La aeronave fue encontrada en la ciudad de San Alfredo, departamento de Concepción, y el hallazgo se tuvo a raíz de un seguimiento que la Policía estaba llevando a cabo con la Fiscalía. Foto: Gentileza.
Fiscal estima que la avioneta habría sido robaba para transportar drogas
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El fiscal Joel Díaz explicó este viernes que el robo de la avioneta en San Cristóbal, Alto Paraná, habría sido cometido por un grupo de delincuentes que se dedica al tráfico de drogas. La aeronave ya fue trasladada hasta el Aeropuerto Silvio Pettirossi.
“Esta es una organización que transporta sustancias ilícitas. Estas personas que robaron esta avioneta se subieron con bultos y presumiblemente estos eran sustancias ilícitas. Esta avioneta fue transportada a un hangar del Silvio Pettirossi”, dijo este viernes el fiscal en una entrevista con el canal GEN.
Sostuvo que la Fiscalía no realizó todavía un sobrevuelo en la zona donde se encontró la avioneta, pero los integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) fueron los primeros en llegar al lugar y realizaron una verificación aérea. El sitio no cuenta con una pista de aterrizaje y el fiscal considera que el piloto “era todo un experto”.
Díaz indicó que estarán solicitando un informe al respecto y realizaron una inspección con el equipo de Criminalística de la Policía Nacional, pero no hallaron nada relevante a excepción de huellas. Luego llevarán a cabo una microaspiración para verificar si transportaba sustancias ilícitas.
“Vamos a pedir un informe a la FTC porque los integrantes fueron los primeros en llegar hasta el lugar donde estaba la avioneta. No es fácil llegar a ese lugar donde se encontró la avioneta. Se va a hacer un aspirado en el laboratorio forense del Ministerio Público para ver si se transportó alguna sustancia ilícita”, agregó el fiscal.
La avioneta fue encontrada en la ciudad de San Alfredo, departamento de Concepción. El hallazgo de la nave se tuvo a raíz de un seguimiento que la Policía estaba llevando a cabo con la Fiscalía y aterrizó en el predio de una estancia ubicada en el kilómetro 90, en zona de Tagatiyá.
Sistema 911 de la Policía respondió 218 casos de violencia familiar en un día
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Este domingo, el Sistema de Emergencias 911 de la Policía Nacional informó que gestionó 6.003 llamadas, de las cuales 213 fueron por violencia familiar. También reportaron más de 4.386 contactos de no emergencia, situaciones que retrasan la asistencia a los que realmente necesitan.
En el reporte indican que de las más de 6.000 llamadas ingresaron al sistema durante el sábado 31 de octubre, de los cuales 1.617 correspondieron a emergencias reales. Las denuncias por violencia intrafamiliar se posicionaron como una de las problemáticas más severas del día, acumulando 213 intervenciones y asistencias a víctimas.
Así también, recibieron437 denuncias por casos de polución sonora que se registraron especialmente por la noche y la madrugada. La lista sigue con 213 casos de perturbación a la paz pública; también se reportaron 133 accidentes de tránsito con daño material, 98 accidentes con víctimas y 518 casos de otro tipo de incidentes.
La Policía señaló que recibieron un total de 4.386 llamadas de personas que no requerían ayuda o asistencia,equivalente a más del 70 % de los ingresos, que solo retrasan la ayuda que podría estar necesitando una víctima de violencia familiar o accidentados graves.
El desglose de llamadas muestra que 3.434 contactos fueron de personas que ingresan al sistema de emergencia y no contestan; de este número, 2.386 llaman y cortan de inmediato; 795 contactan, pero seguidamente quedan en silencio y 353 ingresan al sistema involuntariamente.
En tanto que, 280 contactos fueron de niños jugando, 279 personas llamaron para pedir información,152 fueron ciudadanos en aparente estado de inestabilidad mental, 92 llamadas equivocadas, 67 juzgamiento inadecuado, 37 operativas, 31 fue por dispositivo automático, mensajería 7, insultos/obscenas fueron 7 llamadas.
Eliminan marihuana por valor de USD 1.350.000 en Itapúa
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Efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) Sur, en forma conjunta con elementos del Batallón de Inteligencia Militar (BIMI), procedieron ayer sábado a la eliminación de plantaciones ilícitas de marihuana en la comunidad de San Lorenzo, distrito de San Pedro del Paraná, Itapúa.
La operación se llevó a cabo en respuesta a un pedido de apoyo del Ministerio Publico, en prosecución de un caso abierto contra una supuesta organización criminal que estaría financiando la compra de armamentos con actividades del narcotráfico.
La intervención se realizó bajo la dirección legal de la fiscala Rocío Valdez, de la Unidad Especializada de Lucha contra el Narcotráfico del Séptimo Departamento.
Según informaron los intervinientes, fueron erradicadas 3 hectáreas de plantación ilegal, además un campamento precario, 5 kilogramos de semillas y 300 kilogramos de marihuana picada apilada en bolsas. En total, fueron erradicados 9.300 kilogramos de marihuana, con dicha incursión.
MILLONARIO MONTO
Las autoridades estiman que mediante la neutralización de estas plantaciones, las organizaciones criminales dejarán de percibir 1.350.000 dólares americanos provenientes del mercado extranjero por la venta productos derivados de este proceso.
De esta manera, el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) emplea la FTC Sur para cooperar con el Ministerio Público en la lucha contra el crimen organizado.
Avioneta se precipitó en Yby Yaú: no hubo víctimas
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Los pobladores de la estancia San Giovanni, ubicada en Yby Yaú, departamento de Concepción, se pegaron tremendo susto ayer sábado cuando una avioneta apareció de manera inesperada y literalmente se les cayó del cielo. Tras el accidente, la aeronave terminó capotada y con las ruedas hacia arriba, en medio del establecimiento rural.
El percance ocurrió durante la mañana y tuvo como protagonista a una avioneta de pequeño porte, con matrícula ZP-TUZ, que habría sufrido importantes daños materiales. Pese a lo aparatoso del episodio, las primeras informaciones indican que no hubo personas heridas.
De acuerdo con los datos preliminares, se trataría de un Cessna 172RG Cutlass RG. Sin embargo, hasta ayer no se había a conocer oficialmente la identidad del piloto, cuántas personas viajaban a bordo ni qué provocó la caída de la aeronave.
Tras recibir el aviso, integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Yby Yaú se trasladaron hasta la estancia para intervenir en el lugar. El establecimiento San Giovanni se encuentra a unos ocho kilómetros del casco urbano de Yby Yaú, a la altura del kilómetro 100 de la ruta PY05.
Durante varios años, la propiedad rural también funcionó como base de operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).
En Concepción, una antigua residencia familiar combina sabores regionales, tradiciones paraguayas y un recorrido histórico que rescata la memoria de Romualdo Irigoyen Urbieta y de una familia marcada por acontecimientos dramáticos del país.
En Concepción hay una casona que invita a sentarse a la mesa, pero también a viajar en el tiempo. Irigoyen Parrilla, de la mano de sus propietarios Omar Cardozo Samaniego y Raquel Prieto Fox, propone una experiencia que combina gastronomía regional, identidad paraguaya y memoria histórica.
Sus paredes conservan fotografías, documentos y reseñas que permiten reconstruir episodios de la historia nacional mientras un guía conduce a los visitantes por la trayectoria de la familia Irigoyen y de las personalidades que pasaron por la residencia.
Uno de los capítulos centrales de este recorrido es la reivindicación de la memoria del mariscal Francisco Solano López. El 26 de mayo de 1930 se fundó la Comisión Reivindicadora de la Memoria Histórica del Mariscal, presidida por Romualdo Irigoyen Urbieta e integrada por referentes de la sociedad concepcionera. La iniciativa buscaba reivindicar la figura de López y revisar el lugar que ocupaba en la memoria nacional después de la guerra de la Triple Alianza.
Las fotografías permiten seguir los pasos de aquella causa. Una de ellas recuerda la primera peregrinación a Cerro Corá, escenario de la muerte del mariscal, realizada el 1 de marzo de 1931. En junio de 1932, el doctor Enrique Rogber Balparda llegó a Concepción en representación de la juventud universitaria uruguaya, con una placa de mármol destinada a homenajear a López en el lugar de su última resistencia.
Romualdo organizó entonces una segunda peregrinación para trasladarla hasta el sitio histórico. Durante el trayecto, los peregrinos hicieron una parada en Arroyo Caré, hoy Capitán Sosa, distrito de Horqueta, donde compartieron un asado: una escena de camaradería en medio de una travesía cargada de significado patriótico.
TESTIMONIO
Entre los testimonios más valiosos se encuentra “Marzo ko’ẽme”, el poema que el concepcionero Emiliano R. Fernández dedicó a su amigo Romualdo Irigoyen. Fechado en Cerro Corá el 1 de marzo de 1931 y, según el testimonio conservado, recitado por el propio autor, constituye una pista significativa de su participación en la primera peregrinación. Sus versos evocan la llegada de los peregrinos y el homenaje ante la cruz de López, y acercan al visitante al espíritu que animaba aquella iniciativa.
La secuencia histórica llega a setiembre de 1936. El día 16, en Cerro Corá, fueron exhumados los restos del mariscal y de su hijo, el coronel Juan Francisco López Lynch, conocido como Panchito. En octubre, las urnas llegaron a Concepción y fueron veladas en la residencia de Romualdo Irigoyen antes de continuar viaje a Asunción.
Una fotografía de aquel acontecimiento, perteneciente al acervo privado de la familia Lailla Nery Huerta (descendientes de Romualdo), conserva el recuerdo de una jornada de particular significado para la memoria paraguaya.
La historia de la casona también se vincula con otro protagonista de la vida nacional: Rafael Franco. En agosto de 1935, cuando el victorioso Ejército paraguayo regresaba del Chaco, el barco que transportaba al entonces coronel y a otros jefes militares hizo escala en el puerto de Concepción. Franco desembarcó y pasó la noche como huésped de su amigo Romualdo.
A la mañana siguiente, estudiantes del colegio Salesiano San José y alumnas del colegio María Auxiliadora desfilaron frente al balcón de la casa para saludarlo. Seis meses después, Franco asumiría la Presidencia de la República.
Detrás de estas historias aparece una familia de tradición patriótica, pero también marcada por la tragedia. José Ciriaco “Pepe” Irigoyen, padre de Romualdo y su hermana María Felicia, sirvieron durante los gobiernos de Carlos Antonio López y Francisco Solano López.
Juan Manuel Gómez de Pedrueza, esposo de María Felicia, fue comandante de Villa Concepción. Durante la guerra de la Triple Alianza, María Felicia representó en Asunción a las mujeres concepcioneras que donaron sus joyas y alhajas para contribuir a los gastos de la contienda y presidió la Comisión de Damas de Villa Concepción.
También fue víctima de la violencia de la guerra: en 1869, su padre y su esposo fueron ejecutados en Azcurra y ella fue lanceada cuando estaba embarazada de ocho meses, junto con su madre Tomasa Urbieta de Irigoyen y dos hermanas, Águeda y Juliana Leona.
COMPROMISO
El compromiso de Romualdo Irigoyen con el Paraguay también se manifestó durante la guerra del Chaco. Presidió en Concepción la comisión encargada de recaudar fondos para la adquisición del avión Nanawa, convirtiéndose en su principal aportante y en una pieza fundamental para concretar aquella iniciativa. Su contribución no se limitó a ese esfuerzo: donó el predio donde hoy se encuentran el aeropuerto y la base aérea de Concepción y realizó constantes donaciones de novillos destinados a alimentar a los soldados del Ejército paraguayo. Fueron aportes que reflejan cómo, desde su ciudad, puso sus recursos al servicio de la defensa nacional en uno de los momentos decisivos de la historia paraguaya.
Aquí aparece una de las paradojas más conmovedoras de esta historia. Según la memoria familiar, varios integrantes de los Irigoyen fueron víctimas del temible Toro Pichãi. Romualdo, que entonces tenía apenas nueve años, sobrevivió. Décadas después, sería uno de los impulsores de la reivindicación de la memoria del mariscal y del rescate de sus restos en Cerro Corá. ¿Qué motivó aquella decisión? ¿Cómo convivían en él el recuerdo de la tragedia familiar y su compromiso con esa causa histórica? No podemos saberlo con certeza.
La experiencia de Irigoyen Parrilla no se limita a las fotografías. Los nombres de los platos, las bebidas y otros elementos del menú, así como distintos espacios del establecimiento, incorporan el guaraní. Los mozos, impecablemente vestidos con atuendos de inspiración tradicional y sombreros piri, aportan un sello bien paraguayo. A esto se suma el compromiso de sus propietarios con los artistas locales, que encuentran allí un espacio para mostrar su talento: arpistas, violinistas, guitarristas, muralistas, pintores y escritores. En el patio, un hermoso mural suma otra expresión artística a la identidad del lugar.
Así, la casona no solo conserva recuerdos: también mantiene viva la cultura de Concepción y abre sus puertas a nuevas expresiones. Entre historia, sabores y tradiciones, cada rincón invita a descubrir una parte de la memoria paraguaya.