La cantante y actriz Evaluna Montaner espera a su segundo hijo, bebé que será bautizado como Amaranto. La famosa reveló, vía historias de Instagram, que la mandioca, o también conocida como yuca, hace parte de su lista de antojos durante su segundo embarazo. La hija de Ricardo Montaner cocina a diario este alimento consumido comúnmente en las casas paraguayas.
“Pan de yuca (mandioca) waffles es lo que más quiero desayunar últimamente. ¡Buen día!”, escribió , recientemente la esposa de Camilo. Recordemos que la mediática, durante el embarazo de Índigo, no la pasó tan bien con la comida. “(Fue) horrible. Yo no quería comer nada, solo mandarinas, pepinillos y cebollitas de vinagre”, contó a Infobae, en octubre del 2021.
“Me puse las pulseras de motion sickness (mareos), aceites esenciales, el de menta me ayudó mucho y Camilo me cuidó muchísimo”, agregó. Se desconoce de cuántas semanas de gestación se encuentra Evaluna, pero lo que sí es claro que durante su segundo embarazo sí se puede dar gustos, como por ejemplo, comer mandioca.
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Significado de Amaranto
La palabra proviene de Amaranthus, que sería una planta o arbusto con flores, pero a diferencia del resto de flores, esta no se marchita, por lo que se la conoce como “La flor inmortal”. En Europa han empleado la flor de Amaranto para confeccionar coronas, pues atribuían a la planta propiedades mágicas.
Este arbusto es originario de América, se desarrolló en México con climas tropicales y existen más 800 especies. Se lo conoce por sus cualidades alimenticias y medicinales, algunos países que lo cultivan son India, China, Estados Unidos, entre otros. Amaranto, al igual que Índigo, es un nombre sin género; situación que Evaluna y Camilo ya emplearon con su primera hija.
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El oro blanco de Paraguay que ya hizo goles de sostenibilidad
Por: Adelaida Alcaraz
Lo que nace de la tierra merece celebrarse. Y qué mejor que con Emperatriz Cassava, el primer destilado elaborado a base de mandioca, que está llevando el nombre de Paraguay a mercados tan exigentes como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales. Su historia fue presentada en el marco del XVII Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad de la Adec.
En el mapa de los destilados premium, donde el origen suele ser parte del prestigio, una propuesta nacida en Paraguay empieza a ocupar un espacio inesperado. Se trata de Emperatriz Cassava, el primer destilado del mundo elaborado a base de mandioca, que ya llegó a mercados como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales, llevando consigo algo más valioso que una bebida: una nueva manera de mirar el potencial productivo paraguayo.
“Cuando los conquistadores vinieron a Sudamérica buscaban montañas de oro. No sabían que estaban pisando ese oro”, reflexionó Jennifer Snaider, fundadora y CEO de la firma. Y quizás allí esté la esencia de toda esta historia, pues durante décadas Paraguay exportó materias primas, pero el verdadero desafío del siglo XXI consiste en transformarlas, agregarles conocimiento, diseño, identidad y tecnología. Y eso es exactamente lo que ocurre con Emperatriz Cassava.
La bebida nace del almidón de mandioca cultivado en Paraguay, luego atraviesa un proceso de fermentación y destilación acompañado de botánicos naturales cuidadosamente seleccionados. El resultado es un destilado premium que no busca parecerse a ningún otro. “Competitividad no es ser el mejor en lo que otros ya hacen, sino crear lo que otros nunca imaginaron”, sostuvo Jennifer.
La innovación no estuvo solamente en crear un nuevo producto, sino una categoría completamente nueva. “No es ron porque no está hecho a base de caña de azúcar. No es gin porque no tiene enebro. Entonces creamos una nueva categoría: Cassava”, explicó.
La fórmula utiliza ingredientes 100% naturales. No incorpora saborizantes artificiales ni aditivos químicos. El packaging privilegia materiales reutilizables y reciclables. Y toda la cadena de valor se desarrolla en Paraguay, generando empleo, conocimiento y oportunidades para productores locales.
“Antes de existir en una botella, existió bajo la tierra”, expresó la emprendedora al describir la historia detrás de cada destilado. Y es justamente allí donde aparece otra dimensión del proyecto.
Cada botella cuenta la historia de productores, agricultores y familias paraguayas. De personas que trabajan la tierra y que hoy encuentran nuevas oportunidades gracias a productos capaces de competir en mercados globales.
Hace pocas semanas, la marca concretó su primera exportación oficial a Taiwán, un hito que se suma a envíos realizados a Reino Unido y muestras enviadas a Japón, Estados Unidos, Colombia y Europa.
Pero quizás el mayor logro no sea comercial. Tal vez sea demostrar que Paraguay puede competir sin copiar modelos ajenos, que puede innovar desde sus propias raíces y que puede construir valor a partir de aquello que siempre tuvo.
Mientras muchos países buscan su próximo gran recurso estratégico, Jennifer Snaider parece haber encontrado el suyo en una raíz que los paraguayos conocen desde siempre. “El oro siempre estuvo aquí, bajo nuestros pies, en nuestra tierra, en nuestra mandioca; ahora el mundo lo está descubriendo”, dijo con orgullo.
Y, a juzgar por lo que está ocurriendo, el marcador de la sostenibilidad ya empezó a jugar a favor de Paraguay.
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Trabajan para elevar la producción de mandioca, apuntando a mercados internacionales
La mandioca es un producto que se encuentra quizás en cada mesa de las familias paraguayas. A esta potencial se le puede imprimir un mayor enfoque industrial, de manera a apuntar a mercados internacionales, con su principal derivado, el almidón.
Al respecto, el viceministro de Industria, Javier Viveros, encabezó una reunión de trabajo con representantes del sector mandioquero, orientada a definir estrategias para fortalecer la cadena de valor del producto, mejorar la productividad del rubro y potenciar el posicionamiento del almidón paraguayo en mercados internacionales.
En el encuentro se presentaron dos nuevas variedades de mandioca registradas en Paraguay, que se destacan por su alto contenido de materia seca y almidón, además de acordarse la distribución de semillas de alta calidad a los productores.
“La mandioca es un cultivo que nos hace líderes a nivel regional en la producción de almidón de mandioca, pero necesitamos seguir mejorando la calidad, la productividad y también las condiciones con las cuales llegamos a los mercados de los consumidores finales”, expresó Viveros, de acuerdo a lo informado por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Anunció la conformación de una mesa de trabajo interinstitucional que permitirá establecer metas a corto, mediano y largo plazo para impulsar toda la cadena productiva.
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Del encuentro participaron el viceministro de Agricultura, Juan Molinas, representantes de la Cámara Paraguaya de Mandioca y Almidones (Capama), el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Codipsa, Senave y referentes de la industria procesadora.
Rubro golpeado con potencial
El viceministro de Agricultura, Juan Molinas, indicó que el objetivo es recuperar y fortalecer el rubro tras varios años afectados por fenómenos climáticos, plagas y enfermedades que impactaron en la producción. “El almidón de mandioca paraguayo tiene un posicionamiento muy importante en el mercado internacional y no podemos perder ese espacio”, sostuvo.
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Técnico insta a reconvertir la producción de mandioca con calidad y rendimiento
La mandioca, uno de los alimentos más emblemáticos de la mesa paraguaya, atraviesa un deterioro en su calidad y productividad que impacta tanto en productores como en consumidores. Así lo señaló el ingeniero agrónomo Moisés Vega Villalba, técnico especialista agrícola, quien en conversación con La Nación/Nación Media advirtió que el rubro requiere un cambio urgente en su manejo para revertir la tendencia.
El profesional explicó que la caída en los rendimientos y la calidad de las raíces se traduce en menores ingresos para los productores y en un producto final que no cumple con los estándares esperados por el consumidor. “Hoy se observa una mandioca con menor carga de raíces, problemas de textura, cocción irregular y menor sabor, lo que genera reclamos en los mercados”, sostuvo.
Vega recordó que décadas atrás la producción se caracterizaba por ofrecer una calidad aceptable a buena, favorecida por mejores condiciones de suelo, menor presión de plagas y una mayor estabilidad climática. Sin embargo, el escenario actual cambió significativamente debido a la degradación de los suelos, el avance de enfermedades y la mayor variabilidad climática.
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Entre las principales recomendaciones, destacó la necesidad de recuperar la fertilidad del suelo, mejorar la selección y tratamiento del material semilla, utilizar variedades más estables, ajustar la densidad de siembra y aplicar un manejo integrado de malezas, plagas y enfermedades. A esto se suma la importancia de optimizar los procesos de cosecha, clasificación y transporte.
Vega señaló que experiencias en distintas zonas del país demuestran que la incorporación de tecnología, como mecanización, fertilización adecuada y prácticas conservacionistas, permite alcanzar rendimientos de hasta 40 toneladas por hectárea en ciclos de 9 a 12 meses, con una calidad de raíces más estable y mayor aceptación en el mercado.
Asimismo, advirtió que las prácticas tradicionales, si bien fueron válidas en su momento, hoy resultan insuficientes frente a los nuevos desafíos productivos. “Las condiciones cambiaron: suelos más agotados, mayor presión de plagas y eventos climáticos más extremos obligan a actualizarse”, subrayó.
En cuanto a los factores climáticos, mencionó que la sequía prolongada provoca estrés hídrico y caída en la producción, mientras que el exceso de lluvias favorece enfermedades que afectan la carga de raíces. A su vez, fenómenos como granizo y vientos fuertes generan daños estructurales que impactan directamente en la calidad final del cultivo.
Finalmente, insistió en que la mejora del rubro no será automática. “La única forma de avanzar es adoptar tecnología y mejorar las prácticas de manejo. Si no se toman decisiones, la situación seguirá deteriorándose”, concluyó.
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El país sumó nuevas variedades de mandioca, locote y melón
El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (Ipta) concretó el registro de nuevas variedades de mandioca, locote y melón, que fueron desarrolladas completamente en el país como parte de sus programas de investigación. Estos avances buscan fortalecer la productividad y elevar la competitividad de la agricultura familiar, incorporando cultivos adaptados a las condiciones locales y con mejores perspectivas de rendimiento para los productores.
“Por primera vez, en enero de este año, se formalizó el registro de variedades de mandioca, que salda una deuda histórica con este cultivo, considerado clave para la seguridad alimentaria y su profundo arraigo cultural en Paraguay”, destacaron desde la institución. El proceso incluyó la caracterización de materiales genéticos disponibles, a partir de los cuales se identificaron y seleccionaron dos nuevas variedades del tubérculo que destacan por su mayor rendimiento, buena calidad culinaria e industrial y elevado potencial productivo, que permitirán responder a las demandas del mercado.
A su vez, indicaron que se presentó una nueva variedad nacional de locote y otra de melón, ambas resultado de programas de investigación y mejoramiento genético desarrollados por técnicos paraguayos, orientados a ofrecer alternativas más adaptadas a las condiciones locales y a los sistemas de producción. “El registro de estas variedades representa un avance significativo en la generación y adopción de tecnologías propias, contribuye al fortalecimiento de la investigación agraria nacional”, mencionaron. Además, refuerza el compromiso institucional con el desarrollo sostenible y la competitividad del sector productivo.
MÁS DE 2 MILLONES DE TONELADAS
Según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Paraguay produce anualmente más de dos millones de toneladas de mandioca, con una superficie sembrada de más de 155.000 hectáreas. Las principales zonas productoras se concentran en los departamentos de San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Itapúa, Caazapá, Alto Paraná y Concepción, aunque su presencia se extiende a todos los departamentos del país en menor escala.
En el caso del locote, la intención de siembra del MAG es lograr sembrar más de 7.112.452 plantas de locote para esta campaña 2025/26. Esta verdura tiene a 1.419 productores abocados a la siembra en el país, mientras que el melón se produce en la variedad japonesa en zonas como Itá y Paraguarí con rendimientos que van hasta 1.500 cajas por hectárea, según datos de la cartera.