Como si el calendario hubiese susurrado una advertencia, viernes 13 tenía que ser. El cielo, hasta entonces contenido, rasgó su propio pecho y dejó caer la furia. La tormenta no llegó, sino que se desató, creció en soberbia, se alimentó de aguas embravecidas que rugían con hambre antigua.

Los raudales, convertidos en turba sin rostro, descendieron con estrépito por calles y plazas, golpeando puertas, arrancando certezas, sembrando zozobra en la frágil vigilia de la ciudad.

En San Lorenzo, esa mañana un niño de 12 años, pese a la inclemencia del tiempo, salió a enfrentar el mundo para vender las empanadas para sustento familiar. Pero nadie imaginó la tragedia que ocurriría en segundos, cuando el caudal como una mala broma del destino se tragó al pequeño que no pudo defenderse.

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Las alarmas se encendieron, bomberos y rescatistas lo buscaron con la esperanza de darle una mano a Tobías, pero en el juego de las escondidas todos perdieron.

Y durante seis días, cientos de personas, incluidos familiares y fuerzas vivas escudriñaron cada palmo del cauce en el que había desaparecido. Finalmente, este miércoles el cuerpito del niño de 12 años fue hallado y con él la confirmación de que lo peor se había cumplido.

Esta tarde, tras la confirmación oficial de la desgracia, un angelito desde el cielo dejó su canasta de empanadas y salió a jugar entre las nubes, lejos de las presiones y de la incomprensión.

Las redes sociales se solidarizaron con la familia porque todos los paraguayos se sintieron parte del dolor, incluso el propio presidente de Argentina, Javier Milei, le hizo llegar su preocupación y ánimos por la situación.

Otro de los mensajes fue el publicado en Instagram por @manucollantetattoo, quien alzó un posteo con dibujos y video en su cuenta la siguiente dedicatoria:

Tobi.

“Te pido perdón en nombre de todos. No merecías cargar con tanto en la espalda, no merecías este final, deberíamos haberte cuidado y valorado más, eras un niño con una luz impresionante con unos ojitos cansados pero con ganas de salir adelante pese a tu enfermedad que te aquejaba todos los días al llegar al local cansado con mucha sed porque caminaste mucho en el sol, en la lluvia”

“Vos igual seguías. Porque tus hermanitas te estaban esperando para volver a casa luego de un día largo de trabajo. Ustedes se merecían estar en casa protegidos por todos. Las meriendas las cenas y las charlas que teníamos No te voy a olvidar jamás.

Un niño trabajador, con sueños de viajar y explorar el mundo. Una parte de ti me hacía recordar a mi infancia dura y trabajadora que también tenía sueños y metas.

Hoy quiero agradecerte por las enseñanzas que nos dejaste y espero que nuestros gobernantes aprendan de esta tragedia que sucedió por sus obras paupérrimas en un país que ni podés salir a pasearte o a ir de compras con unas gotas de lluvia porque corrés peligro de no volver.

Descansá mi hermanito, que ya estás en un lugar tranquilo con los Ángeles. El lugar donde perteneces 👼🏻✨Todo San Lorenzo te extrañará. Nos vemos en Japón".

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