La maquila se consolidó como uno de los motores silencio­sos del desarrollo industrial paraguayo, y su verdadero valor no radica solo en las cifras, sino en su capacidad para generar empleo y atraer inversiones, afirmó el pre­sidente de la Unión Indus­trial Paraguaya (UIP), Enri­que Duarte. “Es un régimen concebido para aprovechar el recurso humano local. Uti­liza intensivamente mano de obra y, desde el punto de vista fiscal, tributa poco, pero fue diseñado precisamente con ese propósito: crear puestos de trabajo y promover la ins­talación de industrias”, mani­festó a la 1330 AM.

En los últimos años, Paraguay logró posicionarse como un polo atractivo para industrias de la región, especialmente de Brasil. Duarte explicó que muchas empresas extranje­ras que llegan atraídas por las ventajas del régimen de maquila terminan quedán­dose en el país bajo el régi­men general de inversiones. “La maquila es un gancho. Permite que el inversionista pruebe, conozca el entorno y se convenza de que Paraguay ofrece estabilidad, reglas cla­ras y un entorno favorable para la producción”, señaló.

Resaltó que el modelo para­guayo se apoya en una polí­tica económica previsible, costos competitivos y una fuerza laboral joven. Sin embargo, advirtió que el desa­fío actual es generar mayor valor agregado local y forta­lecer las cadenas productivas compartidas con los países vecinos. “Siempre digo a los empresarios brasileños que debemos generar capacida­des conjuntas. El mundo glo­balizado está lleno de aristas y conflictos que afectan a las economías; tener capacidades instaladas en dos países no solo fortalece la resiliencia, sino que mejora la competi­tividad”, expresó.

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Duarte recordó que Bra­sil, históricamente el mayor socio comercial de Paraguay, atraviesa un proceso de pér­dida de peso industrial, fenó­meno que asocia con la aper­tura económica hacia China registrada en las últimas dos décadas.

“El PIB indus­trial brasileño cayó de forma importante en los últimos 15 años, y eso coincide con la expansión del comercio con Oriente. Frente a ese esce­nario, el régimen de maquila surge como una oportunidad para ambos países, porque les permite competir con los pro­ductos asiáticos y desarrollar una industria más integrada y regional”, explicó.

De acuerdo con datos de la UIP, el sector maquilador sigue expandiéndose a buen ritmo, con inversiones diver­sificadas en rubros como auto­partes, textiles, plásticos y ali­mentos. Además, la tendencia muestra una mayor presencia de industrias que, tras operar bajo el esquema de maquila, deciden ampliar su base y pro­ducir para el mercado local.

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