Compatriotas consiguieron 11 medallas en la cita más importante de la especialidad realizada en Brasil. Aquí un repaso de esa participación y de las motivaciones y valores que aporta la práctica de una disciplina de combate y defensa personal de origen chino.
- Por Jorge Zárate
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- Fotos Gentileza
Jossías Aguilar fue medallista de oro en combate shuai iiao durante el Octavo Campeonato Mundial de Kuoshu Kungfú realizado a fines de octubre pasado en San Pablo, Brasil, oportunidad en la que el team Paraguay se hizo acreedor de 11 medallas.
Una cosecha más que importante para este tipo de arte marcial en nuestro país, por lo que Aguilar comenta: “Nuestra participación en la competencia mundial fue muy buena, logramos destacar e impresionar a los organizadores, que son en general maestros del Asia. Fue totalmente maravilloso poder ser parte de esta celebración”.
Como elemento central en este paso por el torneo, apunta especialmente al “trabajo en equipo que hicimos todos juntos, todo el team, mucho nos ayudamos, nos divertimos mucho en la competencia. Se sintió la solidaridad del equipo en sí”.
El luchador relata que “para empezar la competencia fue impresionante. Conocimos muchos lugares, muy buenas personas de muchos países que participaron”.
La delegación nacional tuvo participación en diferentes modalidades (ver El medallero) que incluyeron combates, combates con derribos, formas con armas y con mano vacía y el muy especial taijiquan.
DISCIPLINA Y VALORES
Aguilar remarca la importancia de los valores que se aprenden en la práctica de la disciplina: “El tema de los valores llevamos muy bien en nuestra academia por lo menos. Muchos niños a partir de 5 años para arriba son muy respetuosos, se presentan al profesor, se despiden siempre sí o sí y entre compañeros no hay quienes son más ni quienes menos, a todos se los trata por igual”.
Agrega que “no hay distinciones del profesor a los alumnos, no hay distinciones entre los alumnos en sí, todos se tratan por igual y con mucho respeto. Los niños aprenden muy rápido porque son muy enérgicos y les gusta la disciplina para calmarse, para sudar mucho, por ejemplo, para cansarse, que es lo que los niños buscan hoy en día”, recomienda.
Entonces, considera que “inculcar las artes marciales en la vida de los niños, aparte de la disciplina en sí, te da autocontrol, te da mucha autoestima, te puedes llegar a defender de agresores, mucha confianza en sí mismo. También te ayuda el control emocional a que, por ejemplo, si alguien pierde una pelea no se ponga triste, sino que aprenda del error y que no vuelva a ocurrir eso”, apunta.
LOS MAESTROS
El maestro Ramón Mancuello ganó una medalla de oro y una de plata, y cuenta que las preseas son un premio al trabajo, al estudio y la práctica permanente del arte marcial para poder evolucionar y crecer. “Por eso la importancia de fomentar el respeto y, por sobre todo, la disciplina que un niño, una niña, jóvenes y adultos tienen que tener siempre. Por eso queremos agradecer el apoyo de los padres para poder concretar esta experiencia con nuestro team, donde siempre insistimos en el trabajo conjunto, en el culto de la disciplina para poder llegar a logros satisfactorios”.
“En mi caso particular, prometí salir campeón mundial en taolu mano vacía y lo cumplí invicto a mis 52 años”, destacó el maestro, que dio “gracias Dios por la oportunidad y gracias a mi familia por el apoyo de siempre”.
A su turno, Marco Flor, ganador de una medalla de plata en la competencia mundial, considera “fundamental” el estudio de las artes marciales. Flor es un “Sifu”, palabra china que se traduce como “padre maestro” y se utiliza para honrar a un instructor experimentado, de manera similar a “senséi” en japonés. “Es coadyuvante en la formación integral de los niños, por la práctica de la disciplina y valores en la conducta, por lo que siempre agradecemos a los padres que nos eligen para transmitir esos conocimientos”, agrega.
“Las artes marciales hacen a la formación de los más pequeños y para ellos se programa un modelo que abarca ejercicios recreativos, charlas sobre historias de las artes marciales relatando como un cuento el milenario conocimiento de las técnicas tratando de lograr una atención concentrada en la clase porque los valores humanos y el respeto son las bases fundamentales de las artes marciales”, concluye invitando a la práctica activa del kungfú.

