Si hay algo que marcará un punto de quiebre en la historia financiera del fútbol es la Copa del Mundo 2026. La FIFA aprobó un fondo total de premios de USD 727 millones, el más alto jamás entregado en un cita mundialista, superando en un 50 % a los premios repartidos de Catar 2022.
La cifra refleja el impacto económico de un torneo ampliado a 48 selecciones, con tres países anfitriones y un modelo comercial que apunta a ingresos récord por derechos de televisión, patrocinios, turismo y venta de boletas.
La decisión fue confirmada durante el Consejo de la FIFA celebrado en Doha, donde se oficializó la distribución de recursos para las selecciones que competirán entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. De ese total, USD 655 millones se destinarán directamente a premios deportivos, mientras que el resto cubrirá apoyos logísticos, programas de desarrollo y costos operativos asociados al torneo.
En Catar 2022, la FIFA repartió cerca de USD 440 millones entre las 32 selecciones participantes. En Rusia 2018 fueron USD 400 millones y en Brasil 2014, alrededor de USD 358 millones. El salto de 2026 no solo rompe el techo histórico de premios, sino que redefine el valor económico de clasificar a una Copa del Mundo.
PARAGUAY, MÁS DE 10 MILLONES
Para la APF, con la Albirroja ya clasificada al Mundial 2026 y que jugará en el Grupo D, el torneo representa un ingreso mínimo garantizado de USD 10,5 millones, incluso sin avanzar de fase. Si logra avanzar, las retribuciones serán mayores, lo que beneficiará enormemente para el crecimiento de nuestro fútbol.
La FIFA estableció una estructura de pagos escalonada, en la que cada avance de ronda incrementa de forma significativa los ingresos de las selecciones. El objetivo, según el organismo, es asegurar beneficios económicos para todos los participantes y, al mismo tiempo, premiar el rendimiento deportivo.
EL MÁS RENTABLE
El crecimiento de los premios va de la mano con la escalada de costos de organización de los mundiales en la última década y media. Sudáfrica 2010 tuvo un costo estimado de USD 3.900 millones, en infraestructura y estadios. Brasil 2014 superó los USD 11.000 millones, impulsado por obras públicas, aeropuertos y remodelaciones urbanas. Rusia 2018 alcanzó cerca de USD 14.000 millones.
Catar 2022 rompió todos los registros. La inversión total superó los USD 220.000 millones, incluyendo estadios, transporte, hoteles y desarrollo urbano. Aunque la FIFA no asumió ese costo, el impacto económico del torneo elevó de forma significativa los ingresos comerciales del fútbol. El Mundial 2026 no alcanzará el nivel de gasto de Catar, pero sí establecerá nuevos récords en volumen económico. Estados Unidos, México y Canadá utilizarán en gran parte infraestructura existente, pero aun así se esperan inversiones multimillonarias en adecuación de estadios, seguridad, tecnología, conectividad y servicios turísticos.

