Este domingo, Toni Roberto evoca la amistad con una gestora cultural y actriz que integró el elenco de una de las más emblemáticas series de la última década del siglo pasado.

Son las 13:50 y como todos los sábados desde hace 15 años, haciendo “Cuadernos de barrio”, primero en la vieja radio de la calle Choferes del Chaco y desde 2019 en aquella cincuentena­ria arquitectura del viejo diario Hoy, lo que hoy se refuerza con la presencia de Clotilde Cabral, quien tra­bajó ahí durante décadas.

CLOTA, “SOMBRAS EN LA NOCHE” Y EL BARRIO

Cada pisada suya, un recuerdo, el recibimiento de Francisco Cáceres Garay, el eterno recepcionista del edificio desde hace casi cua­tro décadas, con quien se da un abrazo. Por supuesto, el primer tema de los dos es la inolvidable serie televi­siva “Sombras en la noche”, donde Clota, como la llama­mos con todo cariño, era directora y actriz principal junto a Jesús Pérez, Marga­rita Irún, entre otros.

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Desde aquel programa de los años 90 que fue ins­piración para muchos, de repente se volvió normal ver marcas comerciales sobre temas mitológicos. Fue un antes y un después en la producción nacional. Los personajes hablaban naturalmente, así como lo hacemos todos cotidiana­mente, allí, muchas estre­llas de teatro pasaron a hacerse populares, como Amada Gómez, quien actuó desde muy joven, pero cuando empezó a salir en esa inolvidable serie, todos en su barrio le saludaban, en las calles, en el micro, en todas partes, una gran representante barrial, con su bello pelo blanco que habla del “hermoso paso del tiempo”.

Clotilde Cabral. Asunción, s. f.

EL CALLEJÓN 40 DEL BARRIO CIUDAD NUEVA

El trayecto de Clotilde Cabral –tanto en radio, televisión como en el cine– es innumerable. Sin embargo, cuando habla­mos del barrio, una mirada como si fuera cuadrarse frente a una comitiva real, el Callejón 40, una legenda­ria calle corta de su barrio Ciudad Nueva que le vio nacer.

Este es uno de los enclaves con más historia de Asun­ción, donde a principios del siglo XX empieza una vida urbana, que se con­solida en los años 40 con la construcción de la igle­sia de San Miguel Arcán­gel. Ahí se crió Clota, entre el canto de la vecina Alma María Vaesken, que enga­lanaba todas las bodas, y las niñas de la zona, vesti­das de punta en blanco, se sentaban en la última fila de los asientos para mirar aquellos inolvidables casa­mientos de otras épocas, una cita barrial de todos los sábados en esas alturas de Asunción de los años 50.

DESDE LOS PISOS CHIARELLI HASTA “EN VOZ ALTA”

Caminar por los pisos del viejo edificio Hoy, hoy Nación Media, con Clo­tilde Cabral es recordar hasta los viejos pisos rojos con cerámica Chiarelli colocados en 1974. Me vie­nen a la memoria los gran­des personajes del pasado, encabezados por supuesto por Humberto Domínguez Dibb, Jalil Safuán, Mary­cruz Najle, la Turca, como le bautizó Nicodemus Espi­nosa; Néstor Romero Val­dovinos, Maneco Galeano y la Clota –como la lla­maba Juan Carlos Moreno– quien dirigía Sociales en el inolvidable espacio “En voz alta”, donde aparecían desde el más encumbrado casamiento hasta el más sencillo de los quince años.

Tendría mucho más que decir de Clotilde Cabral, habiendo sido gestor de muchas amigas del barrio con quienes concurría hasta su oficina, soñando ellas en aparecer en aquel prestigioso espacio del importante diario, una especie de redes sociales de aquellas últimas déca­das del inolvidable siglo XX y del que Clota ya es parte de su gran historia.

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