Concierto de Ricardo Flecha homenajeará a José Asunción Flores
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El concierto “Flecha entre Flores y Guaranias” se realizará este viernes 28 de agosto, a las 20:30, como parte de la Semana de la Guarania y en el marco de las celebraciones por un nuevo aniversario del nacimiento de José Asunción Flores, ocurrido el 27 de agosto de 1904. La propuesta fue concebida como un tributo al creador del género y, al mismo tiempo, como una mirada a su vigencia y permanente renovación.
El Teatro Municipal Ignacio A. Pane será escenario de un repertorio en el que convivirán composiciones históricas con otras que, desde distintas generaciones, fueron incorporándose al paisaje musical paraguayo. El espectáculo es una producción de la Sociedad Cultural Somos Guarania, presidida por Mirian Pacua, y contará con la participación de reconocidos artistas invitados.
“Rendiremos un merecido tributo a José Asunción Flores, genial creador de la guarania, en la semana de su aniversario. Presentaremos un repertorio de emblemáticas guaranias y otras contemporáneas que se instalaron con justicia en el imaginario sonoro de Asunción y del Paraguay entero”, señaló Ricardo Flecha.
Entre las novedades preparadas para la ocasión se anuncia el estreno absoluto de “Punta Karapã”, guarania con letra de Hugo Vigray y música de Hugo Figueroa, concebida como un homenaje a José Asunción Flores y a su lugar de origen, la Chacarita.
La obra evoca en sus versos el paisaje de la bahía de Asunción y el universo cultural del que emergió Flores, e incorpora además referencias a diferentes protagonistas de la historia de la guarania. El estreno adquiere un significado especial tras el fallecimiento, en marzo pasado, de Hugo Figueroa, y tendrá a Ricardo Flecha como intérprete, tal como sus autores habían imaginado para la obra.
La celebración a la guarania tiene hoy una dimensión especialmente significativa tras su inscripción como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, reconocimiento que reafirmó su valor como una de las expresiones fundamentales de la identidad cultural paraguaya.
El repertorio de “Flecha entre Flores y Guaranias” propone un recorrido por distintas épocas y generaciones. Incluirá “Al norte de noche”, de Fidel Gómez Planás y Maneco Galeano; “Pinasco”, “José Trombón” y “Soy de la Chacarita”, de Maneco Galeano; “Che ropea guype”, de Elvio Romero y César Cataldo; “Peregrino de Asunción”, de Rudi Torga y Carlos Noguera; y “Mi país”, de Hugo Ferreira.
También serán interpretadas “Colibrí de fuego”, con letra del propio Ricardo Flecha y música de Hugo Ferreira; “Nde Pukavy”, de Cristian Silva; “Kerasy/Ka’aty”, de Manuel Ortiz Guerrero, Fontao Meza y José Asunción Flores; “Ha pilincho”, de Teodoro S. Mongelós y Toledo Núñez; “Causa ne ñaña”, de Emiliano R. Fernández y Diosnel Chase.
Como cierre de la noche, el público podrá disfrutar de un mix de emblemáticas polcas paraguayas. Ricardo Flecha estará acompañado por invitados especiales como Susana Zaldívar, Vivi Talavera y Hugo Ferreira. La conformación musical estará integrada por Óscar Fadlala, en piano y dirección musical; Gabriel Colmán, en guitarra; y Dani Pavetti, en percusión.
Como invitados de honor participarán niños, jóvenes y referentes de escuelas de música, conservatorios y centros culturales de Asunción y del interior del país, entre ellos El Cántaro BioEscuela Comunitaria, de Areguá; el Centro Comunitario Chacarita; la Pastoral Social Arquidiocesana; el Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos (CAMSAT), del Bañado Tacumbú; Escuelita Melodias de la Chacarita, Don Bosco Róga, de Asunción; Conservatorio Eulalia Salinas de Dominguez (CESD) de San Antonio y el Museo José Gaspar Rodríguez de Francia, de Yaguarón.
Su presencia será posible gracias a una iniciativa de la Sociedad Cultural Somos Guarania, que gestionó el padrinazgo de empresas y referentes de distintos ámbitos para facilitar la participación de estas instituciones. Se sumaron como padrinos VGA, Data Systems, JFC Despachos Aduaneros, Soledad Núñez y Johana Ortega.
El concierto cuenta con el apoyo del Teatro Municipal de Asunción Ignacio A. Pane, Autores Paraguayos Asociados (APA), Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE), quienes acompañan esta propuesta de celebración y difusión de la música paraguaya. Las entradas tienen un costo de G. 50.000 y están disponibles en la boletería del Teatro Municipal.
Manto Negro: metal sin fronteras entre Paraguay y Argentina
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Paulo César López
paulo.lopez@nacionmedia.com
Fotos: Gentileza
Con más de 10 años de trayectoria, Manto Negro es una banda binacional que ha adquirido notoria visibilidad al haber hecho de teloneros de emblemáticas bandas del vecino país como Malón, La H no Murió, A.N.I.M.A.L. y Brujería. Reinstalados en Asunción, nos cuentan la historia de la banda, su presente y el recital más próximo que brindarán en el marco de un festival a realizarse en San Lorenzo.
La actual formación de la banda es con Luis Zamprogna, en guitarra y voz; Marcos Paredes, en batería, y Yuri López, en bajo. Desde su fundación en 2013, itineró entre nuestra capital y las ciudades de Clorinda y Formosa, en Argentina.
Con un sonido potente y letras de fuerte contenido social, el grupo ha realizado recientemente varias presentaciones en nuestra capital y en este setiembre se volverán a presentar en San Lorenzo como parte del Pomberock 2.
En este diálogo con El Gran Domingo de La Nación, repasamos la historia del grupo, sus materiales editados, sus influencias y cómo han vivido sus últimas presentaciones en nuestro país.
–¿Pueden contarnos primero sobre los inicios del grupo?
–Manto Negro está vigente desde el 2013. Originalmente se formó en Asunción, Paraguay, donde tuvo un pequeño periodo de actividad hasta finales de ese año. Desde 2014 la banda empezó a ensayar en Clorinda y Formosa, Argentina, con integrantes de esas tierras y actualmente estamos radicados nuevamente en Asunción.
–Imagino que ya estarán un poco cansados de que les pregunten lo mismo, pero igual quiero insistir para quienes aún no los conocen. ¿Cómo surge el nombre y cuál es el significado?
–El nombre de la banda surge en el bar Absoluto Rock de Asunción, donde hicimos nuestros primeros ensayos. El vocalista en ese momento, Ati Fernández, dice Manto Negro refiriéndose al perro, y Luis Zamprogna dice Manto Negro, pero refiriéndose a una tela negra como algo que nos cubre negativamente y de lo cual tenemos que luchar para salir.
DISCOGRAFÍA
–¿Cuántos materiales llevan editados?
–En 2016 la banda lanza su primer disco de estudio denominado “Manto negro”, el cual cuenta con 10 canciones. En 2017 la banda se convierte en un power trío y lanza un EP de cinco canciones titulado “Profesando tus mentiras”. Durante el 2019 sale a la luz el EP “Loco”, el cual cuenta con tres canciones. Luego de la pandemia la banda continuó con integrantes de Argentina hasta mediados de 2023, donde tuvo un pequeño periodo de descanso y reestructuración hasta inicios del 2024, cuando se trasladó a Asunción ya con dos integrantes paraguayos y uno argentino. Ese mismo año la banda lanza un nuevo EP de seis canciones denominado “Mañana reirás”. Durante el 2025 la banda lanzó dos nuevos sencillos, “En la oscuridad” y el “Salón del poder”.
–La carta de presentación de la banda es que se trata de un grupo binacional. ¿Cómo conviven esas dos identidades?
–Sí, Manto Negro hoy en día se considera una banda de frontera por muchas razones. En primer lugar, por nuestras raíces, ya que contamos con familiares tanto en Argentina como en Paraguay. En segundo lugar, porque un integrante desde muy joven vino a vivir a Paraguay desde Argentina y se encargó de que la banda siga activa a pesar de donde vivía en ese momento. También por la participación activa e influencia tanto de integrantes argentinos como paraguayos y, por último, porque como en toda frontera existe una realidad que nos une muy directamente en cuanto a tradiciones, creencias y formas de ser.
–¿Dentro de qué estilo se definirían y qué bandas son sus principales influencias?
–La banda nunca buscó centrarse en un estilo en particular. El objetivo siempre fue ser originales y mostrar diferentes matices dentro del metal y lo experimental. En nuestras canciones podrán escuchar thrash metal, death metal, deathcore, hardcore, etc. Entre nuestras influencias podemos mencionar a A.N.I.M.A.L., Suicide Silence, Decapitated, Kublai Khan TX, Veil of Maya, etc.
MENSAJE
–¿Cuáles son los temas que más les gusta abordar en las letras?
–Sin dudas Manto Negro busca plasmar en sus letras un mensaje, abordando desde temas sociales, políticos hasta situaciones o estados psicológicos que son el común denominador en las personas hoy en día. La premisa es buscar que nuestros seguidores se sientan identificados con nuestras canciones y sirvan para canalizar energías y estados emocionales.
–¿Cuáles son algunas de las presentaciones que fueron más memorables para ustedes?
–Durante este tiempo participamos de innumerables presentaciones y espectáculos en Argentina y Paraguay. Fuimos teloneros de bandas emblemáticas como Malón, A.N.I.M.A.L., Brujería y La H No Murió en dos ocasiones, la última recientemente en mayo de este año en Formosa.
–¿Cómo notaron la recepción del público paraguayo durante sus últimas presentaciones y cómo se sintieron ustedes durante los conciertos?
–La recepción del público paraguayo fue genial. Creo que vinimos a aportar un condimento especial y particular a la escena metalera paraguaya y nos sentimos muy bien, contentos, felices de poder ser parte.
–Para quienes aún no pudieron verlos, ¿cuándo retornarán a Asunción o alrededores?
–Estaremos participando del Pomberock 2 el 26 de setiembre en la ciudad de San Lorenzo. Así que los esperamos a todos para poder compartir una buena noche todos juntos.
Flores y la búsqueda de la raíz indígena de la música paraguaya
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Gentileza
“Creo que el maestro nos quería enseñar que la polca paraguaya tiene mucho de indígena”, dice el musicólogo Nicolás Ramírez Salaberry, que estudia desde hace años al gran músico nacional. Dice que hacen falta transcripciones de las partituras y mayores registros de audio y video de sus obras emblemáticas. También que el panorama sinfónico es bueno en el país y que hay nueva obra esperando abrirse camino.
“La música indígena le llega a Flores con mucha fuerza, para él es vital para entender, para hacer música paraguaya”, expone Nicolás Ramírez Salaberry, musicólogo y director de orquesta. “La música indígena no es un elemento nomás, sino que la música indígena es la propia música paraguaya se podría decir hace parte”, define.
“A veces las obras musicales son como cartas al futuro. Creo que Flores quiso demostrar eso en “Ahendu nde sapukái”, donde nos dice miren todo esto, esta rítmica que recuerda a lo tribal, a lo indígena, deviene en una polca paraguaya”, apunta.
En la semana brindó la conferencia “Temática indígena en José Asunción Flores; desde ‘Ahendu nde sapukái’ a ‘Ñanderuvusu’”, realizada en el marco de la Semana de la Guarania 2026 que se desarrolló en la Casa Bicentenario de la Música Agustín Pío Barrios.
También en la oportunidad Fátima Abramo enseñó sobre los instrumentos con los que Flores se inició en la música: el bombardino y el trombón, a propósito de la exposición permanente de estos “bronces” de la Banda de la Policía Nacional correspondientes a la época en que el gran maestro chacariteño fue parte de su formación.
El titular de la Casa Bicentenario de la Música, Diego Sánchez Haase, calificó de “magnífica” la conferencia de Ramírez Salaberry en la que “analizó a profundidad estas obras fundamentales desde lo musical, lo lingüístico y otros aspectos sonoros que se relacionan con la música indígena, que fueron desglosados de una manera maravillosa”, apuntó.
Nicolás Ramírez Salaberry, musicólogo y director de orquesta
ESTUDIO DE LOS ORÍGENES
Ramírez Salaberry, al trabajar su tesis de grado como director orquestal en la Universidad de San Pablo, eligió a José Asunción Flores como materia de estudio. El maestro Luis Szarán le acercó las partituras de “Ñanderuvusu”, poema sinfónico concebido para ballet y, a partir de allí, se sumergió en la fascinación de esa obra que homenajea la cosmovisión guaraní del génesis universal.
“Es un material potente, una obra imponente, se siente que tiene algo de apoteósico, majestuoso y quise entender por qué”, explica.
En el trabajo universitario debió contextualizar el país y ubicar el surgimiento del creador “en un momento de reconstrucción del país”. Luego abordó elementos lingüísticos, la breve pero profunda invocación en guaraní, los elementos impresionistas que evocan a Claude Debussy en algunas figuras del arpa “con volatas que son como gestos musicales”, cuenta.
Sin embargo, el vínculo de la obra con la música indígena le surge al cursar una maestría en Musicología en la Universidad Estadual Paulista (UNESP), cuando estudia la obra “Mandú-Çarará”, del gran maestro brasileño Heitor Villa Lobos. “Esta tiene fuertes elementos indígenas, de la cultura africana, una búsqueda, una síntesis de esa identidad brasileña que tiene influencia europea, india y negra”, apunta para explicar que allí, comparando, encuentra fondos que luego utilizaría en su pesquisa sobre Flores.
En la continuidad de sus aprendizajes, acompañado por el también musicólogo paraguayo Miguel Díaz-Antar, residente en Brasil, estudian la evolución en la música nacional llegando hasta la electrificación de los instrumentos.
Allí vuelve a Flores con más información sobre su interés en la música indígena y aborda “Ahendu nde sapukái”, a la que considera “una obra enigmática, que marca un antes y un después y coincide con un momento más intenso en su formación como orquestador”, apunta. El maestro está en Buenos Aires y estudia y comparte con Gilardo Gilardi, Rodolfo Kubik y Alberto Ginastera, son los finales de los 40, inicios de los 50, “sigue desarrollando su lenguaje y ya tiene elementos suficientes para hacer un trabajo sofisticado, muy ingenioso, ritualístico podríamos decir, muy danzado, de ritmo constante, como es “Ahendu…”.
“Cuando Flores trabaja el fuerte pulso del 3 (ternario) contra el 2 (binario), aparece la célula principal de lo que podría ser la guarania, así como la polca, el 3 contra 2 y el sincopado. Y es lo que evidencian los tambores en esa obra”, apunta.
“La música nativa no tiene una forma estructurada, puede desvanecerse en algún momento”, distingue destacando la manera en que Flores construye la pieza para hacerlo notar. También la “rugosidad casi como una desafinación que puede recordar a flautas indígenas o tambores que no están exactamente en una afinación esperada por el oído de occidente. Entonces es un timbre característico, probablemente de una música indígena, esa rugosidad, esas segundas menores. Y bueno, esta investigación continúa, no ha finalizado todavía, está empezando, pero creo que él estaba queriendo decir que la polca paraguaya tiene mucho de indígena”, define.
En Ñanderuvusu aparece lo rítmico como elemento indígena y la búsqueda de un “canto llano y en cuanto a la melodía por esta búsqueda de aproximación a esa solemnidad de los grados conjuntos de la música nativa”. También la investigación del génesis “en la versión colectada por Kurt Unkel Nimuendajú, traducido del alemán al portugués, cuya traducción al castellano se la iba haciendo nada más y nada menos que Augusto Roa Bastos, según cuenta Carlos Federico Abente”, recordó.
POCAS GRABACIONES
Ramírez Salaberry entiende que las pocas grabaciones que hay de “Ahendú…” tiene que ver con la falta de partituras. “Sabemos que todo el material de Flores corrió riesgo de desaparecer en muchos momentos, su música era prohibida, sufrió persecución de la dictadura. Atribuyo un poco a eso el por qué no llegamos a tener todo sistematizado, así como normalmente un compositor sinfónico suele tenerlas”.
Propone para el caso hacer un trabajo de transcripción: “Creo que sería posible si se contrata un equipo de por lo menos tres musicólogos y músicos sinfónicos para poder hacer partituras al menos por 10 años”.
Hoy son escasas las versiones. “Por ejemplo, Óscar Cardozo Ocampos transcribió para piano “Ahendu…”, apunta el musicólogo.
En el caso de “Ñanderuvusu”, fue registrada en disco por la Orquesta de la Radio y Televisión de Moscú en 1969, aunque ya fuera estrenada en 1954 en el Teatro Politeama de Buenos Aires.
A partir de allí, “es difícil encontrar registros de que se haya ejecutado antes de 2011, cuando el maestro Diego Sánchez Haase la repone al frente de la Orquesta de la Uninorte, con coro y ballet, haciendo una adaptación al castellano a partir de la edición rusa”.
También se ejecuta en 2018 por la Orquesta de la Uninorte dirigida por Gordon Campbell y “en 2025 por la Orquesta Sinfónica Nacional en una versión en guaraní, utilizando el texto que está en el manuscrito, dirigido por la brasileña Catarina Araújo”.
Penosamente no hay registro discográfico de estas experiencias, aunque sí piezas audiovisuales no profesionales, que se pueden ver en Youtube, por lo que alienta nuevos y mejores registros para la gran obra de José Asunción Flores.
El maestro Diego Sánchez Haase calificó de “magnífico” el trabajo que analiza las obras desde lo musical, lo lingüístico y otros aspectos sonoros
SALDANDO DEUDAS CON EL MAESTRO
Para el musicólogo Nicolás Ramírez Salaberry, los especialistas, a partir del reconocimiento de la guarania como Patrimonio de la Humanidad, van apuntando esfuerzos en torno a “entender a José Asunción Flores como una figura universal y colocarlo al lado de los grandes sinfonistas de América Latina como el mexicano Carlos Chávez, Heitor Villa-Lobos y Alberto Ginastera”.
Expone que de esa forma se van saldando deudas con su legado. Por ejemplo, con “la edición por parte de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) de la partitura sinfónica de “India” que se publicó el año pasado”.
Por ello, propone extender la tarea “a todos los poemas sinfónicos, todas las versiones que Flores tuvo. El paraguayo tendría que tener la posibilidad de ir a una biblioteca y tener partituras de diversas versiones orquestales de las obras”, señala.
NUEVA OBRA SINFÓNICA
Docente en la licenciatura de Música de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el musicólogo Nicolás Ramírez Salaberry señala que “en cuanto a la nueva obra sinfónica, creo que tenemos trabajos muy importantes y hay mucho más incentivo, se están dando oportunidades a compositores nacionales”.
Apunta que hay cosas por hacer: “Todavía no tenemos en las orquestas sinfónicas un sueldo que se le pague a un compositor fijo. Se necesitan al menos tres compositores fijos en cada orquesta y que estos presenten por lo menos una obra por año y es así que vamos a poder tener trabajos profundos, trabajos de mayor envergadura, más ambiciosos en la cuestión sinfónica”, propone.
Lo dice señalando que sería importante abordar la orquesta “no solamente con una visión de carácter romántico o comienzo del siglo XX, sino con una propuesta sinfónica conectada con la realidad actual. Desde qué elementos existen en el Paraguay que se podría dar a conocer, qué de la música indígena se puede aprovechar todavía o expresar toda la diversidad cultural que tenemos”.
Ramírez Salaberry está haciendo actualmente la residencia de compositores de la Orquesta Sinfónica del Congreso (OSIC) 2026 promovida por el maestro Diego Sánchez Haase: “Creo que tiene una visión muy acertada al dar espacio a jóvenes compositores para conseguir generar ese laboratorio, caldo de cultivo, para que surjan obras que, por supuesto no va a ser perfectas, siempre van a tener sus ajustes, siempre van a tener sus puntos por mejorar”.
Desde su faceta de director de orquesta, apunta: “Creo que el músico sinfónico, que toca profesionalmente, entiende bastante eso. Que los que están trayendo nuevas lecturas de obras nacionales desde arreglos o reorquestaciones o composiciones nuevas son muy enriquecedoras y en ese proceso están colaborando bastante.
Porque puede ocurrir que en algunos casos una orquesta profesional simplemente prefiera no trabajar con músicos o compositores que están todavía en un proceso de formación. Y como dije, en el caso de Paraguay necesitamos fortalecer ese aspecto, que exista esa flexibilidad para que vaya ganándose cada vez más un mayor trabajo profesional”.
Ñemby y Caaguazú inician la Ruta de Festivales “Suena Paraguay 2026”
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Ñemby fue la primera parada de la Ruta de Festivales “Suena Paraguay 2026”, organizada por Sonidos de la Tierra, que superó todas las expectativas al reunir a cientos de niños y jóvenes de 23 Escuelas Comunitarias de Música de varios puntos del país. Este sábado 29 de agosto, la experiencia se traslada a Caaguazú con 70 delegaciones para una gran celebración de la música, la cultura y la integración comunitaria.
El encuentro del 11 de julio pasado reunió a 500 participantes, entre músicos y adultos responsables, a los que se sumaron 800 asistentes al concierto y al Mercadito Sonidos, una feria que incluyó a 11 emprendedores. Además, la producción informó de la participación de 80 padres, madres, equipos de apoyo y fuerzas de seguridad en la organización. Mientras que la delegación de Santa Rosa de Lima (Misiones) recorrió la mayor distancia.
Las 23 Escuelas Comunitarias de Música que participaron en Suena Ñemby fueron: Camsat, Chacarita, San Francisco, Villeta, Villa Elisa, Don Bosco Róga, Limpio Sur, Laurelty, San Lorenzo 26 de Febrero, Ypacaraí, Guarambaré, Cemta, Ñemby, Tebicuary, San Roque González, Acahay, Pirayú, Yaguarón, Quiindy, San Juan Bautista, Santa Rosa de Lima, Remansito y Atyrá. Sus integrantes se unieron en una megaorquesta para el concierto final, al que se sumaron los Estacioneritos.
La propuesta artística tuvo como eje el patrimonio y la juventud, en el marco del proyecto “Armonías de la Memoria”, iniciativa que busca formar a nuevas generaciones como portadoras de la herencia cultural de Ñemby, encabezada por la Orquesta de Cámara Ñemby, con 21 años de trayectoria. Asimismo, la campaña “Festival Sin Residuos” tuvo una excelente respuesta del público, que colaboró activamente con el cuidado y la limpieza de los espacios.
El Mercadito Sonidos durante el encuentro de Suena Ñemby, el 11 de julio de 2026. Foto: Gentileza
Suena Caaguazú
Esta noche será el turno del público caaguaceño, que podrá disfrutar del concierto de la Megaorquesta Suena Caaguazú, que rendirá homenaje a dos figuras fundamentales de la música paraguaya: Luis Alberto del Paraná y Quemil Yambay, celebrando el legado de ambos artistas y su invaluable aporte a la identidad cultural del país. La entrada es gratuita, desde las 17:30, en el estadio Tajy Poty.
La presentación contará además con la participación especial del artista invitado Roscer Díaz, quien acompañará a la Mega Orquesta en una propuesta especialmente preparada para esta edición. El concierto será dirigido por el director internacional invitado Leon Burke III, proveniente de Estados Unidos, cuya participación aportará una mirada artística de alcance internacional a este gran encuentro musical.
La agenda todavía incluye hoy el Mercadito Sonidos, un espacio abierto al público donde emprendedores locales podrán exhibir y comercializar sus productos. Además, se realizará una jornada de arborización en la Plaza Inmaculada Concepción con la participación de voluntarios, reafirmando el compromiso ambiental del proyecto.
Los Estacioneritos en el concierto de la megaorquesta de Suena Ñemby, el 11 de julio de 2026. Foto: Gentileza
Sobre Sonidos de la Tierra
Sonidos de la Tierra es una organización paraguaya sin fines de lucro, fundada en 2002 por el maestro Luis Szarán, que utiliza la música como una herramienta de transformación social, educación en valores y desarrollo comunitario. A través de la creación de orquestas juveniles y programas dirigidos a niños, niñas y jóvenes, la organización promueve el acceso a la educación musical, el liderazgo comunitario y la conciencia ambiental, consolidándose como una de las iniciativas culturales y sociales más importantes del Paraguay. En Youtube: https://www.youtube.com/@sonidosdelatierrapy.
Expyfest cierra su tercera edición de arte y tecnología
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La tercera edición del festival Expyfest ofrece, este sábado 29 de agosto, una amplia programación de experiencias inéditas de Paraguay y América Latina, en su segunda y última jornada en la Alianza Francesa de Asunción (Mcal. Estigarribia 1039) y Voudevil, en el horario desde las 14:00 hasta la medianoche. Las entradas cuestan G. 40.000.
Los visitantes vivirán un recorrido sensorial único, que abarca realidad virtual, realidad aumentada, sonido 360º, domo inmersivo, videomapping, música electrónica, performances en vivo, talleres, charlas y sesiones de DJ y VJ, con historias profundas y culturas vibrantes, bajo la premisa de que los nuevos medios son caminos inéditos para contar y vivir nuestras historias en múltiples realidades.
La programación incluye una competencia internacional en la que participarán obras de Paraguay y América Latina. Además, el festival extiende su propuesta a lo musical, explorando ritmos electrónicos y acústicos. Se presentará la banda Guerrillasoul Experimento —proyecto desarrollado y producido por el baterista Victor Morel junto al tecladista Rolfi Gómez, el bajista Jair Galeano y la participación especial del saxofonista Bruno Muñoz—, donde convergen el dub, el downtempo y el house con la improvisación.
Así también, el escenario contará con la presencia del dúo Nambi Kuí y la DJ Dulce y Dandy, entre otros reconocidos artistas de la escena musical asuncena. El Expyfest es una coproducción de EXPY EAS y la Alianza Francesa de Asunción. La programación completa se encuentra disponible en https://expy.com.py/expyfest.