- Fotos: Néstor Soto
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos visita a la presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski, quien habla de la actualidad de la conservación de bosques y producción forestal en nuestro país. Frente al antagonismo que muchas veces se plantea entre preservación y crecimiento económico, Goralewski sostiene que es posible armonizar ambas necesidades de la vida, de manera que la más que necesaria protección de los bosques signifique al mismo tiempo ingresos para los Estados, así como para los grandes y pequeños productores agrícolas.
–Se impone saber primero cómo empezó esta historia, Cristina.
–Mi historia empieza desde muy chica. Yo soy de Capitán Meza Puerto, que es un distrito de Itapúa y crecí básicamente rodeada del sector forestal, somos productores de yerba mate. Desde muy chica tuve esa esencia de trabajar mucho con la naturaleza, de trabajar mucho con el sector forestal. Mi papá fue una gran influencia y sigue siendo, también mi abuelo Mateo.
–¿Qué hacían ellos?
–Mi papá es productor rural, principalmente de yerba mate, pero él también empezó con las primeras reforestaciones en la zona de Itapúa, principalmente empezó primero con plantaciones de especies nativas y luego empezó a mirar también lo que es el pino. Mi abuelo materno era de Coronel Bogado y con el tiempo migró a Asunción, tenía un depósito de madera sobre las vías del ferrocarril. Cuando tomé la decisión de estudiar la carrera de ingeniería forestal fue una decisión relativamente fácil, un poco presionada tal vez por la influencia familiar, pero a lo largo del tiempo me di cuenta de que era una decisión correcta porque el sector forestal tiene un poder transformador increíble. No solamente a nivel económico, sino que a nivel social es un sector que te puede cambiar la vida literalmente. Hay un cambio tremendo en diferentes zonas del país donde hoy en día tenemos plantaciones forestales, es lo que más me impulsa a seguir en este sector y trabajar hoy en día en el sector público.
–¿Supongo que en un viaje cualquiera te sorprende el conocimiento empírico de la gente?
–Sí, nos vamos al campo y de repente vemos muchas experiencias que con términos simples, que son mucho más fáciles de explicar, te dicen lo que está ocurriendo, que muchas veces lo que nosotros estudiamos en la universidad coincide. Es tremenda esa experiencia que hay en el campo, no solamente en el sector forestal, la experiencia de la agricultura, en la ganadería es tremenda. Hacer esa unión de esos dos mundos es fantástico porque hay más coincidencias que diferencias.
BONOS DE CARBONO
–Te quiero pedir que me expliques como si fuera un alumno de kinder cómo funciona el tema de los bonos de carbono.
–Los bonos de carbono o los certificados de carbono para empezar un poquitito tenemos que explicar cómo se capta carbono o qué es el dióxido de carbono. El dióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero, lo que hace es retiene el calor básicamente y no sale para afuera. Ese es un efecto natural que existe para que el planeta se mantenga a una temperatura que pueda ser habitable, pero la emisión de estos gases hizo que el calor cada vez aumente más, es decir, que ese efecto se vea potenciado y sobrepase un poquitito más la temperatura del planeta.
–Lo que se llamó el calentamiento global.
–Así es. El dióxido de carbono es captado, por ejemplo, por las plantas, es un alimento de las plantas a través de la fotosíntesis, que es el proceso por el cual las plantas se alimentan. Los árboles principalmente conservan ese carbono en forma de madera, hoy por ejemplo nosotros vemos este mueble de madera y acá estamos viendo que tenemos estoqueado carbono. Es decir, una manera de purificar el aire a través del proceso nutricional de las plantas. Entonces, en un momento los diferentes referentes ambientales de diferentes países dijeron “tenemos que de alguna u otra manera promover esta captación de carbono que va a hacer que el calentamiento global se reduzca”. Esto comenzó ya a conversarse en el año 92, después fue avanzando y esto se especializó un poco más con la firma del Acuerdo de París.
–¿Qué dice al respecto este tratado?
–Hay un artículo, específicamente el 6, que habla de los bonos de carbón, que países por ejemplo desarrollados puedan comprar bonos de carbono de países que están en vías de desarrollo. Eso pasa porque los países desarrollados ya aprovecharon casi todos sus recursos naturales, son países con bajo porcentaje de cobertura forestal. Esta es una forma superinteresante porque con los bonos de carbono se puede rentabilizar la conservación.
–¿Cómo funciona el negocio en términos de intercambio entre quienes pagan y los que venden?
–En cuanto a los bonos de carbono para hacerlo simple, existe una empresa, un grupo, una persona que tiene un compromiso, ya sea porque su empresa está generando gases de efecto invernadero, está emitiendo este tipo de gases y no tiene manera de compensar eso. Entonces, tiene una obligación de compensar eso, ya sea a través de mecanismos que hagan dentro de la empresa, dentro del país o comprando bonos de carbono en países como el nuestro, países de la región principalmente de Sudamérica, Sudáfrica también.
RENTABILIDAD
–¿Cuáles son los principales desafíos en la materia?
–La conservación siempre fue una actividad no rentable acá. Realmente no hay un beneficio económico detrás de eso como sí lo tiene hacer agricultura, ganadería, loteamiento. Entonces, el mayor desafío de las últimas décadas en todos los países que estamos en vías de desarrollo y algunos países desarrollados incluso como Brasil, que tiene grandes extensiones de bosques, fue el de encontrar la manera de que la conservación de estos ecosistemas naturales sea una actividad rentable. Costa Rica lo hizo allá por los años 2000 a través de ponerle un impuesto al combustible. No digo que eso hagamos acá en Paraguay, pero es una experiencia bastante interesante. Ellos con ese impuesto empezaron una recaudación tremenda, crearon lo que es el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal y con eso le están pagando a aquellas comunidades, personas, empresas que conserven bosque nativo, que hacen plantaciones forestales, que hacen restauración de bosque. Me gusta comentar esta experiencia porque fue una de las pocas experiencias exitosas a nivel internacional y que hasta hoy en día siguen con una institución tan fuerte. Imaginate que vos estás conservando un recurso que te da oxígeno, un recurso que mantiene la biodiversidad, un recurso que está generando una serie de servicios ecosistémicos. Esto tiene que ser una actividad rentable.
–¿Cuán lejos estamos de encontrar un equilibrio entre lo que emitimos y los procesos de reparación?
–Es la gran discusión que se está llevando ahora en las convenciones de cambio climático, de poder hacer realmente efectivo el artículo 6. Paraguay en esta materia está bastante avanzado, fuimos uno de primeros países en tener una legislación en cuanto a lo que son los certificados de carbono, incluso Paraguay ya fue un adelantado porque también en los 2000 Paraguay saca una ley que es la de los servicios ambientales, en donde personas que están realizando obras de alto impacto que van a generar cierto impacto en el medioambiente deben comprar servicios ambientales de aquellas personas que tienen bosque y lo están conservando.
–¿Cómo estamos con la forestación en general en Paraguay?
–Justo esta semana nosotros estamos lanzando el “Reporte nacional de cobertura forestal y cambio de usos de la tierra 2022-2024”, que es un reporte que nos dice cuántas hectáreas de bosque tenemos, el porcentaje de cobertura forestal y nos habla también de esa dinámica del cambio de uso de la tierra. Hoy nosotros tenemos el 44,4 % de la superficie nacional con cobertura forestal.
–Y comparativamente, ¿qué significa eso?
–Estamos entre los países con mayor cobertura forestal a nivel regional, con Brasil, con Argentina teniendo en cuenta nuestro contexto. En Perú por ejemplo la mayor parte de los bosques nativos son del Estado y el Estado ofrece concesiones al sector privado para aprovechar ese bosque. Entonces, teniendo en cuenta nuestro contexto nacional en donde más del 80 por ciento de los bosques se encuentran en propiedades privadas, en donde no tenemos esos incentivos reales para la conservación del bosque nativo, es un porcentaje muy alto.
LEGISLACIÓN
–¿Cuál es la suerte de los bosques que están en propiedades privadas?
–Ahí tenemos que dividir lo que es región Oriental y lo que es Chaco. En la región Oriental nosotros desde diciembre de 2004 tenemos la ley de deforestación cero, que prohíbe el cambio de uso de bosque a agricultura, ganadería y urbanizaciones. En el caso del Chaco, la legislación permite el cambio de uso de la tierra, pero con ciertos criterios. Vos podés hacer una conversión de bosque a ganadería o agricultura, pero debés conservar el 25 por 100 de la superficie boscosa del predio. Nosotros somos un país que estamos en vías de desarrollo. Eso implica que evidentemente vamos a seguir aprovechando todavía nuestros recursos naturales. Ahora está en cómo los aprovechamos, si lo aprovechamos de una manera sostenible o si lo hacemos como lo hicieron la mayoría de los países industrializados hace 100, 150 años atrás, que lo hicieron sin ningún criterio de sostenibilidad.
–¿Cómo está el versus entre crecimiento de la frontera agrícola y sostenibilidad?
–Entre 2022, 2023 tuvimos la tasa de deforestación más baja en los últimos 20 años y hay una tendencia a la baja en la tasa de deforestación ilegal y en general. Nosotros empezamos desde el Infona en el año 2022 a generar y publicar estos reportes de cobertura forestal y mostrar la realidad. En 2023 hicimos la presentación de un estudio donde demostrábamos que más del 95 por 100 de la soja sembrada en la región Oriental era libre de deforestación. Hoy tenemos un gran desafío que lo venimos trabajando con la Senad (Secretaría Nacional Antidrogas), que es el de los cultivos ilícitos en los parques nacionales, donde hay cursos de agua, tenemos el desafío tremendo de las urbanizaciones. Evidentemente las ciudades tienen que crecer, pero se tiene que hacer de manera ordenada. De hecho, la ley de deforestación cero contempla que los desmontes para urbanizaciones se hagan en áreas que estén declaradas como áreas urbanas en los planes de ordenamiento territorial.
–¿El negocio de la forestación cuánto mueve en materia de personas, de trabajadores?
–Es muy empírico lo que tenemos. De hecho, tengo una primicia. Este año desde el Infona queremos realizar justamente un análisis de toda la cadena del sector forestal. Hace 10 años tenías dos o tres empresas que ofrecían servicios en el área plantaciones forestales, pero hoy tenemos más de 20 que tenemos que contabilizar cuánta mano de obra ocupa. Hoy la industria forestal ocupa 5.000 puestos de trabajo, aproximadamente, pero está subestimado en cuanto a lo que es la realidad.
–En el Chaco se han dado incendios realmente pavorosos en los últimos años. ¿Se han mejorado las alternativas de alerta y de combate de esos incendios?
–Realmente hemos mejorado muchísimo, primero en materia de coordinación y de trabajos. El trabajo que realiza la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) coordinando todo lo que tenga que ver con logística para el combate de incendios, con el Ministerio de Defensa, el Infona. Luego nosotros hacemos el post también que es la investigación, las sanciones y la presentación de las denuncias en la Fiscalía. Imaginate que hoy yo tengo la capacidad de poder ver dónde se inicia el incendio, en qué finca, en qué propiedad, eso ya después el día de mañana me lleva a que yo pueda identificar a través de catastro quién es el propietario en donde se inicia el fuego. Ahora, el desafío muy grande que tenemos es la justicia.
–Te agradecemos el tiempo y que nos hayas recibido en esta hermosa sede.
–Quiero aprovechar para contar que estamos en el vivero del Infona en San Lorenzo, donde tenemos una producción de 500.000 plantines al año, aproximadamente. Está abierto a toda la ciudadanía que quiera venir a visitar, gente que quiera venir a llevar y comprar también los plantines. Hay especies nativas, que son las que se recomiendan para sombra en las casas, y también tenemos eucalipto, de todo un poco realmente.

