• Emiliano Cáceres
  • Fotos: Gentileza

El 2 y 3 de febrero Paraguay recuerda un aniversario más de uno de los acontecimientos más importantes de su historia reciente. Significó el fin de una era y el comienzo de otra. Alfredo Stroessner, luego de 35 años ininterrumpidos en el poder, caía a manos de su consuegro y otros antiguos aliados que en algún momento le habían jurado “fidelidad eterna”.

Corría el año 1989. Stroessner llevaba más de tres décadas como presidente de la República. Desde su ascenso al poder en 1954, había instaurado una dictadura militar que se caracterizó por violaciones a los derechos humanos, coartamiento de la libertad de expresión, persecuciones políticas, desapariciones forzosas, etc.

A principios de los 80, había logrado una enmienda constitucional que le permitía ser reelecto de manera indefinida. No obstante, algunos ya vislumbraban el final del régimen debido a factores tanto internos como externos: el descontento social, el contexto internacional y, sobre todo, la situación interna del Partido Colorado. Sin embargo, el entorno del presidente se encargó de hacerle creer que se mantendría en el poder por más tiempo.

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ANTECEDENTES Y PLANEAMIENTO

Muchos presumen que el golpe comenzó a gestarse meses antes y en las mismas narices de Stroessner. El dictador estaba en su séptimo periodo consecutivo en la Presidencia de la República. En el círculo de poder que lo rodeaba existían figuras que, en secreto, le habían soltado la mano y conspiraban para derrocarlo. De hecho, quien estaría a la cabeza de la rebelión era nada menos que el segundo hombre más fuerte del país y hasta entonces mano derecha del depuesto mandatario, el general de división Andrés Rodríguez Pedotti, comandante de la Caballería, quien además era su consuegro.

La misma tarde del 3 de febrero, Andrés Rodríguez asumió como presidente de la República de manera provisional

Los militares que llevarían a cabo el golpe se pusieron nombres en clave: los Carlos (los de mayor jerarquía) y los Víctor (los de menor jerarquía). La fecha y hora previstas para perpetrar el derrocamiento se adelantaron por temor a filtraciones y se resolvió concretar la operación el 3 de febrero a las 3 AM. Por ese motivo, se la bautizó como Operación 33. Un grupo se apostaría en las inmediaciones del Palacio de López, otro frente a la sede de la Comandancia de la Policía Nacional, otro en las inmediaciones de la Fuerza Aérea (donde el comandante era el coronel Gustavo Stroessner, hijo mayor del dictador) y otros se encargarían de copar medios de comunicación.

INICIO DEL GOLPE

Era el jueves 2 de febrero de 1989. Stroessner desarrolló su agenda habitual. A las 20:00 visitó a sus hijas en la casa de su amante, María Estela “Ñata” Legal. La vivienda de esta última se encontraba en la avenida Aviadores del Chaco, justo al lado de lo que hoy es el World Trade Center Asunción. Originalmente, el plan era atraparlo allí. Dos coroneles se apersonaron fuera de la casa para secuestrarlo. Sin embargo, una llamada anónima alertó al dictador del golpe que se estaba por llevar a cabo. Hasta el día de hoy se desconoce quién avisó a Stroessner sobre la rebelión. El mandatario escapó de la casa de Ñata Legal a las 21:20 y fue a refugiarse al Comando en Jefe. Cuando los coroneles comunicaron el fracaso del intento de secuestro contra Stroessner, Rodríguez ordenó que allí mismo se diera inicio a la Operación 33.

LOS COMBATES

La batalla comenzó. Stroessner se refugió en la sede del Comando en Jefe. Estaba acompañado de su hija Graciela, su hijo Gustavo y su nuera María Eugenia Heikel. Los sublevados abrieron fuego contra la sede del Regimiento Escolta Presidencial. El general César Machuca, leal a Stroessner, habló con Rodríguez y este último trató de convencerlo de que depusieran las armas.

Los rebeldes dieron a los leales un plazo de media hora para rendirse. A las 22:30, el vicealmirante Eduardo González, quien comandaba las fuerzas navales, abrió fuego en las inmediaciones del Palacio de López y el Cabildo. Su objetivo era apoderarse de la Comandancia de la Policía y copar medios de comunicación.

A las 22:00, el general Alcibiades Brítez Borges, jefe de la Policía, se rindió tras horas de resistencia, al igual que los leales en el Escolta Presidencial.

Pasadas las 23:00, el entonces coronel Lino César Oviedo ingresó al Comando en Jefe con tanques cascabel y abrió fuego. Stroessner se negaba a rendirse y los rebeldes comenzaban a impacientarse. Se produjo un bombardeo en el que varios soldaditos (conscriptos que cumplían con su servicio militar obligatorio) perdieron la vida sin siquiera saber qué estaba pasando realmente. Algunos testigos presenciales cuentan que hasta el último momento Stroessner no creyó en Andrés Rodríguez como verdugo. Inclusive, el mandatario llegó a creer que su consuegro aparecería para rescatarlo.

LA PROCLAMA DE RODRÍGUEZ

A partir de la 1:25, y cada diez minutos, se comenzó a emitir en Radio Primero de Marzo la proclama de Andrés Rodríguez:

“Hemos salido de nuestros cuarteles en defensa del honor y la dignidad de las Fuerzas Armadas, por la unificación plena y total del coloradismo en el Gobierno, por la iniciación de la democratización del Paraguay, por el respeto a los derechos humanos, por la defensa de nuestra religión cristiana, católica apostólica romana, eso es todo lo que yo le estoy ofreciendo con el sacrificio del soldado paraguayo a nuestro querido, valiente y noble pueblo paraguayo y espero que los camaradas de las Fuerzas Armadas me acompañen en estas circunstancias, porque estamos defendiendo una causa noble y justa que derivará en beneficio de nuestro heroico y noble pueblo paraguayo. Gracias”.

Posteriormente, otras emisoras se sumaron para emitir dicha proclama.

LA RENDICIÓN

Tras algunas horas de enfrentamiento, Stroessner finalmente se rindió. Lino Oviedo fue quien lo arrestó personalmente. El dictador abordó un vehículo junto a su familia, escoltado por dos tanques. Lino Oviedo ordenó a los tanquistas que se mantuvieran a diez metros del vehículo, uno delante y otro detrás, apuntando sus cañones y que dispararan ante cualquier maniobra sospechosa. Asimismo, Oviedo tenía en sus manos una granada que amenazó con hacer explotar ante cualquier intento de escape.

Stroessner llegó a un local del Primer Cuerpo de Ejército. A las 4:00, firmó su renuncia al cargo de presidente de la República y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Según testigos, los consuegros no intercambiaron palabras, solo cruzaron fugazmente una mirada.

En la mañana del 3 de febrero se anunciaba que Stroessner se había rendido. 35 años de gobierno autocrático habían terminado.

La misma tarde del 3 de febrero, Andrés Rodríguez asumió como presidente de la República de manera provisional.

El 5 de febrero se decidió mandar a Alfredo Stroessner a un exilio dorado en Brasilia, donde viviría hasta su fallecimiento el 16 de agosto de 2006 a los 93 años.

Comenzó así la era democrática, que continúa hasta hoy.

CONTEXTO POLÍTICO Y SOCIAL

La dictadura de Stroessner fue uno de los episodios que dividió la historia paraguaya y que al día de hoy sigue generando debates sobre sus causas y consecuencias.

El golpe de 1989 no fue un hecho que se dio “de repente”. Fue consecuencia de varios factores tanto internos como externos del Paraguay. El contexto político, social y económico de la época hacía pensar a algunos que el gobierno estronista estaba cerca de llegar a su fin.

Stroessner había llegado al poder en 1954. Con un guiño de Estados Unidos, encabezó un golpe de Estado que derrocó al presidente Federico Chaves. La presidencia la asumió de manera provisional Tomás Romero Pereira y se llamó a elecciones, en las que Stroessner se presentó como candidato de la ANR y ganó sin oposición.

Desde su ascenso al poder en 1954, Stroessner instauró una dictadura que se caracterizó por violaciones a los derechos humanos, coartamiento de la libertad de expresión, persecuciones políticas, desapariciones forzosas, etc.

Desde ese entonces instauró una dictadura que se prolongó por 34 años, 5 meses y 19 días. Stroessner participó activamente del Plan Cóndor, un operativo internacional apoyado por Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría, en el cual las dictaduras militares del Cono Sur eliminaron a enemigos políticos, activistas y básicamente a todo aquel que se interpusiera a sus intereses.

Sin embargo, al llegar la década de los 80, el panorama comenzó a cambiar. El régimen, ya desfasado en la historia, comenzó a caer por peso propio. La situación interna y externa del país llevó a que la decadencia del estronismo se acentuara hasta desembocar en el golpe de Estado de 1989, un suceso donde hubo altas dosis de traición.

CONTEXTO NACIONAL E INTERNACIONAL

A comienzos de los 80, Brasil, Argentina y Uruguay regresaron a la democracia luego de soportar sanguinarias dictaduras militares. El pueblo paraguayo aprovechó este clima político para salir a las calles a manifestarse. Dichas manifestaciones fueron lideradas por el Acuerdo Nacional (PLRA, Partido Febrerista, Partido Demócrata Cristiano y algunos sectores democráticos del Partido Colorado que no tenían cabida en su propio partido) y los sindicatos. Sin embargo, estas manifestaciones fueron reprimidas violentamente a pesar de ser pacíficas. Esto provocó el aumento del descontento social.

Las relaciones con la Iglesia católica tampoco iban bien, lo cual se evidenció con la venida del papa Juan Pablo II en mayo de 1988.

En lo que respecta a lo económico, Paraguay perdió el impulso que había dejado la construcción de la represa binacional Itaipú. Nuestra moneda se devaluó tras más de dos décadas de estabilidad.

Mientras, en el plano internacional, la Guerra Fría entre Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética estaba llegando a su fin. Es así que el país del norte dejó de sostener dictaduras militares en América Latina, sobre todo durante el gobierno de Jimmy Carter.

TRADICIONALISTAS VS. MILITANTES

La cereza en el pastel fue la situación interna de la Asociación Nacional Republicana (ANR)-Partido Colorado. Este quedó dividido en dos bandos: los tradicionalistas y los militantes combatientes y estronistas.

El historiador Fabián Chamorro, en conversación con La Nación/Nación Media, explicó al respecto: “La división comenzó ya en 1983, todos eran estronistas. Los tradicionalistas pensaron en un estronismo sin Stroessner, en una figura que salga del estronismo. Los militantes pensaban en que el próximo sea otro Stroessner, pensaban en Gustavo Stroessner”.

Según Chamorro, todos dentro de la ANR eran estronistas, pero el tradicionalismo optó por buscar otro candidato para los comicios de 1988. Pero los militantes pretendían perpetuar a Alfredo Stroessner en el poder y preparar el terreno para que su sucesor sea el hijo mayor del general. Los militantes comenzaron a copar toda la estructura nacional de la ANR y la unidad colorada se fue resquebrajando.

El quiebre definitivo ocurrió en la convención del 1 de agosto de 1987, donde debían elegir al candidato para las elecciones generales del año siguiente. En dicha convención, los tradicionalistas y militantes llegaron a los golpes. Finalmente, los militantes se hicieron con el control del Partido Colorado, que quedó al mando del cuatrinomio de oro. Este fue un grupo conformado por los cuatro hombres de más confianza de Stroessner: Mario Abdo Benítez (secretario privado del dictador), Adam Godoy Jiménez (ministro de Salud), J. Eugenio Jacquet (ministro de Justicia y Trabajo) y Sabino Augusto Montanaro (ministro del Interior). Sobre este último, Chamorro menciona que en un principio estuvo en el sector tradicionalista, pero tras su pase al sector militante este se fortaleció.

Con la unidad quebrada, llegaron los comicios del 14 de febrero de 1988, en los que Stroessner ganó con el 88 % de los votos. Dichas elecciones fueron consideradas fraudulentas por la oposición y observadores internacionales.

EL GOLPE

Casi un año después de esas elecciones, entre la noche del 2 de febrero y la madrugada del 3 de febrero de 1989, se llevó a cabo un golpe militar que derrocó a Alfredo Stroessner tras casi 35 años ininterrumpidos en el poder. Dicho golpe fue encabezado nada menos que por su consuegro y hasta entonces mano derecha, el General de División Andrés Rodríguez Pedotti. El derrocamiento tuvo respaldo de Estados Unidos.

EL GRAL. ANDRÉS RODRÍGUEZ ¿HÉROE O VILLANO?

A 37 años de la caída de la dictadura stronista, vale la pena aprovechar para repasar la vida de la persona que lideró el golpe militar que tumbó a Alfredo Stroessner. Hablamos del General Andrés Rodríguez, quien hasta ese momento no solo era la mano derecha del dictador, sino que también eran consuegros. Se trata de una de las figuras más controvertidas de la Historia Paraguaya reciente. Algunos lo ven como un héroe, otros como un astuto oportunista.

PRIMEROS AÑOS Y CARRERA MILITAR

Andrés Rodríguez Pedotti nació el 19 de junio de 1923 en San Salvador, Departamento de Guairá. Fue hijo de Marcos Rodríguez e Isabel Pedotti. En 1942 ingresó a la Escuela Militar de Asunción. Allí fue escalando de posición. En 1946 llegó al grado de Subteniente, en 1964, al de Coronel, y 1970 al de General.

EL VÌNCULO FAMILIAR CON STROESSNER

Afiliado a la Asociación Nacional Republicana Partido Colorado, se convirtió en el segundo hombre más fuerte del país, solo por detrás del dictador Alfredo Stroessner, al ser comandante del Ejército, la unidad más importante de las Fuerzas Armadas. En 1948 se casó con Nélida Reig Castellanos. Su hija, Marta Rodríguez, se casó con Alfredo “Freddy” Stroessner, el tercer hijo del presidente, lo que lo convirtió en consuegro del dictador.

Andrés Rodríguez se convirtió en uno de los hombres más ricos del país, a pesar de solo ganar en ese tiempo el equivalente a 500 guaraníes por mes. Fue el principal accionista de la fábrica de cerveza más grande del Paraguay, de una cadena de casas de cambio, de una empresa de importación y exportación, de una empresa de alambre y cobre y dueño de varias estancias.

Para finales de los 80, la dictadura stronista entró en decadencia. Uno de los factores determinantes para la caída de Stroessner fue la situación interna de la ANR. Por un lado, el sector tradicionalista pretendía poner a otro candidato colorado en las elecciones de 1988, mientras que el sector militante stronista tenía intención de perpetuar a Stroessner en el poder y preparar el terreno para que su hijo mayor, Gustavo Stroessner, sea su sucesor.

INVESTIGADO POR EE. UU.

En conversación con La Nación/Nación Media, el historiador Fabián Chamorro habló sobre la relación de Rodríguez con Estados Unidos. Algunos tal vez no lo sepan, pero el consuegro de Stroessner llegó a ser investigado por contrabando por el país del norte. Y se habla de un posible pacto de impunidad a cambio del derrocamiento del dictador. “Se habla de un acuerdo previo con los norteamericanos para la caída de Stroessner. Todo el entorno del tradicionalismo colorado estaba muy vigilado. Yo creo que se negoció algún tipo de impunidad, porque a pesar de sus antecedentes, Rodríguez viajó a Estados Unidos, hicieron algún pacto para que él se quede con el poder” puntualiza Chamorro.

GOLPE DE 1989 Y PRESIDENCIA

Entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de febrero de 1989, el Gral. Andrés Rodríguez encabezó un golpe militar que puso fin a más de tres décadas de régimen dictatorial de Alfredo Stroessner. Se cuenta que el exdictador, hasta el último momento, no creyó que fuera Andrés Rodríguez quien encabezaba el derrocamiento. Esa misma tarde del día del golpe, Rodríguez asumió como Presidente provisional de la República. Para sorpresa de muchos sectores políticos, incluyendo a su propio partido, el Gral. Andrés Rodríguez cumplió posteriormente con su promesa de llamar a elecciones en mayo de ese mismo año. En dichos comicios, se presentó como candidato del Partido Colorado y triunfó por amplia mayoría.

Durante su mandato, Rodríguez abolió la pena de muerte, derogó la ley marcial y legalizó los partidos políticos opositores que Stroessner había proscripto. También se convocó a una Asamblea Constituyente que elaboró la actual Constitución Nacional, que fue sancionada y promulgada en 1992. En el plano internacional, junto al presidente argentino de ese entonces, Carlos Saúl Menem, el entonces mandatario de Brasil, Fernando Collor de Mello y el presidente uruguayo de esa época, Luis Alberto Lacalle, firmaron el acta fundacional del Mercado Común del Sur, más conocido como el Mercosur.

RETIRO Y FALLECIMIENTO

El 15 de agosto de 1993, Andrés Rodríguez dejó la presidencia, siendo sucedido en el cargo por un miembro de su mismo partido, Juan Carlos Wasmosy, siendo este último el primer presidente civil en casi cuatro décadas. El Gral. Andrés Rodríguez, siguiendo la Constitución, como expresidente, se convirtió en senador vitalicio, aunque nunca ejerció ese cargo. El 21 de abril de 1997, en Nueva York, Estados Unidos, falleció a los 73 años, víctima de un cáncer de hígado.

El día de hoy, la figura del General Andrés Rodríguez en la historia paraguaya genera mucho debate. Mientras unos lo ven como un héroe por haber derrocado al dictador Alfredo Stroessner, otros lo ven como un oportunista. Los stronistas obviamente lo consideran un traidor, mientras que en sectores de la oposición algunos lo consideran como un hombre fuerte que se benefició durante mucho tiempo de la dictadura y que solo encabezó el golpe para blanquearse y salvarse de posibles sanciones judiciales de Estados Unidos, país que lo respaldó políticamente en la operación de febrero de 1989.

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