de discriminación.
–Dentro de la cultura hay un componente que me parece transversal en este debate, que es el machismo, ¿no?
–El machismo es la cultura arraigada en nuestra sociedad, donde pretenden confundir con las diferencias de sexo. Cuando hablamos de género, hablamos de un constructo social cultural que se puede cambiar, que se puede desaprender. Nos enseñaron a las mujeres que correspondemos al ámbito privado, es decir, a la casa, al cuidado de los hijos, al cuidado de los adultos mayores, al cuidado de los enfermos y el hombre al ámbito público, es decir, el hombre, el proveedor, el hombre es el líder, el hombre poderoso y la mujer débil.
FACTOR CULTURAL
–¿Qué otros asuntos están fallando en nuestro sistema para que estas cosas sigan ocurriendo?
–Hay dos cosas muy importantes que señalar. En los últimos 10 años hubo un avance normativo. Está el principio de igualdad constitucional entre mujeres y hombres. Está una ley especial, que es la Ley 5777, que justamente tiene el objetivo de visibilizar esta problemática de las desigualdades, establece 15 formas de violencia: violencia psicológica, violencia patrimonial, violencia contra la dignidad, violencia sexual, etc. Este avance normativo que hoy tenemos 10 años después –podemos evaluar si fue suficiente o no– no fue acompañado de la cultura. Esta normativa, primero, no es conocida ni por las propias mujeres ni por la sociedad. Y en segundo lugar, subsiste la cultura de la desigualdad y la discriminación y esto se traduce no solamente en hechos de violencia, sino con otras brechas como ser la violencia política, que lo que tiene como consecuencia es el desgano de la mujer de postularse o de llevar adelante una campaña, mismos por los roles y estereotipos que tienen, que subsisten de que la mujer tiene que estar en la casa. Entonces, ¿qué políticas públicas se pueden acompañar ante la falta de representación de las mujeres para poder liderarlas y traducirlas en acciones?
–Y aun así lo ideal sería que no fuera tanto desde la imposición de una política pública o una ley, sino desde la cultura de una sociedad, ¿no?
–Totalmente. Subsisten las brechas salariales, el acceso a la salud. Actualmente estoy trabajando en lo que va a ser el 5.º Plan Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres desde una consultoría y lo interesante acá que el diagnóstico relata que estas brechas de desigualdades y que en materia de violencia, por darte un ejemplo, 8 de 10 mujeres son víctimas de violencia en nuestro país. La violencia más denunciada, obviamente, es la violencia sexual y la violencia intrafamiliar. Y entonces, si analizamos la reacción del Estado, de las instituciones y de la misma sociedad con esta problemática, vemos que realmente solo se exacerba nuestra sociedad ante el hecho consumado, ante el resultado de la muerte violenta de la mujer o ante la cifra de que ingresaron 32.000 denuncias el último año de violencia intrafamiliar. Entonces, ¿por qué no llegamos antes?
CONTROL Y DOMINIO
–Nada puede funcionar mientras en un país las personas se mueren por ser mujer. Es durísimo, pero es así, ¿no?
–Y eso es proporcional al desarrollo. Si en nuestro país las mujeres siguen muriendo en manos de sus parejas o exparejas por su condición de mujer. Y hay características propias de dónde dejan a las mujeres tiradas en un escampado, en un basural, en un cementerio, en un raudal, como Deisy, y que luego la amenaza de quitarse la vida el agresor, como en muchos casos así sucede y que no sucede en otro tipo de hechos, sino por ese dominio, ese control y esa pérdida de control cuando la mujer decide terminar con la relación.
–¿En qué medida es celo y en qué medida es afán de propiedad de una persona el detonante?
–Muchos me preguntan si hay un prototipo de agresor. Por eso hago un poco este enlace con tu pregunta, si son celos o ánimo de propiedad. El agresor lo que no quiere perder es el control, el dominio. Y cuando se trata de una mujer que de repente tiene su propia independencia, que quiebra esa normativa o ese mandato de que la mujer tiene que ser sumisa, calladita te ves más bonita, la mujer es madre, entonces, lo que se espera de la mujer, que siempre la mujer tiene que estar rindiendo cuentas de la buena y la mala mujer. Fijate un poco lo que era el código penal anterior de Teodosio González. No era lo mismo la sanción por una violencia sexual que si era una una buena mujer o si era una prostituta. O sea, se clasificaba a las mujeres. Y también el hombre. Lo que hoy es el feminicidio, el hombre estaba exonerado de culpa y pena si mataba a su mujer por encontrarla en una situación de adulterio.
–Era un asesino legal...
–Exactamente. Estaba tolerada la muerte violenta de su esposa por haberla encontrado en esa situación. Hay una transformación normativa. Fíjate, la violencia sexual era un hecho punible contra el honor. Hoy es un hecho punible contra la autonomía, contra la libertad. Entonces, esta transformación tiene que ver con una transformación cultural y posicionamiento de la mujer como persona.
PROTOCOLOS INTERINSTITUCIONALES
–Policía, Fiscalía, Poder Judicial, ¿en dónde falla cuando ocurren ciertas alertas y termina muriéndose una de ellas?
–Dentro de mi experiencia por mi paso como fiscala de la Unidad de Violencia Intrafamiliar del Ministerio Público y mi paso por el Viceministerio de Protección de los Derechos de las Mujeres, mi diagnóstico de por qué no funcionan los protocolos interinstitucionales o los protocolos internos de las instituciones comprometidas por ley a políticas de prevención y de protección a las mujeres es porque trabajan por separado. Escuché en estos días que todas estas instituciones estaban manifestando un trabajo articulado, pero no pasa de una expresión de deseo. Cuando llega el momento, la denuncia que recibe la Fiscalía no recibe el Juzgado de Paz para aplicar las medidas de protección, no recibe el Ministerio de la Mujer para el acompañamiento que hacen en materia de contención y apoyo con psicólogas especializadas o trabajadoras sociales especializadas. Es decir, pude verificar, dicho por la propia viceministra, que ellos toman conocimiento de la denuncia de Deisy una vez que ya estaba muerta. Siguen trabajando en compartimientos estancos, siguen diciendo “pero está la otra institución que tenía que hacer esto o aquello” y así no se puede llegar antes que sucedan los hechos.
–¿Existe un perfil reconocible en esta persona que un día va a transformarse en una bestia, si no lo es ya, y va a proceder a poner el punto final en la vida de una persona?
–Lo primero que hay que dejar en claro es que no es un problema de salud mental, sin perjuicio de que en algunos casos muy específicos pueda haberlo, pero es un hombre que realmente es sano, que puede ser el mejor compañero de trabajo, que en su vida pública se destaca hasta profesionalmente, pero que la agresión deja para la intimidad, para el ámbito familiar. La violencia en el ámbito intrafamiliar dirigida a la mujer es un delito continuo. No es un delito de resultado, como sí es el feminicidio, que termina con la muerte violenta de la mujer. Es un crimen que puede empezar con un menoscabo, con una humillación, con un golpe a la pared, con romper objetos, con el silencio. A veces está la ley del hielo, de no hablarle un mes o de decidir sobre los bienes propios de la mujer en el marco de una violencia. Es la suma de muchas formas de violencia que van en aumento. Porque ¿quién es el autor? Es la pareja, es el padre de los hijos, es justamente el profesional exitoso y a veces ella, por ese mandato social cultural de que tenés que casarte, tenés que hacerte cargo de tus hijos, llega un momento en que posterga hasta su propia realización profesional por ese mandato de que hay que aguantarlo todo.
MANDATO SOCIAL
–¿Cuáles son las razones culturales por las cuales se demora tanto una cancelación de una relación en ese contexto?
–Empecemos por la religión. “Hasta que la muerte nos separe”. Suelo escuchar en algunas bodas que estuve “mujer, sométete a tu marido”, que está en el texto bíblico. Pero me alienta haber escuchado sermones en estos últimos fines de semana y en otras ocasiones ya de obispos, donde llaman la atención sobre esta muerte violenta. Yo soy creyente y no creo que Dios quiera para nadie este sufrimiento. Cuando uno, por un mandato social, cultural o religioso acepta ese sometimiento, acepta ese mandato de que si querés tener marido tenés que aguantar, que una mujer sola no puede estar, que tenés que tener hijos apenas te casaste, es decir, ese rol que se le da a la mujer. Eso valida finalmente que la mujer siga en ese ambiente de violencia, y que, sobre todo, retrase el reconocerse como víctima. Cree que eso es normal, que eso es natural. Esa validación debe ser desaprendida y el mandato social, la falta de acompañamiento de la familia, el no querer meterse por considerar que es un tema privado, desalienta a la mujer que está padeciendo esa violencia a pedir ayuda.
–¿Cuál es la interpretación que tiene el hombre violento, el golpeador, ante una actitud de su pareja de plantearle que eso tiene que acabar?
–Cuando la mujer quiebra ese mandato y dice “me quiero separar o no quiero volver”, el hombre agresor toma eso como un desafío, una pérdida de dominio, una pérdida de control, una pérdida de su derecho de propiedad y hay algo en el enlace de dónde terminan las mujeres muertas. En un basural, porque las tiran como si fueran una cosa que ya no sirve. Entonces, las características del feminicidio no son aisladas. Son muy sensibles y se puede entender el tema que te decía de por ser mujer. Cosifican la persona de la mujer, por eso es muy importante hablar acá de persona, no solamente de madre, amiga e hija, sino de sus derechos como persona, sus derechos humanos como mujer, a tener una vida libre de violencia.
ANULAMIENTO
–Me pregunto también en qué medida la persona víctima tiene cierto grado de obnubilación para tener una conciencia crítica sobre qué hacer.
–Estamos acostumbrados a poner la carga de la decisión en la mujer que está padeciendo violencia. La mujer que ya fue víctima de violencia llega un punto en que está totalmente anulada para entender que está viviendo eso. Y es ahí donde entra otra vez la cultura. ¿Por qué sigue con él?, ¿por qué no denunció antes?, ¿por qué se arregló otra vez? Yo suelo escuchar en ambientes sociales “pero ella volvió, yo ya no me voy a meter, yo ya le ayudé una vez”.
–¿Tenés esperanza en que a corto plazo cambie este estado de cosas? ¿Qué cosas tienen que cambiar para que esas esperanzas funcionen?
–Tengo esperanza, trabajo en esto por convencimiento, forma parte de mi persona, no solamente de mi labor profesional. Me identifico con visibilizar esta problemática y hacer algo al respecto. Tengo esperanza y quiero creer que el Estado va a funcionar para proteger y que la sociedad va a cambiar su concepto y sus mandatos sociales y culturales, porque somos la mitad de las mujeres de nuestro país la que lo padecemos. No podría estar sentada aquí contigo si no creyera que esto va a cambiar y tiene que cambiar cuanto antes. Algo que tiene que cambiar es cómo se denuncia, tiene que haber una ventanilla única. Hay tecnología que no había hace 10 años. Hoy si yo compro un café la factura se va a ir directo a la DNIT. Entonces no me explico por qué esa denuncia en el Juzgado de Paz, en la Fiscalía, rápidamente también no la recibe el Ministerio de la Mujer, el Ministerio de la Defensa Pública. Pongamos voluntad.
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Últimos días para visitar la muestra de arte Enlhet “Metamorfosis Savaalak” en Areguá
La exposición “Metamorfosis Savaalak” fue inaugurada en la Galería Cogliolo Arte de la ciudad de Areguá, reuniendo el trabajo del artista nativo Lanto’oy’ Unruh con las producciones plásticas elaboradas por niños y niñas de la comunidad indígena Ya’alve-Saanga, asentada en el Chaco Central. La iniciativa cuenta con el respaldo institucional de los Fondos de Cultura de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) y la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL).
A través de la ilustración digital, el creador pone en el centro conceptual a los Savaalak, personajes míticos y reales vinculados a la figura del hombre araña o tarántula, cuya aparición en la cosmovisión Enlhet simboliza los procesos de transformación espiritual y el renacer de la persona tras dejar atrás etapas de oscuridad dentro de la vida comunitaria.
Bajo la curaduría de Rosa López, el proyecto articuló talleres artísticos comunitarios coordinados con el Instituto Enlhet y el colectivo E-NNENGKO’O, contando con la facilitación de Manolo Romero, intérprete de la comunidad Pozo Amarillo. Estas actividades pedagógicas buscan revitalizar la transmisión oral y los saberes ancestrales frente al cese paulatino de antiguas ceremonias tradicionales.
Durante los encuentros comunitarios se sumó también la participación del artista nivaclé Richard Peralta, con el propósito de sensibilizar a los jóvenes sobre las posibilidades del arte indígena contemporáneo como vehículo de afirmación cultural y desarrollo profesional para las nuevas generaciones.
Cogliolo Arte fue una de las nueve paradas habilitadas dentro del recorrido oficial de la cuarta edición del Circuito de Galerías de Areguá, el 20 de setiembre pasado. La muestra “Metamorfosis Savaalak” permanecerá habilitada hasta el próximo 18 de octubre en el local de Cogliolo Arte (Mariscal López 1114, Areguá centro), pudiendo ser visitada de lunes a domingo en el horario de 9:00 a 18:00 con acceso libre y gratuito para toda la ciudadanía.
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Ejecución de ruta que impulsará la actividad frutillera avanzó 54,6 %
La nueva infraestructura favorecerá las actividades comerciales, artesanales y frutícolas características de Areguá.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) informó que el Lote 2 del Plan Central 2 alcanzó una ejecución física alcanzó el 54,6 %. Las intervenciones buscan optimizar la movilidad urbana, fortalecer la conectividad entre distintos sectores y acompañar el desarrollo económico de Areguá.
La nueva infraestructura también favorecerá las actividades comerciales, artesanales y frutícolas características del municipio, además de facilitar el desplazamiento de residentes y visitantes durante acontecimientos de gran convocatoria, entre ellos la tradicional Expo Frutilla.
Con relación a las tareas en ejecución, la cartera de Estado informó que incluyen la conformación de subbase de macadam hidráulico y base granular estabilizada, sobre las cuales se realizan la regularización y posterior colocación de carpeta de concreto asfáltico.
También se llevan adelante trabajos en sistemas de drenaje mediante cordón cuneta, cunetas revestidas y badenes, destinados a favorecer el adecuado escurrimiento de las aguas pluviales y contribuir a la durabilidad de la nueva calzada.
DETALLES
Entre las arterias intervenidas se encuentran Bicentenario, Villarrica, Feliciano Báez, Las Residentas, María Auxiliadora–Caacupemí, Pedro Estepa, Villa Amparo, Yukyty–Caacupemí, Fray Luis de Bolaños, Cocué Guazú, Capitán Hermosilla y Pedro Juan Fleitas, además de otros sectores considerados estratégicos para la movilidad del distrito.
La ejecución del segundo lote está a cargo de Construpar SA, con fiscalización técnica permanente de la Dirección de Caminos Vecinales del MOPC en el departamento Central.