"Estaba frente a la boletería del cine, le vi y quiero decirle que el señor me dijo que le protege", le manifestó al reconocido comunicador la joven Desiré Silveira, integrante del movimiento misionero Shalom. Foto: Gentileza.
A pesar de que no cree en Dios, Carlos Martini vivió una experiencia religiosa
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El muy apreciado conductor de radio y televisión, Carlos Martini, nuevamente utilizó su cuenta en Instagram para compartir con sus seguidores un inusual episodio que le tocó vivir, cuando se encontraba disfrutando de un partido de fútbol en un espacio público.
En su publicación, Martini también destacó que quizás en algún momento escriba un libro sobre las situaciones que vivió en el reconocido centro comercial, del cual es habitué desde una lejana tarde de abril de 1999, cuando se instaló por primera vez, según lo relató él mismo.
En este contexto, como parte de sus historias empezó a contar diciendo: “Les cuento una anécdota ocurrida en la tarde de este último domingo. Habían pasado unos diez minutos de las 18. Yo estaba viendo los primeros instantes del partido entre Sol de América y Olimpia por el Clausura”.
Y seguidamente comentó que en ese momento se le acercó la señorita de la fotografía, quien se sienta a su lado y sin mediar palabra alguna se dirigió a su persona y le dijo: “Estaba frente a la boletería del cine, le vi y quiero decirle que el señor me dijo que le protege”.
A lo que él quedó realmente sorprendido por la actitud de la joven. “Le respondí una tontería: Curioso, yo soy ateo radical. Ah, sí, me dijo. Sin darle importancia. Me habló de San Agustín y su idea de que a Dios no se lo encuentra afuera, sino dentro de cada uno”.
Y la conversación continuó, ya que él le respondió con una frase de San Agustín que dice: “Cuando uno reza habla con Dios, cuando uno lee es Dios el que habla con uno”, y aunque reconocí que se refería a la Biblia, hizo uso en su defensa como todo buen lector.
“Me dijo su nombre, Desiré Silveira, y que es integrante del movimiento misionero Shalom. Esa tarde había estado en la Chacarita. Estaba con su novio. Y se fue. Ustedes saben que soy un firme defensor de las creencias de cada uno. Hace mucho tiempo dejé la postura de que alguien sea propietario de toda la verdad”, destacó.
Y para finalizar, puntualizó: “Fue un encuentro agradable con una persona de pensamiento muy distinto al mío. Eso siempre enriquece. Solo soy fanático de Guaraní, los libros, el invierno en los días grises, fríos con llovizna, la soledad y su pareja, la soltería, Tommy, el café, la Coca Cola, Madrid en otoño, el cine clásico o la música retro y de Sofía Loren. Feliz noche de jueves”.
Todos tenemos debilidades, pero en Dios podemos vencer
Emilio Aguero
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Emilio Agüero Esgaib
Pastor
En el libro de Romanos capítulo 7:14-25, está un pasaje donde el apóstol Pablo expresa su profunda lucha contra su naturaleza caída.
El libro de Romanos fue escrito por el apóstol Pablo y es su carta más larga y ocupa el primer lugar en orden en la Biblia (aunque no fue su primera carta de las 13 que escribió).
La ubicación de esta carta es por ser la más larga, pero también por ser la más teológica y sistemática, o sea, el que entiende el libro de Romanos entenderá perfectamente el resto de la Biblia.
El libro de Romanos es el que expone de manera más clara la salvación por gracia, pero antes de mostrarnos la salvación, de manera sistemática, nos muestra primero el problema.
En el capítulo 1:16, 17 nos da un fundamento clave de la doctrina cristiana. Nos dice que el evangelio, o las “buenas nuevas” que los apóstoles anunciaban, es “poder de Dios para salvación de todo aquel que cree” y el verso 17 dice que se “revela por fe y para fe, pues el justo vivirá por fe”.
En otras palabras, la salvación es de Dios, es su poder actuando en nosotros, no nuestra propia fuerza, es para el que cree, o sea, para aquel que da por verdad lo que Dios dice y que esta verdad es una revelación espiritual, una convicción espiritual interna en la persona que hace que viva por fe y para fe, nuestro caminar es por fe, o sea, en dependencia total de Dios.
Luego desde el 1:18 al 3:20 responde a la pregunta ¿por qué el hombre necesita de la salvación? Pablo explica la culpa de los gentiles o no judíos (1:18-32), la culpa de los judíos (2:1-3:8) y luego que toda la humanidad es culpable delante de Dios (3:9-20). La culpa de los judíos fue pecar con la ley y la de los gentiles o paganos contra su conciencia. Hasta que llegamos al capítulo 7, donde el apóstol Pablo nos cuenta su testimonio en cuanto a su lucha personal contra el pecado o su “naturaleza caída”.
Son palabras impactantes más aún porque vienen de uno de los hombres más poderosos espiritualmente de toda la Biblia, un titán de la espiritualidad. Si hubiera alguien íntegro, victorioso, espiritual, inspirador, ese era Pablo. Si esas palabras venían de un hombre común y corriente sería comprensible, a nadie le sorprendería, ¿pero de Pablo? Es por eso que sus palabras son absolutamente impactantes.
Pablo reconoce que la ley santa de Dios saca a luz su pecado y el pecado nos convence que necesitamos de un salvador.
Este pasaje podría llenarnos de frustración, pues si él, aparentemente, no podía librarse de sus instintos carnales, ¿cuánto más nosotros? Pero la verdad es que esto está escrito para nuestra esperanza. Si Pablo lidió consigo mismo, ¿por qué yo no? Si él venció, ¿por qué yo no?
La Biblia es clara en que no hay superhombres. Todos, absolutamente todos tenemos grandes luchas y esas luchas se hacen más evidentes a medida que más queremos parecernos a Cristo.
Conozco muchas personas que han cambiado. Conozco personas que han vencido muchas cosas y hoy son mucho mejores que antes. Conozco personas que han logrado cosas importantes, conozco personas que su solo cambio me hacen creer más en Dios. Lo que no conozco es un hombre sin una lucha, sin una cruz, pero lo más bueno es que siguen caminado, no paran.
Podríamos resumir estos versículos en los que Pablo habla de su frustración con una sola frase: no comprendo mi proceder.
Nuestra lucha es espiritual. No podremos vencer la naturaleza caída con nuestras fuerzas, o sea, reprimiéndonos. Tenemos que enfrentar nuestra lucha, ser sinceros en que no podemos superar, aborrecer ese pecado y buscar a Dios. Una persona con esta actitud va a vencer.
Podría haber luchas que tomen años superarlas, otras se volverán como “aguijones” en nuestro ser, o sea, nos perseguirán siempre, pero así también siempre la venceremos.
“No quiero ser malo”: Villanas de “Betty la fea” personificaron a Carlos Martini
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Las actrices colombianas Lorna Cepeda y Natalia Ramírez hicieron el lip sync con el audio “No quiero ser malo”, del periodista paraguayo Carlos Martini. Las villanas de la famosa novela “Betty la fea” se sumaron a la lista de famosas de la talla de Georgina Rodríguez que emplearon dicho audio.
El icónico audio de Martini que reza: “Y no quiero ser malo, pero yo conozco gente que si le muerde una serpiente venenosa, muere la serpiente”, fue el empleado por Lorna y Natalia, para un video publicado este domingo último, en TikTok.
En el clip, las actrices de “Betty la fea” bromearon con que el audio en cuestión las representa: “Mi amiga hablando de ella misma”. El material rápidamente llamó la atención a la comunidad paraguaya en TikTok, superando las 188.000 reproducciones.
Tras la viralización, el video sumó comentarios del estilo: “Qué famoso se hizo Don Carlos Martini”, “Carlos Martini viendo como se está volviendo viral e internacional de nuevo”, “Desde el Paraguay para el mundo... amo mi país”, “Gran verdad reflexionada por el querido conductor y periodista Carlos Martini, en el ojo”, y “Audio del mejor periodista del Paraguay... Don Carlos Martini”.
Recordemos que Lorna Cepeda y Natalia Ramírez no solo son las icónicas “Peliteñida” y Marcela Valencia de Betty, sino que en este 2026 se han consolidado como una de las duplas cómicas y teatrales más sólidas de Latinoamérica. El par vendrá en mayo a Paraguay a presentar su obra “Muertas de la risa”, en el teatro del Banco Central del Paraguay.
Sobre Carlos Martini
Carlos Federico Martini Escolar, nació el 7 de marzo de 1958, es un reconocido periodista, sociólogo y escritor paraguayo. Egresado de la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas León XIII de la Universidad Pontificia de Salamanca, sede Madrid (España). Es famoso por ser el presentador del noticiero del canal Trece desde 1995.
En casi dos mil años de debate teológico, una de las posiciones más polémicas es que la idea cristiana de Dios no es monoteísta, sino triteísta. Es decir, que el concepto de la Trinidad podría equivaler a la creencia en la existencia de tres dioses. ¿Pero qué hay detrás de esta vieja etiqueta que nadie quiere recibir?.
El término triteísmo es una bomba teológica: nadie quiere cargar con el estigma de romper la idea central del monoteísmo.
Cuando uno hurga en el cristianismo primitivo se topa con un paisaje de disputas que, vistas desde hoy, parecen interminables: que si Cristo era igual al Padre, que si el Espíritu Santo tenía la misma naturaleza, que si cada persona de la Trinidad actuaba por su lado. En medio del caos, surgieron grupos que fueron acusados de triteístas.
Uno de los casos más notorios surgió en el siglo VI con Juan Filopón (filósofo alejandrino con formación aristotélica) y ciertos círculos que seguían sus ideas. Filopón hablaba de “tres naturalezas” en Dios, lo que para algunos sonaba demasiado parecido a hablar de tres seres distintos. Él insistía en que se trataba de una forma técnica de explicar las operaciones divinas, pero la etiqueta quedó. En aquellos debates, una frase mal armada podía costarle a un pensador su reputación (y hasta la vida).
RAÍCES FILOSÓFICAS
Para entender la aparición del fantasma del triteísmo, hay que mirar la base conceptual de la cual disponían estos intelectuales. Varios intentaban explicar a Dios con categorías griegas, especialmente las de Aristóteles: “sustancia”, “naturaleza”, “hipóstasis”. Hoy suenan ajenas, pero entonces eran herramientas para intentar describir una “unidad divina” que, al mismo tiempo, se manifestaba como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El tema empezaba cuando algún osado intentaba separar demasiado los roles o las “personas”. Si el Padre generaba, el Hijo era engendrado y el Espíritu procedía, ¿eran actos independientes? ¿Podrían pensarse como centros distintos de conciencia? En cuanto la descripción sonaba un poco más individualista, los opositores salían con la acusación de triteísmo.
Es importante subrayar que la manera en que se entendía la relación dentro de la Trinidad definía la forma en que se concebía el universo, la creación, la salvación y el vínculo mismo entre la humanidad y Dios. No era un detalle técnico, sino la columna vertebral del sistema religioso.
ACUSACIONES
En la Antigüedad, varios monjes y obispos fueron acusados de propagar ideas “triteístas” sin quererlo. A veces se debía a un lenguaje torpe; otras, a diferencias culturales. Por ejemplo, algunos siríacos tenían una forma más concreta y narrativa de hablar sobre Dios, lo que les hacía describir las “acciones” del Padre, del Hijo y del Espíritu como si fueran casi entidades distintas. Quienes venían de la tradición filosófica helenizada entendían ese estilo con recelo.
Más adelante, durante la Edad Media, volvieron las sospechas. Hubo quien acusó a ciertos teólogos latinos de describir la individualidad del Hijo o del Espíritu. Otros señalaban a pensadores “místicos” por hablar de “la voz del Padre” o “la luz del Hijo” como si fueran entidades con agendas distintas. En cada caso, el problema era similar: la dificultad para mantener el equilibrio entre unidad y diversidad.
¿SIGUE VIVO EL TEMA?
Aunque a simple vista pueda parecer un asunto del pasado, la acusación de triteísmo sigue apareciendo en cuestiones cristianas modernas. Algunas iglesias evangélicas pentecostales, por ejemplo, fueron señaladas de hablar de las “personas” divinas como si fueran tres seres coordinados en vez de un único Dios. En Estados Unidos, ciertos predicadores famosos han tenido que aclarar públicamente que no enseñan “tres dioses” a raíz de debates internos en sus denominaciones.
Lo curioso es que el fenómeno también se invierte: hay iglesias que acusan a otras de “ir en la otra dirección”, es decir, de borrar tanto las diferencias internas de la Trinidad que, al final, parecen reducirlo todo a una sola entidad. Este tira y afloja muestra algo simple pero profundo: la idea de Dios en el cristianismo siempre ronda un punto delicado y cualquier énfasis demasiado fuerte puede detonar los ánimos de unos y otros.
INFLUENCIA CULTURAL
Esta discusión incluso logró permear espacios no religiosos. Filósofos contemporáneos que estudian la noción de persona y de identidad revisaron los textos de teólogos triteístas para entender cómo concebían la relación entre individuos y comunidad. Algunos ven en estas discusiones tempranas un antecedente –muy indirecto, claro– de debates actuales sobre la conciencia y la mente.
También aparecen paralelos culturales: en Latinoamérica, donde las prácticas devocionales suelen estar llenas de imágenes, rituales y figuras, ciertos observadores externos creen ver señales de “tres dioses”. En cambio, muchos creyentes ni siquiera sienten esa tensión (para ellos, la Trinidad es una manera de expresar cercanía).
ETERNA TENSIÓN
Entonces, ¿el cristianismo estuvo alguna vez a punto de caer en el triteísmo? La respuesta, como tiende a suceder en los debates complejos, no es tan sencilla. Hubo quienes se acercaron en su lenguaje; también quienes fueron malentendidos. Hubo quienes, simplemente, tenían otra manera de hablar de Dios (según su contexto cultural). Pero lo cierto es que la sospecha nunca desapareció.
Cada época reabre la discusión a su tono y manera. Un sermón, una definición teológica, una comparación mal calibrada, un debate en redes sociales. Basta con un empujoncito para que vuelva la vieja pregunta de si el cristianismo cree, en la práctica, en un solo dios o en tres. Y quizá esa persistencia dice algo importante: la idea de la Trinidad no es una fórmula inquebrantable, sino un esfuerzo siempre vivo por describir un misterio que, hasta hoy, sigue desafiando incluso a quienes lo defienden con más pasión.
Famosos paraguayos para los que está “prohibido” odiar, según influencer
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La influencer y modelo Gaby Benítez compartió una lista de famosos paraguayos para los que está prohibido odiar, en la que se destacó a figuras como: Nadia Ferreira, Laurys Dyva, Carlos Martini y Pablito Pintos. Según Benítez, estas figuras hacen parte de nuestro folclore contemporáneo.
En primer lugar, Benítez colocó a Nadia Ferreira y contó que por ella se pelea en redes.“Yo les cuento que tengo un hobby con Nadia. Cuando la gente habla mal de ella, yo me pongo a defenderle y me peleo y no me importa. Fue la que nos puso en el radar internacionalmente. Hizo que existamos prácticamente. Si vos sos paraguayo y no la querés, qué pelada”, dijo la modelo.
En segundo lugar, agregó a Laurys Dyva por sus actos de caridad. En tercer puesto nombró a Pablito Pintos, quien es protagonista de varios memes locales. Y en último lugar nombró a Carlos Martini. “No podés no amarle. O sea, a mí no me entra en la cabeza que alguien no le ame a Carlos Martini”, indicó la famosa.
Esta lista ganó repercusiones como: “Laurys Dyva patrimonio nacional“, ”Nadia ya es una marca país, ella nos da nivel, nos da estatus, nos da fama, nos da rostro“, ”Chilavert, pero como deportista, nos dio un lugar y respeto en el fútbol“, ”A Romi también es imposible odiarle“, ”Tenemos que incluir ya a Nath Aponte, lo poderoso que canta esta chica“ o ”Berta Rojas nos dio cultura Grammy y es prácticamente única en guitarra clásica, nos puso ante el mundo mucho antes“.