Un cohete SpaceX despegó ayer jueves de Florida rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS) en el marco de una misión privada con cuatro pasajeros a bordo, entre ellos un sueco, un italiano y el primer turco en ir al espacio. Bautizada como Ax-3, esta misión es la tercera organizada por la empresa estadounidense Axiom Space, en asociación con la NASA, que permite el uso de la estación.
El lanzamiento tuvo lugar según lo previsto a las 16:49 (21:49 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy de Florida, en el sureste de Estados Unidos. Los cuatro miembros de la tripulación, que llevaban meses entrenándose, llegarán el sábado a la ISS, donde permanecerán unas dos semanas.
Está previsto que realicen una serie de experimentos científicos en la estación. Tras permitir a clientes adinerados hacer realidad su sueño espacial, Axiom Space acoge ahora también a personas patrocinadas por organismos nacionales. Esta misión pone de manifiesto el creciente papel del sector privado para apoyar las ambiciones espaciales de los países que carecen de un programa propio de vuelos tripulados.
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Varios clientes
La misión Ax-2 ya había permitido a dos saudíes apoyados por su gobierno permanecer en la ISS. Esta vez, la tripulación incluye a Alper Gezeravci, un piloto de caza que se ha convertido en el primer turco en cruzar la última frontera. “Vemos esta misión como un símbolo de una Turquía cada vez más poderosa y afianzada”, declaró esta semana el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, deseando “buena suerte” al coronel Gezeravci.
El sueco Marcus Wandt también está a bordo, con el apoyo de la Agencia Espacial Europea (ESA). Su papel como “astronauta de proyecto” en la ESA le permite participar en misiones de corta duración con un contrato de duración determinada, a diferencia de los astronautas a tiempo completo, informó la agencia europea.
“Quiero dar las gracias a la ESA por ser audaz y visionaria, y por liderar, junto con Suecia y Axiom Space, el fortalecimiento de la presencia europea en el espacio”, escribió Wandt en la red social X. La tripulación la completa el italiano Walter Villadei, miembro de las fuerzas aéreas de su país, que ya voló a bordo de una nave de Virgin Galactic por unos minutos. Por último, el español-estadounidense Michael López-Alegría, exastronauta de la NASA, será el comandante de la misión, contratado por Axiom Space para acompañar a los tres clientes.
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Futura estación privada
La tripulación se unirá a otras siete personas a bordo del laboratorio volante: dos astronautas estadounidenses, un danés, un japonés y tres cosmonautas rusos. Los detalles de los distintos contratos, incluidos los precios pagados a Axiom Space por cada plaza, no se han hecho públicos.
Estas misiones privadas se llevan a cabo en colaboración con la NASA, que cobra a Axiom Space por el uso de la estación. Para la empresa, estas misiones son un primer paso hacia la construcción de su propia estación espacial. Un programa alentado por la NASA, que prevé cerrar la ISS hacia 2030 y enviar entonces a sus astronautas a estaciones privadas.
Fuente: AFP.
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La NASA vuelve a postergar la misión a la Luna hasta abril
El director de la NASA, Jared Isaacman, descartó ayer sábado que el lanzamiento de la misión Artemis 2 se realice en marzo, debido a problemas técnicos con el cohete, diseñado para transportar astronautas alrededor de la Luna por primera vez en más de 50 años. Con este anuncio, el lanzamiento, que ya tiene años de retraso, se verá postergado al menos hasta el 1 de abril.
El aplazamiento se produce al día siguiente de un anuncio optimista de la NASA, que había fijado la fecha del 6 de marzo para el lanzamiento, tras un importante ensayo general aparentemente exitoso. Sin embargo, ingenieros de la agencia identificaron durante la noche un fallo en el flujo de helio en una de las etapas del cohete, explicó Isaacman en X.
“Sea cual sea el desperfecto”, obligará a la agencia espacial estadounidense a devolver el cohete al edificio de ensamblaje, lo que “descarta la ventana de lanzamiento” prevista para marzo, dijo el nuevo administrador de la NASA. “Entiendo que la gente esté decepcionada”, continuó, mientras establecía un paralelismo con los reveses sufridos durante el primer programa lunar Apolo. “En la década de 1960, cuando la NASA logró lo que la mayoría creía imposible, y lo que nunca se ha replicado desde entonces, hubo muchos reveses”, recordó.
Seis ventanas en abril
La misión Artemis 2 será el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde la finalización del programa estadounidense en 1972, que llevó a los primeros y únicos humanos a la superficie lunar. Participarán tres estadounidenses y un canadiense. Durante este vuelo de prueba, la tripulación orbitará el satélite natural de la Tierra sin alunizar y probará el equipo como preparación para la siguiente misión, Artemis 3, que marcará el regreso de los estadounidenses a la superficie de la Luna, con el objetivo de establecer una presencia duradera.
Su misión será pionera en varios aspectos, ya que será el primer vuelo lunar en el que participen una mujer, un hombre negro y un canadiense. Su lanzamiento tendrá lugar desde Cabo Cañaveral, Florida. La NASA dispone ahora de seis posibles ventanas de lanzamiento en abril y podría contar con otras para los próximos meses si es necesario.
Su director prometió ayer sábado que la agencia proporcionará una actualización en los próximos días. Durante los preparativos en 2022 para la misión Artemis 1, que consistió en un vuelo sin tripulación alrededor de la Luna, la agencia espacial estadounidense ya había enfrentado problemas técnicos que retrasaron el lanzamiento varios meses. La misión Artemis 2 se desarrollará en el contexto de la competencia espacial entre Estados Unidos y China, dos potencias rivales que aspiran a enviar humanos a la Luna y establecer una base allí en los próximos años.
Un comandante, un piloto y dos especialistas
El ser humano volverá a la Luna en el marco de la misión Artemis tras más de 50 años, cuando en la década de los 60 la NASA desarrolló el programa espacial tripulado Apolo, que se dio por finalizado en 1972. Para la primera misión Artemis tripulada a la Luna, que previsiblemente se lanzará en marzo de 2026 y que durará diez días, se seleccionaron cuatro astronautas: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y la especialista de misión Christina Koch de la NASA, junto con el especialista de misión Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense.
Desde la NASA destacan que estos exploradores “representan lo mejor de la humanidad, atreviéndose a forjar nuevas fronteras en el espacio” en nombre de todos los seres humanos. Artemis II será la primera prueba de vuelo tripulado de la NASA del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave espacial Orión alrededor de la Luna, con el fin de verificar las capacidades actuales para que los humanos exploren el espacio profundo y preparar el terreno para la exploración y la ciencia a largo plazo en la superficie lunar.
Esta misión confirmará que todos los sistemas de la nave funcionan según lo diseñado con tripulación a bordo en el entorno real del espacio profundo. La misión allanará el camino para las misiones a la superficie lunar, estableciendo capacidades de ciencia y exploración lunar a largo plazo, e inspirará a la próxima generación de exploradores: la Generación Artemis.
La tripulación de cuatro astronautas despegará en una misión de aproximadamente 10 días desde el Complejo de Lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, abriéndose paso más allá del alcance de la Tierra sobre el mega cohete lunar de la agencia. En el transcurso de unos dos días, verificarán los sistemas de Orión y realizarán una prueba de demostración de objetivos relativamente cerca de la Tierra antes de comenzar el viaje hacia la Luna.
El módulo de servicio de Orión, de fabricación europea, dará a la nave el gran impulso necesario para liberarse de la órbita terrestre y poner rumbo a la Luna. Este encendido de inyección translunar enviará a los astronautas en un viaje de ida de unos cuatro días, llevándolos alrededor del lado oculto de la Luna, donde finalmente crearán una trayectoria en forma de ocho que se extenderá a 370.000 kilómetros de la Tierra.
En su distancia máxima, la tripulación volará unos 7.400 kilómetros más allá de la Luna. Durante el viaje de regreso de aproximadamente cuatro días, los astronautas continuarán evaluando los sistemas de la nave. En lugar de requerir propulsión para el retorno, esta trayectoria eficiente en combustible aprovecha el campo gravitatorio Tierra-Luna, asegurando que -tras su viaje alrededor del lado oculto de la Luna- Orión sea atraída naturalmente de vuelta por la gravedad de la Tierra para la etapa de retorno libre de la misión.
La tripulación soportará la reentrada de alta velocidad y alta temperatura a través de la atmósfera de la Tierra antes de amerizar en el Océano Pacífico frente a la costa de San Diego, donde serán recibidos por un equipo de recuperación compuesto por personal de la NASA y del Departamento de Defensa, quienes los llevarán de vuelta a tierra firme.
La tripulación que volverá a la luna
El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, fue seleccionado como astronauta de la NASA en 2009 y completó el entrenamiento de astronauta en mayo de 2011. Reid Wiseman es un veterano de la Marina con 27 años de servicio, piloto, padre, ingeniero y nativo de Baltimore. Fue seleccionado como astronauta por la NASA en 2009 y sirvió como Ingeniero de Vuelo a bordo de la Estación Espacial Internacional para la Expedición 41, desde mayo hasta noviembre de 2014.
Durante la misión de 165 días, Reid y sus compañeros de tripulación completaron más de 300 experimentos científicos en áreas como fisiología humana, medicina, ciencias físicas, ciencias de la Tierra y astrofísica. Este fue el primer vuelo espacial de Reid, el cual también incluyó casi 13 horas como caminante espacial principal durante dos excursiones fuera del complejo orbital.
Reid también fomentó una fuerte presencia en las redes sociales a lo largo de su misión, compartiendo las emociones de los vuelos espaciales vistas a través de los ojos de un astronauta. Obtuvo una Licenciatura en Ciencias del Instituto Politécnico Rensselaer en Troy, Nueva York, y un Máster en Ciencias en Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Ha sido Jefe de la Oficina de Astronautas.
El piloto es Victor J. Glover, seleccionado como astronauta de la NASA en 2013. Fue piloto de la misión SpaceX Crew-1 de la NASA a la Estación Espacial Internacional, como parte de la Expedición 64. Glover fue seleccionado como astronauta mientras trabajaba como becario legislativo en el Senado de los Estados Unidos. Sirvió como piloto de la nave espacial Dragon Crew-1, llamada Resilience, que voló a la Estación Espacial Internacional, donde también ejerció como ingeniero de vuelo para las Expediciones 64/65.
Nacido en California, obtuvo su título universitario en ingeniería mientras competía como atleta en dos deportes y servía a su comunidad. Glover es aviador naval y fue piloto de pruebas en los aviones F/A-18 Hornet, Super Hornet y EA-18G Growler. Él y su familia han estado destinados en muchas ubicaciones de los Estados Unidos y Japón, y él ha participado en despliegues tanto en combate como en tiempos de paz.
La primera mujer en volar a la Luna es Christina Hammock Koch, que fue seleccionada como astronauta de la agencia espacial norteamericana en el año 2013. Ha sido ingeniera de vuelo en la Estación Espacial Internacional para las Expediciones 59, 60 y 61. Koch estableció el récord del vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer, con un total de 328 días en el espacio, y participó en la primera caminata espacial totalmente femenina. Ha sido asignada como Especialista de Misión I de la misión Artemis II de la NASA.
El primer astronauta no estadounidense en viajar a la Luna será el canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Nacido en 1976 en Ontario, se crió en una granja cerca de Ailsa Craig hasta que se mudó a Ingersoll para estudiar en la escuela secundaria. El coronel Hansen está casado y tiene tres hijos. Sus principales aficiones son la navegación a vela (crucero y regatas), la escalada en roca y el ciclismo de montaña. Es licenciado con honores en Ciencias Espaciales en el Royal Military College de Canadá. Obtuvo un máster en ciencias físicas de la misma institución, con un enfoque de investigación en el rastreo de satélites de gran campo de visión.
Entre sus reconocimientos destaca el Premio de la Liga de Cadetes del Aire de Canadá; Mejor Graduado de la Fuerza Aérea del Royal Military College de Canadá (mayo de 1999); Trofeo Conmemorativo Clancy Scheldrup; Graduado Destacado en el Curso de Vuelo Básico (2001); Alas de Piloto de la Fuerza Aérea Canadiense (mayo de 2002); Condecoración de las Fuerzas Canadienses; 12 Años de Buen Servicio (octubre de 2006); Medalla del Jubileo de Diamante de la Reina Isabel II (2012); o Medalla de Oro de la Real Sociedad Geográfica Canadiense (2014).
Fuente: Europa Press.
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Docente del ISBA presentó proyectos educativos en la NASA
La profesora Dara Ocampos, docente del Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA), participó en la Conferencia de Educadores de Exploración Espacial 2026 (SEEC, por sus siglas en inglés), realizada en el Centro Espacial Houston de la NASA y organizada por la misma agencia; para presentar sus dos proyectos educativos seleccionados.
El prestigioso evento global de la Administración Estadounidense de Aeronáutica y el Espacio (NASA) reúne a educadores de todo el mundo para sumergirse en la exploración espacial, compartiendo experiencias y metodologías innovadoras con un enfoque pedagógico interdisciplinario que integra Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas; conocido como educación STEM.
Desde Paraguay, esta conferencia internacional interdisciplinaria recibió aportes del ISBA a través de la joven docente Dara Ocampos, quien presentó exitosamente sus dos proyectos seleccionados, titulados “Ingeniería Espacial aplicada a la creación de Rovers” y “Astronomía inclusiva”. El primero, una propuesta individual, está orientado a la Ingeniería Espacial aplicada al diseño de rovers y componentes de rovers.
A través de una aplicación de modelado 3D, junto con nociones básicas de electrónica y programación, el proyecto propone utilizar la tecnología como una herramienta didáctica para enseñar conceptos de ingeniería, incorporando además el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) como metodología central.
El segundo proyecto fue desarrollado de forma colaborativa junto a las educadoras paraguayas Alejandra Vouga y Fiorella Riveros, y se enfoca en la accesibilidad en astronomía. La propuesta consiste en el uso de modelos táctiles y la sonificación de imágenes astronómicas, permitiendo que personas en situación de discapacidad visual puedan acceder y comprender contenidos astronómicos de manera inclusiva.
Ambos proyectos fueron presentados durante las jornadas de la conferencia, en el marco de talleres y paneles educativos. Los docentes asistentes, provenientes de distintos países, se inscriben en estas actividades como parte de su proceso de formación y actualización profesional, y participan activamente de las propuestas presentadas.
Una experiencia inmersiva
Además de la presentación de sus iniciativas educativas durante las conferencias, la profesora también participó en actividades de networking con profesionales, docentes, ingenieros, funcionarios y astronautas de la NASA. Estos últimos guiaron un recorrido por las instalaciones y compartieron avances en investigaciones de exploración espacial, además de informar sobre oportunidades académicas y programas de becas.
“La experiencia fue sumamente enriquecedora. No solo desde el rol de presentadora, sino también como educadora, ya que permitió aprender de otros docentes, ingenieros y especialistas en exploración espacial. El intercambio de ideas, metodologías y herramientas educativas amplió la perspectiva sobre cómo enseñar ciencia y tecnología de manera más dinámica, interdisciplinaria y contextualizada”, expresa Dara Ocampos.
El futuro educativo
Acerca del desarrollo y porvenir de los proyectos presentados y el futuro educativo en Paraguay, la docente opina “Creo que una de las principales novedades será el mayor uso de la tecnología en las aulas como medio para comprender mejor conceptos complejos. Aunque su implementación aún presenta desafíos en muchas instituciones del país, no es algo imposible y puede adaptarse a distintos contextos”
También mencionó que se van abriendo puertas al uso de diversos softwares y aplicaciones educativas accesibles para docentes, que facilitan la enseñanza y fortalecen el aprendizaje significativo. “A esto se suma la necesidad de repensar la forma tradicional de enseñar, promoviendo aulas más inclusivas, flexibles y creativas, donde se dé mayor espacio al desarrollo de habilidades, la exploración y la creatividad”, refirió.
Finalmente, destacó que una de las metas más importantes es que más docentes y estudiantes paraguayos puedan participar en futuras ediciones de este tipo de conferencias, ya sea como asistentes o presentadores, porque en Paraguay hay muchísimo talento con capacidad de aportar al país y también al mundo.
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Un conejito de peluche se colará en la Estación Espacial Internacional
Cuando la próxima misión a la Estación Espacial Internacional (EEI) despegue la semana que viene desde Cabo Cañaveral, en el sur de Estados Unidos, un recuerdo especial se colará a bordo: un conejito de peluche. La astronauta estadounidense Jessica Meir, integrante de la tripulación de cuatro miembros, reveló el domingo que llevará consigo este juguete que pertenece a su hija de tres años.
Los astronautas que van a la EEI, que orbita a 400 kilómetros sobre la Tierra, suelen llevar pequeños objetos personales para tener cerca durante su estancia de varios meses en el espacio. “Tengo un pequeño conejo de peluche que pertenece a mi hija de tres años, y en realidad ella tiene dos de estos porque uno fue un regalo”, dijo Meir, de 48 años, en una rueda de prensa en línea.
“Así que uno se quedará aquí abajo con ella, y el otro estará allí con nosotros, viviendo aventuras todo el tiempo”, añadió. La agencia espacial estadounidense NASA prevé que la Crew-12 de SpaceX parta el miércoles temprano rumbo a la EEI en un cohete Falcon 9 de SpaceX.
La misión reemplazará a la Crew-11, que regresó a la Tierra en enero, un mes antes de lo previsto, durante la primera evacuación médica en la historia de la estación espacial. Meir, bióloga marina y fisióloga, se desempeñó como ingeniera de vuelo en una expedición de 2019-2020 EEI y participó en las primeras caminatas espaciales realizadas exclusivamente por mujeres.
El domingo reflexionó sobre los desafíos de ser madre y sobre lo difícil que será separarse de su pequeña durante ocho meses.
“Pero espero que algún día se dé cuenta de que esta ausencia fue significativa”, y “ojalá la inspire a ella y a otras personas en el mundo”, añadió. Meir viajará con Jack Hathaway, de la NASA; Sophie Adenot, de la Agencia Espacial Europea; y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev.
Esta tripulación será una de las últimas en vivir a bordo de este laboratorio científico del tamaño de un campo de fútbol. Habitada de forma continua durante el último cuarto de siglo, la envejecida EEI está programada para ser impulsada hacia la órbita terrestre antes de estrellarse en un punto aislado del océano Pacífico en 2030.
El final de la EEI
El final programado de la Estación Espacial Internacional (EEI) en 2030 marca también el de un cuarto de siglo de cooperación entre países en el espacio, un sector que se ha vuelto más que nunca crucial.
“Es un momento muy interesante en la evolución de la exploración”, considera Lionel Suchet, director general delegado del Centro Nacional francés de Estudios Espaciales (CNES), en declaraciones a AFP.
“La historia de los vuelos tripulados es, ante todo, la carrera espacial. Los rusos se centraron en los vuelos de larga duración, con estaciones. Los estadounidenses, en los vuelos de corta duración, con la Luna. Eran dos vías separadas y una lógica de competición”, explica este ingeniero que coordinó numerosos proyectos durante los primeros años de la EEI, poco después de haber visto cómo se desorbitó la estación Mir, la antecesora rusa de la EEI, en 2001. “Uno de los puntos positivos de la EEI es que construimos un programa de cooperación, el único que sigue existiendo hoy”, apunta.
“Catedral”
“La EEI es una catedral dedicada a la cooperación humana y a la colaboración más allá de las fronteras, las lenguas y las culturas”, afirma por su parte John Horack, exdirector de la división científica y de sistemas de misión de la NASA. “Desde hace más de 25 años, tenemos gente en el espacio las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. Esto demuestra que podemos encontrar soluciones en lugar de pelearnos cuando deseamos interactuar unos con otros”, insiste Horack, titular de la Cátedra Neil Armstrong de Política Aeroespacial en la Universidad Estatal de Ohio.
Pero lógicamente el material se ha ido deteriorando con el tiempo.
La NASA anunció en 2024 que había elegido a SpaceX, de Elon Musk, para construir un módulo capaz de impulsar la EEI --de un tamaño parecido a un campo de fútbol-- hacia la atmósfera terrestre, lo que permitirá destruirla tras ser retirada en 2030.
“Este módulo reducirá la velocidad de la EEI y permitirá una entrada precisa sobre el océano Pacífico, lejos de la tierra firme, de poblaciones y de cualquier otro peligro potencial. Varios grandes artefactos espaciales, entre ellos la Mir y el Observatorio de Rayos Gamma, fueron desorbitados de este modo, aunque la EEI es mucho mayor que esos dos últimos”, explica Horack.
Privatización del espacio
Después de 2030, China será el único país que posea una infraestructura de este tipo en órbita baja, con su estación Tiangong. Estados Unidos apuesta por estaciones espaciales privadas, que podrían acoger tanto a astronautas de la NASA como a otros clientes. “Entramos en una era en la que las estaciones espaciales --como las lanzaderas, los satélites-- tendrán una dimensión mucho más comercial”, estima Horack.
“Serán construidas y explotadas por empresas privadas, a menudo compañías que colaboran a escala mundial, cuyos clientes serán las agencias espaciales nacionales, los programas espaciales...”, añade.
Varias empresas estadounidenses ya trabajan en estos proyectos, entre ellas Axiom Space y Blue Origin. También es el caso de compañías europeas.
Pero “el modelo de negocio será ampliamente institucional porque sabemos que a los países siempre les interesa enviar astronautas en órbita baja”, matiza Suchet.
“Termina una era”, zanja por su parte Horack. “Debemos crecer como seres humanos en nuestra capacidad para viajar por el espacio y en el uso del espacio para mejorar la vida social, económica, educativa y la calidad de vida de todos, en todas partes del mundo”, concluye citando al exdirector de la Agencia Espacial Europea Jean-Jacques Dordain: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, vayamos juntos”.
Fuente: AFP.
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Primera misión lunar en medio siglo se posterga por fuga de combustible
La NASA anunció el martes que pospone hasta marzo el lanzamiento de su primera misión tripulada hacia la Luna en más de medio siglo, tras detectar una fuga de combustible durante una prueba clave. La agencia espacial estadounidense realizó en las primeras horas del martes un simulacro en “condiciones reales”. El ejercicio estaba previsto como la última gran prueba antes del lanzamiento el 8 de este mes.
"Con la conclusión del ensayo general hoy, renunciamos a la ventana de febrero y apuntamos a marzo para el lanzamiento más temprano posible de Artemis 2″, dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en un comunicado en X. Durante el lanzamiento simulado, “los equipos tuvieron que gestionar una fuga de hidrógeno líquido en una interfaz de la etapa central (del cohete) durante el llenado de los tanques, lo que requirió interrupciones para calentar el equipo y ajustar el caudal de propelente”, explicó Isaacman.
Todos los tanques estaban llenos y la cuenta regresiva llegó a alrededor de 5 minutos antes de que la fuga empeorara y se detuvieran las operaciones, explicó. “Como siempre, la seguridad es nuestra prioridad absoluta (...) solo procederemos al lanzamiento cuando consideremos que estamos listos para emprender esta misión histórica”, añadió. Aproximadamente a las 16:25 GMT del lunes en Florida, el jefe de la misión había dado luz verde para empezar la carga de combustible en el enorme cohete SLS en la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral.
Además de demostrar la capacidad de cargar más de 700.000 galones de propelentes criogénicos en el cohete de 98 metros de largo, los equipos simularon una cuenta regresiva de lanzamiento y practicaron la retirada segura del propelente. En la misión, que no aterrizará en la Luna sino que volará alrededor del satélite terrestre, participarán tres estadounidenses y un canadiense. Está prevista para durar unos diez días. Antes de esta prueba, se contemplaban catorce ventanas de lanzamiento entre el 8 de febrero y el 30 de abril.
Fuente: AFP.