Si bien, consumir alcohol nunca es una recomendación saludable, la alerta se intensifica cuando se está en tratamiento con medicamentos como los antibióticos. Mezclar esta clase de bebidas con los fármacos puede resultar perjudicial para el organismo. Una vez que haya finalizado el tratamiento, se debe aguardar incluso un tiempo para volver a ingerir alcohol.
Los antibióticos son recetados generalmente para combatir las infecciones causadas por bacterias. Su función principal es evitar la propagación de estos microorganismos, ya sea matándolos o inhibiendo su crecimiento. Según recomendaciones de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos resulta fundamental usar correctamente estos fármacos, siguiendo con precaución sus instrucciones.
Más allá de la creencia popular, la ingesta de alcohol durante un tratamiento con antibiótico no disminuye los efectos de estos fármacos sobre el organismo, pero sí representa una carga excesiva para el hígado, aumenta su carga de trabajo y lo obliga a procesar estas dos sustancias repercutiendo negativamente en la respuesta del cuerpo ante una infección.
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Por este motivo, se debe esperar por lo menos 24 horas después de haber finalizado un tratamiento con antibióticos o algún tipo de medicamento para consumir alcohol, atendiendo a que el compuesto aún continúa en el organismo.
A pesar de las recomendaciones, siempre es fundamental consultar la opinión de un profesional de la salud atendiendo a que, en algunos casos, el tiempo de espera para ingerir bebidas alcohólicas tras un tratamiento farmacológico puede prolongarse.
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Las tres preguntas que los padres deberían hacer antes de dar antibióticos a sus hijos
El infectólogo pediátrico y docente universitario doctor Martín Agüero Echeverría compartió una serie de recomendaciones para promover el uso responsable de antibióticos en niños y fortalecer la comunicación entre las familias y los médicos.
Antes de que un niño inicie un tratamiento con antibióticos, existen tres preguntas que pueden ayudar a los padres a comprender mejor el diagnóstico, el tratamiento indicado y los pasos a seguir durante la enfermedad.
Así lo explicó el doctor Agüero Echeverría, especialista en Infectología Pediátrica, quien destacó que realizar estas consultas al médico no significa cuestionar su criterio, sino favorecer un trabajo conjunto para cuidar la salud del niño.
La primera pregunta que recomienda realizar es: ¿se trata de una infección en la que el antibiótico es necesario para sanarse o el organismo puede recuperarse por sí solo?
El especialista recordó que una gran parte de las infecciones que afectan a los niños son de origen viral. En estos casos, los antibióticos no son efectivos y su utilización innecesaria puede ocasionar efectos adversos y contribuir al desarrollo de resistencia antimicrobiana.
Agüero Echeverría señaló además que una buena práctica médica no consiste en elegir el antibiótico considerado “más fuerte”, sino aquel que sea más específico para la bacteria y la enfermedad que se busca tratar.
“El antibiótico que está mal administrado hoy puede hacer que ese mismo antibiótico sea inefectivo en el futuro, cuando el niño realmente lo necesite”, advirtió el especialista en el material difundido.
Conocer la evolución esperada
La segunda pregunta que los padres deberían plantear es: ¿cuánto debería durar la enfermedad, qué síntomas deberían mejorar y en cuánto tiempo?
Contar con esta información permite a las familias reconocer si la evolución del cuadro se encuentra dentro de lo esperado o si existen señales que ameritan una nueva consulta médica.
El especialista también recomendó que los padres comuniquen al médico información que pueda resultar relevante para la evaluación, aunque no sea específicamente solicitada durante la consulta. Entre estos datos mencionó si el niño recibió recientemente antibióticos u otros medicamentos, si realizó algún viaje al extranjero o al interior del país, si tuvo contacto con personas enfermas y si cuenta con el esquema de vacunación completo.
Estos antecedentes pueden ayudar al profesional a tomar decisiones más adecuadas sobre el diagnóstico y el tratamiento.
¿Cuándo volver a consultar?
La tercera pregunta, según Agüero Echeverría, es especialmente importante: ¿cuándo debo volver a consultar?
El especialista explicó que los padres deberían conocer cuánto tiempo es esperable que duren los síntomas y qué cambios pueden producirse durante los días posteriores. Tener ese “mapa de ruta” permite identificar señales de alarma y saber cuándo es necesario regresar al consultorio.
La evolución de una enfermedad tampoco siempre responde exactamente a lo previsto. “La medicina no es una ciencia exacta”, señaló el infectólogo pediátrico, al explicar que algunos pacientes pueden responder de manera diferente al tratamiento inicial y requerir una modificación de la medicación.
Por ello, conocer de antemano qué evolución esperar y cuáles son los signos que justifican una nueva evaluación médica resulta fundamental.
El mensaje central del especialista apunta así a evitar el uso innecesario de antibióticos y promover una participación activa de los padres en las decisiones relacionadas con la salud de sus hijos, siempre de la mano del profesional médico.
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El riesgo silencioso de la resistencia a los antibióticos
Algunas bacterias resistentes a los antibióticos pueden estar presentes en la microbiota humana, una situación que preocupa a la comunidad científica debido a su potencial impacto en la salud pública. La resistencia antimicrobiana es considerada actualmente uno de los mayores desafíos sanitarios a nivel mundial, ya que dificulta el tratamiento de infecciones y aumenta el riesgo de complicaciones graves.
Uno de los aspectos que más inquieta a los especialistas es que las bacterias tienen la capacidad de compartir genes de resistencia entre sí, incluso entre especies diferentes. Este intercambio se produce mediante fragmentos de ADN conocidos como elementos genéticos móviles, mecanismos que facilitan la propagación de características que las vuelven más difíciles de combatir con los tratamientos convencionales.
Desde el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Asunción (IICS-UNA) se desarrollan estudios sobre Escherichia coli y otras bacterias resistentes, con el objetivo de comprender mejor cómo se distribuyen y diseminan estos genes en seres humanos, animales y el medio ambiente. Los investigadores buscan generar evidencia que contribuya al diseño de estrategias de prevención y control más eficaces.
Los expertos advierten que el uso inadecuado e irracional de los antibióticos es uno de los principales factores que favorecen la aparición y expansión de estas resistencias. Cuando los medicamentos son utilizados sin indicación médica, en dosis incorrectas o por períodos inadecuados, las bacterias pueden adaptarse y desarrollar mecanismos para sobrevivir a los tratamientos.
Según un material de divulgación difundido por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), elaborado por la bioquímica Nathalia Navarro, magíster y estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas del IICS-UNA, posgrado cofinanciado a través del Programa Prociencia, la resistencia antimicrobiana ya tiene consecuencias significativas a nivel global.
“La principal causa de la resistencia es el uso inadecuado de los antibióticos. Millones de personas en el mundo mueren a causa de la resistencia microbiana. Las bacterias pueden compartir genes de resistencia a antibióticos”, explicó la investigadora en un material audiovisual publicado en redes sociales.
Los especialistas coinciden en que el uso responsable de los antibióticos es una tarea colectiva. Acudir a la automedicación, interrumpir tratamientos antes de tiempo o utilizar medicamentos sin prescripción médica son prácticas que contribuyen al problema. La prevención y la concienciación son consideradas herramientas fundamentales para evitar que infecciones actualmente tratables vuelvan a convertirse en una amenaza para la vida.
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La farmacorresistencia es una amenaza que apeligra la salud
En esta semana las instituciones de salud promueven actividades que fomentan el uso prudente y responsable de los antimicrobianos para evitar la propagación de infecciones resistentes, que vuelven menos eficaces estos medicamentos, poniendo en riesgo la salud de los pacientes.
El jefe de terapia de niños del Hospital Nacional de Itauguá, Jorge Alfonso, expone las consecuencias del uso indiscriminado de los antibióticos e insta al cumplimiento de la resolución ministerial que dispone que los antibióticos deben ser suministrados bajo indicación médica.
“El uso racional de antibióticos es lo recomendable. Lo que pasa es que muchas veces cualquier gripe y ya te dan un antibiótico. Y ahí es donde nosotros hacemos que los pacientes desarrollen resistencia”, señaló.
Alertó que actualmente hay bacterias que son “muy resistentes “ y que usualmente no se veían en nuestro medio. “O sea que de repente viene un paciente con una estafilococcemia y es un estafilococo penicilinorresistente. Y eso es lo que asusta, porque el uso indiscriminado de antibióticos hace que los antibióticos que normalmente nosotros usamos para tratar una amigdalitis hoy día ya no se puedan utilizar porque los gérmenes se volvieron todos resistentes”, refirió.
USO INDISCRIMINADO
El médico explicó que los gérmenes mutan con el uso indiscriminado. De ahí la importancia de crear conciencia sobre el punto y fomentar el uso correcto de estos medicamentos, tanto por parte de los profesionales de la salud como la población, que en algunos casos tiende a automedicarse. El doctor Alfonso recordó la vigencia de una resolución del Ministerio de Salud que obliga a la compra bajo estricta indicación médica.
Por último, el doctor Alfonso dejó este mensaje: “Que los antibióticos deberíamos usarlos de una manera racional, no usar antibióticos de manera empírica, sin tener una argumentación técnica que avale el uso de los antibióticos. Y de ser posible usar con el antiobiograma, con el espectro menor. Si hablamos de armamento no usar el armamento más poderoso sino usar el que sea más activo y también de amplio espectro”, significó.
CUMPLIMIENTO PARCIAL
A criterio del pediatra y coordinador docente de la Universidad Católica (Guairá), no se cumple eficazmente la disposición ministerial que obliga a la compra con receta de este tipo de medicamentos, por lo que recomendó que la Dinavisa ejerza una mejor fiscalización.
“Yo digo que se cumple parcialmente la resolución porque hay farmacias donde mandás y te piden receta, porque a mí mismo me pasa. Pero en otros lugares solicitás antibiótico y te envían nomás, no te piden la receta, quiere decir que consiguen nomás la receta”, añadió.
Advirtió sobre el riesgo de que los gérmenes vayan mutando y que el día de mañana no se disponga más de ningún tipo de antibiótico que pueda ser efectivo.
“Eso sería el riesgo, es grande el riesgo, puede haber incluso un brote epidémico importante en la terapia por un germen multirresistente y que nada le pueda combatir”, manifestó.
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Buscan reducir el mal uso de los antibióticos
La Dra. Julieta Méndez Romero, categorizada en el Sistema Nacional de Investigadores (SISNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), consiguió un gran logro académico al publicar parte de su tesis doctoral en una revista científica de prestigio Q1, perteneciente a la editorial de la Universidad de Oxford.
La investigación, desarrollada en el marco de su doctorado, contó con el apoyo de la Universidad Nacional de Caaguazú (UNCA) y el Instituto Nacional de Salud (INS).
El artículo, titulado “Intervenciones para mejorar el uso de antibióticos entre dentistas: una revisión sistemática y metaanálisis”, analiza el impacto de estrategias como auditorías, educación y herramientas digitales para reducir la prescripción inapropiada de antibióticos en el ámbito odontológico. Los resultados muestran una disminución del 70 % en estas prescripciones, lo que demuestra el potencial de estas intervenciones para mejorar la práctica clínica y contribuir a la lucha contra la resistencia antimicrobiana.
EQUIPO
Forman parte del equipo autor los investigadores Ulises Villasanti (UNCA), Marta Ferreira, Carlos Ríos y Gloria Aguilar (INS), además de Almudena Rodríguez y Adolfo Rodríguez, de la USC-España.
Este trabajo, que fue posible gracias al apoyo del Conacyt, fue publicado en acceso abierto gracias a la Universidad de Santiago de Compostela y el Consorcio Interuniversitario del Sistema Universitario de Galicia (CISUG).
Méndez Romero lidera el grupo de investigación de Salud Oral y Biomateriales de la UNCA, reconocido por el Conacyt, y forma parte del selecto grupo que recibió el Premio Nacional de Ciencias 2024.
La Journal of Antimicrobial Chemotherapy, publicada por Oxford Academic, es una revista científica reconocida internacionalmente en el campo de la microbiología y la farmacología, especialmente valorada por sus publicaciones sobre resistencia antimicrobiana y uso racional de antibióticos. Está indexada en bases de datos como Scopus y Web of Science y clasificada en el cuartil Q1, lo que la posiciona entre las mejores del área.