Hace más de un mes que el Ejecutivo está con su auditoría de las compras de comisarías móviles a precios “de oro”, que afectan a la gestión como ministro del Interior de Juan Ernesto Villamayor, actual jefe de Gabinete de Mario Abdo Benítez.

La auditoría se inició a prin­cipios de octubre pasado y está a cargo de la Secretaría Anticorrupción y la Audito­ría General del Poder Ejecu­tivo (AGPE).

Luis Cardozo, ministro auditor de la AGPE, dijo que se encuentran analizando “cos­tos ocultos” que la firma pro­veedora de los móviles indicó en su descargo. Una vez más prometió el resultado para la próxima semana.

Factura a precios reales mediante la cual jóvenes confirmaron sobrefacturación.
Factura a precios reales mediante la cual jóvenes confirmaron sobrefacturación.

Y no hay mucho que analizar cuando con simples llamadas a casas comerciales se puede deducir que los precios paga­dos por Villamayor están por las nubes.

Un grupo de jóvenes llegó a comprobar la sobrefactura­ción y lo hizo en tan solo un día, ejemplo que deben emu­lar los organismos de control. Adquirieron a precio mucho más barato los mismos mue­bles de estas comisarías móvi­les, de la misma casa comer­cial que proveyó a la firma adjudicada TSV.

El Ministerio del Interior compró seis tráileres que cos­taron G. 3.189 millones. Con este dinero sacan a la calle 12 policías, ya que las esta­ciones de trabajo instaladas están preparadas para dos uniformados por cada conte­nedor. Tres de los contenedo­res adaptados para comisa­rías móviles se compraron en diciembre del 2018 y el resto en abril pasado.

Luis Cardozo, auditor.
Luis Cardozo, auditor.

La compra de diciembre costó G. 570 millones cada uno y las de abril a G. 493 millones cada uno. Empresario del rubro, que indignado se había comu­nicado con nuestra redacción, señaló en su momento que estos contenedores cuestan 4 veces menos en el mercado.

Vale señalar que los precios inflados de los bienes, que son parte del equipamiento de estas comisarías móviles, hicieron que el costo total de los mismos se dispare. Como ejemplo cabe mencionar que escritorios que en el mercado cuestan G. 435.000, hicieron figurar a G. 7.000.000; arma­rios de 900.000, a un precio unitario de G. 7.350.000, y fri­gobares de G. 1.000.000, a G. 5.450.000.

Otras instituciones que investigan estas compras y a pasos muy lentos son la Dirección Nacional de Con­trataciones Públicas y la Contraloría. Además, la Fis­calía abrió una causa, pero no hubo avances.­