El arroz es uno de los alimentos más básicos y, a la vez, esenciales de la dieta. No obstante, ¿es saludable consumirlo todos los días? La Universidad de Harvard realizó un estudio donde comprobó que, pese a sus nutrientes, comer más de cinco veces a la semana este cereal está vinculado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes tipo 2.
El arroz es un alimento muy nutritivo para la dieta: contiene vitaminas como la B3, B6, B1 y B5, al igual que minerales como hierro, magnesio y calcio. Otras variedades de arroz como el integral tiene otro tipo de nutrientes como fibra y minerales como hierro, fósforo, potasio y sodio.
De acuerdo con un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de Harvard, comer más de cinco porciones de arroz blanco a la semana puede estar asociado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, así como también el consumo de otros alimentos como las carnes rojas.
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Una de las principales sugerencias respecto al consumo de este cereal es variar con frecuencia el tipo. Un día se puede consumir arroz blanco y otros el integral. Asimismo, se debe tener en cuenta la porción que cada persona puede comer. De acuerdo con dicho análisis, esta debe estar entre 150 y 240 gramos de arroz ya preparado.
El arroz integral resulta en general la mejor opción para la dieta debido a que contiene más fibra y proteínas solubles e insolubles que el arroz blanco y esa fibra es un buen probiótico, por lo que ayuda a alimentar un microbioma intestinal saludable. Esta condición es esencial para innumerables funciones, incluida la digestión y una función inmunológica fuerte.
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¿Sabías que una de cada cinco calorías del mundo viene del arroz?
Cada 31 de octubre se recuerda el Día Internacional del Arroz, un alimento que representa cerca del 20 % de las calorías consumidas por más de 3.500 millones de personas en el planeta. Mucho más que un ingrediente, es cultura, sustento y desarrollo.
Este cereal, tan cotidiano que muchas veces pasa inadvertido, es uno de los grandes protagonistas de la alimentación global. Está presente en las mesas de más de 3.500 millones de personas y constituye una fuente esencial de energía, tradición y sustento económico.
Cada 31 de octubre se conmemora esta fecha, que invita a mirar más allá del plato y reconocer el papel estratégico del cultivo en la seguridad alimentaria.
Su antecedente se remonta a 2002, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2004 Año Internacional del Arroz. La campaña fue lanzada bajo un lema que resume su dimensión universal: “El arroz es vida”.
Para el ingeniero agrónomo Reinerio Franco, vicepresidente de Feparroz y secretario de Caparroz, el arroz tiene una relevancia que trasciende su presencia en la mesa. “Su importancia se mide tanto en los platos que permite servir como en el trabajo y los ingresos que genera”, destacó, poniendo en perspectiva el alcance social y económico de este alimento.
Un alimento, miles de culturas. De los arroces asiáticos a la paella española, del risotto italiano al arroz con porotos latinoamericano, cada cultura encontró en este grano una forma propia de expresar su identidad. Su versatilidad lo convierte en protagonista tanto de comidas sencillas y familiares como de elaboraciones de alta gastronomía.
También es transversal desde el punto de vista económico. Para millones de hogares representa una opción fundamental para organizar el presupuesto diario; para otros, es la base de preparaciones más sofisticadas. “El valor del arroz reside en que puede responder a necesidades económicas diferentes y conservar, al mismo tiempo, un lugar propio en la identidad culinaria de cada comunidad”, reflexionó Reinerio.
Detrás de cada grano hay una cadena de valor. La importancia del arroz no termina en la mesa. Alrededor de 1.500 millones de personas dependen de este cultivo para su sustento, según datos de la Corporación Financiera Internacional, integrante del Grupo Banco Mundial.
Su producción moviliza una extensa cadena que comienza en el campo y continúa con el secado, almacenamiento, procesamiento industrial, transporte y comercialización. Cada etapa genera actividad económica, empleo e ingresos, especialmente en comunidades rurales.
La dimensión productiva también refleja su peso global. La FAO estimó para la campaña 2026/27 una producción mundial de 552,5 millones de toneladas de arroz elaborado, una cifra que evidencia la escala de un cultivo indispensable para abastecer la demanda alimentaria internacional.
Un desafío que mira al futuro. La disponibilidad y el precio del arroz pueden tener consecuencias directas en la alimentación de millones de familias. “Una variación en su disponibilidad o en su precio puede afectar el acceso a la comida de millones de familias”, advirtió el ingeniero agrónomo.
Por eso, garantizar una producción sostenible, mejorar los rendimientos, optimizar el uso del agua y fortalecer las cadenas de abastecimiento son desafíos que trascienden al sector agrícola.
“Garantizar su disponibilidad y una producción sostenible significa cuidar una parte esencial de la alimentación mundial”, concluyó el referente del sector.
De allí que celebrar el Día Internacional del Arroz es reconocer a un alimento que conecta geografías, generaciones y culturas. También es poner en valor a quienes trabajan para que cada grano llegue a destino y recordar que detrás de un ingrediente cotidiano se encuentra uno de los pilares de la alimentación y la economía mundial.
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Arrozales, ¿qué pasa con el agua después del riego?
El agua que utiliza el cultivo sigue distintas rutas, desde el retorno a los cauces hasta la evaporación y la reutilización, el Ing. Reinerio Franco explica cómo funciona este ciclo.
Un recurso que sigue circulando. El agua que ingresa a un arrozal no termina toda en el grano, una parte vuelve a los cauces, otra puede reutilizarse en parcelas aguas abajo y otra regresa a la atmósfera mediante la evaporación y la transpiración de las plantas.
“El agua continúa en el sistema”, explica el Dr. Ing. Agr. Reinerio Franco. Para comprender ese recorrido, señala la importancia de observar el funcionamiento de toda la cuenca, el territorio que alimenta un mismo sistema de ríos y arroyos.
Las lluvias abastecen directamente los cultivos y también los cauces y reservorios desde donde se capta el agua para riego. Bombas y canales la conducen hasta las parcelas, mientras las taipas, o camellones en curva de nivel, permiten mantener la lámina de inundación.
La baja permeabilidad del suelo, favorecida por las capas arcillosas, ayuda a retener el agua y limitar la infiltración profunda. “Después, el drenaje puede conducirla nuevamente a canales y cauces. Cuando se recircula dentro del establecimiento, disminuye la necesidad de captar agua nueva”, señaló el especialista.
¿Cuánta agua queda en el grano?. La diferencia entre el volumen utilizado para regar y el que acompaña a la cosecha permite dimensionar el proceso. Según los datos productivos aportados para este artículo, y tomando como referencia un 14 % de humedad del grano, el agua contenida en la cosecha equivale al 0,011 % del volumen total bombeado.
En términos relativos, por cada 100.000 litros bombeados, esa proporción representa 11 litros. El cálculo expresa la relación entre la humedad del grano y el volumen de riego del ejemplo, no la distribución completa del agua en el sistema. El resto del balance contempla el drenaje, la infiltración, los cambios temporales de almacenamiento y el retorno a la atmósfera. Estas vías deben analizarse sin contabilizar dos veces el mismo volumen, ya que el agua infiltrada que posteriormente llega a un río sigue siendo la misma.
Un filtro vivo con resultados medibles. De acuerdo con el ingeniero, el arrozal también puede contribuir a mejorar determinados componentes de la calidad del agua. Durante su circulación, algunas partículas se depositan, el suelo retiene ciertos compuestos y las plantas incorporan nutrientes. “El resultado depende de las condiciones del agua de entrada, el suelo y el manejo del cultivo”, resaltó.
Un experimento de dos años en Florida, publicado por Tootoonchi y colaboradores, registró una reducción media del 42 % en la concentración de fósforo total entre el agua de entrada y salida, sin aplicación de fertilizante fosforado. En el sur de Brasil, investigaciones de Reche y colaboradores también encontraron menores concentraciones de varios indicadores en el drenaje durante tres campañas agrícolas.
En Paraguay, Rojas y Díaz, de la FACEN de la UNA, estudiaron tres arrozales del Tebicuary entre 2011 y 2012. En las muestras analizadas no detectaron cipermetrina, imidacloprid ni carbaril.
Producción y biodiversidad. La Convención de Ramsar incluye los arrozales entre los humedales artificiales y reconoce su aporte como hábitat para aves acuáticas, peces, anfibios e insectos. “Con un manejo compatible con la biodiversidad, estos espacios pueden ofrecer alimento y refugio a distintas especies”, destacó Reinerio.
Franco plantea así una mirada integral sobre el recurso. “Aprovechar las lluvias, recircular el agua y coordinar las captaciones con la disponibilidad de los ríos son prácticas que contribuyen a una gestión más eficiente”, agregó. Al señalar que medir estos procesos permite comprender mejor la relación entre producción agrícola, calidad del agua y dinámica de las cuencas.
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Lluvias retrasan el avance de la siembra de arroz
La campaña arrocera 2026/27 inició con un importante retraso debido a las lluvias registradas en las últimas semanas, que dificultaron la preparación de los suelos y el ingreso de maquinarias a los campos. En la primera semana de setiembre, el avance de la siembra llegaría entre el 10% y el 15%, todavía por debajo del ritmo habitual para esta época.
El ingeniero agrónomo Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Productores de Arroz (Feparroz) y secretario de la Cámara Paraguaya de Industriales de Arroz (Caparroz), explicó que normalmente entre el 15 y el 31 de agosto se concreta entre el 20% y el 30% del área prevista.
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Sin embargo, a finales de agosto, el avance no alcanzaba el 3%. Si bien las condiciones mejoraron y permitieron retomar los trabajos, parte de las parcelas podría quedar fuera de la ventana óptima de siembra, con posibles efectos sobre el rendimiento.
La expectativa del sector se mantiene en unas 210.000 hectáreas, aunque la superficie final dependerá de la evolución del clima durante las próximas semanas y del comportamiento de El Niño.
El productor también alertó sobre una posible mayor presión de enfermedades, por lo que recomendó reforzar el monitoreo y realizar los tratamientos de manera oportuna. El manejo del agua será otro factor clave ante las lluvias, con la necesidad de contar con sistemas de drenaje adecuados.
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A este escenario se suma un aumento de entre 15% y 20% en los costos de producción, principalmente por el encarecimiento de fertilizantes y defensivos. El costo por hectárea se ubica entre US$ 1.300 y US$ 1.600, según el nivel tecnológico.
Pese a las dificultades, el sector mantiene expectativas favorables sobre los precios, ante la posibilidad de una menor producción regional de arroz que reduzca la oferta en el Mercosur.
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Estudio científico confirma la presencia de una superbacteria
Un estudio genómico realizado en Paraguay revela la expansión y resistencia de una bacteria que se está expandiendo.
Un estudio científico realizado en Paraguay encendió señales de alerta en el ámbito de la salud pública al confirmar la presencia y caracterización del Staphylococcus aureus, resistente a la meticilina (SARM), una de las denominadas “superbacterias” asociadas a infecciones graves y de difícil tratamiento.
La investigación, desarrollada por Rosa Guillén, Claudia Salinas y colaboradores en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Asunción (IICS-UNA), permitió construir el primer mapa genómico del SARM que afecta a pacientes pediátricos en el país, un avance clave para la vigilancia epidemiológica. El hallazgo más relevante fue la identificación de tres complejos clonales predominantes: CC30, CC5 y CC8, familias genéticas que muestran capacidad de adaptación y resistencia a múltiples antibióticos.
RESISTENCIA
Según el estudio, estas cepas presentan resistencia a la penicilina, mientras que la resistencia a otros antimicrobianos continúa en aumento, lo que reduce progresivamente las opciones terapéuticas disponibles.
Actualmente, fármacos como la vancomicina siguen siendo eficaces en casos graves, aunque los especialistas advierten que el margen de acción es cada vez más limitado.
La investigación remarca que este tipo de infecciones puede derivar en cuadros clínicos severos como neumonía, osteomielitis y sepsis, con especial impacto en poblaciones vulnerables, entre ellas los niños.
El trabajo científico representa el primer estudio genómico de SARM en Paraguay, un paso considerado fundamental para fortalecer los sistemas de vigilancia y detección temprana de la resistencia antimicrobiana, tanto a nivel nacional como regional.