Fotos: Nadia Monges

El escritor y periodista Mario Rubén Álvarez, quizás el más prolífico investigador sobre músicos y creadores nacionales, habla sobre su preocupación por lo que considera una gran pérdida de identidad que tiene Paraguay con el olvido por parte de la sociedad de los grandes músicos e intérpretes nacionales. En un mano a mano con Augusto dos Santos para el programa “Expresso” del canal GEN, Álvarez se muestra, sin embargo, con toda la convicción para seguir publicando sobre los grandes artistas que supo ver nacer este país.

Augusto Dos Santos (ADS): Me fascina la historia de los hermanos Larramendia, porque en estos tiempos, quién se figuraría un viaje en carreta a Buenos Aires y lo que le tenía preparado el destino, no?

A mí también me fascina. Y de esa fascinación, nació este libro (El viaje perpetuo de los hermanos Larramendia - 2013) . Yo le había conocido a don Generoso Larramendia, don Chirole, uno de los tres hermanos que de 1936, un 24 de mayo, día de María Auxiliadora - yo soy ex alumno salesiano, por lo que me es familiar esa fecha, y querida también - ellos salieron esa fecha y llegaron el 10 de abril de 1939. En tres años llegaron. A pie, a carreta, a caballo. En tres años. La historia comienza así. Ellos eran de Isla Sacá, a 5 kilómetros sobre la vía férrea de Yegros. Y rubito Larramendia ya era mayor. Tenía 20 0 22 años, ya se había ido a la guerra y por suerte sobrevivió. Pero antes de irse ya eran músicos. Ellos eran Larramendia Cortesi. Por eso el arpista Cortesi es primo hermano de ellos. Y los Cortesi cantaban aria, cantaban las músicas italianas que sus padres trajeron. Entonces ellos eran una familia musical.

Bueno después vino la guerra. Él (rubito) se fue al Chaco. Volvió. Sobrevivió. Y él junto a dos guitarristas vinieron del Chaco y dijeron: Vamos a ir a Buenos Aires. Se fueron a Isla Sacá y ahí le plantearon a los padres de los Larramendia a llevarle a dos muchachos que eran de 17 y 18 años. Y el papá se negó, porque ambos ya le ayudaban mucho en el trabajo de la chacra que tenían. Entonces quedaban otro dos hermanos, de 12 y 13 años, y a ellos les autorizó a viajar a Buenos Aires.

ADS: Rompiendo un poco la belleza de la crónica, podés definir en dos palabras quiénes eran los hermanos Larramendia en la historia de la música paraguaya?

Fueron estos que llegaron a Buenos Aires un día con dos guitarristas y le agregaron una sabia nueva a esa música paraguaya que ya existía en Buenos Aires, porque desde el 1929, 1930, y también durante la guerra, muchos músicos se fueron Buenos Aires. Y ellos le agregan sobre todo un estilo muy peculiar. Un trío con un dúo de guitarra fantástico. Esa es la personalidad de los Larramendia.

Hay un hecho muy importante también. En 1937 se encuentran con Carlos Miguel Jiménez, un joven poeta que estaba exiliado en Resistencia, Argentina, y le dicen vamos a Buenos Aires porque necesitamos un glosista. Anteriormente, los conjuntos necesitaban un locutor, un glosista. Y Los Larramendia decían: “La Carlos Miguel la ñande presentaro ko, ñande la japurahéi vairo jepe, ya oïma (Si Carlos Miguel nos presente, podemos cantar mal incluso, ya no importa)” claro porque Carlos Jiménez ya le cautivaba todo al público antes de que ellos toquen. Entonces le convencen y se van.

ADS: Si tuvieras que ir a la misión de hablarnos de diez músicos fundamentales en la historia de Paraguay, de diez músicos sobre los cuales la gente debe buscar información, ¿quiénes serían?

En primer lugar, tendría que acercarse a Flores. El creador de la guarania. Flores es un genio. ¿Qué es un genio? Aquel que recibe la misma educación, los mismos estímulos, en la misma pobreza, y sin embargo con su talento, y con su genialidad y sobre todo voluntad, porque a veces no alcanza solamente con el talento, tenés que tener voluntad de sobresalir, de hacer cosas. Y Flores fue un genio.

Después Herminio Giménez. Músico, compositor, poeta. En fin, ivaleteri rasa don Herminio. El canto de mi selva quizás sea su mejor obra. Bueno. Después Mauricio Cardozo Ocampo. Es un grande de la música paraguaya por sus melodías y las poesías, porque él también era un gran Poeta. Hetaiterei mba’e porä ojapo (hizo muchas cosas buenas). Después Félix Pérez, el mitaguasu. Cardozo lleva del Paraguay, sin que él se anima a poner que es de él, por eso yo digo que Guyra Campana es de autor anónimo. He’i ko lo mita (dicen los muchachos) que es de Talavera, de Villalba, que es de otros. Pero, o si no, si hubiese sido de alguien, allí se hubiera puesto en esos discos de sadai el autor. Recopilación, Félix Pérez Cardozo. Llevó, como quien dice, un guyra campana chiquito, y él hizo más grande con sus arreglos. Ese Guyra campana colosal con el que nuestros artistas se lucen en el mundo, es de Félix Pérez Cardozo. Después podríamos citar al quinto a los hermanos Larramendia. Después, Agustín Barboza, en el sexto. Es un grande que recorre el mundo con Luis Alberto del Paraná. Después, aunque no es santo de mi devoción, pero fue un grande cantando y abriendo las puertas, Samuel Aguayo, finales del 27.

ADS: Cuando decís que no era santo de tu devoción decís porque no era afín a algún gusto tuyo o su manera de ser quizás..

Y era de repente muy político, o el que se conoce también como políticamente incorrecto, pero era de una inmensa voz.. .

ADS: No quiero que te olvides, creo que todavía no le caracterizaste nomás hasta ahora porque no estaba muy afiliado digamos, a la música paraguaya en sí, pero mucho a la universal, como fue Agustín Pío Barrios.

Sí. Agustín Pío Barrios también va primero a Corrientes y después a Buenos Aires. Él graba el primer disco de Paraguayo en 1913. Fue de los primeros y él de esta zona, Uruguay, Brasil, Argentina y después va a Centroamérica, el Caribe, etc no, pero él, por supuesto.

ADS: ¿La historia de olvido de Pio Barrios a nivel local, marca te parece, una especie de impronta de lo que será casi siempre la relación entre la sociedad paraguaya y sus músicos?

Y creo que de algún modo sí. Nuestro destino fatalmente parece ser el olvido de nuestros grandes. Lastimosamente, lastimosamente. Claro, eran otras épocas. Pero me dirás, estamos en una época donde hay radio, televisión, pero sigue siendo lo mismo.

La vida del músico es paradójica. Por un lado es como que se le admira, se le quiere mucho. Pero, a la hora de la verdad, no se les da importancia. Por ejemplo, estos músicos de ahora y los de ayer, jamás tuvieron un seguro social. No ocurre lo mismo que ocurre en Buenos Aires, y mucho menos en Francia, España, etc, no. Esos músicos jubilados que viven acá, lograron eso porque alguna vez actuaron en Europa y por cada actuación aportaban. Aquí nosotros absolutamente y los gremios de músicos nunca hicieron nada para pelear por esos logros.

Ahora, es cierto, hay algo incipiente pero yo creo que no es muy viable para nuestros músicos, porque para eso tiene que haber voluntad de una institución pero también conciencia del músico, del intérprete, del creador, para aportar, de quitarle de su mil guaraníes cien guaraníes para aportar algo para su futuro, para su final. Por eso el final de muchos músicos, de muchos poetas, es muy triste. El final mismo de Carlos Miguel Jiménez, por ejemplo.

ADS: Casi de inanición muere ¿no?

Sí, si.. Es una pena, pero esa es la realidad.

ADS: Mario, hace 20 años los debates que tenían que ver con la reivindicación de lo nacional, de lo identitario, me sonaban casi a un nacionalismo barato. 20 años después, me asusta el hecho que percibo que hay generaciones que podrían volverse grandes adultos y adultas, ya definitivamente desconectada de lo identitario.

Sí, es muy cierto y es muy penoso. Hubo un tiempo en que lo nacional estuvo muy involucrado jaena shupe (digamos así) directa y llanamente al nazifacismo, a la derecha, a lo conservador, chauvinismo, etc. Un nacionalismo enfermizo. Yo estoy en desacuerdo con ese nacionalismo, con ese fanatismo. Pero en la música, no es lo mismo. ¿Qué es la música? La identidad de nuestro pueblo. Nde ko rehendúramo (si vos escuchás) “Campamento Cerro León”, te remite a la Guerra Grande (Triple Alianza). Si escuchás “che Jazmín” te remite al amor, a lo universal, a lo permanente. Escuchás “13 Tuyutí”, es la Guerra del Chaco. Y hablo de lo bélico porque eso es lo más gráfico lo más visual, digamos. Pero en la música está la memoria de nuestro pueblo. Y un pueblo sin memoria, es un pueblo que va a la deriva. Estas cosas Augusto, no son casuales. Forman parte de un establishment universal para desmemorizarnos, para desindetificarnos, para alienarnos, para volvernos otro, consumidores de un mercado que es el mismo acá en Buenos Aires, en Nueva York, en Tokio. Entonces, dónde los pueblos resisten? En sus identidades, ahí es donde los pueblos se vuelven fuertes. Entonces si esa muralla se derrumba, y bueno, no hay forma de que un ser humano resista a las olas que van cambiando.

ADS: ¿No tenés miedo, así como otros, de quedar como cruzados que pelearon a una causa que nadie está escuchando?

Y mirá me suele decir un desconocido que me suele encontrar pero al que nunca le pregunto su nombre porque me fascina: Me dice, adiós abogado de causas perdidas. Hasta que un día le dije: Ha mba’ere pio? (Por qué razón) y me dice: Ha a’a mba’e co hermano ya opama, omano mbata (Estas cosas hermano ya terminan, ya van a morir) y entonces le digo yo: Aunque omanó (muera) igual voy a pelear.

ADS: Una última frase sobre tu mirada al futuro. ¿Qué temores tenés al respecto de esto, de nuestra identidad en 20, 30 o 40 años?

Y si tengo que decirte en voz alta lo que pienso, voy a decirte que estas cosas cada vez van a ser más polvos y cenizas. Pero que no por eso, nosotros que trabajamos en esto y los que están empezando, porque hay gente que está escribiendo, y que van a ocupar nuestros lugares.. Pensando, igual yo creo que el panorama es desolador, pero aún así, hay que salir al mar a pescar, aunque sepamos que vamos a llegar a la orilla con los huesos de nuestro pez.