En el marco de un ameno y distendido brindis realizado en el predio ubicado en Francisca Yegros de Carpinelli entre Gustavo Köhn y la avenida Perón, en Itá Enramada de la ciudad de Lambaré, se llevó a cabo la apertura de la exposición denominada “Las manzanas del paraíso” de Gloria Valle y José Quevedo.
En la ocasión fueron expuestas coloridas obras elaboradas a dos manos de los reconocidos artistas plásticos nacionales, quienes proponen cuadros de técnicas mixtas, donde se fusionan estilos como el realismo, el arte pop y la fantasía.
Es noticia: AMACMA inaugura su casa propia tras 11 años de lucha
Durante el evento también se realizó la inauguración oficial del espacio taller Eccontainer Art de José Quevedo, el cual está situado en las mismas instalaciones. Una singular galería de arte, en el que se muestran cuadros, así como también diversos elementos artísticos hechos a partir del reciclaje.
Eccontainer Art ofrece al público un rincón único y muy especial, ya que se encuentra rodeado de una frondosa vegetación; además de la amplitud, comodidad y cercanía, ideal para los amantes de la naturaleza. Abierto a todo el público bajo previo agendamiento.
Al mismo tiempo está habilitado para la realización de muestras de otros artistas que deseen exponer sus obras en un espacio exclusivo. Para más información contactar al 0981 336-759.
Leé también: Tras las elecciones, seis puestas en la cartelera teatral
Dejanos tu comentario
Inauguran la escultura “400 palomas de esperanza” en el Sitio de la Memoria 1A
Al cumplirse este sábado 22 años de la tragedia en el barrio Trinidad de Asunción, en el Sitio de la Memoria 1A se erige la escultura denominada “400 palomas de esperanza”, un proyecto participativo creado por el Juan Pablo Pistilli, que busca transformar el duelo en memoria colectiva y en un mensaje de esperanza para familiares, sobrevivientes y toda la ciudadanía. Tiene forma de paloma gigante cuyas alas están compuestas por 400 palomitas de metal, que llevan grabado el nombre de cada víctima del incendio del supermercado Ycuá Bolaños, el 1 de agosto de 2004.
“Inmediatamente proyectamos la necesidad de conquistar este espacio para la memoria, para la comunidad. A mí como artista particularmente me cambió. Es un antes y un después porque ahí yo entendí que la obra no me pertenece”, explicó el escultor Juan Pablo Pistilli, trinidense y autor de la pieza, indicando que el proceso de creación marcó un antes y un después en su mirada sobre el arte. Con la idea de que la comunidad se apropie del memorial, se invitó a familiares y amigos de las víctimas a participar, dejando su huella en cada una de las 400 palomitas que forman las alas de la paloma.
“A mí me emociona mucho ser parte de un mensaje de dar esperanza dentro de tanto sufrimiento. Queríamos que sea participativa, que sea una obra que impacte, que quede. En cada una de las palomitas nosotros dejamos el nombre de nuestro ser querido que no está”, expresó Liz Torres, sobreviviente del incendio junto a su marido, quien integró el equipo que trabajó en la escultura. Para ella, el taller se volvió un espacio de contención.
“Cuando venía la gente a dejar su marca escuchábamos lo que habían pasado cada uno y fue como una catarsis colectiva porque ahí llorábamos todos. Parecía que uno cobraba más fuerza para poder expresarse y dejar esta obra que es el trabajo de todos, pero para dar un mensaje de esperanza también”, recordó Torres con emoción las jornadas de trabajo. “Creo que hemos logrado a cabalidad el objetivo que se tenía: que sea un símbolo de vida, que sea un símbolo de esperanza”, concluyó.
A 22 años del 1-A
El incendio del supermercado Ycuá Bolaños, sucursal Botánico, ocurrió alrededor de las 11:20 del domingo 1 de agosto de 2004. El local estaba abarrotado de clientes y, según las investigaciones, varias salidas de emergencia permanecieron cerradas, lo que dificultó la evacuación y aumentó el número de víctimas. Conocida como 1-A-04 o “1-A”, la tragedia dejó cientos de fallecidos y heridos, y marcó profundamente a Asunción y a todo el Paraguay. Hoy el Sitio de la Memoria y Centro Cultural 1A - Ycuá Bolaños funciona como espacio de recuerdo, educación y cultura. La paloma con sus 400 palomitas se consolidó como el principal símbolo del lugar.
Dejanos tu comentario
Ganaderos valoran a Peña como el primer promotor de la carne en el exterior
El presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Daniel Prieto, destacó la estabilidad macroeconómica alcanzada por el país y sostuvo que debe traducirse en mejores condiciones para el sector productivo, al inaugurar oficialmente la Expo Paraguay 2026. Ganaderos de la ARP nominaron al presidente Santiago Peña como el primer productor de carne en el exterior. En la inauguración oficial de la LXXX Exposición Nacional de Ganadería y la XLIII Exposición Internacional de Ganadería - Expo Paraguay 2026.
El dirigente valoró la reciente ratificación del grado de inversión y la reducción de la percepción de riesgo país, al considerar que estos avances fortalecen la capacidad de Paraguay para atraer inversiones, acceder a financiamiento y generar nuevos puestos de trabajo.
En ese sentido, afirmó que la fortaleza macroeconómica debe reflejarse en mejores caminos, mayor seguridad, una salud pública eficiente y una educación de calidad, además de condiciones que permitan al sector privado seguir invirtiendo y expandiendo su capacidad productiva.
Infraestructura y acceso a mercados
Prieto también pidió una mayor presencia del Estado en el Chaco paraguayo mediante inversiones en infraestructura vial, energía y educación. Recordó que la región representa el 60 % del territorio nacional y aseguró que todavía posee un amplio potencial de desarrollo productivo.
Respecto al comercio exterior, expresó el respaldo de la ARP a la posición del Gobierno en las negociaciones sobre la cuota de exportación de carne hacia la Unión Europea, insistiendo en que Paraguay debe acceder a una distribución equitativa dentro del Mercosur.
Competitividad y cadena cárnica
El presidente de la ARP manifestó además la preocupación del sector por la pérdida de competitividad ocasionada por la apreciación del guaraní frente al dólar. Explicó que, aunque los precios internacionales de la carne atraviesan un buen momento, la rentabilidad del productor se ve afectada porque la mayor parte de sus costos se pagan en moneda local.
En materia ganadera, sostuvo que revertir la caída del hato requiere un esfuerzo compartido entre el Estado y el sector privado. Señaló que los productores están comprometidos a mejorar la eficiencia y la productividad, pero necesitan reglas claras y seguridad jurídica para volver a invertir con confianza.
Entre las prioridades planteadas por el gremio también mencionó la reglamentación del sistema de dressing para la cadena cárnica, la creación de un Instituto Paraguayo de Promoción de la Carne y el fortalecimiento de la industrialización agropecuaria para agregar mayor valor a la producción nacional y ampliar las exportaciones.
Sanidad y trabajo conjunto
En el ámbito sanitario, Prieto destacó el compromiso del Gobierno de mantener el actual esquema de vacunación contra la fiebre aftosa durante la presente administración y valoró el trabajo conjunto entre Senacsa, Fundassa y los productores, que permitió sostener el estatus sanitario y avanzar en la trazabilidad del rodeo nacional.
Finalmente, el titular de la ARP aseguró que el gremio continuará acompañando las políticas públicas orientadas a fortalecer la estabilidad económica, la apertura de mercados y la inserción internacional del Paraguay, aunque remarcó que seguirá reclamando mejoras en seguridad, infraestructura, institucionalidad y condiciones para producir e invertir, al considerar que esos factores son determinantes para el crecimiento del sector agropecuario.
Lea más: Rally del Paraguay: reservas hoteleras en Itapúa alcanzan 70 % y aún quedan lugares
Dejanos tu comentario
Mitos griegos en el Museo de Arte Sacro
Dejanos tu comentario
Fotografías de arte rupestre paraguayo: 5 mil años de historia en exposición
La una por mantener vivos signos de hace más de 5 mil años, la otra por revelarlos, por ello se llama la muestra “La piedra y la luz”. Son imágenes tomadas hace 15 años en el marco de un estudio prospectivo en el que el fotógrafo Fernando Allen trabajó haciendo registro. Las inscripciones, las huellas de ancestros de 5 mil años exponen sus misterios en el emblemático centro europeo del arte prehistórico, el Museo de Altamira, en España.
- Por Jorge Zárate
- Jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Hasta el 18 de octubre se puede asistir en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a la muestra “La piedra y la luz” del fotógrafo compatriota Fernando Allen. El espacio, situado en la localidad de Santillana del Mar, Comunidad Autónoma de Cantabria, España, es uno de los centros de investigación y estudio de arte prehistórico más importantes del mundo. Allí se protege la historia de célebre Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, mediante una réplica exacta donde se muestran dibujos de más de 36 mil años, que se inscriben entre los más antiguos de la tierra.
De allí la importancia de mostrar el arte rupestre del Amambay y el Guairá en ese sitio emblemático. Las imágenes que se exponen se obtuvieron cuando Allen acompañó un estudio de los arqueólogos del Museo de Altamira. Ese equipo estuvo encabezado por el entonces director del centro, José Antonio Lasheras, fallecido en 2016, y realizó un completo estudio del arte rupestre de la región Oriental.
En la tarea realizada hace 15 años, Allen fue fotógrafo y colaborador local del equipo e hizo prospección y documentación junto a los investigadores españoles. Así mientras registraba los pedidos científicos, fue buscando distintas tomas de acuerdo a las diferentes intensidades de luz que le daban las jornadas.
Estas magnéticas imágenes presentadas en un especial soporte textil y en gran tamaño, ahora pueden disfrutarse en esta muestra elogiada por medios españoles.
Comentó el Museo de Altamira: “Las personas que poblaron esta región hace milenios nos dejaron signos inscritos en piedra, grabados en abrigos rocosos o en rocas aisladas que usaron como lienzo. Ahí plasmaron su pensamiento simbólico, expresión de su subconsciente colectivo. Hoy en día este arte supone un enigma, ya que el código que permitía descifrar su significado se perdió en algún momento a lo largo de sus miles de años de historia.
Con este proyecto, el fotógrafo Fernando Allen trata de arrojar luz sobre el arte rupestre de Paraguay, no para descifrar su significado, sino para hacernos sentir de alguna forma los secretos que albergan estas piedras”.
AQUÍ LA CHARLA DEL EXPOSITOR CON NACIÓN MEDIA:
–El Museo de Altamira es referencia en el arte prehistórico. ¿Qué sensaciones te deja estar exponiendo allí?
–Supongo que es un honor para mí, tanto en lo personal como en el plano artístico y cultural. La muestra pone en cartelera internacional al arte rupestre del Paraguay, lo cual significa visibilizar el arte prehistórico presente en varias regiones de nuestro país, como el Amambay y el Guairá.
–Contanos por qué elegiste el original soporte textil para tus imágenes ¿Tiene que ver con lo táctil?
–Sí, tiene mucho que ver con lo experiencia táctil, ya que las telas reproducen de manera muy particular las texturas y contrastes de las piedras que son el soporte de las inscripciones rupestres. Además de ello, la impresión por sublimación sobre textiles ofrece una sensación tridimensional que al papel le cuesta. Por todo esto, propuse a la dirección del Museo que las obras puedan ser tocadas, como si se tratara casi de una piel adornada con antiguos tatuajes. El diseño expositivo, a cargo de Elefante Mental, lo planteamos en base a estas configuraciones, para aprovechar al máximo las posibilidades expresivas del soporte. Las fotos, que son enormes modificando ex profeso la escala de las inscripciones originales, están montadas sobre una base de espuma fina que permite al tacto una sensación suave, como la de tocar la superficie de una piel.
–¿Qué devoluciones te van dando los que visitan la muestra?
–La propuesta conceptual en general, ha sido muy bien recibida por el público. Esperamos que durante los 4 meses que dura la muestra, el retorno siga siendo positivo.
–Acompañaste al equipo científico que estudió este arte rupestre. ¿Recordás algunas conclusiones de ese estudio?
–En palabras de la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás Monforte: “Este trabajo fue posible gracias a la colaboración entre especialistas españoles y paraguayos, unidos por un objetivo común: descubrir, documentar, conservar, investigar y difundir este valioso patrimonio cultural.
Hasta entonces, el arte rupestre paraguayo era prácticamente desconocido en el ámbito científico y, además, estaba rodeado de interpretaciones erróneas dentro del propio país, donde su origen y autoría se atribuían, de forma infundada, a la época vikinga.”
–¿A qué grupo étnico se adjudican los signos?
–De manera genérica, a grupos de cazadores - recolectores que poblaban estas regiones. Recordemos que la datación realizada por los técnicos del Museo de Altamira, registran una antigüedad mayor a 5.200 años antes del presente. Las clasificaciones por grupos étnicos tal como las conocemos hoy, comenzaron a utilizarse en tiempos más recientes.
–¿Qué recordás de aquellos días en que registraste estos grabados?
–Al realizar estas fotografías a lo largo de varios años, sentí siempre la conmoción de saberme en lugares extraordinarios. “Solo en los sitios en que se ha cometido un hecho tremendo, merodean fantasmas” (Sigfried Krakauer, “La fotografía”). Los he sentido (o quizás, presentido) en todos estos espacios, cada vez que he trabajado en ellos. Fantasmas de personas, jaguares, aves, bosques, aromas, murmullos y fogatas prehistóricas iluminando inimaginables rituales permanecen aún, delicadamente, en estos sitios. Fragmentos de aquellas expresiones sensibles que han sostenido un vasto universo simbólico, son hoy frágiles vínculos a ese pasado. Lo saben sus actuales guardianes, los Paí Tavyterã, quienes resguardan estos santuarios de la memoria para proyectarlos al futuro, junto con las claves que contienen el origen del mundo. Esta exposición está dedicada a ellos.
-–Tenés también importantes colaboradores en esta muestra.
–Sí, es muy importante mencionar que la muestra incluye la participación de la diseñadora Ofelia Aquino (cuya marca profesional es Ofelia Otello), con quien hemos desarrollado 3 piezas textiles que tienen un espacio propio en el montaje de la exposición. Estas 3 piezas han sido diseñadas y confeccionadas por Ofelia utilizando diferentes tipos de textiles previamente impresos con fotografías de arte rupestre de mi autoría. En palabras de Ofelia: “Del mismo modo en que los grabados ancestrales fueron trazados por la mano sobre la superficie de la piedra, cada una de las piezas textiles fue construida mediante técnicas de amasado y drapeado realizadas manualmente. Un gesto que recupera la huella del hacer, donde la mano actúa como herramienta de inscripción y transformación de la materia, estableciendo un diálogo entre el acto ancestral de grabar la piedra y el proceso contemporáneo de modelar el textil”.
–¿La podremos ver en Paraguay en algún momento?
–Me encantaría, pero dependerá de lograr el apoyo necesario para hacerla posible.
MENSAJES DE MÁS DE 5 MIL AÑOS
“Por un sistema de datación absoluta y de radiología hemos obtenido la fecha más antigua para este tipo de arte, en todo el continente”, dijo el arqueólogo José Antonio Lasheras durante la presentación del estudio en el que se tomaron las fotografías que componen la muestra de Allen.
En aquel mayo de 2012 se entregó a la Secretaría de Cultura (SNC) el Informe Final del “Plan de Registro y Realización del Inventario Nacional del Patrimonio Arqueológico Pre-cerámico y del Arte Rupestre en la Región Oriental del Paraguay”.
El equipo recorrió todos los sitios con inscripciones en los cerros del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypané y del arroyo Yguasu, también los ubicados en la zona más norte de ese departamento cerca del Parque Nacional de Cerro Corá, algunos dentro del propio parque y otros en sus alrededores y un sitio aislado en el Ybyturusu, cerca de Villarrica, en el sitio de Ytororo y en el sitio de Ita Letra, que es conocido desde hace años.
Lasheras, fallecido en 2016, era director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira-España al momento de la realización del trabajo y al comentar sobre la tarea expresó: “En Brasil no está bien datado, no se conoce bien la cronología de este tipo de arte de signos grabados”, para recordar que en Argentina los arqueólogos piensan que los grabados más antiguos pueden ser de hace 4 mil años, cuando mucho. “Nuestra fechación es de 5.202 años. La tenemos asociada a la industria lítica, que es la más antigua del continente”.
Siguiendo con la idea expuso: “Creemos que quizás en Amambay, se generó un discurso, unas ideas que se acompañaban de unos signos, que esos signos se ordenaron aquí y luego se extendieron por todo el continente, y esta es una aportación muy importante que en este momento hace Paraguay a la Prehistoria del continente”.
Otro dato relevante en la consideración del arqueólogo fue que “además hay que pensar que esa fechación se obtuvo en el cerro sagrado de los Paí Tavyterã, en Jasyka Vendá, el Cerro Guasu, donde ellos saben que Dios creó el mundo y creó la humanidad, que todo se originó allí; entonces, que los arqueólogos descubramos ahora que algo quizá tuvo su origen allí, nos sorprende a nosotros, pero no sorprende a los Paí, que ya lo sabían que todo tuvo allí su origen”, consideró.
CÓMO SE HIZO
“La piedra y la luz” reúne a artistas, investigadores y técnicos de Paraguay y España en una experiencia inmersiva, cuenta Fernando Allen. Se incluyen Apykas, asientos ceremoniales realizados por la artista Silvia Arce de la Comunidad Paĩ Tavyterã de la localidad de Ita Guasu, en Amambay.
También reproducciones de arte rupestre realizadas por los especialistas Alfredo Prada Freixedo (del Museo de Altamira) y Anabel Panzuela Rodríguez (de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña). La exposición se apoya en textos elaborados en conjunto por el crítico de arte Ticio Escobar, Pilar Fatás y Alfredo Prada.
Las fotos pasaron al textil mediante el sistema de impresión por sublimación en los laboratorios especializados de la firma DLife en Asunción. El guion expositivo, la identidad visual y la gráfica de sala estuvieron a cargo del estudio paraguayo Elefante Mental, integrado por Javier Palma, Lucas González, Jimena Riso y Natalia Villar.
La impresión final, logística de sala y montaje en los pabellones de Cantabria fueron ejecutadas por la empresa Serisan Comunicación Gráfica, bajo la coordinación general de la plataforma NEXO.
La gestión institucional estuvo bajo la coordinación de Pilar Fatás Monforte y Adela González Arroyuelo con el apoyo del Ministerio de Cultura de España en alianza con el Museo de Altamira.