Su gran resistencia a pruebas físicas, su buena adaptación al espacio reducido y una incomparable docilidad, le valieron a una pequeña perra callejera de raza mestiza y de aproximadamente dos años, ser elegida entre varias como ella para convertirse en el primer mamífero que viajó al espacio, un día como hoy, 3 de noviembre de 1957, hace 64 años.

Eran los primeros años de la desenfrenada carrera espacial en plena Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, y este último llevaba cierta ventaja y lo quería hacer saber a un mundo polarizado que se dividía entre dos sistemas políticos y económicos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El 3 de noviembre de 1957, Laika partió a bordo del Sputnik 2, en el primer vuelo tripulado por un mamífero.. Foto: captura de video.

Una mestiza, la elegida

El programa espacial soviético no estaba aún listo para tomar el riesgo de enviar a un ser humano al espacio y tomaron la decisión de enviar a otras especies, y Laika fue, lastimosamente para ella, la elegida para ser la única tripulante del Sputnik 2.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

El haber soportado climas extremos y hambre en las calles de Moscú, hizo que decenas de perros callejeros, en su mayoría de raza mestiza fueron recogidos para ser probados en los laboratorios soviéticos, siendo sometidos a pruebas de resistencia y adaptabilidad a las condiciones similares a las que tendrían durante el vuelo, en un duro y cruel entrenamiento.

La tarde del 3 de noviembre (hora de Moscú), el Sputnik 2 fue lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán. El objetivo de la misión era recoger datos sobre las constantes vitales de Laika para observar la reacción de un organismo vivo en una misión espacial, consigna el sitio de National Geographic.

Le puede interesar: Líderes mundiales abren en Glasgow una conferencia del clima cargada de nubarrones

El entrenamiento fue cruel y duro y Laika soportó todas ellas de manera extraordinaria, lo que le valió ser elegida para el vuelo que la llevaría la muerte. Foto: captura de video.

El sacrificio de Laika no resultó de mucho interés para la opinión pública ni para los científicos de la época pero sí, lo fueron los datos que pudieron recoger de su corta travesía fuera del planeta.

La verdad de lo que sucedió con Laika recién se supo en el año 2002, cuando los científicos que participaron del proyecto se sinceraron con el mundo. La perra murió a las pocas horas del despegue a causa de un sobrecalentamiento del Sputnik 2 y no como oficialmente informaron los soviéticos en la década del 50, diciendo que Laika murió producto de una eutanasia que ya tenían preparada para ella apenas se iba acabando el oxígeno.

Una familia humana

De consuelo queda que los últimos días de vida de Laika, lo pudo disfrutar como todo perro quizás desea, con una familia humana rodeada de niños, con un hogar y cariño.

El científico Vladimir Yaronsky, jefe del programa espacial que enviaría a Laika al espacio conocía, sin dudas, el final que deparaba a Laika y dispuesto a hacerla disfrutar de sus últimos días de vida, la llevó a su casa para disfrutar de la compañía de su familia.

Lea también: El plancton, pequeños organismos marinos con un impacto colosal

Laika se convirtió en un símbolo de la carrera espacial soviética y en varios países detrás de la "Cortina de Hierro", la perra mestiza de las calles de Moscú fue inmortalizada en estampillas. Foto: captura de video.

El programa continuó

En abril de 1958, luego de permanecer cinco meses en el espacio, la nave soviética en su reingreso al planeta se quemó en la atmósfera y los soviéticos continuaron con el proyecto de enviar perros al espacio pero lograron traer con vida a todos los que siguieron a Laika salvo dos, quienes perecieron en un accidente de reingreso.

Casi tan popular como el astronauta soviético Yuri Gagarin, el primer ser humano que viajó al espacio, Laika es considerada un símbolo y una heroína y quien sin saberlo, daría su vida a la ciencia aeroespacial.






Déjanos tus comentarios en Voiz