Starlink es el servicio de banda ancha de SpaceX, empresa de fabricación aeroespacial fundada por el millonario Elon Musk, que permite transmitir internet desde satélites distribuidos en órbita. El servicio fue lanzado en octubre, y desde entonces cuenta con más de 10 mil usuarios.
El empresario y físico sudafricano, nacionalizado canadiense y estadounidense, quiere ofrecer un servicio superrápido en todo el mundo; de hecho, se sabe que este entrega velocidades de conexión a Internet de hasta 150 Mbps. Aunque algunos usuarios en Estados Unidos han compartido en sus redes sociales registros que han superado los 200 Mbps.
El internet de Starlink está disponible actualmente en Estados Unidos y Canadá, sin embargo, está expandiéndose de a poco a más países del mundo, ya que próximamente estaría llegando a España, México, Chile y Argentina. En 2022 se proyecta que llegará a algunos países de Europa del este y Asia.
El costo del servicio es de 99 dólares. “Starlink está disponible para un número limitado de usuarios por área de cobertura en este momento. Los pedidos se procesarán por orden de llegada”, se escribe en la web starlink.com.
Durante la primera semana de febrero, la compañía de Elon Musk lanzó el cohete número 17 de la serie de Starlink, con 60 satélites a bordo. Hasta entonces, la serie estaba compuesta por más de 1.000 satélites, pero esta se completará cuando llegue a los 1.440. “A medida que lancemos más satélites, instalemos más estaciones terrestres y mejoremos nuestro software de red, la velocidad de datos, la latencia y el tiempo de actividad mejorarán drásticamente”, anuncian en su página.
La intención de Starlink y Elon Musk es que a largo plazo puedan llevar internet a cada rincón del planeta, principalmente en áreas rurales y remotas, en las cuales no hay acceso a conectividad de fibra óptica o cable.
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Elon Musk se hace eco de la llegada de Starlink a las escuelas paraguayas
El despliegue de conectividad satelital avanza en instituciones educativas de comunidades que enfrentan mayores dificultades de acceso a internet. A la fecha ya fueron instalados 413 equipos y los trabajos continúan. Esta conectividad se da en el marco de la alianza del Gobierno nacional con la empresa estadounidense, propiedad del magnate tecnológico Elon Musk, quien a través de sus redes sociales destacó e avance de la conectividad en Paraguay.
Desde el Ministerio de Tecnología de la Información y Comunicación (Mitic), señalan que el despliegue de conectividad satelital impulsado por el Gobierno continúa avanzando en instituciones educativas de comunidades remotas y vulnerables del país.
Mencionan que desde la llegada de los equipos aportados por la empresa Starlink, ya fueron instaladas 413 antenas en cinco departamentos de la Región Oriental, y el proceso continúa. Las instalaciones son ejecutadas por la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco), en coordinación con el Mitic y el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
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Informaron que el avance del despliegue registra 108 de las 152 antenas previstas en Canindeyú, mientras que en Ñeembucú ya fueron instalados los 17 equipos previstos. En Cordillera, Concepción e Itapúa también se completó la instalación, con 49, 102 y 141 antenas, respectivamente.
De esta manera, cuatro departamentos ya completaron la instalación de la totalidad de los equipos previstos, mientras que Canindeyú continúa en proceso, con 108 antenas instaladas y 44 en proceso de instalación.
Conectar donde antes no había conexión
El informe señala que el despliegue forma parte de una estrategia que busca llevar conectividad a comunidades aisladas y zonas en las que las alternativas tradicionales de acceso a internet presentan mayores dificultades, permitiendo que instituciones educativas puedan incorporarse al ecosistema digital independientemente de su ubicación geográfica.
“Los 1.600 kits de conectividad satelital aportados por Starlink permitirán ampliar progresivamente este alcance a más instituciones del país. La iniciativa busca que la distancia deje de ser una barrera para acceder a internet, información, educación y herramientas digitales”, destaca el informe oficial.
De esta manera, cada nueva instalación representa no solo la incorporación de un servicio de conectividad, sino también una oportunidad para romper el aislamiento de comunidades históricamente desconectadas y acercar nuevas posibilidades de aprendizaje, comunicación y desarrollo.
Inclusión social
El proyecto incorpora además un componente de inclusión social. En el marco de un convenio entre el Ministerio de Justicia y Copaco, los soportes metálicos utilizados para la instalación de las antenas son fabricados por personas privadas de libertad capacitadas en los talleres laborales del sistema penitenciario.
Esta articulación permite que una misma iniciativa combine la expansión de la conectividad con oportunidades de capacitación y reinserción social, incorporando mano de obra paraguaya a la infraestructura necesaria para llevar internet a comunidades alejadas.
El despliegue de los equipos continúa en el territorio, con el objetivo de ampliar progresivamente la cobertura y garantizar que más instituciones educativas y comunidades puedan acceder a las oportunidades que ofrece la conectividad digital.
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El Gobierno avanza con la conectividad satelital de 400 escuelas en la región Oriental
Un total de 413 equipos satelitales de Starlink ya operan en instituciones educativas de comunidades remotas y vulnerables en cinco departamentos del país. Esta iniciativa del programa “Conectando oportunidades para el futuro del Paraguay” busca democratizar el acceso a internet de alta velocidad y fortalecer el aprendizaje en todos los niveles académicos.
El despliegue territorial muestra avances significativos en la Región Oriental: Canindeyú ya suma 108 de las 152 antenas previstas, mientras que Ñeembucú (17), Cordillera (49), Concepción (102) e Itapúa (141) completaron la totalidad de sus instalaciones programadas. Estos trabajos complementan el hito alcanzado previamente en el Chaco paraguayo, donde se conectó a 95 escuelas, beneficiando de forma estratégica a la Educación Indígena y protegiendo la identidad cultural de los pueblos originarios.
Este proyecto es impulsado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic) y ejecutada por Compañía Paraguaya de Comunicaciones SA, junto al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y Starlink, un servicio de SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk.
Para garantizar la estabilidad de la red, cada terminal pasa por un riguroso protocolo de 60 pruebas de calidad y un sistema de monitoreo en tiempo real antes de su puesta en funcionamiento. En materia de infraestructura, los dispositivos incorporan un Candado Electrónico Perimetral que inhabilita por completo el sistema en caso de robo o si es desplazado fuera del perímetro escolar asignado.
Finalmente, el proyecto priorizará las zonas de mayor impacto social mediante un mapeo técnico-informático y reforzará la seguridad de navegación integrando la Plataforma Autónoma C3 para filtrar contenidos. Además, se planifica la puesta en marcha de un centro de atención al cliente con soporte por videollamada para resolver intermitencias o fallas técnicas en tiempo real.
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Dos grandes se alían para frenar la IA: Musk respalda a Amodei
La carrera por desarrollar sistemas de inteligencia artificial cada vez más potentes comienza a abrir una pregunta que hasta hace poco parecía propia de la ciencia ficción: ¿Se puede y es seguro ralentizar el desarrollo de la IA?
El empresario Elon Musk considera que sí. El magnate respaldó públicamente la propuesta de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, quien planteó reducir el ritmo de avance de los modelos más avanzados para evitar que sus capacidades crezcan más rápido que los mecanismos destinados a controlarlas.
“Dario tiene razón”, escribió Musk en su cuenta de X, en referencia a la propuesta del ejecutivo de Anthropic.
La discusión no plantea necesariamente detener la inteligencia artificial ni abandonar sus potenciales beneficios. La idea es introducir una suerte de “velocidad controlada” en el desarrollo de los modelos más avanzados, de manera que la investigación sobre seguridad, evaluación y alineación pueda acompañar el aumento de sus capacidades.
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¿Cómo hacerlo?
Amodei propone avanzar en tres frentes:
- El primero consiste en incorporar evaluadores externos independientes dentro de las compañías de IA, con acceso permanente a sus procesos y sistemas para comprobar si realmente se cumplen las medidas de seguridad y detectar incidentes.
- El segundo plantea que las principales empresas de IA de los países democráticos coordinen estándares comunes de seguridad y establezcan límites frente a avances que se produzcan sin controles suficientes.
- El tercer paso llevaría la discusión al ámbito internacional, buscando acuerdos entre gobiernos, incluso entre países con sistemas políticos enfrentados, para establecer reglas mínimas sobre el desarrollo y los usos más peligrosos de esta tecnología.
En otras palabras, la propuesta no consiste simplemente en “apagar” la IA, sino en ganar tiempo para probar mejor los modelos, identificar comportamientos inesperados, reforzar los controles y establecer reglas antes de que las capacidades de estas herramientas superen la capacidad de supervisarlas.
¿Dónde está el peligro?
La tecnología también puede acelerar investigaciones científicas, mejorar diagnósticos, aumentar la productividad y generar avances que actualmente serían difíciles de alcanzar por métodos tradicionales. El propio Amodei reconoce ese potencial.
El problema aparece cuando sistemas cada vez más autónomos pueden ejecutar tareas complejas, desarrollar estrategias, utilizar herramientas digitales o participar en procesos que sus creadores no pueden predecir completamente.
A esto se suma otro factor: la velocidad. Si cada generación de modelos contribuye a desarrollar la siguiente, el progreso podría acelerarse todavía más. Amodei advierte que esta posibilidad de “mejora recursiva” podría hacer que la evolución de los sistemas avance más rápido que la capacidad humana para comprenderlos y establecer mecanismos efectivos de control.
También existen riesgos más inmediatos y concretos: utilización de IA para ciberataques, fraude, manipulación de información, desarrollo de armas o automatización de actividades ilícitas. Es decir, no hace falta imaginar una máquina consciente que decida destruir a la humanidad para encontrar peligros reales.
Por eso, el debate que ahora respaldan Musk y otros referentes tecnológicos no debería reducirse a “IA sí” o “IA no”. La pregunta más importante es otra: ¿qué tan rápido estamos dispuestos a avanzar cuando todavía no sabemos con absoluta certeza cómo se comportarán los sistemas que estamos construyendo?
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Gigantes de la IA coinciden en la necesidad de pausar el avance desmedido
El jefe de OpenAI, Sam Altman, y el director de xAI, Elon Musk, dijeron el sábado que coinciden con el CEO de Anthropic, Darío Amodei, en que es necesario pisar el freno en el desarrollo de la inteligencia artificial, tras varios incidentes preocupantes. Amodei, hizo un llamado el sábado a que las empresas de inteligencia artificial (IA) avancen de manera más lenta y cautelosa en el desarrollo de esta poderosa tecnología, y afirmó que la prevención de riesgos es primordial.
“Debemos reducir el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. El progreso seguirá pareciendo rápido, y debemos hacer un uso inteligente del tiempo que ganemos”, escribió Amodei en una entrada de blog. “La IA conlleva riesgos y, dado que es una tecnología tan poderosa, estos riesgos son graves”, indicó.
“No construir la tecnología priva a la humanidad de beneficios o simplemente pone la IA en manos de poderes autoritarios, mientras que construirla demasiado rápido es imprudente. Hemos tratado de buscar una vía intermedia”, dijo Amodei, que cofundó Anthropic con su hermana Daniela en 2021. “Pero en los últimos meses me he convencido de que abordar plenamente los riesgos requiere aún más prudencia”, afirmó.
Altman y Musk reaccionaron a su escrito. “Estoy de acuerdo con Darío”, escribió Altman en X, añadiendo que su empresa seguirá el ejemplo de Amodei al aceptar evaluadores externos de seguridad.
“Darío tiene razón”, intervino Musk de su lado. Estos comentarios se producen unos días después de que el investigador de IA Jacob Coxon, que dejó OpenAI para incorporarse a Anthropic, decidiera abandonar la industria, acusando a ambas empresas estadounidenses de “jugar con nuestras vidas” en la carrera por desarrollar modelos capaces de automejorarse.
¿Cambio?
La declaración de Amodei coincide, además, con otro llamamiento de Anthropic, a principios de junio, para ralentizar o suspender el desarrollo de la IA. Luego, a finales de julio, Altman dijo que los desarrolladores quizá tengan que frenar voluntariamente sus rápidos avances para dar a la sociedad la oportunidad de ponerse a tiro.
Más o menos al mismo tiempo, más de 1.000 empleados de empresas punteras de IA, incluido Amodei, firmaron una petición al gobierno estadounidense solicitando ayudar a “marcar deliberadamente el ritmo (de evolución, ndlr) de la frontera del desarrollo automatizado de IA”.
OpenAI había revelado que durante las pruebas, los modelos de IA se escaparon de su entorno confinado, se conectaron a internet e infiltraron Hugging Face, un sitio que los desarrolladores utilizan para almacenar y compartir código.
A principios de esta semana, Coxon, de 27 años, hizo sonar la alarma tras haber pasado los tres últimos años preentrenando modelos de IA, primero en OpenAI y luego, este año, en su rival Anthropic, al que consideraba más cauto en su enfoque.
El preentrenamiento es la etapa en la que los modelos de IA absorben cantidades ingentes de datos.
“Ninguna de las dos empresas está actuando de forma responsable. Están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de automejorarse y jugando con nuestras vidas”, dijo Coxon el martes.
“Las personas que construyen IA creen firmemente que podría matarnos a todos antes de que termine la década”, afirmó en una publicación en X. La superinteligencia es el punto teórico en el que las capacidades de la IA superan a la inteligencia humana.
Advertencia
Amodei advirtió que el incidente de Hugging Face no debería tomarse como un caso aislado. “Un enjambre de agentes (de IA) actuó esencialmente como un colectivo fanáticamente devoto, llevando a cabo ciberataques contra objetivos que no se les pidió atacar y que eran ajenos a la tarea en cuestión”, explicó.
“Dado el ritmo acelerado del desarrollo de capacidades de la IA, me preocupa que en 6 a 12 meses ese tipo de enjambre pueda ser capaz de tomar el control de todo internet”, lo que potencialmente generaría daños por cientos de miles de millones de dólares, añadió.
Amodei también sugirió que las empresas trabajen juntas para establecer normas de seguridad comunes y afirmó que apoyaba algún tipo de cooperación gubernamental sobre esta cuestión.
A principios de agosto, el gobierno estadounidense instauró un proceso voluntario de revisión de seguridad para modelos avanzados de IA antes de su lanzamiento, pero los parámetros de ese programa son poco claros.
Los observadores de la industria dicen que no están seguros de cuán efectivo sería, ya que la administración del presidente Donald Trump hasta ahora ha favorecido un enfoque desregulador hacia la mayoría de las industrias, incluida la tecnológica.
Fuente: AFP.