La conductora de radio y Tv Gisella Cassettai compartió con sus seguidores de Facebook un mensaje dirigido a las mujeres. Ayer, en horas de la mañana, la comunicadora subió a su red social un escrito en apoyo a la libertad que tienen las mujeres y lo acompañó con una fotografía.
“Nunca permitas que nadie manipule tus emociones, que nadie imponga su supuesto “poder” sobre vos, que ningún billete valga más que tú dignidad, que bajo ninguna circunstancia TU PAREJA sea más IMPORTANTE que VOS”, empieza la reflexión.
El mensaje continúa señalando “que ninguna otra mujer te haga sentir menos linda o insegura, que tus padres no elijan jamás con quien deberías pasar el resto de tu vida o qué carrera seguir, que aquel que te convirtió en mamá soltera por su inmadurez o poco compromiso jamás te humille o condicione”.
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Finalmente, insta a que “jamás la tendencia de moda opaque lo genuina que sos y SIEMPRE en tus idas y vueltas ayudá a otras mujeres a ser fuertes como vos, recordá que no todas nacieron con tu misma oportunidad”.
La publicación, que aborda la discriminación hacia el género femenino y la baja autoestima, no tardó en recibir miles de likes y ser compartida, sobre todo por sus seguidoras, generando un ida y vuelta de opiniones y experiencias.
De esta manera, Gisella aporta su granito de arena a sus congéneres, teniendo en cuenta que en estos últimos años han aumentado los casos de violencia contra la mujer, que no solo incluyen la física, sino también la verbal, psicológica y otras.
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Una niña llegó hasta una comisaría y usó un traductor para salvar a su madre víctima de violencia
Una menor de edad que no habla español se convirtió en la protagonista de un acto de valentía que permitió desactivar un presunto caso de violencia intrafamiliar en la ciudad de Mbocayaty, Guairá.
El hecho ocurrió en la noche del miércoles 8 de abril, cuando la menor decidió acudir por sus propios medios hasta la Comisaría 9ª local para pedir ayuda.
Pese a la barrera idiomática, su lengua materna es el alemán, logró comunicarse con los agentes mediante una aplicación de traducción, a través de la cual denunció que su padrastro estaba maltratando física y psicológicamente a su madre.
A partir de ese relato, los uniformados se trasladaron hasta la vivienda ubicada en el barrio Santa Librada. Allí fueron recibidos por la pareja y, ante las dificultades para la comunicación, se solicitó la presencia de un traductor que facilitó el diálogo con la víctima.
La mujer, en condición de paraplejia, habría confirmado que era víctima constante de agresiones verbales y físicas por parte de su pareja, situación que también afectaría a la menor.
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Ante la gravedad del caso, los intervinientes procedieron a la aprehensión del sindicado, también de nacionalidad alemana, que no cuenta con antecedentes registrados según verificaciones realizadas a nivel de Interpol.
El hombre fue trasladado inicialmente a la sede policial y posteriormente al Hospital Regional de Villarrica para una evaluación médica. Más tarde, fue remitido a la Comisaría 5ª de Ybaroty, donde permanece a disposición del Ministerio Público.
La intervención fue comunicada al agente fiscal de turno de la Unidad N° 3, Osvaldo Mora. El caso, que pudo haber quedado silenciado, salió a la luz gracias a la determinación de una niña que, aun sin dominar el idioma, encontró la manera de pedir ayuda y proteger a su madre y a sí misma.
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Un momento de reflexión
- Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
La Semana Santa conmemora uno de los momentos centrales en la historia del cristianismo: la muerte y resurrección de Jesús. En estos días, desde la Iglesia se llama a la reflexión sobre el actuar como cristianos ante los ojos de Dios. Es un tiempo que invita a la renovación de la fe y también a la reflexión.
Se define el acto de reflexionar como “pensar con profunda atención” (RAE), como un “proceso consciente de pensar detenida y profundamente sobre un asunto, experiencia o emoción para comprenderlo mejor, evaluar acciones y tomar decisiones informadas”. Ciertamente, el ritmo de la Semana Santa cambió bastante desde aquellos días de nuestra niñez en que en un Viernes Santo no se movía ni una hoja en el barrio. Hoy uno encuentra comercios abiertos las 24 horas y la idea de los feriados santos se ha volcado con mucha fuerza al turismo.
Pero, entre lo religioso o lo turístico, es también un tiempo interesante para pensar en lo que está pasando en el país; aprovechar la calma de unos días libres, esa salida al campo o el descanso en el hogar para tratar de ver la película un poco más clara. Para evaluar, entender y tomar decisiones informadas.
La vorágine del día a día nos engulle. Cada vez hay menos tiempo para más cosas y a ese fenómeno se adaptaron los medios de comunicación en la actualidad, ofreciendo información más escueta, más rápidamente digerible, de más impacto, dejando menos espacio quizás para el elemento de contexto, del dato que haga comprender el fondo y no solo la superficie de lo que estamos consumiendo.
Tenemos a un sector de la prensa diciendo esto y a otro sector diciendo lo opuesto. ¿Con cuál versión nos quedamos? La respuesta debería ser: con la información que se sustenta en datos reales, contrastables, documentados. Pero eso exige también un ejercicio: antes que nada, tener fuentes confiables, y también ir un poco más allá, contrastar, interesarnos.
En este escenario, las redes sociales han aparecido para contribuir con la masificación de la información, pero también con la confusión, con las fakenews y con la exasperación del debate, lo que lleva muchas veces a una difícil comprensión del fondo de la cuestión. La guerra de los posteos nos arrastra, nos lleva y nos separa.
El escritor, semiólogo y filósofo italiano Umberto Eco fue muy crítico en su mirada hacia las redes sociales. Eco decía en una entrevista allá por el 2015: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Quizás la Semana Santa es buen momento para darles un descanso a muchos de ellos.
Tenemos en frente momentos importantes en cuanto al futuro próximo del país. Primeramente, las elecciones municipales de este año, donde se definirán las autoridades locales en 262 distritos, más Asunción. Las internas simultáneas de los partidos se realizarán el 7 de junio, mientras que las municipales tendrán lugar el 4 de octubre.
En Asunción, por ejemplo, venimos de dos pésimas experiencias en los dos últimos gobiernos comunales, el de Mario Ferreiro (electo en 2015) y el de Óscar “Nenecho” Rodríguez (electo en 2021).
Ambos intendentes no terminaron sus mandatos, envueltos en acusaciones de corrupción. ¿Soportaremos otro bluf en Asunción? Un hecho que da para reflexionar, y profundamente.
Más adelante, las elecciones generales de abril de 2028, en las que se elige al presidente de la República del Paraguay para el periodo 2028-2033, además de vicepresidente, senadores, diputados, y los gobernadores y concejales departamentales de los 17 departamentos. Cada cargo tendrá una influencia en lo que sucederá a partir de esa fecha en nuestras comunidades y en el país. ¿Iremos como borregos a poner nuestros votos por uno u otro discurso? ¿Y si reflexionamos un poco antes de ejercer nuestro derecho democrático?
Evaluar, entender y tomar decisiones informadas a partir de la reflexión. Qué importante ejercicio para trasladar desde los feriados de Semana Santa hasta nuestro cotidiano. Difícil pero no imposible tarea, que puede significar mucho para el presente y futuro del país.
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Brasil exigió a TikTok que responda por videos misóginos
El gobierno de Brasil exigió a TikTok que explique las medidas que aplica para detectar y eliminar contenido misógino, después de que se viralizaran en la plataforma videos que simulan agresiones a mujeres. Los videos, que circularon ampliamente en los últimos días coincidiendo con el Día de la Mujer el 8 de marzo, mostraban a hombres escenificando patadas, puñetazos y acuchillamientos (con cuchillos reales) contra maniquís que representaban figuras femeninas.
El texto que acompañaba las imágenes justificaba explícitamente la violencia ante una negativa sentimental, con frases como “entrenando por si ella dice que no”. El Ministerio de Justicia envió un oficio a TikTok para que explique cómo funcionan sus sistemas de moderación y su algoritmo de recomendación, y si los perfiles que difundieron los videos recibieron alguna compensación económica.
La plataforma tiene cinco días para responder. El ministerio dijo que la obligación de la plataforma va más allá de eliminar los contenidos solicitados por las autoridades, y recordó que una reciente decisión de la Corte Suprema de Brasil amplió la responsabilidad civil de las redes sociales, por lo que deben actuar de forma proactiva ante contenidos que configuren crímenes contra la mujer.
La policía abrió una investigación e identificó al menos cuatro perfiles responsables de publicar el material, que se convirtió en “tendencia” bajo la etiqueta “En caso que diga no”. La abogacía del Estado advirtió que los videos podrían configurar delitos de incitación al feminicidio, lesiones corporales y violencia psicológica. TikTok afirmó en un comunicado enviado a la AFP que las publicaciones apuntadas fueron retiradas de la plataforma y que su equipo “trabaja para identificar posibles contenidos infractores sobre este tema”.
Brasil registró 1.518 mujeres asesinadas en 2025, según datos oficiales, el mayor número en una década, cuando la ley incorporó el delito de feminicidio. La exigencia a TikTok se produce días después de una megaoperación contra la violencia de género, que se saldó con la detención de más de 5.000 agresores en todo el país.
Fuente: AFP.
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Por qué investigar sigue siendo la clave: una reflexión necesaria para nuestro tiempo
Vivimos en una época donde la información abunda, pero el conocimiento profundo escasea. Opiniones sobran, datos faltan. Decisiones urgentes se toman muchas veces desde la intuición —o peor aún, desde la repetición— sin detenernos un momento a hacer la pregunta más importante que puede hacerse una sociedad, una institución o una persona: ¿Qué no sabemos?
Aceptar la ignorancia parece, a primera vista, un signo de debilidad. Sin embargo, es exactamente lo contrario: es el punto de partida del aprendizaje, del descubrimiento y del desarrollo. Las sociedades que más progresan no son las que presumen de saberlo todo, sino las que se animan a cuestionar, probar, medir, dudar… y volver a empezar. En tiempos donde la velocidad manda, detenerse a investigar se vuelve casi un acto contracultural. Pero es, por eso mismo, un acto transformador.
En Sapiens: De animales a dioses (2011), el historiador israelí Yuval Noah Harari dedica los capítulos 14 y 15 a una idea tan simple como revolucionaria: Las sociedades que más avanzaron fueron aquellas que aceptaron que no tenían todas las respuestas. Harari explica que la Revolución Científica no surgió de una acumulación de certezas, sino del reconocimiento explícito de la ignorancia. Europa —y en especial Inglaterra— adoptó una postura completamente nueva para la época: ver la ignorancia no como un obstáculo, sino como una oportunidad. Esta mentalidad llevó a investigar, observar y medir el mundo con una combinación de humildad radical y audacia extraordinaria.
Inglaterra: cuando investigar se volvió estrategia de Estado
Harari muestra cómo los ingleses integraron la investigación a su proyecto político y económico. Sus barcos no eran solo naves militares: eran laboratorios flotantes, repletos de botánicos, astrónomos, médicos, artistas y cartógrafos.
Un caso emblemático es el de James Cook, quien aplicó los estudios del médico James Lind sobre los cítricos y logró que en su tripulación no muriera ni un solo hombre por escorbuto, una hazaña inédita para la época. Era ciencia aplicada a la vida real, transformando expediciones potencialmente mortales en misiones exitosas.
Esa combinación —curiosidad, método, evidencia— convirtió a Inglaterra en una potencia. No solo conquistaban territorios: conquistaban conocimiento.
Harari también recuerda que el joven Charles Darwin se embarcó en el HMS Beagle como naturalista, siguiendo esa tradición inglesa de incluir científicos en cada expedición. Allí, observando y recolectando con rigor, nació la teoría de la evolución: una de las ideas más importantes de la historia humana. Sin investigación, Darwin no habría sido Darwin.
¿Qué significa esto para nosotros hoy?
Significa que investigar no es un lujo ni un privilegio académico; no es un posgrado ni un trámite para cumplir requisitos. Investigar es una cultura: es preguntar mejor, no aceptar la primera respuesta, contrastar fuentes, poner a prueba lo que creemos cierto y construir decisiones basadas en evidencia, no en suposiciones.
Así como los ingleses llevaron científicos a bordo de cada barco para comprender el mundo antes de transformarlo, nosotros necesitamos “científicos” —espíritus curiosos, críticos y rigurosos— en cada institución, cada empresa, cada escuela y cada proyecto público.
La investigación también exige paciencia histórica. Muchos avances que hoy damos por inevitables comenzaron como experimentos inciertos cuyos resultados finales tardaron años —o incluso décadas— en llegar a la gente. Un ejemplo reciente lo demuestra con claridad: en 2026, un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España logró eliminar por completo tumores de cáncer de páncreas en ratones mediante una triple terapia. El resultado fue sorprendente: remisiones duraderas, sin resistencia y con efectos mínimos. ¿Llegará esto a curar personas? Probablemente, pero no mañana. Traducir un avance así a tratamientos humanos puede requerir una década de estudios y ensayos clínicos. Lo importante, sin embargo, es que ese futuro solo es posible porque alguien se animó a hacer la primera pregunta, diseñar el primer experimento y comenzar el camino. Investigar es sembrar futuro, incluso cuando la cosecha aún está lejos.
Paraguay necesita investigación cotidiana
Paraguay necesita dar un salto de escala: pasar de ver la investigación como un ejercicio académico aislado a entenderla como una práctica diaria, transversal y estratégica para el desarrollo.
Esto implica que las universidades, y de manera especial la Universidad Nacional de Asunción (UNA), deben asumir un rol mucho más protagónico:instalar la cultura de la investigación como columna vertebral del proceso de enseñanza-aprendizaje.La investigación no puede ser un apéndice, un módulo optativo o un ejercicio al final de la carrera.Debe ser material de trabajo, práctica constante, método, hábito y disciplina intelectual desde el primer semestre hasta el egreso.
Investigar es enseñar a pensar, a formular preguntas, a verificar datos, a dudar con fundamento y a buscar respuestas con metodología.Y un país que quiere avanzar necesita universidades que produzcan conocimiento, no solo que transmitan contenidos.
Necesitamos investigar más en educación, salud, turismo, comunicación, gestión pública, tecnología, economía creativa y todas las áreas donde Paraguay tiene potencial para crecer. Necesitamos equipos que midan, comparen, prueben y aprendan. Porque sin investigación, navegamos a ciegas. Con investigación, navegamos con brújula.