• Por Luis Irala
  • Nación Media

El 2 de Mayo con el empate 1-1 ante Trini­dense alcanzó su cuarto partido sin poder vencer en su estadio Río Parapití (tres pari­dades y una derrota). El primer cuarto de hora tuvo un gran despliegue de los dos equipos con insinuaciones frente a ambos arcos. Después el cua­dro norteño fue mejor.

La gran figura del cuadro pedrojuanino en los primeros 45 minutos fue el polifuncional César Castro, que abandonó su posición habitual de mar­cador lateral izquierdo, para jugar de volante por fuera, aprovechando su gran desdo­blamiento físico y su depurada técnica. Castro estuvo acom­pañado casi siempre por el late­ral Díaz, conformando ambos una dupla que desequilibraba constantemente al sistema defensivo visitante, con entra­das profundas por ese sector y disparando centros muy peli­grosos sobre el área rival.

El único gol de la etapa llegó a los 20 minutos para el 2 de Mayo, a través de un penal, jus­tamente a consecuencia de una entrada de Castro, quien cabe­ceó dentro del área un centro desde la derecha, que pegó en la mano del zaguero Armando Ruiz Díaz, que el árbitro Derlis Benítez pitó sin dudar y el ata­cante Marcos Caballero cam­bió la pena máxima por gol. El “2″ tuvo un mayor rendimiento en la primera fracción pero no pudo aumentar el marcador.

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En la complementaria, el 2 de Mayo pudo liquidar el partido, pero el segundo gol fue anu­lado a instancias del VAR. El ingreso de Óscar Giménez fue fundamental para la levantada de Trinidense en la segunda etapa. Chiquito en apenas 34 minutos en cancha fue indes­cifrable para los zagueros nor­teños. Creó varias jugadas que sus compañeros no culmina­ron en gol.

Al final, el penal cobrado gracias a la tecnología, para Triqui, puso justicia en el marcador, pese a que ninguno de los protagonis­tas quedó conforme con el 1 a 1.

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