No es el dispositivo que lle­ves, es cómo lo lleves. Igual que no es lo mismo tener una cámara réflex que añadir al kit inicial de cámara y lente básica una gama de objetivos, flash, filtros, trípode, baterías y tarjetas de memoria extras, un disparador remoto y una mochila para llevarlo todo; tampoco es lo mismo llevar en tus viajes el teléfono junto a un palo para selfies, un car­gador rápido, un mando para juegos o unos auriculares para escuchar música.

Sea como sea el dispositivo, por la inversión que supone, lo prioritario al adquirirlo es protegerlo, para prevenir roturas y golpes y asegurarse su máxima vida útil. Bastan­tes problemas da ya la famosa obsolescencia programada. Así pues, en lo que respecta a accesorios para móviles, las fundas y carcasas o los pro­tectores de pantalla de cris­tal templado son imprescin­dibles.

Cumplido ese primer paso de proteger el teléfono, una de las cosas más útiles que se puede adquirir es la tar­jeta de memoria microSD. Para poder hacer fotos y videos sin miedo a abarro­tar la memoria interna del dispositivo, y poder sacarle el máximo partido en via­jes o eventos de calado, se necesitará un espacio extra para el almacenamiento. Deberá tener además un mínimo de calidad, como las de clase 10.

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