Portada del libro “Lomita ñe’eyvoty (Versificación popular). Una contribución para el estudio de la literatura en guaraní paraguayo”, de Miguelángel Meza. Foto: Gentileza
Miguelángel Meza lanza su libro “Lomita ñe’eyvoty”
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La Editorial Rosalba invita al lanzamiento del libro “Lomita ñe’eyvoty (Versificación popular). Una contribución para el estudio de la literatura en guaraní paraguayo”, de Miguelángel Meza. El evento se realizará el lunes 25 de agosto a las 14:00, en el local de Autores Paraguayos Asociados (APA), ubicado en Chile 850 entre Piribebuy y Humaitá, en Asunción.
La obra constituye una contribución inédita al estudio de la literatura en guaraní paraguayo, explorando con rigor académico y sensibilidad cultural las estructuras de la versificación popular. Su autor ofrece una aproximación a la poética guaraní tomando como referencia la tradición española, pero desarrollando un esquema propio que revela la riqueza expresiva de nuestra lengua nativa.
Se espera que este texto sea un material de referencia tanto para investigadores y docentes, como para escritores, estudiantes y amantes de la poesía que buscan profundizar en las formas y recursos que ofrece el guaraní como lengua literaria.
El prólogo destaca el valor práctico del libro como herramienta para los creadores de la versificación popular, al permitirles expandir sus límites expresivos y sortear con solvencia los desafíos técnicos sin perder la fuerza emocional que caracteriza a la poesía guaraní. En palabras del presidente de APA, David H. Portillo Bianciotto, esta obra es «un regalo vibrante para los creadores llamado a impulsar nuevas producciones de gran belleza y calidad que resonarán en el mundo con voz guaraní».
Miguelángel Meza (Caacupé, 1955) es poeta, traductor y promotor cultural guaraní. Su trayectoria se caracteriza por un constante compromiso con la lengua y la cultura del Paraguay, tanto desde la creación literaria como desde la investigación antropológica y lingüística. Desde sus funciones en la Secretaría Nacional de Cultura aportó a la preservación y difusión del patrimonio cultural del país. En su obra poética y narrativa, Meza articula la oralidad guaraní con la experimentación literaria contemporánea, dando vida a textos que dialogan con la memoria, el humor popular y la espiritualidad de la palabra.
Entre sus libros publicados se encuentran “Ita ha’eñoso” (1985), “Perurima rapykuere” (1985, 2001 y 2025), “Purahéi” (2001, 2011 y 2025), “Chipi Gonsáles guã’rã”, traducción de “El fin de Chipí González” de José María Rivarola Matto (2006 y 2025), “Maléo”, traducción de “El bandolero” de Gabriel Casaccia Bibolini (2007 y 2025), “Perurima pypore” (2010) y “Arami mburukuja guýre” (2012 y 2025).
Además, fundó la editorial cartonera Mburukujarami Kartonéra, con la que promovió la circulación de obras propias y de otros autores, contribuyendo a la democratización del acceso a la literatura. Entre los galardones recibidos destacan el Premio «Concepción Leyes de Chaves», el Premio Municipal «Teodoro S. Mongelós» de Poesía en Guaraní y el premio Nicolás Japuguay.
“Para nosotros la identidad no es repetir siempre lo mismo”: Andrés Selich de Kita Pena
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Andrés Selich, vocalista del grupo, compartió las ideas y detalles que envuelven al último material de la banda.
Kita Pena vuelve a marcar presencia con novedades sonoras. En los últimos días lanzó “110/220”, su más reciente trabajo discográfico, un EP que consta de 4 canciones y un interludio, del cual ya se conoció un avance a fines de 2025, que fue mundial.
La banda, con cerca de una década y media de vida, se mantiene vigente en la producción y propuesta, dialogando con nuevas sonoridades, apoyándose un poco más en las letras y poniendo al ritmo, al clima sonoro y al humor siempre como pilares de su música. Este material, que es el sucesor oficial de “ Casi nada de lo que nos enseñaron sirve para sonreír y otras fábulas” (2018), fue producido por Marcelo Soler, mezclado por Carlos Dentice y masterizado por María Triana Mastering.
Andrés Selich, uno de los cantantes de la banda, conversó con La Nación sobre este lanzamiento, sobre la búsqueda y la dinámica que llevó a la materialización de este proyecto, que amplia horizontes del grupo, pero desde un territorio que le es propio.
“Capaz estamos en un proceso de reconexión, con las canciones, con la banda y con una versión nueva de nosotros”, afirma Selich
–¿Por qué el nombre “110/220” y el formato de EPpara este nuevo lanzamiento?
–El nombre aparece por la idea de cambiar de energía. Nos gustaba esa imagen de poder enchufarnos en lugares distintos, pasar por otros climas, probar otras intensidades, pero seguir siendo la misma corriente. El EP tiene bastante de eso. Hay canciones que vienen de momentos distintos, algunas más luminosas, otras más introspectivas, pero todas conviven dentro de una misma búsqueda. Sentíamos que no hacía falta esperar a tener un disco largo para mostrar este momento. Estas canciones tenían algo en común y el formato EP nos permitía decirlo sin estirarlo de más.
–¿Cómo la banda se va apropiando de lo nuevopara el siguiente trabajo? ¿Qué temores les genera eso respecto a la identidad que ya tienen?
–Todos en la banda escuchamos mucha música y eso inevitablemente se filtra. Nos gusta probar, jugar con climas distintos, ver hasta dónde puede ir una canción.
Creo que experimentar también hace que todo sea más divertido. La clave está en que eso nuevo no entre como disfraz. Tiene que pasar por la banda, por nuestra forma de tocar, de cantar y de decir. Ahí recién se vuelve nuestro. El miedo a perder identidad puede aparecer, pero también sería raro cuidar tanto una forma que termine volviéndose una jaula. Para nosotros la identidad no es repetir siempre lo mismo, sino seguir reconociéndonos aunque cambiemos de energía.
La banda nacional acaba de presentar “110/220”, un EP que consta de 4 canciones y un interludio
DEJAR UNA IDEA
–El clima sonoro, un humor determinado y las letras tienen un rol muy destacado ¿Trabajan eso de manera consciente o solo sale?
–Creo que primero aparece. Hay un temperamento de la banda que sale bastante naturalmente: cierta forma de mirar, de no ponerse solemne, de mezclar algo sensible con algo más cotidiano. No sé si lo llamaría humor en el sentido de hacer reír, sino más bien una manera de pararse frente a las cosas. Después sí hay un trabajo consciente. Escuchamos si ese clima sostiene la canción, si la letra entra en ese mundo, si algo sobra o si se vuelve demasiado explicado. A veces una canción necesita más luz, otra necesita más rareza, otra pide ser más directa. Nos interesa que las canciones tengan algo para decir, pero que no pierdan cuerpo. Que no se vuelvan discurso. Que puedan dejar una idea, pero también moverte un poco.
–¿Cómo trabajaron las letras en esta producción? ¿Pertenecen a alguien en particular y se cuida eso o lo piensan colectivamente, se aceptan correcciones?
–Las letras siempre vienen de alguien. De una mirada, de una frase, de una incomodidad o de una necesidad puntual. Pero para que una letra llegue a Kita Pena tiene que tener la capacidad de representar a todos de alguna manera. No significa que todos hayan vivido exactamente lo mismo, sino que todos puedan reconocer algo ahí y defenderlo como propio. Una canción puede nacer de una experiencia personal, pero si queda encerrada solamente en eso, le cuesta crecer.
En la banda se cuida mucho esa primera voz, pero también se acepta que la canción pida cambios. A veces una palabra cambia todo. A veces una frase que parecía importante no entra. Lo lindo es cuando algo que empezó en una persona termina encontrando una forma que todos podemos cantar.
“Este EP nos agarra en un momento de cambio de energía”, dice Andrés Selich, vocalista principal y cofundador de Kita Pena
CAMBIO DE ENERGÍA
–¿Dentro de qué procesos está la banda?
–Estamos en un proceso de encontrar una nueva forma de movernos. Kita Pena tiene muchos años, muchas etapas y muchas vidas adentro. No sentimos que estemos empezando de cero, pero tampoco queremos funcionar en automático. Este EP nos agarra en un momento de cambio de energía, justamente. Con ganas de seguir haciendo música, pero también de entender cómo se comparte hoy, cómo se sostiene una banda y cómo se conecta con la gente después de tanto tiempo. Capaz estamos en un proceso de reconexión: con las canciones, con la banda y con una versión nueva de nosotros.
–¿Cómo Kita Pena, que tiene ya muchos años como grupo humano, vive, piensa y discute el mundo actual, sea desde la música, el mercado local, el sistema de difusión concentrado en plataformas, etc.?
–Es un momento raro para hacer música. Hoy una canción también tiene que sobrevivir al scroll. Eso puede ser cansador, porque además de hacer música tenés que pensar cómo lograr que alguien se detenga un rato a escucharla. Las plataformas abrieron puertas, eso es real, pero también concentraron mucho la atención. Hay más música que nunca, pero no necesariamente más escucha. Una canción puede estar disponible en todo el mundo y al mismo tiempo perderse en dos segundos entre mil cosas.
En Paraguay hay mucho talento y mucha gente haciendo cosas con identidad, pero todavía cuesta sostener circuitos, espacios y hábitos de escucha. Entonces uno va aprendiendo a moverse en ese paisaje sin traicionar lo que hace. Comunicar más, sí. Adaptarse, también. Pero sin convertirse en una banda que existe solo para alimentar el algoritmo.
–Si bien no se plantean como dando consejos, hay algo de invitar con sus letras a búsquedas más interiores y/o verdaderas. ¿Qué son esas verdades y cómo hacen ese trabajo ustedes?
–No sé si pensamos las canciones como consejos. Nos interesa más que funcionen como lugares donde uno pueda reconocerse un poco. Hay preguntas que vuelven en este EP: cómo dejar de preocuparse por todo, cómo cambiar de ambiente cuando algo te apaga, cómo volver a creer sin tener todo resuelto, cómo cortar una cadena antes de repetirla. Son cosas simples de decir, pero difíciles de hacer. Capaz la búsqueda va por ahí. No tanto en encontrar una verdad enorme, sino en animarse a mirar algunas cosas de frente. A veces una canción no te resuelve nada, pero te acompaña mientras tratás de ordenar un poco el ruido. Y eso, para nosotros, ya vale bastante.
Festival de Venecia promete a los hermanos Gallagher para estreno de Oasis
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La última película del británico Robert Pattinson y un documental sobre los hermanos de Oasis estarán presentes este año en septiembre en el Festival de Venecia, que finalmente no contará con Alejandro González Iñárritu y su filme “Digger”, protagonizado por Tom Cruise.
Los organizadores desvelaron una programación repleta de producciones independientes y de cine de autor, pero sin el respaldo de las grandes productoras de Hollywood, una tendencia que también se ha observado este año en otros festivales europeos.
Un total de 20 películas competirán por el prestigioso León de Oro en este festival del 2 al 12 de septiembre, entre ellas “Prime Time”, de Lance Oppenheim, sobre un programa de televisión estadounidense que buscaba desenmascarar a los pedófilos.
Está protagonizada por Pattinson, quien acaba de recibir elogios por su interpretación del villano Antinoo en “La Odisea”, de Christopher Nolan. “Esta película cuenta la historia real del presentador sin escrúpulos de un inquietante reality show de la NBC”, declaró a la prensa el director del Festival de Venecia, Alberto Barbera.
Otros títulos en competencia incluyen “Wild Horse Nine”, una comedia negra del irlandés Martin McDonagh protagonizada por John Malkovich y Sam Rockwell, así como “Bunker”, de Florian Zeller, con la pareja española Javier Bardem y Penélope Cruz.
Como se anunció anteriormente, el festival comenzará con una película sobre la transformación de los medios de comunicación británicos a cargo del magnate de la prensa Rupert Murdoch, dirigida por Danny Boyle, director de “Trainspotting”.
También competirá por el León de Oro “Ritorno a Buenos Aires”, del director chileno-italiano Marco Bechis, sobre un médico italiano que regresa a la capital argentina para testificar contra los exmilitares de la dictadura que lo secuestraron.
Hollywood y los gigantes estadounidenses del streaming, Netflix y Amazon, eligieron Venecia el año pasado para presentar una serie de películas de gran presupuesto, pero este año han decidido mantenerse al margen.
Las grandes productoras ya ignoraron el festival de Berlín en febrero y el de Cannes en mayo. Algunos observadores esperaban que “Digger”, de Alejandro Iñárritu y protagonizada por Tom Cruise, hiciera una entrada espectacular en el Lido de Venecia.
El documental producido por Disney sobre la banda inglesa de rock Oasis y su gira de regreso, “Don’t Look Back in Anger”, es la excepción. “Los hermanos Gallagher han prometido que estarán en Venecia”, dijo Barbera a los periodistas. Otro documental también llamará sin duda la atención, aunque pondrá a prueba la capacidad de concentración de los espectadores: una exploración de cuatro horas sobre Elon Musk a cargo del director estadounidense Alex Gibney.
Streamer argentino pensaba que su abuela era bruja por hablar guaraní
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El streamer argentino Paletooon, que actualmente reside en Paraguay, contó que en su infancia asumía que su abuela era “bruja” por hablar en guaraní.
El argentino pensaba que su abuela practicaba brujería solo por no entender el idioma en el que ella hacía sus oraciones.
“Mi abuela es paraguaya. Yo de chiquito, yo la encontraba hablando en un idioma que yo no entendía. Yo juraba que mi abuela era bruja”, detalló Paletooon en un video publicado en sus redes.
El streamer contó que su abuela se mudó a Argentina a los 13 años, pero el guaraní no la abandonó.
Él recuerda ver a su abuela meditar y recitar un idioma que desconocía. Por esta razón asumía que la señora era “bruja”. Pero al mudarse a Paraguay, el streamer argentino conoció el guaraní y entendió que su abuela rezaba en este idioma.
Su abuela, quien lo acompañó en el video manifestó que ella solo rezaba en guaraní. “Yo pensé que le estabas cagando la vida a alguien o era una cosa así”, respondió el streamer argentino. Pero la señora mayor sumó a la conversación que es “medio bruja”.
La confesión de Paletooon se viralizó y ganó comentarios como: “Mi hijo alemán piensa lo mismo de mí (soy paraguaya)“, ”La oración en guaraní tiene muchísima más fuerza", “Quisiera saber cómo un extranjero escucha el guaraní. Porque siendo paraguaya igual me suena raro el guaraní. Pero amo nuestro idioma” o “Es un idioma antiguo y suena raro cuando no entendés”.
La pasión por el pickleball llega al streaming con la comedia “The Dink”
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Cuando el cineasta Josh Greenbaum se aventuró por primera vez en una cancha de pickleball entendió que era un pasatiempo accesible, pero que podía tornarse feroz, y que, además de sudor, podía exprimir emociones en pocos minutos. En esencia, el deporte contenía los ingredientes exactos para una comedia, observó Greenbaum, quien se alimentó de su experiencia entre las bandas para dirigir “The Dink: Pasión por el pickleball”, película de Apple TV que estrena este viernes en la plataforma de streaming.
“Lo gracioso es cuán rápido algo que comienza de forma casual y divertida puede volverse profundamente competitivo y extrañamente emocional”, comentó el director de 47 años en entrevista con AFP. “The Dink” junta en la cancha a Dusty (Jake Johnson), una expromesa del tenis que ahora solo pasa las horas recordando las glorias pasadas, para la continua decepción de su padre (Ed Harris), y a Candace (Mary Steenburgen), una divorciada que se apasiona por el pickleball en su nueva fase de vida.
La cinta, que contó con la actuación del extenista Andy Roddick, “es sobre reinventarse, sobre el ego y la amistad, y sobre tratar de encontrar propósito”, comentó Greenbaum. “Tienes estas dos almas perdidas (Dusty y Candance), obviamente de generaciones diferentes, que tratan de descubrir quiénes son y de redefinirse a sí mismos, y se ayudan mutuamente a lograr esto”.
Pero la película, escrita por Sean Clements y producida por Ben Stiller, también aborda el conflicto generacional. “Hay un poco de la vieja historia frente a la nueva historia, y quizás en esta versión, el tenis representa como se hacían las cosas antes, y el pickleball representa una nueva manera”, agregó el también director de “Will & Harper”.
Jake Johnson y Ben Stiller en “The Dink: Pasión por el pickleball” (2026), la película de Josh Greenbaum. Foto: IMDB
Tensión
Al centro de todo el pickleball, el deporte con las pequeñas raquetas y la pelota agujereada que se gana terreno rápidamente en Estados Unidos. Greenbaum concede que la “particular” relación entre el tenis y el pickleball era un caldo de cultivo ideal. “Existe cierta tensión entre ambos deportes en este momento, y creo que está impulsada en gran parte por la disputa por recursos limitados”, dijo Greenbaum, quien en su primera partida fue pulverizado por rivales sexagenarios.
Pero el deporte no solo proporcionó el escenario para que los personajes de “The Dink” encontraran su propio ritmo de juego, sino que atrajo a su protagonista. “Es un deporte que te hace reír, con el que haces amigos, que te permite compartir algo con otros, y en el que puedes seguir mejorando, incluso a mi edad”, dijo Mary Steenburgen, de 73 años, el lunes durante el estreno de la cinta en Los Ángeles, en donde en vez de alfombra roja, hubo una azul para simular una cancha de pickleball.
Tanto Greenbaum como sus protagonistas están seguros de que “The Dink” atraerá nuevos adeptos a la cancha. Pero Jake Johnson, cuyo personaje encuentra en el pickleball una segunda oportunidad, espera que la cinta inspire a los espectadores a que “hagan lo que los haga felices, no importa qué”.