Paraguay consiguió posicionar su atractivo turístico como nunca antes, a tal punto que los medios internacionales constantemente destacan el gran atractivo que existe a nivel local y que despertó el interés de turistas de todas partes del mundo.
El portal internacional Abc.es, publicó un extenso material sobre “Las misiones jesuitas o reducciones jesuitas”, donde relata su historia, implementación y la riqueza cultural que expone el lugar turístico de la zona sur.
“La Unesco las calificó como «una experiencia económica y socio-cultural sin precedentes en la historia de los pueblos», cuando las declaró patrimonio cultural de la humanidad. Las misiones jesuitas o reducciones son la antileyenda negra de España, la constatación del respeto y la protección del indio nativo frente a la desmesura de la conquista y sus ansias de una rentabilidad económica inmediata”, reza la publicación divulgada hoy.
Resalta además que la Compañía de Jesús fundó hasta 30 pueblos o misiones a partir del año 1607 cuando eligió Paraguay como su provincia religiosa, que incluía Tucumán, Chile, Bolivia y partes de Brasil. Su principal misión era la evangelización y la protección de los indios guaraníes. Aunque el Papa Paulo III en 1537 condenó la esclavitud de los pueblos indígenas por las potencias europeas y los Reyes de España promulgaron leyes humanitarias en defensa del indio, en un imperio tan vasto donde nunca se ponía el sol las cédulas reales relativas a la trata de seres humanos se acataban pero no se cumplían.
Animismo, agrega que dos eran los principales enemigos de la libertad de los indios: los colonos españoles que ansiaban «encomendar» a todo aquel que se encontrara en su camino para las explotaciones y los «bandeirantes». Estos últimos eran también conocidos como paulistas, dado que su cuartel general estaba en San Pablo, en Brasil. Sin respetar el tratado de Tordesillas entre Portugal y España, se adentraban, con grandes banderas y banderolas -de ahí el nombre-, en territorios más allá de sus fronteras lusitanas a la búsqueda de esclavos indios y negros, como explica el historiador Oscar Pineda en su libro «Los guaraníes, los jesuitas y las misiones en el Paraguay».
“Visitar Jesús de Tavarangue es una experiencia inolvidable. Son las ruinas de un barroco autóctono, el hispano-guaraní, donde la mano del indio ha dejado su huella, con representaciones de sus deidades, casi siempre animales, a lo que los jesuitas no se oponían. Todas las misiones tenían una planimetría similar, patrones rectilíneos para sus calles y casas y muy curvado para sus adornos, según la moda europea de la época. La iglesia era el eje central, en época de esplendor llegó a tener hasta cinco naves. Al lado, la casa de los misionero”, destaca la nota que lleva como titulo, “La antileyenda negra resurge en las misiones de Paraguay”.

