• Jorge Torres Romero

Las encuestas empiezan a mostrar algo que, en realidad, las urnas ya habían anticipado: el posicionamiento de Camilo Pérez no es producto de una casualidad ni de una fotografía aislada.

Es la consecuencia política del resultado de las internas y, sobre todo, de una hoja de ruta que parece mucho más clara de un lado que del otro.

El Partido Colorado hizo lo que históricamente sabe hacer: movilizó su estructura, midió fuerzas, ordenó liderazgos y salió de sus internas con un candidato y un objetivo electoral definido. Camilo Pérez entendió rápidamente ese escenario y comenzó a caminar sobre él.

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Del otro lado, la oposición sigue sin encontrar el rumbo.

No alcanza con esperar el desgaste del adversario. No alcanza con denunciar, cuestionar o reaccionar a lo que hace el oficialismo. Una oposición que pretende disputar seriamente el poder necesita instalar temas, construir un relato propio, presentar propuestas y, fundamentalmente, ofrecerle al electorado una razón concreta para acompañarla.

El ejemplo del peaje es bastante ilustrativo. Horacio Cartes puso el tema sobre la mesa y rápidamente la discusión política comenzó a girar alrededor de esa iniciativa. Hasta sectores opositores terminaron subiéndose a una agenda que no habían creado. Otra vez reaccionando. Otra vez corriendo detrás.

Y ese quizá sea uno de los mayores problemas de la oposición paraguaya: su nula capacidad para generar agenda propia.

Mientras unos discuten lo que Cartes dijo, lo que Peña hizo o lo que el Partido Colorado propone, Camilo Pérez sigue avanzando con una estrategia electoral definida. Tiene estructura, tiene conducción política y tiene una hoja de ruta.

Por eso las encuestas no deberían sorprender a nadie.

Son, en buena medida, la continuidad de lo que ocurrió en las internas: un Partido Colorado movilizado frente a una oposición fragmentada, sin liderazgo ordenador y con enormes dificultades para transformar el descontento que pueda existir en una alternativa electoral competitiva.

Porque una cosa es criticar al poder y otra muy distinta estar preparado para disputarlo.

La oposición, en cambio, sigue buscando de qué hablar.

Y mientras siga corriendo detrás de la agenda colorada, las encuestas probablemente seguirán reflejando exactamente eso. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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