Asumió como directora del Programa Nacional de Control del VIH/Sida e ITS (Pronasida) en agosto del 2014. La doctora Tania Esther Samudio Prieto es especialista en infectología clínica y en medicina interna, con más de 15 años dedicada al VIH (virus de la inmunodeficiencia humana).

Comentó que la rama de la infectología es muy amplia, ya que abarca todo lo que se refiere a los procesos infecciosos. Ella se abocó a lo que son enfermedades de transmisión sexual y en particular al VIH, sífilis y hepatitis, que lleva adelante el programa del que está a cargo desde el 2014.

Se formó en el Instituto de Medicina Tropical (IMT), en Asunción, como infectóloga y todos sus años de ejercer la profesión médica lo hizo casi en la totalidad en el IMT hasta que asumió el cargo. “Ahora estoy dedicada a la parte administrativa en el Programa, todo lo que es el gerenciamiento del programa que es a nivel nacional. Dejé por un tiempo la asistencia médica en consultorio desde que asumí la dirección, pero desde el año pasado me embarqué en un nuevo proyecto, un consultorio privado donde estoy haciendo consultas”, empezó contando a La Nación.

Inicios

Confesó que el interés por el VIH fue desde el primer momento en que pudo empezar a hacer su residencia en el IMT y se abocó a esta rama de la infectología. “Mis años de inicio en el IMT fueron en 1997, más o menos, cuando inicié mi internado y luego mi residencia viendo los primeros casos de VIH y sida en esa oportunidad. Me capacité en esa área con cursos a nivel nacional, regional e inclusive a nivel internacional”, enfatizó.

Habló acerca de la oportunidad que tuvo de viajar con el Programa a muchos países del mundo y poder conocer lo que es la práctica a nivel internacional. “Me dio mucha experiencia estar en el Programa, trabajar con gente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la gente de ONU Sida, diversos proyectos internacionales como los del Fondo Mundial, el Banco Mundial, siempre activando en eso”, destacó.

Se dedica hace más de 15 años al VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Foto: Gentileza.

El día a día

La doctora Samudio dijo que su día arranca a las 5:30 con llamadas y mensajes de servicios a nivel país, ya que están como programa en las 18 regiones sanitarias y siempre hay consultas o problemas porque desde acá gerencian todo lo que es la atención médica a las personas con VIH, distribución de medicamentos, reactivos para los análisis, todo lo que se refiere a la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS). “Además, distribuimos materiales educativos, preservativos, lubricantes. El trabajo es constante de que la provisión de insumos sea sostenida”, señaló.

Manifestó que también trabajan muy de cerca con las organizaciones de la sociedad civil y con las poblaciones claves y vulnerables al VIH. “Es un constante estar con el teléfono, más ahora en tiempo de pandemia, ya que todo es vía alguna plataforma. Generalmente nuestro día acaba entre las 20:00 y 21:00 de la noche”, agregó.

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Familia y otras actividades

En cuanto a su familia, aseguró que son su pasión, al igual que su trabajo. “Estoy casada con Marcos Núñez, tengo 2 hijos: Sergio, que se recibió hace poco de médico, y Patricia, que está estudiando arquitectura. Esa etapa crítica de niños pequeños ya pasé, fue muy difícil. Conté con el acompañamiento muy importante de mi esposo y de mi mamá, todo lo que es la contención durante las guardias que no es fácil para nosotras que abrazamos la profesión médica, el estar muchas horas fuera de la casa. Ahora estoy como más abocada al trabajo porque mis hijos ya están encaminados”, expresó. Para Tania, una forma de relajarse es dormir y le gusta hacer zapping con la televisión. Ahora anda viajando un poco al interior con su esposo.

Desafíos

Para la directora del Pronasida, fue muy desafiante trabajar en la parte administrativa. Realizó cursos de diplomado, masterado, en lo que se refiere a gestión y administración hospitalaria, también salud pública, gestión de servicios de salud para poder seguir en el cargo.

“Este programa es un desafío porque es un programa muy grande y que no abarca solamente el VIH, sino que casi todas las patologías que entran dentro de lo que se consideran infecciones de transmisión sexual”, sostuvo.

La Dra. Tania Samudio está casada con Marcos Núñez, y tienen dos hijos, Sergio y Patricia. Foto: Gentileza.

Indicó que hablar de lo que son las infecciones transmitidas a través de relaciones sexuales siempre conlleva un tabú por parte de la población y que muchas veces no quieren expresar los síntomas que están presentando. “La parte de prevención es la más desafiante, el entender que debemos cuidarnos de todas las infecciones de transmisión sexual. El tener todos los insumos, reactivos, medicamentos que no tienen que faltar a las personas que viven con VIH”, remarcó.

Mencionó que se siente muy agradecida con la vida y que sea cual fuere el desafío para el futuro, está dispuesta a aceptarlo. “Agradezco por tener la oportunidad de seguir trabajando en el sistema público de salud y si después el destino tiene para mí otro lugar fuera de lo que es Pronasida, acepto el desafío sin ningún problema, ya sea volver a la asistencia médica o llegar a otra instancia a nivel ministerial, es un desafío para mí, pero estoy dispuesta a asumirlo”, subrayó.

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Paraguay, discriminación y brechas

En cuanto a cifras en nuestro país, Samudio contó que tenemos estimadas más de 22.000 personas con VIH y, de esa cantidad, unas 10.000 están en tratamiento. “Es todo un desafío poder llegar al resto, hacerles entender que deben hacerse las pruebas, que deben consultar, que deben aceptarse, que deben tomar su medicamento, es difícil porque conlleva también el estigma y la discriminación hacia las personas”, apuntó.

Lamentó que, a pesar de estar en el 2021, sigue existiendo discriminación. “Es un desafío constante. El poder llegar a los servicios, que todas las embarazadas se hagan las pruebas, haciendo entender que con esas pruebas se puede prevenir la transmisión en el niño, son situaciones particulares e importantes que uno constantemente está trabajando para que la gente pueda comprender la importancia”, refirió.

Destacó que Paraguay está encaminado, pero tiene brechas en el número de personas registradas en el programa nacional y las que están en tratamiento. “Tenemos registradas 16.000 personas, y de esas, solamente 10.000 a 11.000 son las que están en consulta y tratamiento. Tenemos una brecha de casi 5.000 personas que no acuden al servicio, que no les podemos llegar, y eso hace que no estén en tratamiento, pero estamos estables en lo que es diagnóstico. Tenemos que acortar esas brechas y llegar al objetivo de que todas las personas diagnosticadas del país estén en tratamiento”, explicó.

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Dificultades en pandemia

Finalmente, resaltó que la pandemia dificultó muchísimo el trabajo. “No podemos trabajar en las calles, llegar a los diferentes servicios, a los locales donde están las trabajadores sexuales porque hacemos toda esa parte de prevención, llevando no solo educación, sino también lo que es preservativos y haciendo las pruebas de VIH. El cierre de frontera de otros países, el retraso de los vuelos, sobre todo los de India, de donde vienen la mayoría de los medicamentos, dificultaron la llegada, pero finalmente no tuvimos desabastecimiento”, puntualizó.

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