- Por Felipe Goroso S.
El 16 de diciembre de 1989, miles de personas salieron a las calles de Timisoara, en Rumania, para protestar contra la dictadura de Nicholai Ceausescu. Unos días después de la masacre de Timisoara, Ceausescu pronunció un discurso en Bucarest ante cien mil personas, que acallaron al excéntrico tirano con gritos de “¡Timisoara!” y “¡Abajo los asesinos!” Ceausescu intentó escapar del país con mil millones de dólares, pero fue capturado y ejecutado.
Con la partida de Ceausescu, los periodistas occidentales estaban invitados a ver los horrores de su régimen. Ya el día del derrocamiento de Ceausescu, los habitantes de Timisoara estaban desenterrando fosas comunes. Hubo sesenta y cinco muertos y cerca de trescientos heridos el primer día de manifestaciones, el 17 de diciembre. El 22 de diciembre de 1989, se mostraron diecinueve cadáveres encontrados en una tumba poco profunda como víctimas de la dictadura. La agencia de noticias yugoslava Tanjug citó un número de muertos de 4.630, cifra recogida más tarde por otras agencias de noticias europeas, varias de ellas con cierto prestigio. Robert Maass tomó una infame fotografía de un hombre no identificado llorando sobre los cuerpos de una madre y un bebé. Aunque en aquel momento se suponía lo contrario, más tarde se supo que el hombre que lloraba y la mujer muerta no eran los padres del bebé muerto. Un mes después, resultó que los cadáveres eran de personas que murieron antes de que se produjera la protesta: la madre murió de cirrosis y el bebé de síndrome de muerte súbita del lactante.
Se había montado el espantoso escenario principalmente para los medios de comunicación. Las cadenas de noticias de todo el mundo repitieron imágenes sin editar (y obviamente, sin verificar ni corroborar) provenientes de la televisión rumana, lo que aumentó la desinformación. Para entonces, los periodistas de la AFP constataban en privado que la cifra de 70.000 muertos registrada en toda Rumanía era probablemente muy exagerada. Menos de un año después, se cuestionaba las imágenes transmitidas por los canales de todo el mundo. Al poco tiempo, se confirmó que los muertos mostrados habían sido desenterrados en un “cementerio de pobres” para darle verosimilitud a la “noticia”. Algunos huesos eran de animales y los cadáveres maquillados y puestos sobre el suelo para que los corresponsales los fotografiaran.
Siguió la controversia y Timisoara se convirtió en sinónimo de manipulación y sensacionalismo de los medios. Es una noticia falsa que ilustra claramente y obliga a algunas preguntas, muy oportunas, por cierto: ¿Pueden los periodistas escapar de los intentos de manipularlos? ¿Puede el público entregar su confianza a los intereses corporativos, comerciales de las líneas editoriales de grupos mediáticos que abiertamente asumen posiciones políticas repletas de saña y animadversión?
Hay mentiras tan gruesas que parecen ser verdad, sobre todo si van acompañadas de “documentos”. Las espeluznantes fotos de la carnicería de Timisoara recorrieron el mundo, en una época en la que no había redes sociales, ni preocupación por la “posverdad”, ni verificadores de hechos. Entonces todo entraba, y alguno diría que esa escuela del periodismo tiene sus adoradores en Paraguay hasta hoy y goza de muy buena salud.
En fin, en aquella época estaba muy claro dónde estaba la fuente de las mentiras, quién inventaba las “noticias” sin ninguna clase de escrúpulos. Una “noticia” así tapa otras realidades, como la corrupción del gobierno de Mario Abdo Benítez sobre la cual se sigue manteniendo un silencio tan cómplice como criminal.
Tras el descubrimiento del fraude de Timisoara, se la consideró como “el primer triunfo mundial de la sociedad del espectáculo”. Ignacio Ramonet habló de “medios necrófilos”, ávidos de crímenes, matanzas y toda clase de desgracias. “La falsa fosa común de Timisoara es probablemente el mayor engaño desde la invención de la televisión”, escribió el periodista. Ahora ya estamos acostumbrados a que nos engañen, pero entonces fue una sorpresa, sobre todo para los menos avispados en este tipo de montajes.
La mentira es una industria que genera beneficios, tantos más cuanto más gruesa es y más se adorna con términos apocalípticos, como “dictadura”, “atropello”, “copamiento” y otros. Por el contrario, la verdad ni se compra ni se vende.
La frenética obsesión por obtener y difundir informaciones no verificadas o directamente falsas se conoce como el síndrome de Timisoara. El permanente ánimo de espectacularización, dramatismo y morbo de la puesta en escena de la información pueden poner en entredicho el sacrosanto deber de proveer al público información veraz y fidedigna. Es en este punto que sobreviene la cuestión deontológica de los límites de la información: ¿es posible, en nombre del legítimo derecho a informar, decirlo todo y, lo que se dice, decirlo magnificándolo y sobre todo sin haberlo chequeado porque el ánimo de ensuciar es más fuerte que la obligación de publicar la verdad?
Tras el descubrimiento del fraude de Timisoara, se la consideró como “el primer triunfo mundial de la sociedad del espectáculo”.
La frenética obsesión por obtener y difundir informaciones no verificadas o directamente falsas se conoce como el síndrome de Timisoara.
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Los cuerpos en movimiento como resistencia a la dictadura
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
María José Costa, Camila Cáceres y Mélani Peronja lanzaron el libro “La danza como disidencia frente al poder dictatorial”, un trabajo de investigación sobre la danza contemporánea como forma de expresión política durante las dictaduras militares de Paraguay y Argentina. Las autoras parten de la tesis de que la danza posee una doble capacidad de acción en el campo político: el movimiento bailado y el movimiento de lucha.
El registro del arte como resistencia política en la historia de la región sigue siendo rescatado de los archivos y revividos a través de las voces con los testimonios de quienes participaron o fueron testigos de acciones, obras, textos, grabaciones, etc. El ocultamiento de las resistencias muchas veces sirve para la construcción de identidades pasivas de los pueblos. Sin embargo, como en este caso, el movimiento de los cuerpos nunca dejó de decir basta y de sublevarse desde los escenarios.
“La danza como disidencia frente al poder dictatorial. Casos emblemáticos en Buenos Aires y Asunción” es el nombre de la investigación realizada por las bailarinas María José Costa Céspedes, Camila Andrea Cáceres Arza (paraguayas) y Mélani Jazmín Peronja (argentina), en el marco del cierre de su carrera de licenciatura en Composición Coreográfica, mención Danza, en la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires.
El trabajo fue presentado recientemente en formato de libro y en él se aborda el tema histórico y conceptual de la danza contemporánea como expresión en contextos sociopolíticos, dando paso a lo que se conoce como “coreopolítica”, así como enfoca el estudio de casos emblemáticos en ambos países.
En cuanto a Paraguay, la obra incluye el hito de la presentación de la performance “Árbol de la vida”, que reunió a artistas en oportunidad del encuentro del papa Juan Pablo II con los “constructores de la sociedad”, en 1988. También el impacto desarrollado por la coreografía “Dónde están”, basada en la canción homónima del cantautor Alberto Rodas. En cuanto a Argentina, el libro rememora y analiza las obras que fueron parte del ciclo Danza Abierta, en plena época de la dictadura militar en el país vecino.
El Gran Domingo de La Nación conversó con las autoras María José Costa Céspedes (MC), Camila Andrea Cáceres Arza (CC) y Mélani Jazmín Peronja (MP) sobre los temas que abordaron, el marco conceptual, y la reflexión sobre la danza como disidencia política, premisa sobre la que se sostiene el material.
IMPACTO EN LOS CUERPOS Y EN EL ARTE
–¿En qué contexto nació la idea de este trabajo?
–MC: Como autoras paraguayas y argentinas, nos interesaba entender cómo las dictaduras impactaron no solo en la política y la sociedad, sino también en los cuerpos y en las formas de expresión artística. Nos llamó la atención que la relación entre danza y dictadura latinoamericana había sido muy poco investigada, especialmente desde la danza contemporánea. A partir de ahí comenzamos a preguntarnos cómo el arte podía convertirse en una forma de resistencia en contextos de censura y control. Tuvimos mucha inspiración y acompañamiento de nuestros tutores Rodolfo Prantte y Sonia Sasiain.
–¿Cómo fue el proceso de investigación?
–El trabajo se construyó a partir de entrevistas a referentes y protagonistas de la danza de aquella época, tanto en Paraguay como en Argentina, además de una investigación en archivos, periódicos y bibliografía histórica. En Asunción trabajamos con materiales del Archivo del Terror en el Museo de la Justicia, la Biblioteca Nacional y otros espacios vinculados a la memoria histórica. La memoria oral fue fundamental para reconstruir estas experiencias desde quienes las vivieron. Hicimos muchas entrevistas, y en el libro se publican fragmentos de varias de ellas, como las mantenidas con Teresa Capurro, Alejandra Díaz Lanz, Susana Tambutti y Anahí Zlotnik, y gracias al apoyo de Fondec (Fondo Nacional de la Cultura y las Artes) pudimos adaptar y ampliar la investigación para publicar finalmente el libro que hoy está disponible tanto en Paraguay como en Argentina.
–¿Cuál fue el marco teórico que utilizaron para interpretar y/o valorar las puestas investigadas y su contexto?
–MC: El marco teórico del trabajo se centró en pensar la relación entre cuerpo, poder y disidencia durante las dictaduras. Nos interesaba entender cómo los regímenes autoritarios buscaron disciplinar los cuerpos y controlar las formas de movimiento y expresión, y cómo la danza contemporánea apareció también como una práctica política y de resistencia. Trabajamos principalmente con autores como Michel Foucault para analizar las lógicas de control y disciplinamiento social, y André Lepecki, quien desarrolla conceptos como la coreopolítica y la capacidad política del movimiento. También incorporamos aportes sobre memoria y sobre la dimensión política de la danza contemporánea en América Latina. Más que estudiar solamente obras coreográficas, nos interesaba pensar cómo ciertos cuerpos y ciertos modos de moverse podían convertirse en una forma de disidencia frente a contextos represivos.
“CON POCA ROPA”
–¿Podrían hablarnos sobre la puesta de 1988 frente al papa?
–MC: La puesta de “Árbol de la vida” se realizó en 1988, durante la visita del papa Juan Pablo II a Paraguay, en un contexto en el que la dictadura de Alfredo Stroessner ya comenzaba a mostrar signos de desgaste. Fue una performance colectiva que reunió danza, música, teatro y poesía, y que se presentó dentro de un encuentro entre el papa y representantes de distintos sectores sociales y culturales, los denominados “constructores de la sociedad”. Lo interesante es que, aunque oficialmente era un acto vinculado a la visita papal, terminó convirtiéndose en una expresión simbólica de crítica y deseo de cambio frente al régimen. La obra utilizaba la imagen de un árbol seco que, hacia el final, florecía colectivamente como metáfora de esperanza, libertad y recuperación de lo vital.
–¿Qué repercusiones provocó la obra en su momento?
–MC: La repercusión fue muy grande. El Gobierno intentó suspender el encuentro por considerarlo demasiado crítico, hubo tensión política y mediática. Estando ya en gira el papa en la región, el Vaticano hizo saber que podría suspender la llegada a Paraguay si el Gobierno sacaba el acto de la agenda. El episcopado paraguayo también reclamó preservar el acto y finalmente se realizó. Según los testimonios que recogimos, muchas personas sintieron que era una forma de decir públicamente cosas que durante años habían sido silenciadas. Incluso algunas de las artistas participantes sufrieron consecuencias posteriores por haber formado parte de la puesta. El libro aporta la visión de algunos de los responsables, pero sobre todo documentos inéditos del Archivo del Terror como uno en el que Pastor Coronel informa a Stroessner sobre los “entretelones” del evento, “comentados” en una visita que recibiera de un obispo “amigo”, quien incluso decía que entre los religiosos hubo quienes cuestionaron que “las bailarinas vestían poca ropa” y eso no era “adecuado”.
COREOPOLÍTICA
–La relación entre las dictaduras y el cuerpo suele expresarse en formas de control, disciplinamiento y unificación. En ese contexto, ¿qué mensajes o estímulos podían producir las propuestas de danza contemporánea como para incomodar al poder?
–MP: Aprendimos que la danza posee una doble capacidad de acción en el campo político: el movimiento bailado y el movimiento de lucha. El movimiento bailado son esas obras o prácticas dancísticas que buscan influenciar la opinión pública o consolidar un discurso político. Ejemplo de esto sería la obra coreográfica “Dónde están”. Y el movimiento de lucha es esa capacidad contestataria de la danza de generar un movimiento colectivo de protesta como lo fue Danza Abierta en Buenos Aires.
–El video de “Dónde están” es un ícono de aquella generación. ¿Ese fue su material de estudio o también existió una puesta en escena inspirada en la canción de Rodas?
–CC: “Dónde están” es una obra que se basó en la canción “Donde están los desaparecidos” de Alberto Rodas. Esta obra se estrenó en el Bosque de los Artistas de Hermann Guggiari a finales de la dictadura y tomó más valor para la memoria al ser representada en varias ocasiones en escuelas y teatros por la compañía del Ballet Nacional. Nuestro material de estudio fue un video que se encuentra a disposición en Youtube en Memorias de Danza, pero también nos basamos en entrevistas realizadas a los coreógrafos e intérpretes Alejandra Díaz y Francisco Carvallo.
–¿Cómo comparten o disputan protagonismo la estética, la técnica y la política dentro de la danza?
–CC: No hay una disputa, hay una simbiosis entre estas. Hay una armonía entre lo que el artista quiere decir, lo que se puede mostrar y lo que el público interpreta. La danza es movimiento constante, es un todo orgánico.
RECEPCIÓN EN EL PÚBLICO
–¿Qué receptividad tuvo el trabajo cuando lo presentaron en Asunción y Buenos Aires?
–CC: Tanto la presentación del trabajo final de graduación ante la mesa examinadora de la Universidad Nacional de las Artes, Buenos Aires, como las presentaciones del libro que realizamos en Asunción fueron muy bien recibidas por varios aspectos, pero lo principal es que todavía no somos una generación muy distante a lo que pasó. Todavía tenemos docentes y familiares que participaron en estos eventos o que sufrieron de alguna manera las violaciones de los derechos humanos en esa época. Desde la universidad siempre nos incentivaron a investigar y así poder registrar el aporte que tuvo la danza en ese periodo. Coincidentemente, el concepto de coreopolitica de Andre Lepeki que exponemos en el libro se articula con lo que la universidad estuvo haciendo en Buenos Aires en el último año, defendiendo sus derechos y demostrando que a través de la danza también podemos hacer política.
–¿Cómo vivieron la recepción de los participantes y el público en los talleres?
–En los talleres y conversatorios que pudimos hacer en Asunción, en el Instituto Superior de Bellas Artes, en el Archivo del Terror y en la academia Núcleo de Arte y Danza hubo muy buena receptividad por lo novedoso del tema y el enfoque. La performance que preparamos como parte de los eventos, que es un homenaje a quienes protagonizaron esos tiempos, creo que gustó y aportó el momento artístico especial. El libro estuvo también en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires gracias al apoyo de los encargados culturales de la Embajada paraguaya. Y en la Feria Internacional del Libro de Asunción lo presentaremos el 31 de mayo, con presencia también internacional. Así también, estamos gestionando presentaciones con la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires.
AUTORAS DEL LIBRO
María José Costa Céspedes: licenciada en Composición Coreográfica con Mención en Danza por la UNA de Buenos Aires. Profesora superior de danza clásica, Academia Núcleo de Arte y Danza, Asunción.
Camila Andrea Arza: técnica en danza y licenciada en Composición con Mención en Danza por la UNA de Buenos Aires. Profesora superior en danza clásica por el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) de Asunción.
Mélani Jazmín Peronja: técnica en danza y licenciada en Composición Coreográfica con Mención en Danza por la UNA de Buenos Aires.
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Decenas de miles marchan contra del olvido a 50 años del golpe en Argentina
Decenas de miles de personas marchan este martes en Buenos Aires en una jornada de memoria a 50 años del golpe de Estado que instauró una sangrienta dictadura en Argentina, en medio de tensiones por un legado que el presidente Javier Milei busca revisar.
Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, la masiva movilización se extiende a lo largo del kilómetro que separa la Plaza de Mayo de la avenida 9 de Julio y desborda en las calles aledañas, completamente colmadas de manifestantes.
Organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales llamaron a manifestarse en todo el país portando fotos de los desaparecidos, que cifran en 30.000 y el gobierno estima en menos de 9.000.
- Fuente: AFP
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“Narciso” de Marcelo Martinessi se estrena el 9 de abril en cines
La nueva película paraguaya “Narciso”, dirigida por Marcelo Martinessi, llegará a los cines paraguayos el jueves 9 de abril, luego de su debut mundial en la Berlinale 2026 y de alzarse con el prestigioso premio Fipresci de la crítica internacional. Ambientada en Asunción de 1959 e inspirada libremente en la novela de Guido Rodríguez Alcalá y en hechos reales, la obra recrea una historia en la que el deseo y la libertad chocan de frente con la represión.
La película se desarrolla en el marco de un régimen militar que comenzaba a consolidarse, donde surge la figura magnética de “Narciso” Arévalos, un joven cuya única pasión es el rock and roll y cuya muerte prematura deja entrever una trama de deseos ocultos y de opresión política.
“Narciso” llega a las salas de todo el país luego de su estreno en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlín en febrero pasado, para introducir al público paraguayo a una Asunción de finales de los años 50. Se trata de una coproducción internacional que involucra a socios de siete países.
Los actores Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Natalia Cálcena, Belén Vierci, Alberto Sánchez Pastor, Aníbal Ortíz, Mimí Monte, Maca Candia, Liz Fernández, Florencia Boccia, entre otros, forman un elenco al que se suma la participación especial del actor franco-argentino Nahuel Pérez Biscayart (Premio César al Actor Revelación, 2018) y la española Mona Martínez (nominada al Goya por Mejor Actriz de Reparto por Adiós, 2020).
Imagen y sonido de una época
En “Narciso”, el diseño visual y el sonoro han sido claves para la reconstrucción histórica. La dirección de arte estuvo a cargo de Carlo Spatuzza y de la brasileña Babi Targino; la fotografía, del reconocido venezolano-francés Luis Arteaga; el sonido (directo, diseño y mezcla) a cargo de Tiago Raposinho, Fernando Henna y Miguel Martins; y la música, grabada especialmente para la película en Budapest con músicos de cámara, es obra de la compositora española Zeltia Montes, quien recientemente obtuvo el Premio Giuseppe Becce en la Berlinale por la banda sonora original de “Narciso”.
“Narciso” construye el retrato de una época a través de la música, con temas icónicos del rock and roll, así como piezas tradicionales del cancionero popular paraguayo (“Che La Reina”, “Galopera”, “Bienvenido Hermano Extranjero”, entre otros).
La película fue filmada íntegramente en Asunción, con escenas en más de diez locaciones y en calles de la ciudad, con un equipo técnico conformado por alrededor de 60 profesionales paraguayos y extranjeros. Las etapas de montaje, edición, diseño y mezcla de sonido, postproducción de imagen y finalización se realizaron durante más de un año entre Montevideo, São Paulo, Toronto, Lisboa y París.
Asociaciones estratégicas
Para llevar adelante un proyecto de esta escala, La Babosa Cine se asoció con las productoras Pandora Filmproduktion (Alemania), Esquina Filmes (Brasil), La Fábrica Nocturna Productions (Francia), BTEAM Prods (España), Oublaum Filmes (Portugal), Bocacha Films y Guay Films (Uruguay).
El productor ejecutivo Sebastián Peña explicó que “la estructura de financiamiento fue un rompecabezas de siete países, con más de 24 fuentes de apoyo y participación”. Así, el proyecto, que inició hace más de seis años, logró captar fondos públicos internacionales y apoyos de institutos de cine de Alemania, Francia, España, Portugal, Uruguay, Brasil, Holanda y Paraguay.
“Un pilar fundamental fue la contrapartida local”, agregó Peña, quien afirma que la alianza con el sector privado en Paraguay fue estratégica. La producción comercial, a cargo de Belén Vierci, Camilo Guanes y Sebastián Peña Escobar logró asociaciones con marcas como Banco Itaú, Personal, Pilsen, Chevrolet, Superseis, Burger King, Coca-Cola, Tiendas Pilar, La Consolidada de Seguros, Chaco Films, AM lighting, The Hub, entre otras; y el apoyo del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo, la Secretaría Nacional de Cultura, el Fondo Nacional para las Artes y la Cultura, la Dinapi, Itaipú, la Comisión de Educación y Cultura del Senado, entre otros. “Es la prueba de que cuando el Estado y el sector privado se alinean tras un proyecto cultural sólido, Paraguay puede jugar en las grandes ligas del cine mundial”, finalizó.
Sinopsis
Paraguay, 1959. El país vive bajo un sofocante régimen militar. “Narciso” regresa de Buenos Aires, trayendo la rebeldía del rock & roll. El joven seductor y carismático pronto se convierte en una sensación radial y en símbolo de libertad. Su presencia cautiva a la juventud, pero inquieta los cimientos de una sociedad profundamente conservadora. Tras un último show, su cuerpo aparece totalmente quemado. En una sociedad regida por el silencio y vigilada por el miedo, esa muerte prematura revela una trama de deseos reprimidos y de opresión política que marcará el futuro de todo un país.
Sobre Marcelo Matinessi
Asunción, 1973. Director y guionista paraguayo. Estudió comunicación en la Universidad Católica de Asunción y cine en la London Film School y en la New York Film Academy. Ha participado del Curso de desarrollo de proyectos cinematográficos de Casa América/Fundación Carolina, de Torino Film Lab, Berlinale Talent Campus, La Residencia de la Cinefondation, del Festival de Canne,s y del Locarno Filmmakers Academy.
Desde 1991 trabajó en documentales y ficciones breves que tienen a Paraguay como eje. Sus cortometrajes Karai Norte (2009), Calle Última (2011) y El Baldío (2013) han tenido un amplio recorrido internacional, con diversas distinciones.
Participó de la creación y fue el primer director ejecutivo de TV Pública Paraguay desde el 2010 hasta la crisis política del año 2012. Capturando esa coyuntura traumática para su país, escribió y dirigió La Voz Perdida, que obtuvo el Premio Orizzonti al Mejor Cortometraje en la edición 73 del Festival Internacional de Cine de Venecia en el 2016.
Su primer largometraje, Las Herederas, se estrenó en la Competencia Oficial de la Berlinale en febrero del 2018 y recibió dos Osos de Plata. Desde entonces ha obtenido decenas de reconocimientos en festivales de todo el mundo y ha sido distribuida para su estreno comercial en un total de 30 territorios. “Narciso” es su segundo largometraje.
Ficha técnica
Una película de Marcelo Martinessi
2026, Paraguay, Brasil, Portugal, Alemania, España, Francia y Uruguay
Una producción de: La Babosa Cine
Guión: Marcelo Martinessi
Basado en una novela de: Guido Rodríguez Alcalá
Dirección de fotografía: Luis Arteaga
Dirección de arte: Carlo Spatuzza y Babi Targino
Montaje: Fernando Epstein y Marcelo Martinessi
Sonido directo: Tiago Raposinho
Diseño de sonido: Fernando Henna
Mezcla de sonido: Miguel Martins
Música original: Zeltia Montes Muñoz
Diseño de vestuario: Diana Leste
Estilismo: Carmen Arbués
Maquillaje: Sofía Sellanes
Producción general: Sebastián Peña Escobar
Productores ejecutivos: Sebastián Peña Escobar y Marcelo Martinessi
Productora asociada: Belén Vierci
Coproducción: Julia Murat, Ico Costa, Christoph Friedel, Claudia Steffen, Alex Lafuente, Xavier Rocher, Marina Perales Marhuenda, Agustina Chiarino y Fernando Epstein
Compañías coproductoras: Esquina Filmes, Oublaum Filmes, Pandora Film Produktion, BTEAM Prods, La Fábrica Nocturna Cinéma, Bocacha Films y Guay Films
Ventas internacionales: Luxbox
Producción comercial: Belén Vierci, Camilo Guanes y Sebastián Peña Escobar
Prensa y difusión en Paraguay: Adri Morro Prensa + Contenidos
Distribución en Paraguay: Filmagic
Género: Drama
Idiomas: español y guaraní
Duración: 101 minutos
Reparto: Diro Romero, Manuel Cuenca, Nahuel Pérez Biscayart, Mona Martínez, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Natalia Cálcena, Belén Vierci, Alberto Sánchez, Aníbal Ortíz, Mimí Monte, Maca Candia, Liz Fernández Casabianca, Florencia Boccia, Mario González Martí.
Redes sociales: @narciso_lapelicula
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“Golpe”, un thriller en rodaje en la mirada de su codirector
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
El filme, que narra un episodio de excesos durante la dictadura, vive su segunda etapa de rodaje en Ciudad del Este. Con la idea de estrenarla en febrero o marzo de 2027, la película pretende sumergir al espectador en el universo de poder y secretos de la alta sociedad de finales de los años 80 en las postrimerías del tirano Alfredo Stroessner. “Me siento como el Dr. Frankenstein”, dice el reconocido actor nacional Nico García al explicar su nuevo rol como director de cine.
Son más de 80 personas entre técnicos, asistentes de logística, extras y actores que están dando vida al thriller “Golpe” en Ciudad del Este. La película paraguaya, que cuenta con la participación de actores de Argentina y Brasil, está inspirada en hechos reales.
Dirigida por Nicolás García Hume y la argentina Romina Tamburello, el largometraje propone “una mirada intensa y provocadora, con una narrativa potente y una estética cinematográfica de alto impacto” y promete “encender la pantalla con escenas de acción, erotismo, sensualidad y lujuria”, apunta la producción.
El Gran Domingo de La Nación dialogó con García, reconocido actor nacional por sus actuaciones en “7 cajas”, “El reino”, “DNA do crime”, entre otras producciones, para pedirle sus impresiones de estos días en que se filman escenas de acción.
Nico, en su primera experiencia detrás de las cámaras, comparte tarea con la directora, dramaturga y actriz argentina Romina Tamburello (“Rabia”, “Vera y el placer de los otros”).
DETRÁS DE CÁMARAS
Además de la película, los realizadores realizan “una documentación minuciosa del backstage, desde los preparativos hasta el rodaje. Cada momento es capturado para mostrar el trabajo en equipo, los desafíos y la magia detrás de la producción”, comenta la producción.
Nico cuenta: “Este proyecto se vive con mucha pasión y entusiasmo. Por eso decidimos hacer un documental que muestra el detrás de escena del rodaje y todo el proceso creativo. Allí se podrán ver distintas situaciones que surgieron durante la filmación: desde el uso de escenografía y objetos de lujo hasta anécdotas como la cantidad de elementos costosos que se rompieron durante las tomas”, revela.
Aquí su diálogo con esta página:
–Caminamos hacia los 40 años de la caída de Stroessner. ¿Por qué es importante recrear aquellos tiempos desde el cine?
–“Golpe” en sí no es una película que tenga bajada de línea política, ni contra el estronismo ni a favor, sino que está situada en una época en la que vivimos todos los paraguayos, pero mirada desde otro lugar. Siempre con un imaginario medio surrealista, que son como mis referencias más grandes de cine, pero que creo que nos va a llevar igual a un montonazo de preguntas individuales y colectivas.
INSPIRADA EN HECHOS REALES
–La película se basa en hechos reales. ¿Cómo llegaste a la historia que se recrea en “Golpe”?
–La película está inspirada en hechos reales y también en algo que se reprodujo como un mito urbano. Esto me llega a mí de una sobreviviente de aquella época. Realmente le llega a una tía mía. La tía mía me hace llegar a esta persona que me narra y me cuenta, obviamente en el cine todo está exacerbado y todo está llevado como a un universo mágico distinto. Obviamente guardamos la identidad de este ser humano, pero llega casi por casualidad. Yo estaba buscando una película que tenga ingredientes eróticos, de thriller, suspenso, ingredientes de distintos géneros, para poder realizarlos con un elenco de distintos países en la triple frontera y fue como algo casi providencial que llega a mí.
–Hay un costado lujurioso en el poder que se pretende absoluto. ¿Cómo se aborda un costado tan decadente desde lo artístico?
–Nosotros tratamos de que sea un híbrido, que no sea como algo decadente, lujurioso, del poder, que tenga también algo como de diversión o de atracción. Obviamente la decadencia igual se ve en el transcurso de la película porque es como que va calando cada vez más hondo. Pero creo que las preguntas van a surgir de ahí, de lo que uno está viendo y sintiendo en una película de muchas emociones que tiene actuaciones realmente de alto voltaje, así que entiendo que surgirá siempre desde un lugar mucho más actoral que histórico.
–¿Es tu primera película como director? ¿Qué nos podés contar de la experiencia?
–Es una de las mejores experiencias de mi vida, trabajar con el elenco, con Romina Tamburello, mi codirectora, con todo el equipo artístico, Paraguay, Argentina, Brasil. Todas personas tan talentosas, de las cuales aprendí un montón de todos, con un equipo y con inclusive productores, inversores, marcas que apostaron a un proyecto sumamente arriesgado, no solamente en lo que propone, sino que en la forma en la que está armado. La verdad que es como mi primer Frankenstein. Me siento como el Dr. Frankenstein, así me siento.
ELENCO
–Hay un elenco grande y de tres países. ¿Cómo se vive por dentro una producción de este tamaño?
–De una manera espectacular, por eso vos sabés que ya antes cuando nos estábamos imaginando todo lo que íbamos a vivir decidimos hacer un documental. Esta película, aparte de una película, tiene una docuserie de cinco capítulos donde vamos a mostrar y a narrar desde el comienzo de la idea hasta los experimentos que hicimos, las pruebas que hicimos, cómo convivimos dentro del hotel Casa Blanca durante 15-25 días, cómo logramos construir, los vehículos que logramos construir, cómo conseguimos los muebles de lujo que conseguimos. Lo bueno y lo que también me seduce mucho de este proyecto es que está acompañado de un documental donde vamos a mostrar cómo hacer cine. A nosotros nos gusta decir, nuestro slogan es “Cómo hacer cine sin red de seguridad”.
–¿Cuáles son los tiempos de la película después del rodaje?, ¿cuándo se estrenaría?
–Nuestra idea con la película es... Ahora todavía nos falta una tercera parte del rodaje que es como la más, por decirlo de una forma, la más “pirotécnica”. Después tenemos programado hacer un recorrido de festivales de nuestro interés, que nos gustan mucho, que son unos festivales un poquito más como de género, inclusive acá más locales, más de Sudamérica. Nuestro sueño es... Bueno, no voy a decir nuestro sueño, porque no quiero revelar cuál es mi sueño, voy a esperar que se cumpla. Pero la idea es estrenarla en febrero, marzo a más tardar de 2027 en salas comerciales en Paraguay, Argentina y Brasil.
–¿A la hora de los agradecimientos por dónde comenzás?
–Quiero decir que estoy muy contento y agradecido con todos, con la prensa, con las marcas, con los inversores, con mi familia, sobre todo con mi familia, con todos mis amigos de Argentina, Brasil, Paraguay, México, España, todas las personas que se sumaron a este proyecto. La verdad que hacer cine en Paraguay es una odisea, es muy difícil, no solamente por temas de fondo, sino que por un montón de otras cosas. Y nada, estoy contento, feliz, agradecido sobre todo. Arranco el día mi cumpleaños con un eclipse en acuario y espero que el cine siga creciendo… ¡Viva el cine latinoamericano!
DE QUÉ VA
La trama se desarrolla en una exclusiva fiesta de 1989, “en la que un grupo de jóvenes de la élite militar y económica se pierde en la lujuria, mientras la dictadura estronista llega a su fin. Lo que comienza como una noche de placer y euforia pronto se convierte en un juego peligroso, donde el control cambia de manos en un instante y las apariencias esconden una tensión latente”, apunta la producción de “Golpe”, el thriller paraguayo en rodaje.
En la sinopsis, lo cuentan así: “Paraguay, febrero de 1989. En una mansión aislada de Ciudad del Este, mientras la dictadura se desmorona, un grupo de jóvenes herederos de la élite militar y económica organiza una lujuriosa fiesta de excesos. Pero detrás de los muros, los pyrague, hijos del pueblo, ponen en marcha un plan que desencadena una masacre y una batalla inesperada por el control y la justicia. En esta noche decisiva, los secretos silenciados estallan y los instintos más oscuros de una generación atrapada entre poder y rebelión salen a la luz, marcando el fin de una era y el comienzo de otra. Inspirada en hechos reales”, se anuncia.
La primera etapa del rodaje se llevó a cabo en Ciudad del Este y Hernandarias y se extendió por 12 días. “Actualmente somos un equipo internacional de más de 80 personas trabajando en este proyecto cinematográfico, que se está desarrollando principalmente en Ciudad del Este, Hernandarias y algunas escenas en Asunción. El elenco cuenta con 17 actores y aproximadamente 50 extras”, explicó García Hume.
La producción enfatizó que para lograr la visión de los guionistas y directores cuentan con objetos de lujo, muebles y copas bañadas en oro, cuidadosamente diseñados para recrear la atmósfera de privilegio y excesos característica de un sector de la alta sociedad de la época. La misma estuvo a cargo de Mallory Production House Mafia, en asociación con Chaco Films, ZUMA Productions y Janus Media.
El elenco está integrado por Luciana Grasso (Arg), Victorio D’Alessandro (Arg), Lala Brillos (Arg), Lucas D’Amario (Arg), Brenda Villoslada (Arg), Martín Oviedo (Py), Mía Flores Pirán (Arg), Mauricio Martínez (Py), Ana Celina (Py), Jazmín Benítez (Py), Martín Slipak (Arg), Camila Ortiz, Nicolás García Hume (Py), Alex Nader (Br), Amparo Velázquez (Py), Kiko Pissolato (Br) y Tássia Dhur (Br).
UNA GRAN PRODUCCIÓN
En codirección: Nicolás García Hume y Romina Tamburello
Guion: Nicolás García Hume y Romina Tamburello
Producción: Mallory Production House Mafia, en asociación con Chaco Films, ZUMA Productions y Janus Media
Productores asociados: Bárbara Lombardo y Albert Espinoza Rubiani
Dirección de fotografía: Armin Marchesini Weihmuller
Sonido: Daniel Gagliano
Dirección de arte: Adriana Ovelar
Montaje: Daniel Casabé
Jefa de producción: Myrian Martínez
Dirección de comunicación: Alejandro Rebull
Dirección de vestuario: Camila Orué
Producción ejecutiva: Bruno Zuccolillo, Gaspar Zaldívar y Nicolás García Hume
Prensa y difusión: Adri Morro Prensa+Contenidos
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