La 22.ª Libroferia Encarnación vivió el miércoles una de sus jornadas de mayor movimiento, con la llegada de delegaciones de colegios de distintos puntos de Itapúa que participaron de encuentros con María Irma Betzel y Milia Gayoso Manzur. Los estudiantes forman parte de los 65 proyectos inscriptos en “Vamos a la Libroferia Encarnación”, una propuesta que promueve la lectura previa de obras y el posterior encuentro con sus autores. El evento continúa hasta el domingo 6 de septiembre en el Campus Urbano de la UNAE, con acceso libre y gratuito.
Por la noche se realizó el panel conmemorativo por los 90 años de la inmigración japonesa en Paraguay, organizado junto con la Embajada del Japón. La apertura estuvo a cargo de la rectora de la UNAE y coordinadora general de la Libroferia, Dra. Nadia Czeraniuk, quien destacó el aporte de las comunidades migrantes al desarrollo del país y señaló que Itapúa ha construido gran parte de su identidad a partir del encuentro de culturas.
El panel “El aporte de los inmigrantes al desarrollo económico del Paraguay y la perspectiva hacia el futuro” fue moderado por el embajador del Japón, Katsumi Itagaki, y contó con la participación de Andrés Trociuk, Jaime Kurosu, Matías Kobayashi y Ronaldo Dietze. La actividad incluyó además una presentación del Encarnación Taiko Club. La programación continuó con la Noche Misionera y la presentación del colectivo de escritores de Misiones, en una propuesta dedicada a la memoria, la historia y la producción literaria del departamento.
Otro de los momentos destacados fue el homenaje póstumo a Koki Ruiz, acompañado por la presentación del libro Koki Ruiz. Un artista en el alma de su pueblo, de Andrés Colmán Gutiérrez. En ese marco, la rectora de la UNAE entregó un reconocimiento póstumo al artista, recibido por su esposa, Norma Fretes, en memoria de su invaluable aporte al arte, la cultura y la identidad paraguaya. El cierre artístico estuvo a cargo del Ballet Academia de Danzas Marisol Valdez.
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IPS Encarnación refuerza su plantel médico y habilita servicio de cardiología infantil
Rocío Gómez. Corresponsal en Itapúa.
El Hospital del Instituto de Previsión Social (IPS) de Encarnación incorporó 13 nuevos profesionales en distintas áreas, lo que permitió reforzar servicios críticos y sumar prestaciones con las que no se contaba.
Entre las principales novedades está la incorporación del servicio de cardiología infantil. Además se concretaron nuevos contratos en anestesiología, pediatría, cirugía oncológica, clínica oncológica, mastología, ecografía y traumatología, con un segundo especialista en oncología para consultorios, interconsultas y apoyo en imágenes. Los profesionales ya están operativos y desde este fin de semana se retoman las atenciones de los sábados en el consultorio de clínica médica.
La ampliación del plantel busca responder a una demanda que supera ampliamente la capacidad actual. Según precisó la jefa médica, doctora Vanessa Zayas, el hospital registra más de 200 consultas diarias solo en consultorios y cerca de 400 atenciones en urgencias, con picos los días lunes, sábados y domingos.
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La presión se explica porque no solo se atiende a asegurados de Itapúa, sino también a pacientes derivados de Caazapá y Misiones. En cuanto al personal, Zayas indicó que no hubo despidos recientes, pero sí bajas por renuncias motivadas por diferencias salariales y de carga horaria con el Ministerio de Salud y por la apertura del Hospital General de Itapúa: dos renuncias en lo que va del año y ocho durante el año pasado.
Necesidades y mejoras
La cuestión edilicia es otro de los puntos críticos. El hospital tiene más de 20 años sin un mantenimiento integral, por lo que las refacciones se realizan por sectores. Recientemente se pintó el pabellón inferior y la fachada de urgencias, se colocaron mamparas y se reparó el sistema de desagüe, mientras que durante la gestión del doctor Isaías Fretes se logró reparar quirófanos por sectores con apoyo de comisos. Por autogestión, hace dos meses se incorporaron sillas en tándem en salas de espera y pasillos. La situación fue expuesta esta semana durante la visita del presidente de la previsional, con quien se abordaron necesidades de infraestructura, mobiliario y equipamiento.
Como novedad destacada, tras más de 20 años sin un espacio para familiares de internados, en junio de este año se inauguró un albergue por autogestión y con apoyo de colaboradores. Está ubicado en la planta baja, cerca de la farmacia interna, y cuenta con 9 camas: 5 destinadas a familiares de pacientes en terapia de adultos y 4 para familiares de la unidad de cuidados intensivos neonatales.
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Arnaldo Casco presenta “Tanimbu”, una novela introspectiva escrita en guaraní
El escritor e investigador lingüístico Arnaldo Casco Villalba presentará su segunda novela escrita íntegramente en guaraní, titulada “Tanimbu”. La cita cultural está marcada para el miércoles 28 de octubre a las 19:00 horas en el Centro Cultural de la República El Cabildo, con acceso libre y gratuito. La ceremonia de lanzamiento contará con la presentación oficial del ministro de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, Javier Viveros.
Publicada bajo el sello de Editorial Rosalba, la trama explora las fronteras entre la realidad, los sueños y la memoria a partir de vivencias complejas. La narrativa utiliza vivencias traumáticas de la infancia de uno de sus personajes para adentrarse en dilemas universales como la culpa, la pérdida y el vacío existencial, planteando interrogantes sobre la reconstrucción del pasado.
El autor detalló que la estructura argumental despliega múltiples hilos conductores marcados por el fatalismo y los conflictos existenciales, abordando también elementos socioculturales. En ese contexto, el relato incorpora matices vinculados a la superstición, la religiosidad y el relativismo moral, enriqueciendo el desarrollo psicológico de la historia.
Riqueza lingüística guaraní
En el aspecto estético, la obra destaca por elevar el valor de la oralidad coloquial en consonancia con metáforas de alto impacto lírico. La combinación de recursos narrativos y expresiones poéticas profundas permite afianzar la dimensión emocional del libro, demostrando la flexibilidad y solvencia del guaraní como lengua de creación literaria.
Casco Villalba posee una extensa trayectoria como licenciado en Lengua y Cultura Guaraní y magíster en Literatura Hispanoamericana. Actualmente se desempeña como director general de Investigación Lingüística en la Secretaría de Políticas Lingüísticas y ocupa un escaño como académico de número en la Academia de la Lengua Guaraní.
El autor ya había publicado con éxito la novela “Tatukua” en 2017 y recientemente obtuvo el primer puesto en lengua guaraní en el Concurso de Cuentos del Club Centenario 2025. Con este nuevo lanzamiento, el novelista consolida un trabajo constante que articula la investigación académica, la docencia y la producción narrativa.
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“Lalka”: la película más cara del cine polaco costó USD 22 millones y arrasa en taquilla
- Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
La adaptación de una de las novelas más importantes de Polonia reúne a tres generaciones de grandes actores, recupera a Marek Kondrat tras casi dos décadas de retiro y reconstruye la Varsovia del siglo XIX. Su productor, Radosław Drabik, y su director, Maciej Kawalski, cuentan cómo convirtieron un clásico literario en un fenómeno de público.
Durante la pandemia en Varsovia, mientras los cines permanecían cerrados y las plataformas de streaming ganaban terreno, el productor polaco Radosław Drabik comenzó a imaginar una película capaz de devolver al público a las salas. «Echaba muchísimo de menos la gran pantalla», recuerda en una entrevista en Varsovia. Había trabajado en producciones para plataformas y reconocía su importancia para la industria, pero quería recuperar la experiencia colectiva del cine. «Mi sueño era hacer algo que llevara de nuevo a la gente a los cines», explica.
Su apuesta fue Lalka (La muñeca), la adaptación de la novela de Bolesław Prus, uno de los grandes clásicos de la literatura polaca. El proyecto, dirigido por Maciej Kawalski, alcanzó un presupuesto bruto que Drabik sitúa en hasta 20 millones de euros, unos 22 millones de dólares como equivalencia aproximada. «Es una de las películas más caras realizadas en Polonia», afirma. Y añade un dato que resume el resultado de su apuesta: «Después de 12 días en los cines, hemos vendido 1,4 millones de entradas».
La película llega en un momento de intensa actividad cultural en Varsovia, aunque no participa en el Festival de Varsovia. Drabik conoce bien el certamen, al que patrocinó durante aproximadamente nueve años. «Esta es mi ciudad. Este año no formo parte del Festival de Varsovia, pero soy un gran admirador», aclara.
Un clásico que pertenece a todo un país
Publicada entre 1887 y 1889, Lalka ocupa un lugar central en la cultura polaca, comparable por su importancia simbólica al de Don Quijote de la Mancha en España o Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, en Colombia. No se trata de historias semejantes, sino de obras que han acompañado a generaciones de lectores y forman parte de la identidad de sus países.
La novela sigue a Stanisław Wokulski, un comerciante enriquecido que se enamora de Izabela Łęcka, una joven aristócrata. A través de esa relación, Prus retrata las desigualdades sociales, las ambiciones y los prejuicios de la Varsovia del siglo XIX. Para Kawalski, su vigencia reside en emociones que trascienden las fronteras: «Es una historia sobre la pertenencia, sobre encontrar tu propio valor, sobre sentir que te falta algo y querer demostrar quién eres mediante algún logro externo».
El director insiste en que, detrás de los vestidos de época y las diferencias sociales, hay una inquietud profundamente humana. «Todos anhelamos sentirnos completos», sostiene. Esa es, a su juicio, la razón por la que la historia puede conmover también a quienes nunca han leído la novela.
Marek Kondrat, el regreso de una leyenda
Para trasladar ese universo al cine, Drabik reunió a algunos de los nombres más reconocidos de la interpretación polaca. Marcin Dorociński encarna a Wokulski y Kamila Urzędowska interpreta a Izabela Łęcka. También participan figuras como Agata Kulesza y Andrzej Seweryn. «Reuní a los 30 principales actores polacos, de tres generaciones», asegura el productor, quien destaca que algunas estrellas aceptaron trabajar apenas uno o dos días para formar parte del proyecto.
La incorporación más llamativa fue la de Marek Kondrat, que regresó a la interpretación para encarnar a Ignacy Rzecki. «Nuestra guinda del pastel fue Marek Kondrat, uno de los actores polacos más importantes, que regresó solo para esta película después de 18 años de retiro», afirma Drabik. Esa es la cifra que ofrece el productor en la entrevista; otras informaciones sitúan su ausencia de la gran pantalla en unos 16 años.
Kawalski reconoce que dirigir a tantas figuras consagradas suponía una responsabilidad extraordinaria. «Fue un gran honor y, muchas veces, una experiencia de alegría y gratitud», recuerda. La convivencia de tantas personalidades también planteaba interrogantes: «Tienes ese miedo: tantos grandes nombres, tantos egos, ¿chocarán? ¿Habrá una gran pelea?». Finalmente, asegura, prevaleció el trabajo colectivo: «Tuvimos algunas situaciones tensas, pero cada vez fue la película la que ganó».
Reconstruir la Varsovia del siglo XIX
La ambición de Lalka también se refleja en sus escenarios. El equipo transformó calles de Varsovia para recrear la ciudad del siglo XIX y construyó un edificio destinado a albergar la tienda de Wokulski. La propuesta surgió del director de fotografía Piotr Sobociński Jr. «Fue una idea bastante loca de nuestro director de fotografía», recuerda Drabik. La intención era disponer de un espacio que permitiera filmar en 360 grados.
La operación exigió una compleja coordinación con las autoridades locales. «Cerramos todas las cafeterías, todas las galerías, y las transformamos», explica el productor. Los trabajos de preparación duraron aproximadamente dos meses y una de las principales calles permaneció cerrada durante dos semanas. «Decidimos hacerlo para crear ese mundo, no para rodarlo en un estudio», añade. La producción también confeccionó cientos de prendas a medida para sus protagonistas.
El médico que eligió el cine
La trayectoria de Maciej Kawalski es tan singular como el proyecto que dirige. Estudió simultáneamente Medicina y Dirección Cinematográfica en Katowice, hasta que llegó el momento de elegir una profesión. «Me di cuenta de que estar en el hospital me agotaba. Era una experiencia difícil. Y pasar una noche en un rodaje me daba energía», recuerda. «Elegí lo que me daba energía en lugar de lo que me la quitaba».
Uno de sus antiguos profesores de Medicina nunca comprendió aquella decisión. Sin embargo, después de ver Lalka, le hizo llegar un mensaje a través de su hijo: «Por fin creo que tomaste una buena decisión». El reconocimiento llegó más de una década después de que Kawalski abandonara su camino hacia la medicina.
El director admite que adaptar una obra tan querida también le produjo temor. «En cierto momento fue un miedo paralizante a cometer un error», confiesa. Para afrontar el rodaje recurrió al trabajo en equipo, que compara con una carrera ciclista: «En el Tour de Francia no gana la persona que está más agotada, sino la que trabaja mejor en equipo».
Cinco horas de película y una posible serie
El primer montaje de Lalka superaba las cinco horas. Reducirlo significó eliminar historias completas de personajes secundarios, una decisión que Kawalski recuerda como especialmente difícil. «Rodamos mucho más material del que entró en el montaje final», explica. «Creo que podría haber suficiente material para una serie muy satisfactoria», añade, aunque no confirma que exista un proyecto en marcha.
El proceso de edición dejó una paradoja: «A partir de cierto momento, cuanto más corta hacíamos la película, más larga le parecía al público». Según el director, añadir matices y profundidad emocional ayudó a que la historia resultara más absorbente.
Volver al cine después de diez años
Para Drabik, el éxito de Lalka no se mide únicamente en entradas vendidas. Le emociona especialmente la presencia de estudiantes y espectadores mayores que habían abandonado las salas. «Personas de más de 60 años, que no van demasiado al cine, incluso en ciudades pequeñas, deciden volver, a veces por primera vez después de ocho o diez años», cuenta. «Es maravilloso ver los cines llenos. Esa era nuestra misión».
Por eso, cuando le preguntan por los Oscar o los grandes festivales, el productor responde sin rodeos: «No estamos centrados en los festivales, para ser sincero. Nuestra misión era hacer algo para el público polaco». Kawalski comparte esa mirada y reivindica la capacidad del cine para conectar emociones: «En un mundo cada vez más dividido, creo que el cine tiene un papel importante para unirnos».
Esa es la apuesta de Lalka: demostrar que una novela escrita hace casi 140 años todavía puede reunir a distintas generaciones frente a una pantalla. Y que, incluso en tiempos de plataformas y consumo individual, una gran historia conserva el poder de llenar una sala.
Nota de verificación: Esta versión incorpora más citas traducidas directamente de la transcripción original de tus entrevistas. Todas las declaraciones de Drabik y Kawalski están atribuidas por separado. Se han evitado las frases entrecomilladas que no aparecían en la fuente; las citas están traducidas del inglés y algunas se han recortado sin alterar su sentido. Las cifras de presupuesto, espectadores y retiro de Kondrat se presentan como declaraciones del productor, no como datos comprobados independientemente. La transcripción es automática, por lo que una verificación palabra por palabra exigiría escuchar el audio.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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De los Óscar estudiantiles a Varsovia: joven cineasta estrena “Kamathipura Express”
- Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
Leon Korzyński presenta Kamathipura Express en el certamen de la capital polaca tras conquistar el bronce de los Student Academy Awards. El cineasta, que rodó su película en la India, recuerda las dificultades de la producción y cómo el rechazo de una prestigiosa escuela de cine terminó impulsando su carrera.
Hay premios que se celebran con champán y otros que dejan un inesperado regusto a derrota. Es lo que le ocurrió al polaco Leon Korzyński cuando supo que Kamathipura Express había conseguido el bronce en los Student Academy Awards de 2026, los conocidos como Óscar estudiantiles. El cortometraje, rodado en la India, llega ahora al 42.º Festival Internacional de Cine de Varsovia, donde participa en la sección Best Shorts from Poland, dedicada a las producciones nacionales.
«Cuando me enteré de que había quedado tercero, no estaba especialmente contento. Incluso cuando estás entre los tres mejores, puedes sentirte un fracasado, porque has perdido la competición», confiesa durante una entrevista en el festival. Su reacción sorprende ante la magnitud del reconocimiento: la competición recibió 2.972 películas procedentes de 894 instituciones educativas de todo el mundo. «Fue un camino muy duro. Tuve muchos problemas durante el proceso y me costó valorar el premio», recuerda.
Una promesa infantil convertida en película
Kamathipura Express narra la historia de Osa, un joven polaco interpretado por Oskar Karos que vive en Bombay y conoce a Sapna, una bailarina encarnada por Mia Paul. Cuando el padre de la muchacha intenta venderla a una red de prostitución, ambos emprenden una huida desesperada. El cortometraje, en cuyo reparto también figura el actor indio Vipin Sharma, aborda la libertad, el amor y las desigualdades sociales.
La elección de Bombay responde a una fascinación que Korzyński arrastra desde niño. «La primera vez que fui tenía unos diez años. Viajé con mis padres y ya entonces supe que algún día haría una película allí». La ciudad le pareció «otro planeta» y despertó su interés por una cultura que años después convertiría en escenario cinematográfico.
Encontrar a los intérpretes fue uno de los mayores desafíos. «Yo estaba en Polonia y tenía que buscar actores en la India», explica. Para localizar a la protagonista recurrió a una cadena de contactos que comenzó con una maquilladora conocida durante un rodaje publicitario en Varsovia. Tras mes y medio de búsqueda encontró a la actriz adecuada. El rodaje dejó además una sorpresa: los dos protagonistas se enamoraron realmente. «Se conocieron durante el rodaje y terminaron juntos», cuenta.
La escuela que lo rechazó y la que lo llevó a Hollywood
Antes de alcanzar este reconocimiento, Korzyński había intentado ingresar en la prestigiosa Escuela de Cine de Łódź, donde estudiaron figuras como Andrzej Wajda, Roman Polański y Krzysztof Kieślowski. No fue admitido y terminó matriculándose en la Warsaw Film School, fundada en 2004 por Maciej Ślesicki y Bogusław Linda.
«Cuando vas a la Escuela de Cine de Varsovia, puedes sentirte inferior a los demás. Sientes que tienes que demostrar algo. Creo que eso me motivó», reconoce. Aquella decepción terminó convirtiéndose en una oportunidad. «Ahora sé que no habría podido hacer una película en la India si hubiera entrado en Łódź. Estoy muy agradecido a la escuela de Varsovia».
El premio supone también un hito para una institución que, pese a no tener la tradición de Łódź, ha conseguido su primer Student Academy Award. Su creciente proyección internacional cuenta con figuras como Artur Zaborski, crítico cinematográfico, profesor, miembro votante de los Globos de Oro y vicerrector de Cooperación Internacional, cuya labor contribuye a fortalecer los vínculos de la escuela con la industria y los festivales.
Korzyński destaca especialmente la disciplina adquirida durante su formación. «Me enseñaron una ética de trabajo y cuánto esfuerzo hay que dedicar a un proyecto para conseguir terminarlo», asegura.
Del Óscar estudiantil al largometraje
El director reconoce que el rodaje en Bombay fue demasiado ambicioso y obligó a eliminar escenas. «La película final es un poco diferente del guion original», admite. Ahora prepara su trabajo de graduación, una historia sobre dos amigos que afrontan su separación al terminar el instituto, financiada por la escuela y dos productoras polacas.
Pero su verdadera aspiración es dirigir un largometraje, posiblemente una versión ampliada de Kamathipura Express. «No se trata de ganar premios. Quiero demostrar a los productores que soy capaz de hacer una película larga».
La conversación termina con una curiosidad: ¿dónde guarda su Óscar estudiantil? «La verdad es que no tengo ni idea. Creo que está en la escuela», responde. El joven rechazado por Łódź ha conseguido un premio histórico para Varsovia, pero parece más interesado en las películas que todavía quiere rodar que en la estatuilla que ya ha ganado.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.