Cada 2 de julio se conmemora el Día Mundial del Ovni (objetos voladores no identificados), una fecha instituida a propósito del aniversario del famoso incidente de Roswell ocurrido en 1947 en Nuevo México, Estados Unidos. El objetivo de la recordación es fomentar la investigación sobre estos fenómenos y crear conciencia sobre la posible existencia de vida extraterrestre.

  • Fuente: AFP.
  • Foto: Pentágono

El 2 de julio de 1947 un presunto objeto vola­dor no identificado se estrelló en un rancho del pueblo de Roswell, estado de Nuevo México. El Ejército norteamericano alega que se trató de un globo meteo­rológico, pero los ufólogos aseguran que se trató de un platillo volador y que incluso fueron recuperados algunos cuerpos.

En los últimos tiempos, las posiciones puramente escép­ticas han sido superadas y el estudio de esta disciplina se ha vuelto crecientemente científica. Esto al punto de que nada más y nada menos que la propia NASA anun­ciara tiempo atrás que abor­dará científicamente la cues­tión de los ovnis.

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Un grupo de científicos y expertos en aeronáutica había recomendado a la NASA que desempeñe “un papel protagonista” en el estudio de los ovnis, rebau­tizados como “fenómenos anómalos no identificados” (UAP en inglés).

El objetivo de la agencia es que el debate pase del terreno del sensacionalismo al de la ciencia.

DOCUMENTOS DEL PENTÁGONO

La publicación en mayo pasado de documentos del Pentágono demuestra que la cuestión interesa a las esferas oficiales desde hace mucho tiempo.

El propio presidente Donald Trump ha prestado mucha atención al asunto y pidió la desclasificación de documen­tos oficiales de varias institu­ciones gubernamentales de los Estados Unidos.

Más de 160 documentos, algunos que remontan a la década de 1940, fueron publi­cados en un apartado de la página web del Pentágono.

Entre los sucesos que figuran en los archivos hay informes sobre platillos y discos vola­dores, y el avistamiento de fenómenos que recuerdan al libro “El señor de los anillos” de J.R.R. Tolkien.

La información procede del FBI, el Departamento de Estado y la NASA, además del Pentágono.

“Estos archivos, que han permanecido ocultos, han alimentado durante mucho tiempo una especulación jus­tificada, y es hora de que el pueblo estadounidense los vea por sí mismo”, declaró entonces el secretario de Defensa Pete Hegseth.

Uno de los documentos, de diciembre de 1947, contiene una serie de informes sobre “discos voladores”.

Un informe de inteligencia de la Fuerza Aérea de noviem­bre de 1948 –clasificado como “máximo secreto”– incluye información sobre avista­mientos de “aeronaves no identificadas” y de “platillos voladores”.

“Desde hace algún tiempo nos preocupan los infor­mes recurrentes sobre pla­tillos voladores”, se lee en ese archivo.

“EL OJO DE SAURON”

Otro documento de 2023 reporta que tres agentes especiales federales descri­bieron, cada uno por sepa­rado, haber visto en el cielo órbitas naranjas que a su vez emitían órbitas rojas más pequeñas.

Dos agentes más asegura­ron haber presenciado “una órbita naranja brillante que se posaba cerca de una aguja rocosa”. El relato incluye una ilustración de un círculo rojo y naranja con una franja ama­rilla en su parte inferior.

El fenómeno fue descrito como “similar al ojo de Sau­ron de ‘El señor de los anillos’, excepto que no tenía pupila”.

“La credibilidad de quienes informan y la posible natu­raleza anómala de los propios eventos se combinan para hacer de este informe uno de los más convincentes entre los materiales actua­les de AARO”, dice la descrip­ción del archivo, en referen­cia a la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios del Pentágono (AARO).

El Departamento de Defensa de Estados Unidos se refiere oficialmente a los objetos voladores no identificados (ovnis) como “fenómenos anómalos no identificados”.

“NINGUNA PRUEBA”

Trump pidió a las agencias federales de Estados Unidos que empezaran a identificar y publicar los archivos rela­cionados con ovnis y extrate­rrestres debido al gran inte­rés que generan.

Ese mismo día, el mandatario republicano criticó al expre­sidente Barack Obama por supuestamente haber divul­gado “información clasifi­cada” sobre extraterrestres.

Obama había comentado en un podcast sobre la existencia de la vida fuera de la Tierra.

“Son reales, pero yo no los he visto y no los tienen guar­dados en el Área 51”, dijo Obama, en referencia a la instalación militar ultrase­creta de Estados Unidos en Nevada, sobre la que se han desarrollado numerosas teo­rías conspirativas sobre los ovnis.

Ante la avalancha de reac­ciones en las redes sociales, Obama aclaró su posición y señaló que mientras fue presi­dente no vio “ninguna prueba” de que “seres extraterrestres nos hayan contactado”.

El interés en los ovnis se ha reactivado en los últimos años, en los que el Gobierno estadounidense ha investigado informes de aeronaves aparentemente sobrenatu­rales, en medio de preocu­paciones de que adversarios pudiesen estar probando tec­nologías muy avanzadas.

“FENÓMENOS ANÓMALOS”

En 2024 el Pentágono publicó un informe en el que afir­maba no tener pruebas de que los “fenómenos anóma­los no identificados” fueran tecnología alienígena.

Muchos avistamientos sospe­chosos reportados entonces resultaron ser simplemente globos meteorológicos, avio­nes espía, satélites y otras actividades normales.

No se ha presentado nin­guna prueba de vida inteli­gente más allá de la Tierra. La mayoría de las observa­ciones de objetos extraños, comunicadas en particular por los pilotos, “son explica­bles”, declararon entonces.

A menudo resultan ser “avio­nes, globos, drones, fenó­menos meteorológicos”, o incluso estar vinculados a los propios instrumentos de observación, aseguraron.

A pesar de la falta de prue­bas concluyentes de que haya vida inteligente fuera de nuestro planeta, la posi­ción de los científicos ha variado desde una posición de reluctancia a un cre­ciente aperturismo, como lo demuestran los dichos del reconocido astrofísico David Spergel: “Si me pre­guntan si creo que hay vida en un Universo (fuera de la Tierra) tan vasto que me resulta difícil concebirlo, mi respuesta personal es sí”.

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