- Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
Nuestro país posee las condiciones necesarias para ir creciendo sostenidamente hacía afuera, desarrollándose y creciendo cualitativa y cuantitativamente.
Si bien hasta ahora no contamos con plantas industriales con la envergadura y sofisticación de otros países de la región, no obstante las que tenemos a nivel país son muy buenas y con una buena capacidad instalada y moderna tecnología, como las plantas procesadoras de soja y trigo, independientemente a otros sectores que conforman nuestro espectro industrial que también producen y procesan artículos de primera calidad, con buen nivel de aceptación y demanda en mercados regionales y de extra región.
Paraguay es uno de los mayores productores de soja en grano con una cosecha a nivel país no menor a los 10 millones de toneladas por año, sin contar los demás granos también con buenos niveles de productividad.
El aspecto primario a tenerlo en cuenta, haciendo las correcciones/ajustes que ameriten, si pretendemos industrializarnos cada vez en mayor magnitud. Nuestras plantas procesadoras precisan contar cada año con el stock necesario de materia prima para que puedan aprovechar a cabalidad su capacidad productiva, evitándose que tengan que trabajar a capacidad ociosa, con el consecuente impacto negativo en gastos y costos operativos.
Lo mismo acontece con nuestro trigo en grano, exportado en mayor volumen en estado natural al Brasil, siendo también posible aprovechar a full la capacidad de producción de los molinos distribuidos en varios sitios de nuestro país, darle valor agregado y venderlos como producto terminado que nos permita obtener precios de ventas mucho más remunerativo, escapando así del área crítica de riesgos de los productos commodities, que están y seguirán sujetos a las volatilidades de precios en el mercado internacional.
No podemos dejar de mencionar a nuestra industria avícola, con modernas plantas procesadoras y granjas integradas en todo el país, cuya producción viene siendo comercializada a distintos países del continente con excelentes resultados.
Se nos presenta también la brillante ocasión de fortalecer la exportación de carne porcina en importantes volúmenes a Taiwán, sumado a otros mercados a los que ya los estamos comercializando, lo cual permitirá un sostenido fortalecimiento de nuestra balanza comercial.
En la medida en que nuestros niveles de industrialización se fortalezcan, nuestra producción será aún mayor y más diversificada con lo cual estaremos en condiciones de satisfacer la demanda de otros potenciales mercados, trayendo aparejado un mayor flujo de ingresos de divisas, además de la posibilidad de que nuestras industrias puedan generar más fuentes de trabajo, con el efecto positivo multiplicador sobre nuestra microeconomía.
No cabe duda que aquel país que oriente su producción doméstica a industrializarla está llamado a crecer cualitativa y cuantitativamente, pues vivimos dentro de un mundo globalizado, que permite que más productos generados por nuestra industria nacional puedan ser comercializados a otros países.
Nuestro modelo de promoción del comercio exterior a través de nuestras representaciones diplomáticas debería ser enfocado con un criterio mucho más moderno y pragmático y sacarnos el “chip mental” de que están solamente para una representación meramente protocolar, con escaso valor agregado.
Nuestras autoridades gubernamentales, con los gremios empresariales, deberán seguir realizando un trabajo coordinado y profesional de promoción de nuestros productos en el exterior, lo cual ya se patentiza con la carne bovina, constituyéndonos hoy por hoy en uno de los principales exportadores a nivel mundial, captando la demanda de no menos de 60 o más mercados foráneos, tanto dentro de la región como de extra-región.
Desde la Cappro, sus directivos siempre han abogado por el diálogo para construir mecanismos que permitan impulsar dinámicamente la agroindustria nacional, a fin de aprovechar de mejor manera las ventajas comparativas y competitivas como productor de alimentos para el mundo.
Crezcamos hacia afuera con fuerza y confianza a través de productos industrializados.

