Un hombre fue hallado sin vida durante la mañana de este lunes en el parque Carlos Antonio López, de la ciudad de Asunción. Se trata de Alcides Benítez Benítez, de 44 años, quien aparentemente sería una persona en situación de calle.
El hallazgo se produjo al parecer, unos minutos después del fallecimiento de esta persona; fueron los agentes del Grupo Lince que realizaban su patrullaje por el lugar, quienes pudieron visualizar el cuerpo en uno de los bancos que se encuentra al fondo del parque.
De inmediato llegaron al lugar personales del Cuerpo de Bomberos de la tercera compañía y constataron que Benítez ya estaba sin signos de vida. Ante lo sucedido se dio aviso al Ministerio Público; sus representantes llegaron al parque para el levantamiento del cuerpo.
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El médico forense confirmó que esta persona perdió la vida por muerte súbita. No se descarta que se trate de un adicto a las drogas y al alcohol, ya que en inmediaciones de donde se produjo el hallazgo también se encontraron botellas de bebidas alcohólicas.
Estos datos fueron confirmados por el comisario Gustavo Errecarte, jefe de la comisaría 1° de Asunción, en entrevista con la 1020 Am. El cuerpo fue derivado a la Morgue Judicial y las autoridades buscarán dar con sus familiares para los trámites pertinentes.
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El compromiso de abrir una fiesta
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
Black Manzana será la banda encargada de abrir el Metal Feria Fest de este sábado 31 de octubre, desde las 10:00, en el parque Carlos Antonio López. Aquí un repaso sobre una banda que mueve e invita a corear sus letras. La entrada es libre y gratuita, pero se solicita una donación de alimentos no perecederos para niños en situación de vulnerabilidad.
En tiempos en que la música parece consumirse con la velocidad de un algoritmo todavía existen bandas que sostienen el viejo ritual del rock and roll como una forma de resistencia vital. No se trata solamente de tocar fuerte, de subir a un escenario o de vestir una estética determinada: se trata de creer que la música puede seguir siendo un espacio de comunión, catarsis y pertenencia. En Paraguay, Black Manzana encarna precisamente ese espíritu.
La banda nació en 2008, en un territorio tan cotidiano como simbólico: los pasillos de la Facultad de Filosofía de la UNA, entre clases, improvisaciones y zapadas en Lambaré. Como tantas agrupaciones de rock surgidas al margen de la industria, su origen responde menos a un cálculo profesional que a una necesidad existencial.
José Ferro, vocalista y frontman del grupo, lo resume con claridad: no encontraban el sonido que buscaban en ningún otro lado y decidieron construirlo ellos mismos. Esa pulsión creadora –tan elemental como romántica– es quizás la esencia misma del rock.
Black Manzana se formó alrededor de esa búsqueda compartida. Junto a Ferro en la voz y armónica, aparecen Emilio Miret y Pepelo Martínez en guitarras y coros, Nelson Miret en el bajo y Peto Demestri en batería. La formación conserva algo de cofradía barrial y de banda de amigos que crecieron escuchando discos hasta altas horas de la madrugada, alimentándose de la electricidad del rock clásico de los años setenta y ochenta. Sin embargo, reducirlos a la nostalgia sería injusto: su propuesta intenta dialogar con esa tradición sin convertirse en una simple réplica.
DUALIDAD
El propio nombre de la banda revela esa dualidad. “Black” y “Manzana”: oscuridad y sensibilidad, crudeza y cotidianidad. Hay algo deliberadamente ambiguo en esa mezcla, una identidad híbrida que parece sintetizar el espíritu de sus canciones. Ferro explica que el nombre funciona como una invitación a disfrutar de la música y del espectáculo. La frase con la que suelen definirse –“nosotros ponemos la música, la fiesta la hacen ustedes”– resume una filosofía profundamente rockera: el recital como experiencia colectiva y no como simple exhibición artística.
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A lo largo de los años, Black Manzana fue construyendo su camino con paciencia y persistencia. Desde el demo de 2009 hasta trabajos como “Rock and roll hoy” (2012), “Nuestra peña” (2016) y “El rey será el primero en caer” (2024), la banda consolidó un repertorio que oscila entre la celebración y la crítica, entre la ironía y la introspección. Sus letras hablan de asuntos cotidianos, de frustraciones laborales, excesos nocturnos, personajes marginales y contradicciones humanas, pero también de cuestiones psicológicas y sociales. Todo atravesado por un humor que evita la solemnidad y permite que incluso las heridas se conviertan en canciones coreables.
Esa mezcla aparece con claridad en temas como “No tengo trabajo”, “El diablo pide whisky”, “San Juan ára” o “José Luis Félix”, dedicada al mítico Chilavert, convertido aquí en figura casi legendaria del imaginario popular paraguayo.
En sus recitales, Black Manzana despliega una energía directa y sin artificios: guitarras filosas, ritmo constante y un espíritu festivo que recuerda que el rock nació para ser vivido colectivamente y no contemplado desde la distancia.
PERSISTENCIA
Pero quizá lo más valioso de la banda sea su persistencia. Mantener un grupo de rock en Paraguay nunca fue sencillo y mucho menos en una época dominada por otros géneros y lógicas de consumo cultural. Sin embargo, Black Manzana continúa encontrando público, especialmente jóvenes que descubren en sus canciones una autenticidad difícil de fabricar.
Ferro asegura con entusiasmo que las nuevas composiciones empiezan a prender en la gente y que cada presentación suma nuevos seguidores. En esa pequeña victoria cotidiana hay algo profundamente humano: la confirmación de que todavía existen personas buscando identificarse con una canción, encontrar refugio en un riff o sentirse parte de una multitud que canta las mismas palabras.
Porque al final el rock and roll quizás nunca haya sido solamente música. Tal vez siempre fue una forma de encuentro, una celebración contra el tedio y el desencanto. Y mientras existan bandas como Black Manzana, empeñadas en sostener esa llama entre amplificadores, humo y cerveza compartida, el viejo espíritu rebelde del rock seguirá respirando.
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CDE: adolescente falleció por una posible falla cardiaca y se ordenó la autopsia en Asunción
El Ministerio Público informó que el caso de la muerte de una adolescente de 16 años que se descompensó ayer en un colegio de Ciudad del Este, se encuentra prácticamente cerrado al no existir sospechas de hechos punibles o participación de terceros en el deceso. Sin embargo, se realizará la autopsia en la Morgue Judicial de Asunción.
El fiscal Osvaldo Zaracho manifestó que se realizó una inspección al cuerpo y esta determinó que la adolescente falleció por una patología médica congénita o de nacimiento y que lamentablemente tuvo mala evolución durante la jornada de ayer jueves. Hoy viernes se ordenó que el cuerpo sea trasladado hasta Asunción para una autopsia que se realizará mañana.
“No se tuvo ninguna lesión o signos de violencia externa que pudiera llamar la atención. El padre nos comentó que estaba con un cuadro anémico y que estaba siendo medicada. Además, de que ella se estaba aplicando medicamento adelgazante, tratamiento que dejó hace un mes, el forense indicó que con estos remedios no tendría ese desenlace”, apuntó Zaracho, en la 1080 AM.
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Tras inspeccionar el cuerpo, el doctor Eduardo Cano, médico forense, determinó que la causa de muerte de la estudiante fue un paro cardiorrespiratorio por una probable cardiopatía congénita. “Lo que tenemos como causa probable de muerte es miocardiopatía hipertrófica”, detalló.
Zaracho indicó que teniendo en cuenta el diagnóstico forense que descartó cualquier hecho criminal, golpe o sobreesfuerzo y que se determinó un colapso en la víctima, se dispuso que el cuerpo de la menor sea entregado a su familia. Sin embargo, hoy ordenó que se realice una autopsia al cuerpo y será trasladado hasta Asunción.
La joven sería alumna del segundo año del Bachillerato Técnico en Salud de un colegio privado de Ciudad del Este. La misma estaba caminando con una compañera en el momento en que se descompensó y esta dio aviso a las autoridades de la institución, para ser trasladada hasta la Fundación Tesãi y tras varias minutos de intentar reanimarla falleció.
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Muerte súbita en Luque: docente falleció al mando de su camioneta
Una mujer falleció al mando de su camioneta, en pleno centro de Luque, aparentemente a raíz de un infarto fulminante. La víctima fue identificada como Gloria Beatriz Moreno Ríos, de 63 años, de profesión docente, vecina del Cuarto Barrio.
El presunto caso de muerte súbita se registró este martes alrededor de las 7:00, en las calles Héroes del Chaco y Carlos Antonio López, detrás del estadio Feliciano Cáceres del Sportivo Luqueño.
Los intervinientes llegaron al sitio tras ser alertados por lugareños y encontraron a la conductora sentada frente al volante con las puertas abiertas y las piernas fuera del vehículo.
La mujer se habría sentido mal en el trayecto y descendió del vehículo para pedir ayuda debido a aparentes problemas de salud. Al volver a su rodado se produjo su repentino deceso, según testimonio de vecinos.
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Convocaron a bomberos voluntarios, quienes llegaron al lugar para asistir a la víctima, pero tras la verificación correspondiente constataron su deceso. Posteriormente, se dio aviso a las autoridades policiales y el hecho se encuentra en etapa de investigación a fin de confirmar las causas exactas del fallecimiento.
Asimismo, se contactó con familiares a fin de comunicarles la triste noticia. La fallecida pudo ser identificada por los intervinientes a través de documentos personales que portaba en una cartera hallada en el interior de la camioneta.
La víctima no presentaba señales de violencia y se descarta que haya sido victima de delincuentes. Ante esta situación, los investigadores indagaron si la misma padecía de enfermedades de base que pudieran desencadenar su repentino deceso. Todo apunta que sufrió una descompensación a raíz de un paro cardiaco. No obstante se aguarda el informe forense.
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Fernando de la Mora: un hombre murió en pleno partido de fútbol
Un caso de muerte súbita se registró este fin de semana en una cancha sintética de Fernando de la Mora. El lamentable suceso se produjo durante un partido de fútbol. Un hombre identificado como Alberto Hilario Cabrera, de 67 años, se desplomó en el campo de juego, siendo asistido por bomberos voluntarios y personal de Seme, pero sin éxito.
El trágico episodio ocurrió en la noche del sábado, alrededor de las 19:30, en un complejo deportivo denominado Sasa, ubicado en la zona sur de la ciudad fernandina. Según testigos, la víctima participaba del encuentro deportivo, jugando con normalidad, cuando repentinamente se desvaneció, siendo rápidamente socorrido.
Sin embargo, tras ser verificado por sus compañeros se constató que no contaba con signos de vida, y a pesar de los esfuerzos por reanimarlo, los intervinientes confirmaron su fallecimiento en el lugar. Efectivos de la Comisaría 2ª Central acudieron al lugar tras un pedido de auxilio y al llegar, encontraron al hombre tendido en medio de la cancha, siendo asistido por bomberos voluntarios y personal del Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalarias (Seme).
Se comunicó al Ministerio Público y se convocó al médico forense, a fin de determinar la causa de muerte. Se desconoce si el hombre padecía de enfermedades de base que hayan provocado su deceso. Tras los trámites de rigor, el fiscal de turno dispuso la entrega del cuerpo a los familiares y la remisión de los antecedentes del caso. Amigos del sexagenario lamentaron el inesperado desenlace.
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