La Fundación Migliorisi/Colecciones de Arte y la Fundación Itaú invitan a la exposición “La verdad de la máscara”, inaugurada el 20 de diciembre en la sala Cira Moscarda del espacio cultural ubicado en Grabadores del Cabichuí 2714, acceso por el Museo del Barro, en Asunción. Podrá visitarse de martes a sábados de 14:00 a 20:00. Las entradas cuestan 50.000 guaraníes los martes, miércoles y jueves, y son gratuitas los viernes y sábados.

Gracias a la contribución de Cliff Russo y Norma Albospino, amiga personal de Ricardo Migliorisi, recientemente fueron recuperadas 27 máscaras que pertenecieran a la colección particular del artista, las cuales pasan a integrar ahora el acervo de la Fundación que él creó y que alberga tanto su propia obra como colecciones muy heterogéneas.

La exposición cuenta con curaduría de Ticio Escobar y Osvaldo Salerno, y busca conectar la poética de estas piezas de procedencia diversa con preocupaciones locales y contemporáneas: desde la dimensión ritual y comunitaria activada a partir de ceremonias relacionadas con la máscara, hasta su carácter lúdico y teatral.

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La muestra reúne 27 máscaras que pertenecieran a la colección particular del artista Ricardo Migliorisi. Foto: Gentileza/Ángel Uriel Barreto

Según Ticio Escobar, “como en los rituales mítico-religiosos, la máscara no esconde el personaje que representa, sino que lo revela: el oficiante deviene dios, ser fantástico o animal, mediante el poder performativo de la efigie que, por un tiempo, completa su rostro y exhibe su verdad profunda”.

La mayoría de las máscaras es de procedencia africana, de países como Nigeria, Ghana, Congo, Mozambique, Gabón y Burkina Faso; otras proceden de América Latina: México, Perú, Brasil o Venezuela; pero también se encuentran piezas asiáticas. Todas colectadas por Ricardo Migliorisi a lo largo de años, quien desarrolló un interés singular por estas piezas, y los contextos rituales y carnavalescos culturalmente diversos en los que se empleaban.

Para Ticio Escobar, “en el mundo de Ricardo Migliorisi, signado por el carnaval, el teatro y el circo, la máscara adquiere presencia continua. Pero en su obra, los antifaces, caretas y disfraces no tienen tanto el sentido de embozo o disimulo”, agrega, “sino de manifestación de aspectos oscuros de la historia y la subjetividad que, más que condenados, son vividos con júbilo y representados en clave de erotismo y juego”.

La exposición se completa con algunas piezas provenientes de colecciones privadas y otros acervos, tales como el traje ceremonial correspondiente a Nemur, deidad Ishir que aparece en el ritual del Debylyby, o el guaicuru del Kamba Ra’anga de Altos, con sus características hojas de banano.

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La muestra reúne 27 máscaras que pertenecieran a la colección particular del artista Ricardo Migliorisi. Foto: Gentileza/Ángel Uriel Barreto

La Fundación Migliorisi

La Fundación Migliorisi/Colecciones de Arte es una institución sin fines de lucro dedicada a la conservación, exposición y divulgación de obras de arte. Sus programas expositivos apuestan a contribuir con la escena artística local mediante ofertas de calidad, al tiempo de establecer diálogos e intercambios internacionales. Su misión es establecerse como un espacio para el disfrute y la comprensión del arte.

Fue primordialmente un artista plástico, destacado en la práctica del dibujo y la pintura; no obstante, a lo largo de su vida artística experimentó con diversos medios, técnicas y operaciones: desde los «happenings» que condensaron el espíritu experimentalista y lúdico de los años 60 –cuando irrumpió en la escena artística de Paraguay–, pasando por la instalación, la performance, la gráfica, la fotografía e incluso el audiovisual.

La muestra reúne 27 máscaras que pertenecieran a la colección particular del artista Ricardo Migliorisi. Foto: Gentileza/Ángel Uriel Barreto

Integró el grupo de teatro Tiempoovillo, con el que en la década del 70 emprendió una gira internacional por varios países de América Latina; aunque esta experiencia no estuvo motivada estrictamente por la dictadura de Alfredo Stroessner, con cuyos años más duros coincidió, sirvió en parte para disuadir sus impactos represivos. La experiencia teatral de Migliorisi le llevó a desempeñarse como actor, vestuarista y escenógrafo; oficios que siguió ejerciendo a su regreso a Paraguay.

Una faceta suya poco conocida es la de escritor, sin embargo, escribió una de las obras autónomas más voluminosas de la historia de la literatura en Paraguay, publicada póstumamente bajo el título de «713» (Asunción: Ediciones de la Ura, 2020).

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