El crecimiento registrado se ubicó en 112 % en cuanto a volúmenes, mientras que los ingresos aumentaron 85 %.

Las exportaciones de productos lácteos registraron un impor­tante crecimiento al cierre de julio, tanto en volumen como en ingresos, según datos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). Los envíos duplicaron los núme­ros del mismo periodo del año pasado y el principal mercado siguió siendo Brasil.

El cre­cimiento registrado se ubicó en 112 % en cuanto a volúme­nes, mientras que los ingre­sos aumentaron 85 %, ya que en los primeros siete meses del año se embarcaron 13.746 toneladas por un valor de USD 49.652.680, frente a las 6.425 toneladas por USD 26.817.584 que se habían comercializado al cierre del mismo periodo del año pasado.

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En contacto con La Nación/Nación Media, el titular de la Cámara Paraguaya de Indus­triales Lácteos (Capainlac), Erno Becker, señaló que el repunte respondió princi­palmente a la dinámica de los contratos de exportación y a las condiciones de los mer­cados de destino. En tanto, el mercado brasileño continuó siendo uno de los principales compradores de los produc­tos lácteos paraguayos, mien­tras que el sector también mantiene operaciones con países de Medio Oriente, Tur­quía y Arabia Saudita. Bolivia aparece como un mercado en proceso de desarrollo, donde la industria busca ampliar el consumo.

Becker agregó que también existen conversaciones con otros mercados, como la República de China (Taiwán) y Chile, aunque reconoció que los avances en materia de exportaciones todavía son limitados. Consideró nece­sario fortalecer la capaci­dad negociadora del sector y realizar un seguimiento más activo de los potencia­les compradores.

“Necesitamos ser más ágiles en las negociaciones y hacer un mejor seguimiento a los posibles clientes”, manifestó el titular de Capainlac, al señalar que existe margen para acelerar la apertura y consolidación de nuevos mercados para la produc­ción nacional.

Agregó que los embarques pueden variar considera­blemente de un mes a otro debido a los tiempos de nego­ciación, los precios inter­nacionales, los permisos de importación, y recordó las dificultades que presentó Brasil para las importacio­nes de leche en polvo. Esto generó demoras en algunas operaciones, provocando que las compras se concre­ten de un mes para otro. Hoy el actual nivel del tipo de cambio representa un desa­fío para el sector, debido a que la estructura de costos de la producción láctea está mayormente expresada en guaraníes. “Si exportamos a un dólar muy bajo, no se gana, pero hay que colocar los excedentes”, finalizó.

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