- Fotos: Matías Amarilla
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la influencer y conductora Romina Mendoza Murto, quien con su estilo particular ha cautivado a un segmento de seguidores, que se han identificado con su lenguaje y la manera abierta de abordar temas tabú. En esta distendida charla de café, Romi habla de su proceso y cómo vive su forma de hacer comunicación.
–Romi, el 2025 fue un añazo, ¿no?
–Muy emocionante. Hice muchas cosas que no pensé que iba a terminar haciendo. Estuvo genial, yo creo que fue uno de los mejores años de mi vida. Me queda todavía vida, pero ya puedo decir eso con confianza. Yo soy una persona que me gusta mucho vivir mis emociones al máximo. De hecho, eso es lo que me trajo también a hacer este trabajo. Al principio me acuerdo que me daba mucha vergüenza y es como que me superaba porque soy también muy tímida.
–Y qué fuerza para expresarte emotivamente a pesar de eso.
–Definitivamente. De repente te dicen “si es que te ponés nerviosa, es porque te importa”. O es algo que tal vez sí trabajaste, puede llegar a ser algo muy grande o muy interesante. Y eso mismo yo creo que pasó en esta instancia, porque yo empecé y me acuerdo el primer día que estábamos por entrar en vivo y temblaba. Escribí en mi celular antes de empezar “buenas tardes, bienvenidos al canal GEN”. O sea, era así a ese punto de que me daba miedo y después con el paso del tiempo es como que fui desarrollando.
–Me gusta porque rompés estructuras. En este camino, ¿cuánto encontraste de serendipia y cuánto te parece que fue buscando agua contra el petróleo?
–Y creo que hace dos años, cuando la gente empezó a conectar más con las cosas que estaba diciendo. Al principio me gustaba más lo escrito y ahí fui explorando. Yo creo que fue un descubrimiento del día a día.
–¿Pero no dejaste de escribir?
–No, no dejé escribir. Sigo escribiendo, pero cosas más íntimas, poesías de repente o narraciones.
MODA POTAXIE
–¿Cómo es que te encontraste un día con la buena idea del dialecto?
–La verdad es algo que ya existía en el internet. Es así como una tendencia, la moda potaxie. Y cuando yo vi los videos dije “esto tiene que venir a Paraguay” y el concepto en sí es el hecho de que es muy divertido. En vez de decir “copa” decís “cope” o Auguste o Expresse. A mí me da un poco de risa y creo que también aplica a la gente que le gusta hablar así.
–Aparte que desestructura también por el lado de que los nombres afirman mucha seguridad para todas las cosas. La vaca se llamó vaca desde hace 1.000 años, 8.000 años y que alguien venga y te diga vaque te interpela.
–Claro y de repente puede ser divertido, como hay gente que también se ofende mucho, pero da gusto estar jugando en ambas puntas.
–¿Se ofenden mucho?
–Sí, se ofenden mucho. Yo después de que dije Albirroje recibí amenazas de muerte. Pero no sé, es como que me hace feliz.
–¿Cómo, en medio de nuestras generaciones, se construye una trinchera?, porque hay gente de mi generación que no les entiende, ¿te das cuenta de eso?
–Me doy cuenta. Sacando también este tema del lenguaje inclusivo, yo creo que tenemos un lenguaje más relajado en todo sentido. Hay mucha gente de mi edad que hace televisión y se expresa naturalmente así como lo harías en tu sala, en tu casa. Yo creo que tal vez las estructuras fueron cambiando. Hay gente a la que le gusta y gente que no acepta, pero por otro lado genera más debate y es como un imán para que otros jóvenes consuman esos contenidos.
DESCUBRIMIENTO
–¿Qué conclusiones tenés al respecto de cómo debe seguir un año fantástico?
–Creo que siempre es descubrimiento. Me pasó, por ejemplo, que el año pasado se me dio la chance de hacer teatro, yo nunca hice teatro. Sin embargo, dije, “está bien, hagámoslo”. Hice una temporada y estuvo buenísimo. Pasé superbién y es como que me dio también otros aprendizajes sobre mí misma, que tal vez puedo estar haciendo algo. La experiencia como tal ya fue como muy fructífera para mí porque, como te digo, me vi en otra luz. Entonces, yo creo que ese más o menos tiene que ser el tono. Ir aceptando lo que viene, dale, hagámoslo, probemos, si es que sale, genial; si no, no.
–¿Cómo hacen para convivir lo legítimo y lo real en algo tan de plástico como la televisión?
–Yo creo que así mismo como debe ser. A mí, por ejemplo, me genera un poco de rechazo la televisión. Siendo así, con mucho respeto a la televisión, me genera mucho rechazo. Cuando prendo la tele y aparece la persona dice “buenas tardes, bienvenidos. Hoy vamos a estar”... Para algunos contextos te reamo, te rebanco, pero para otros es como ¿por qué no somos seres humanos? ¿Por qué no estamos conectando desde otro lado?
–¿Cuál es la conversación más circular que hay en Paraguay?
–¿Qué es un chete y qué no es un cheto? Siempre va a ser lo mismo, la misma bola va a seguir girando.
–¿No te parece que tiene que ver también con nuestra falta de pluralidad y nuestra necesidad de tener una trinchera que nos divida siempre?
–Yo creo que sí, pero teniendo en cuenta que también hay tanta desigualdad en nuestro día a día, es como que hay que tener dos contrarios y es la forma más fácil. Es fácil odiarle al cheto, es fácil odiarle al pobre, lo que sea.
CHARLA DE AMIGOS
–Después vino “Noche de furia”, ¿no?
–“Noche de furia” es uno de esos programas en donde yo quería entrar. Apenas llegué a GEN, vi lo que hacían en televisión y dije “ahí yo quiero estar” y se dio con el paso del tiempo. Hablé muchísimo a todo el equipo, son mis amigos, además de ser mis compañeros de trabajo. Pasé muy bien estando ahí. Estuve como un año, un año y medio.
–Y también rompe un poco el mito este de que lo único que puede tener humor en la televisión es la comedia y no un sofá donde conversan personas.
–Claro, porque es ese el concepto, un grupo de amigos está en su sillón y hablan de muchos temas y creo que también se pasa bien, se lee así en la audiencia.
–Trato de no apelar a estas cuestiones emotivas, pero no tengo otra que preguntarte sobre tu mamá. Sobre lo que ella significa, porque hay una conexión evidente, ¿no?, en historias de comunicación.
–Mi mamá era el amor de mi vida y yo creo que también el hecho de que falleció es uno de los motivos por los cuales estoy acá también. Después de que pasó eso, yo estaba pasándola muy mal. Era mi piedra principal, lo más importante de mi vida. Y después cómo pasa el tiempo y eso se cambia. Si es que cualquier cosa puede pasar, ¿por qué no voy a estar haciendo las cosas que quiero hacer? Por milagro de Dios a mí se me dio de esa forma el duelo y es como que me animé. Pero igual es muy difícil, yo creo que es una de esas cosas de que de repente pensás que podés volver a ser la persona que eras antes de que pase una situación así, en especial cuando alguien así muy cercano, pero es un proceso yo creo también descubrir en mi caso de que ya no va a ser así. Yo ya no voy a hacer la Romi que era cuando mi mamá estaba viva, sino que voy a ser una nueva Romi.
–Después empezaste también un género que me pareció que te salía muy bien como la entrevista.
–Ahora estamos conversando. Si vos no eras tan abierto, si yo no era tan abierta, no íbamos a estar pasándola bien, ¿verdad? Sin embargo, la estamos pasando bien enfrente de la cámara. Eso es algo a lo que no me acostumbro, pero igual la paso muy genial porque el concepto en sí de “Hola y eso” específicamente es luego estar un poco incómodos, hacer preguntas incómodas o de repente recibirte y es como que soy tu refan, me muero por vos. Entonces, es como que abre puertas a poder movernos dentro de esos sentimientos, a lo que sea que fluya y está muy genial.
APRENDIZAJE
–¿Qué aprendiste ya en este camino de charlar con la gente sobre su vida?
–Muchísimo. Cada invitado yo creo que trae algo interesante a la mesa, pero más del lado emocional, porque de repente me tocó entrevistarle a muchas figuras que yo veía en la tele. No sé, el caso de Milva Gauto, Lari Riquelme, gente así que hacía como una farándula muy específica y después vienen al estudio y yo me doy cuenta de que son personas, pero son personas reales, no los personajes que yo estaba viendo en la tele. Entonces, es muy genial ver cómo todas las subcapas que tiene cada persona y cómo comunican eso en el momento en el que se les pregunta.
–¿Te genera algún conflicto que tu personaje seas vos misma?
–No, porque es como una exageración mía. Cuando estoy haciendo mi personaje, en realidad lo que estoy haciendo es exagerándome nomás, cómo voy a estar más feliz y voy a actuar como más todo, yo al máximo. Me divierto mucho porque lo que hago en la tele es todo lo que no me animaría a hacer en mi día a día.
REACCIONES EXTREMAS
–Todo lo que estás haciendo ahora hace trizas algunos preconceptos. No conozco mucho el ámbito comercial, pero aquello que dicen de que las marcas no se van a meter con disruptivos y compañía, ¿te divierte haber derrotado eso?
–Me divierte muchísimo. Si la marca Expresso se cambia a Expresse, habrá mucha gente que dirá “nunca más en mi vida voy a tomar Expresso, porque no puedo creer que estén de acuerdo con esto”. Sin embargo, después la gente igual se va a ir a comprar el Expresse inclusive porque ya está en el subconsciente. Una cosa que yo no entiendo ya desde el marketing, pero me gusta mucho generar esa reacción de o te odio con toda mi vida o te banco, entiendo. No hay nunca un punto gris y está bueno, porque es la misma forma en la que yo soy en mi día a día.
–De pronto sucedió algo fantástico y empezaste a generar debates con relación a temas que son trascendentes, esencialmente porque no se hablan. Diversidad, bisexualidad, inclusión, ¿qué te pasó con eso?
–Yo creo que fue el movimiento natural del programa. Imaginate, estaba hablando en idioma inclusivo, estábamos diciendo si sos un hombre hetero y estás rompiendo las bolas, salí de acá. O sea, es como que todo el discurso ya estaba ahí, ya era como muy sutil. Sin embargo, después se dio la chance de poder hacer un espacio de conversación al respecto en dos días cruciales o en dos momentos cruciales, en lo que fue después en el caso de Fernanda y también en el mes del orgullo. Dos momentos que me cambiaron la perspectiva también de no solamente el medio en el que estoy, sino del rubro en el que estoy, en donde realmente se pueden tener esas conversaciones en vivo en la tele, porque son temas muy delicados. “Hola y eso” yo creo que es un programa exclusivamente para hablar de esos temas. Y teniendo en cuenta que yo también formo parte de ambos grupos. Soy mujer, formo parte de la comunidad, es como que naturalmente todo eso se dio. Tal vez hacen falta esas conversaciones a nivel masivo.
–¿Por qué te parece que hay tanto miedo? ¿Por hipocresía o porque hay nomás luego miedo?
–Ambos. Es rehipocresía, porque pasan muchas cosas tras de cámara, que todos sabemos, que todos ya escuchamos. Sin embargo, en el momento del miedo tal vez es en donde nadie quiere realmente salir a dar la voz y decir “de esta forma yo vivo”, “de esta forma quiero vivir, pero no me animo”.
–¿Qué esperanzas te mantienen viva mirando el futuro?
–Es como que nada importa, esa es mi frase motivadora, nada realmente importa. Hoy vos decís “te odio” y de acá a un año lo más probable es que ya no sea interesante en tu vida. O sea, que ya no me odies más. Entonces, ¿qué realmente importa? Estamos acá nosotros dos, sin embargo, somos dos puntos dentro de todo lo que es el planeta, no importa. Entonces, eso significa que si mañana hoy pasé una vergüenza, de hecho la vergüenza que pasé hoy de quedarme dormida, y de acá a un año ya no va ser tan importante, pero no importa, hicimos la entrevista, tuvimos un buen momento, ¿para qué voy a sufrir por eso? En ese sentido, nada importa. Animate.