Río de Janeiro ya no solo se llena para Noche Vieja o Carnaval. La ciudad brasileña recibió en 2025 casi dos millones de turistas extranjeros, una cifra récord, gracias a precios atractivos y una vibrante vida cultural, a pesar de la inseguridad.

Las playas, el Pan de Azúcar y la estatua del Cristo Redentor siguen siendo atracciones imperdibles y altamente ins­tagramables, pero la Ciudad Maravillosa ofrece cada vez más experiencias alternati­vas popularizadas en redes sociales.

La magia cobra vida espe­cialmente de noche, con samba en pequeños bares de barrio o conciertos gra­tuitos en la playa de Copaca­bana, como los masivos reci­tales de Madonna en 2024 y Lady Gaga en 2025, que con­tribuyeron a atraer las mira­das del mundo.

“Brasil siempre será mi primera opción”, dice la turista argentina Belén Moral (centro) mientras disfruta del mate con sus amigas, en la playa de Ipanema

La revista británica Time Out también puso el ojo en Río: la Rua do Senado, en el viejo centro, fue elegida la calle más “cool” del mundo. Flanqueada por antiguos edificios de la época colonial y revitalizada en los últimos años por bares con terrazas, esta vía es uno de los focos de la vida nocturna.

“Hoy en día, no hay tem­porada baja” en la ciudad, resume a la AFP Julia Zany, propietaria de dos hostales en zonas turísticas. “Cuando piensas en Brasil, piensas en Río de Janeiro”, resume esta viajera experimentada, que ha visitado más de 30 países.

Lo que atrae de Río a muchos turistas es que todo el mundo se divierte junto en la calle, sin importar la edad o procedencia

“NOS SENTIMOS SEGUROS”

Río, sin embargo, es tam­bién sinónimo de violencia. Según la ONG Armed Con­flict Location and Event Data (ACLED), Brasil ocupa el séptimo lugar entre los países más peligrosos del mundo en 2025, tras figu­rar en la sexta casilla el año pasado. En octubre, más de 120 personas murieron en favelas de Río durante la ope­ración policial más mortí­fera en la historia del país. Pero eso no parece amedren­tar a algunos turistas.

“Si no vas a los lugares equi­vocados, creo que no pasará nada”, dice Amélie, una turista alemana que prefi­rió no dar su apellido. “Nos sentimos seguros todo el tiempo que estuvimos aquí”, insiste.

Un lugar de obligada visita: el cerro Corcovado, en el Parque Nacional del Bosque de Tijuca

Según la Agencia Brasileña de Promoción Turística Inter­nacional (Embratur), 1,97 millones de turistas extran­jeros visitaron Río de Janeiro entre enero y noviembre. La cifra representa un récord, con un aumento de 46 % en comparación con el mismo periodo del año anterior y se inscribe también en un cre­cimiento sin precedentes en todo Brasil (+40 %), con 8,3 millones de visitantes extranjeros.

La afluencia masiva de turis­tas no agrada a todos. Cecile Mendonça, que vive cerca del punto de partida del tren que sube a la colina donde se erige el Corcovado, se queja de los atascos, las pla­yas abarrotadas y el aumento de la delincuencia callejera. “A veces solo quiero huir”, confiesa.

La Rua do Senado, en el viejo centro de Río, fue elegida la calle más “cool” del mundo

VISIBILIDAD... Y BAJOS COSTOS

Las preocupaciones de Cecile son ajenas a Belén Moral, quien disfruta de una cai­piriña en la playa de Ipa­nema. “Brasil siempre será mi primera opción”, dice esta turista argentina, que viajó a Río para su despedida de soltera. Y no se debe solo a los hermosos paisajes: “El tipo de cambio es favorable” respecto al peso argentino, explica Belén.

El ayuntamiento ha invertido en campañas en redes socia­les, particularmente en Tik­Tok, para “dar visibilidad a Río como destino turístico”, según la agencia municipal de turismo Riotur. El fran­co-británico Samuel Marot se inspiró en las bellas esce­nas filmadas en Río para el filme “Ainda estou aqui” (“Aún estoy aquí”), ganador este año del Oscar a Mejor Película Extranjera, para ele­gir este destino. Una vez allí, aprovechó la rica oferta cul­tural de la ciudad “sin gastar mucho”.

Nicolas Belissent, un fran­co-estadounidense que vive en Reino Unido, está encan­tado con la calidez de Río, en todos los sentidos de la pala­bra. “Hay ciudades en Esta­dos Unidos donde hace calor (todo el año), pero lo que me atrae de Río es que todo el mundo se divierte junto en la calle, sin importar la edad o procedencia”, comenta.

El atardecer en la playa Ipanema regala postales como esta

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