El inicio del desembolso del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) por parte del Banco Central del Paraguay (BCP) tras la intervención de ueno bank puso a prueba la capacidad de respuesta del sistema financiero nacional. Con un plazo de hasta 5 días, un desembolso inicial de G. 197.191 millones para 722.037 ahorristas cubiertos hasta el límite legal de 40 salarios mínimos, la gran interrogante de los usuarios gira en torno a los plazos exactos de cobro.
Anoche, en una conferencia de prensa de urgencia, la banca matriz activó el mecanismo, poniendo en marcha un despliegue financiero sin precedentes: 2,8 millones de cuentas involucradas.
A pesar de que el FGD cuenta con una liquidez sólida de más de G. 1,6 billones para cubrir saldos de hasta 40 salarios mínimos, la logística del cobro dejó al descubierto una marcada brecha operativa: la segmentación de las acreditaciones según el grado de bancarización previa del usuario.
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Prioridad de bancarizados frente a no bancarizados
Una de las interrogantes centrales durante la cobertura de la conferencia fue por qué se paga primero a quienes ya poseen cuenta en otros bancos y se deja para el final (de la contingencia) a los no bancarizados. Desde la vocería del BCP explicaron que la razón es estrictamente operativa:
Con cuenta previa: acreditar a personas que ya poseen cuenta en otras entidades financieras se ejecuta mediante transferencias automáticas e inmediatas a través del sistema de pagos.
Sin cuenta previa (262.000 clientes): para este grupo, el procedimiento exige la apertura de nuevas cuentas de manera automática e interinstitucional distribuida entre 15 entidades financieras de plaza, lo que requiere un tiempo de procesamiento significativamente mayor.
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Esta diferencia logística generó que quienes contaban con una segunda cuenta en el sistema tradicional recibieran la restitución de sus saldos casi de inmediato, mientras que los usuarios que dependían únicamente de la plataforma digital ingresaron a una etapa de espera regulada por la asignación de oficio entre los bancos adquirentes.
Es decir, la normativa establece una ventana de hasta 5 días hábiles para completar la devolución de los depósitos garantizados (hasta 40 salarios mínimos) a partir del inicio formal del proceso. Mientras que, para los 262.000 clientes sin otra cuenta, el cobro no queda postergado para después de la liquidación de grandes depositantes, sino que se ejecuta progresivamente dentro de la misma ventana de contingencia.
Fases y reglas del rescate financiero
Según explicaron en la conferencia, el diseño del esquema de compensación dentro de la ventana de 5 días hábiles fijada por ley establece pautas claras para los diferentes tipos de compromisos financieros:
Ahorristas sin deudas pendientes: fueron incluidos en la primera tanda de acreditaciones limpias para acelerar la restitución del capital.
Clientes con préstamos vencidos: sus saldos de ahorro serán neteados antes de recibir el pago de garantías a partir de las siguientes fases, pasando la cartera de créditos a ser administrada por las entidades que absorban los activos.
Tarjetas de crédito: la cartera de plásticos no se ejecutará ni se descontará en esta primera etapa de 5 días; será negociada de manera independiente en un proceso posterior con los bancos adquirentes.
Depósitos en dólares: conforme a la normativa de resolución bancaria, la devolución de los saldos constituidos en moneda extranjera se liquida en guaraníes, tomando el tipo de cambio oficial al momento de la devolución y trasladando el riesgo cambiario al depositante.
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Modelo digital
Con esto, se expone el modelo de bancarización digital reciente; se aceleró la apertura de cuentas de pago desde aplicaciones móviles, pero no se completó una integración profunda con el ecosistema bancario tradicional.
A medida que el regulador complete la asignación de las 260.000 cuentas restantes entre las entidades del mercado, el foco pasará de la contingencia a la reestructuración del sistema bancario nacional, elevando las exigencias sobre los estándares de gobernanza crediticia y la protección operativa de los usuarios más vulnerables.

