El Proyecto 100 Oportunidades del Centro Cultural Melodía ha sido declarado de Interés Social Municipal por la Junta Municipal de Villa Hayes, mediante la Resolución n.º 183/2025, del 12 de agosto de 2025. “Este reconocimiento reafirma la importancia de seguir apostando por la educación y el desarrollo de los jóvenes de nuestra comunidad”, expresaron desde el emprendimiento privado.
El Programa 100 Oportunidades es una iniciativa que brinda becas educativas integrales a estudiantes de 9.º grado de escuelas públicas en contextos vulnerables. Cada beca incluye: clases de informática, inglés, robótica y programación; materiales y acceso a tecnología; acompañamiento pedagógico y humano; talleres, competencias y actividades de formación.
“¡Todavía necesitamos tu apoyo! Hasta ahora logramos asegurar 67 becas, pero aún nos faltan 33 padrinos para llegar a la meta de 100 oportunidades. Podés sumarte de dos formas: con un aporte mensual de Gs. 250.000 por 8 meses; y con un único aporte de Gs. 2.000.000 para cubrir una beca completa”, explicaron los directivos en una nota de prensa.
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“Gracias por creer en la educación como motor de transformación social. Con tu apoyo, estamos cambiando vidas y construyendo un futuro con más oportunidades para nuestros jóvenes”, agregaron al celebrar el reconocimiento municipal en esta comunidad del departamento de Presidente Hayes, señalando el enlace sobre esta iniciativa educativa: www.ccmelodia.org/ayudar.
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El 22 de junio de 2001, la Asociación Melodía, organización sin fines de lucro, abre las puertas del primer y único Centro Cultural en el Chaco Paraguayo, innovación que dieron en llamar Centro Cultural Melodía; optaron por ese nombre en memoria de la Reducción Melodía, primera denominación puesta a esta comunidad, que hoy lleva por nombre Villa Hayes.
El centro funciona en una casona antigua construida en la época de la ocupación argentina, luego de la Guerra contra la Triple Alianza. La Restauración de la misma, para preservar los detalles de la construcción y decoración de la época, estuvo a cargo del maestro Adalberto Mussi, bajo la dirección del arquitecto César Aquino y la supervisión del Centro de Conservación del Patrimonio Cultural, dirigido por el arquitecto Óscar Centurión Frontalilla.
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“Subacuática”, “Cumbre mundial” y “9 minutos” se despiden de la agenda teatral
Antes de su participación en el Festival Internacional de Encarnación (FITE), el elenco de “Los 3 mosqueteros” presenta este clásico del dramaturgo francés Alexandre Dumas (1802-1870) para toda la familia, en el Arlequín Teatro (Antequera casi República de Colombia, en Asunción), este domingo 19 de agosto, a las 17:30, con entradas a G. 70.000 y anticipadas a G. 50.000.
Acción, humor, valentía y amistad en una adaptación pensada para que niños, jóvenes y adultos disfruten de una historia llena de emoción. Cuenta con las actuaciones de Javier Lacognata, Joaquin Díaz Sacco, Raúl Dionisi, Richard Quintana, Sebastián Pebriz y la participación especial de Sandy Molas, bajo la dirección de Juan Carlos Cañete. Informes y venta de entradas a través de la línea telefónica 0991 322 213.
“9 minutos”
El thriller teatral “9 minutos” ofrece su última función este domingo 19 de abril, a las 20:30, en el Espacio Mayor, ubicado en Malutín casi Guido Spano, en el barrio Villa Morra de Asunción, con entradas generales a G. 100.000 y anticipadas a G. 85.000. Informes a través del WhatsApp: 0991322213. Actúan Dai Acosta, Lidia López, China Padrón Rossi y Susy Panizza, con dirección y producción general de Juan Carlos Cañete y Javier Lacognata.
La obra presenta a cuatro mujeres y un vínculo atravesado por años de historia, secretos y tensiones silenciadas. Tras una caída que ocurre en apenas nueve minutos, lo que parecía un accidente comienza a revelar una verdad mucho más incómoda: los recuerdos no coinciden, las versiones se contradicen y la confianza se desmorona. Con diálogos filosos, tensión creciente y un clima cargado de sospecha, “9 minutos” expone cómo el dinero, la memoria y las heridas del pasado pueden convertir el amor en traición.
“Subacuática”
La obra teatral “Subacuática” se despide este domingo 19 de abril, a las 19:30, con las actuaciones de Lali González, Andrea Quattrocchi, Ato Gómez y Guadalupe Lobo, bajo la dirección de Fátima Fernández Centurión, en el Natatorio Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas, ubicado en avenida General Santos 258 casi Mariscal López, en Asunción. Una producción de Blue Art.
Cuatro personajes llevan a los espectadores a un viaje visceral en el que el agua no solo es el escenario, sino que también un protagonista esencial. Subacuática es una obra en donde los personajes se enfrentan a sus propios miedos, deseos y desafíos mientras interactúan con el agua mezclando así lo físico y emocional en una experiencia energética y real.
La adaptación teatral de la novela de la argentina Melina Pogorelsky combina teatro, sonido y audiovisual en una piscina real, creando una experiencia teatral y sensorial única. Las entradas se encuentran a la venta en Tuti.com.py con un precio de G. 190.000 para Preferencia y G. 160.000 para Generales. Abonando a través de Personal Pay, las entradas tienen un costo de G. 155.000 para Preferencias y 125.000 para Generales. Informes al 0971 898 400.
“Cumbre mundial”
El Teatro Carmelitas reabrió sus puertas con la obra teatral “Cumbre mundial”, una comedia absurda para terminar con los pobres, del dramaturgo español Jorge Jimeno. El elenco está compuesto por Hugo Robles, Silvio Rodas, Ana Banks y Meche Rivas, con dirección de Carmen Briano y la producción de Luca producciones.
La última presentación será este domingo 19 de abril, a las 20:00, en el segundo piso del supermercado Salemma Carmelitas, sobre la avenida San Martín casi España, un espacio que vuelve a abrirse al público después de 15 años y que cuenta con estacionamiento, seguridad, aire acondicionado y ascensor. Las entradas están en venta por Ticketea o llamando al 0981 999090
En esta comedia los representantes de Naciones unidas, de los países ricos, de los países pobres y de la sociedad civil se dan cita en una Cumbre Mundial para terminar con la pobreza y lo harán, como siempre, con su mejor voluntad y escasos o nulos resultados. Sin embargo, este importantísimo encuentro se verá interrumpido por una simpática camarera que resulta ser una luchadora antisistema que tiene en su poder una mochila cargada de explosivos, y puede hacer que todo termine saltando por los aires.
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Proyecto venezolano llevó a Qumra la desaparición de una lengua indígena
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que llegan a un mercado o a un laboratorio para buscar financiación, alianzas o visibilidad. Y hay otras que llegan también para recordar que el cine sigue siendo una herramienta de memoria frente a aquello que desaparece. En Qumra 2026, uno de los proyectos que mejor encarnó esa segunda posibilidad fue “Language of Water”, del realizador venezolano Jeissy Trompiz, una propuesta que parte de un hecho tan concreto como devastador: la existencia del último hablante de una lengua indígena en Venezuela.
La fuerza de la presentación de Trompiz no estuvo solo en el tema, sino en la manera de formularlo. “Solemos hablar de animales o plantas en peligro, pero no de lenguas en peligro. Y las lenguas también están desapareciendo”, dijo durante la rueda de prensa. Esa frase bastó para situar su película en un territorio singular: uno donde la pérdida no es solo lingüística, sino también histórica, cultural y política.
Qumra volvió a celebrarse en formato online, con ruedas de prensa virtuales en lugar de encuentros presenciales en Doha. El contexto condicionó el tono de las sesiones: tiempos ajustados, moderación estricta, respuestas en inglés o árabe según el idioma de cada intervención, y una sensación general de que el encuentro se sostenía a distancia pero no por ello con menor intensidad. Lejos de vaciar el sentido del evento, el formato confirmó la capacidad del programa para seguir siendo un espacio de acompañamiento a películas en desarrollo y de diálogo entre cineastas, prensa e industria.
En ese marco, Trompiz —cineasta venezolano afincado en República Dominicana— presentó Language of Water como una película que trabaja simultáneamente con la memoria, la percepción del mundo a través del lenguaje y la soledad del último hablante. Pero también quiso precisar que no se trata de una aproximación cerrada o puramente observacional. “Buscamos explorar los límites entre ficción y documental, tanto narrativa como cinematográficamente”, explicó.
Lo más interesante de su intervención fue la insistencia en desmontar cualquier lectura reduccionista del proyecto como si se tratara de un problema aislado o local. Ante la duda de si un tema así podía resultar lejano para públicos de Doha o del mundo árabe, Trompiz fue tajante: “Sí, es un tema universal”. Y desarrolló esa idea en una dirección muy clara: “La película trata sobre minorías, periferia, globalización”. La desaparición de una lengua no aparece entonces solo como una tragedia patrimonial, sino como una forma concreta en que se manifiestan la exclusión y la erosión de mundos culturales enteros.
Esa dimensión política del film apareció también cuando habló de las dificultades para levantarlo. “Es un acto de resistencia”, afirmó al referirse al equilibrio entre la libertad creativa y las exigencias del mercado global. Según explicó, se trata de un tipo de cine que no suele entrar fácilmente en las lógicas de rentabilidad ni de visibilidad inmediata. “Pasamos años sin financiación, pero es necesario seguir”, resumió. La frase no se limita a describir una dificultad productiva; funciona también como una definición ética de lo que significa sostener un proyecto cuando el sistema parece no estar hecho para él.
En términos estéticos, Trompiz describió su mirada desde la noción de periferia. “Mi enfoque está ligado a la idea de ‘periferia’”, dijo. De ahí deriva una mezcla de materiales y registros en los que lo real convive con lo onírico y lo espiritual. “La película mezcla lo real, lo onírico, lo espiritual”, añadió. En ese punto, Language of Water se perfila no solo como una película sobre una lengua en extinción, sino sobre un modo de experimentar la realidad que no puede separarse del sueño, la visión y la memoria.
A su lado, la sesión reunió otros proyectos que, aunque formal y temáticamente distintos, dialogaban con esa misma sensación de urgencia.
Uno de ellos fue When The News Breaks You, de Hamad Al Hajri, centrado en periodistas de Oriente Medio y en las condiciones extremas en las que trabajan. El director definió su film a partir de varias capas: “los riesgos del sistema en el que trabajan”, “el hecho de convertirse en objetivos”, “el impacto en sus vidas personales” y “el sacrificio que implica informar desde el terreno”. Más allá de la actualidad inmediata, Al Hajri insistió en que su película no fue concebida para seguir una coyuntura. “La película no nació para seguir una moda ni un trend”, explicó. Lo que quería era mostrar “la profesionalidad de los periodistas árabes y el sufrimiento que soportan para cubrir las noticias”.
La dimensión material del proyecto resultó igualmente reveladora. Al Hajri habló de los altos costes de producción y de la imposibilidad de filmar en Gaza, lo que obligó a redistribuir parte del trabajo entre Líbano, Turquía y Egipto. “Como cineasta, tienes que adaptarte a la realidad, trabajar con lo que tienes y tener múltiples planes”, dijo. También reveló que DFI fue la única institución que le dio apoyo financiero, algo especialmente significativo en una película atravesada por un contenido político tan frontal. Su proyecto, además, carga con una herida concreta: la pérdida de un personaje central al inicio del film, en referencia a Shireen Abu Akleh.
Si Al Hajri se movía en el terreno del presente y del riesgo, Mohanad Yaqubi proponía con Revolutionaries Never Die un diálogo entre archivo y convicción política. El director palestino, afincado en Bruselas, recordó que la película nació a partir de un correo recibido de Jocelyne Saab en 2018: “Recibí un email suyo en 2018 pidiéndome una colaboración. En ese momento no sabía quién era y no respondí. Dos meses después falleció”. A partir de ese gesto suspendido comenzó una investigación de seis años sobre la obra de Saab, especialmente las 16 películas que filmó entre 1973 y 1983 sobre luchas del mundo árabe.
En su caso, el proyecto se fue volviendo también una pregunta sobre el sentido mismo de hacer cine político. Yaqubi evocó el impacto de ver Beirut, My City poco después de que la casa de su familia en Gaza hubiera sido bombardeada. Desde ahí, Revolutionaries Never Die dejó de ser solo un trabajo sobre materiales de archivo para convertirse en una reflexión sobre la persistencia de las imágenes, la violencia que regresa y la necesidad de seguir filmando incluso cuando el presente parece negar toda eficacia al gesto cinematográfico.
También estuvo Jehad Hallaq, que presentó Until the Rain Stops con una formulación tan sencilla como contundente: se trata de una película “sobre una mujer palestina en Jerusalén que intenta salvar su casa en medio del aumento de la tensión en la región”. En una sesión dominada por temas de memoria, desaparición y archivo, esa frase devolvía la discusión a una realidad material ineludible: la casa como territorio de resistencia, el hogar como última forma concreta de permanencia.
Por su parte, Yassine Ouahrani aportó otro registro con Where the Sun Never Sets, definida como “una especie de romance distópico ambientado en una ciudad árabe futurista”. La película sigue a dos trabajadores que sueñan con escapar de una ciudad gobernada por la lógica fabril hacia “un lugar donde el sol nunca se pone”. El conflicto surge cuando uno decide perseguir el sueño y el otro opta por borrar su recuerdo. La película abre así una vía menos frecuente en el panorama regional: la de una imaginación futurista árabe, no desligada del presente, sino construida a partir de sus tensiones.
Ouahrani fue también uno de los realizadores que mejor sintetizó el valor del propio Qumra. Señaló que no es solo una plataforma para mostrar un proyecto, sino también un espacio donde la cultura gana espesor en “circunstancias difíciles”. Su idea de fondo era clara: incluso cuando la región no encuentra suficiente voz en otros ámbitos, sí la encuentra a través del arte y del relato cinematográfico.
El propio formato online fue comentado por los participantes con una mezcla de resignación y reconocimiento. Trompiz admitió: “Al principio fue frustrante”, porque quería estar físicamente en Doha, pero enseguida destacó el esfuerzo del equipo por mantener “la energía y el espacio de encuentro”. Al Hajri coincidió al decir que “la comunicación humana es muy importante”, aunque valoró la manera en que el evento consiguió preservar reuniones, conversaciones y encuentros útiles.
Visto en perspectiva, el paso de Jeissy Trompiz por Qumra no fue solo la presentación de una película prometedora. Fue también la irrupción de una pregunta incómoda y necesaria: qué significa perder una lengua, quién queda fuera cuando desaparece una forma de nombrar el mundo y qué puede hacer el cine ante esa desaparición. Si a eso se suman los periodistas que arriesgan su vida en When The News Breaks You, el archivo convertido en crisis ética de Revolutionaries Never Die, la casa amenazada de Until the Rain Stops y la ciudad futura de Where the Sun Never Sets, lo que queda es una constelación muy precisa de preocupaciones contemporáneas.
En ese conjunto, Language of Water se impone como un proyecto particularmente poderoso para la mirada hispana, no solo por su procedencia venezolana, sino porque recuerda algo que el discurso público rara vez mira de frente: que la desaparición de una lengua es también la desaparición de una memoria, de una comunidad y de una forma irrepetible de entender la realidad. Y que filmar eso, en palabras de Trompiz, sigue siendo “un acto de resistencia”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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“Hijas del Bosque”, la iniciativa paraguaya que conquista Iberoamérica y emociona al mundo
Hijas del Bosque, del Centro Educativo Mbaracayú, fue distinguido con el segundo puesto en el IV Premio Iberoamericano de Innovación y ODS, posicionándose como uno de los proyectos educativos más inspiradores de la región por su impacto en la vida de jóvenes rurales e indígenas.
¿Puede la educación cambiar el destino de una generación cuando nace en el corazón de la selva? Si, y esto se observa desde el mismo corazón del Bosque Mbaracayú, con la iniciativa “Hijas del Bosque” que vuelve a poner a Paraguay en el mapa de la innovación educativa internacional, demostrando que las grandes transformaciones no siempre nacen en las ciudades, sino en los territorios donde la educación se convierte en oportunidad real de vida.
Recientemente, el proyecto del Centro Educativo Mbaracayú obtuvo el segundo puesto en el IV Premio Iberoamericano de Innovación y ODS, un reconocimiento que reúne a las iniciativas más destacadas de toda Iberoamérica en educación, inclusión y desarrollo sostenible.
El galardón fue otorgado el 15 de abril de 2026 por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de España. El premio incluye una dotación de 5.000 euros destinados a fortalecer el modelo educativo del centro.
Pero detrás del reconocimiento hay una historia más profunda que refleja la vida de jóvenes mujeres rurales e indígenas que encuentran en la educación una herramienta concreta para cambiar su futuro. Hijas del Bosque no es solo un programa educativo, sino un modelo que impulsa liderazgo, igualdad de género y conciencia ambiental en el entorno de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú.
Silvani Giménez, directora académica del Colegio Mbaracayú, mencionó que “este premio representa mucho más que un proyecto; es un reconocimiento a cada joven mujer que se animó a soñar con un futuro distinto. Hijas del Bosque demuestra que la educación con un enfoque alineado a los ODS transforma vidas, comunidades y generaciones”.
El jurado internacional destacó especialmente su impacto social, la inclusión, la creatividad y su capacidad de replicarse en otros contextos. En el caso del proyecto paraguayo, se subrayó su aporte directo a mejorar las oportunidades educativas y laborales de cientos de jóvenes, muchas de ellas primeras graduadas en sus familias.
Hoy, Hijas del Bosque no solo representa un premio internacional. Representa una idea más poderosa: que desde un rincón del Bosque Mbaracayú, Paraguay está construyendo un modelo educativo que emociona, inspira y demuestra que el futuro también puede crecer entre árboles, comunidad y esperanza.
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Concepción: joven norteño accedió a beca del Gobierno con el mejor puntaje a nivel nacional
Un total de 256 jóvenes del departamento de Concepción fueron beneficiados con las becas del Gobierno para estudios universitarios y técnicos. Entre ellos, se destacó Ronald Toledo, estudiante oriundo de Horqueta, quien obtuvo el mejor puntaje a nivel nacional, asegurando así el apoyo económico que cubrirá sus estudios hasta la culminación de carrera universitaria.
Estudiante de la Universidad Nacional de Concepción, actualmente vive en la residencia universitaria sostenida por la Gobernación del Primer Departamento, lo que le permite continuar con su formación académica en condiciones favorables.
Desde el Gobierno Departamental de Concepción celebraron con especial orgullo el logro del joven concepcionero, estudiante de Ingeniería Civil, porque con su alto puntaje demostró excelencia, compromiso y dedicación. “Este destacado resultado nos llena de orgullo y reafirma nuestro compromiso de seguir apoyando a la juventud del departamento, generando más oportunidades para su formación y crecimiento profesional”, destacaron desde la institución.
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Asimismo, mencionaron que cada certificado entregado simboliza esfuerzo, perseverancia y acompañamiento incondicional de las familias. “Este logro marca apenas el inicio de nuevos desafíos: formarse, superarse y seguir creyendo en un futuro mejor, construyendo entre todos un Paraguay más fuerte, justo y lleno de oportunidades”, resaltaron autoridades departamentales.
En un acto encabezado por el presidente Santiago Peña, el pasado sábado se realizó la entrega de certificados de adjudicación de casi 7.600 becas de educación superior correspondientes al programa Becas Gobierno del Paraguay.
Este importante programa representa una oportunidad real de formación profesional para estudiantes que hoy simbolizan la esperanza de un Paraguay que apuesta firmemente por la educación como motor de transformación y desarrollo.