El Festival Internacional de Cine Florianópolis Audiovisual Mercosur – FAM 2025 reveló, el lunes pasado, la selección de películas en las muestras competitivas de su 29.ª edición, en que Paraguay aparece con dos películas, en la Muestra Cortos con “Mitã’i churi” y en la Muestra Largos con el documental “Kuarahy Ára - El tiempo del sol”. El evento se realizará del 4 al 10 de setiembre, en Florianópolis, Brasil, con 11 países en pantalla.
La Muestra Cortos, como de costumbre, presenta el mayor número de películas proyectadas, con 12 producciones. De estas, una es paraguaya, en coproducción con Argentina: la animación “Mitã’i churi”, de Elian Guerin. En la Muestra Largos, el país está nuevamente representado, esta vez por el documental de Asunción, “Kuarahy Ára - El tiempo del sol”, dirigido por Hugo Gamarra Etcheverry.
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En total, la 29.ª edición del Festival contará con ocho muestras competitivas, en que los seleccionados compiten por el premio de Mejor Película por el Jurado Popular y Jurado Oficial en cada categoría. La selección oficial del FAM 2025 cuenta con 58 producciones, que pasaron por una curaduría que evaluó 1214 películas— el segundo mayor número de inscriptos registrado en la historia del FAM. Otro destaque es la representatividad en la dirección de las obras.
El 29.º Florianópolis Audiovisual Mercosur – FAM 2025 es un proyecto cultural producido a través de la ley de incentivo a la cultura. El Festival se realizará del 4 al 10 septiembre, en el CineShow Show Beiramar Shopping en Florianópolis, Santa Catarina. Las actualizaciones de las actividades se pueden encontrar en la página web famdetodos.com.br y en las redes sociales @famdetodos.
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Brasil define su rumbo: mercado o estatismo
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
En la semana decisiva en la que millones de brasileños acuden a las urnas, una segunda vuelta electoral para elegir el futuro de su nación, el debate político trasciende los nombres individuales y se sitúa en una encrucijada fundamental: elegir entre el modelo de un Estado interventor y desbordado, o consolidar una agenda de libertad económica, responsabilidad fiscal y firmeza en la seguridad pública.
Brasil ha demostrado históricamente un dinamismo formidable cuando se le permite al sector privado ser el verdadero motor de la riqueza. Durante los años de gestión conservadora, la premisa fundamental fue simplificar la burocracia, fomentar las privatizaciones y reducir el peso que el Estado ejerce sobre los hombros de los contribuyentes. La promulgación de la Ley de Libertad Económica y la atracción de inversiones privadas en áreas estratégicas como el saneamiento, la infraestructura y el agronegocio demostraron que la prosperidad no nace de decretos gubernamentales, sino de la iniciativa individual, la certeza jurídica y el respeto a la propiedad privada.
Frente a quienes proponen mantener el gasto público desmedido y al endeudamiento como supuestas vías de crecimiento, la alternativa conservadora sostiene que la verdadera justicia social proviene de un empleo digno y formal, no de la dependencia estatal. Mantener el equilibrio fiscal y proteger el valor de la moneda no son meros conceptos abstractos para analistas de mercado; son la única garantía real de que el costo de vida no devore el salario de la familia trabajadora.
Por otro lado, la economía no prospera en el caos. La seguridad pública constituye el pilar indispensable para cualquier proyecto de desarrollo sostenible. Durante el mandato de Jair Bolsonaro, la estrategia de tolerancia cero hacia el crimen organizado, el fortalecimiento de las fuerzas policiales y la flexibilización del derecho a la legítima defensa permitieron registrar reducciones históricas en los índices de homicidios y delitos violentos a nivel nacional. Todo lo contrario al último y actual periodo de Lula da Silva.
Garantizar calles seguras no es solo una medida de control social, sino un acto fundamental de protección a las familias y a los pequeños comerciantes que integran el tejido productivo del país. Cuando el Estado garantiza la ley y el orden, los ciudadanos recuperan la libertad de emprender, transitar y prosperar sin el yugo de la criminalidad.
Estas elecciones representan una oportunidad para reafirmar un rumbo claro. Brasil no necesita recetas caducas de intervencionismo que históricamente han derivado en estancamiento y corrupción. Lo que la nación exige es regresar a un modelo que confíe en la capacidad de sus ciudadanos, proteja las libertades individuales y mantenga la firmeza institucional necesaria para asegurar un futuro de paz, trabajo y progreso.
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Balotaje de infarto con Lula y Bolsonaro al borde del empate ¿Quién ganará?
Cuando falta menos de una semana para el balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva, la gran pregunta es ¿quién va a ganar? Las últimas encuestas muestran una carrera presidencial cada vez más ajustada en Brasil, con el senador conservador todavía por delante, pero con una ventaja que se achica frente al actual mandatario, que busca la reelección. Los números anticipan una definición de infarto, en la que cada voto podría resultar decisivo.
Los sondeos divulgados este lunes 19 de octubre reflejaron una tendencia favorable para Lula en los últimos días, luego de que Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, terminara la primera vuelta con una diferencia cercana a los dos puntos sobre el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), según publicación del medio RT.
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Encuestas encienden alarmas
Una de las mediciones, realizada por Nexus para BTG y publicada este lunes, ubicó a Flávio Bolsonaro con el 46,5% de las preferencias, frente al 45,9% de Lula. La diferencia quedó reducida a apenas 0,6 puntos porcentuales.
El escenario mostró un cambio respecto del sondeo anterior de la misma firma, divulgado el 13 de octubre, cuando el senador del Partido Liberal (PL) alcanzaba el 47,9%, mientras que el actual presidente reunía el 45,1%.
Otra medición, elaborada por AtlasIntel para Bloomberg, también situó a Bolsonaro al frente, aunque con una ventaja más amplia. El senador obtuvo un 49,8% de las preferencias, frente al 47,6% atribuido a Lula.
Sin embargo, los resultados evidenciaron un retroceso del candidato conservador en comparación con el relevamiento del 9 de octubre, cuando registraba un 51,1 %. En sentido contrario, Lula mostró una recuperación al pasar del 45,7 % al 47,6 % en esa misma serie de mediciones.
Aunque los dos sondeos mantienen a Flávio Bolsonaro por delante, la reducción de su ventaja y el crecimiento de Lula alimentan la incertidumbre sobre el desenlace de una elección que entra en su etapa decisiva.
Insultos y acusaciones
El enfrentamiento en el último debate estuvo marcado por interrupciones, provocaciones y fuertes cuestionamientos, al punto de que la moderadora tuvo que intervenir en reiteradas ocasiones para mantener el orden.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando Lula se quejó de que su adversario se burlaba de él. La periodista pidió entonces a Flávio Bolsonaro que respetara los turnos de intervención y evitara hablar mientras su rival tenía la palabra.
La respuesta del mandatario elevó todavía más el tono de la confrontación. “El payaso aquí es él, no yo”, lanzó Lula, quien también acusó al movimiento bolsonarista de carecer de “comportamiento ético”.
El cruce dejó en evidencia la dureza de una campaña en la que los ataques personales y las acusaciones mutuas ganaron protagonismo, mientras los candidatos buscan convencer a quienes todavía no definieron su voto.
Con las encuestas mostrando una competencia estrecha y un electorado dividido, los últimos días de campaña serán cruciales. La ventaja de Bolsonaro ya no parece tan firme como al comienzo de la recta final, y Lula intenta aprovechar cada oportunidad para revertir el resultado de la primera vuelta.
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“Lalka”: la película más cara del cine polaco costó USD 22 millones y arrasa en taquilla
- Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
La adaptación de una de las novelas más importantes de Polonia reúne a tres generaciones de grandes actores, recupera a Marek Kondrat tras casi dos décadas de retiro y reconstruye la Varsovia del siglo XIX. Su productor, Radosław Drabik, y su director, Maciej Kawalski, cuentan cómo convirtieron un clásico literario en un fenómeno de público.
Durante la pandemia en Varsovia, mientras los cines permanecían cerrados y las plataformas de streaming ganaban terreno, el productor polaco Radosław Drabik comenzó a imaginar una película capaz de devolver al público a las salas. «Echaba muchísimo de menos la gran pantalla», recuerda en una entrevista en Varsovia. Había trabajado en producciones para plataformas y reconocía su importancia para la industria, pero quería recuperar la experiencia colectiva del cine. «Mi sueño era hacer algo que llevara de nuevo a la gente a los cines», explica.
Su apuesta fue Lalka (La muñeca), la adaptación de la novela de Bolesław Prus, uno de los grandes clásicos de la literatura polaca. El proyecto, dirigido por Maciej Kawalski, alcanzó un presupuesto bruto que Drabik sitúa en hasta 20 millones de euros, unos 22 millones de dólares como equivalencia aproximada. «Es una de las películas más caras realizadas en Polonia», afirma. Y añade un dato que resume el resultado de su apuesta: «Después de 12 días en los cines, hemos vendido 1,4 millones de entradas».
La película llega en un momento de intensa actividad cultural en Varsovia, aunque no participa en el Festival de Varsovia. Drabik conoce bien el certamen, al que patrocinó durante aproximadamente nueve años. «Esta es mi ciudad. Este año no formo parte del Festival de Varsovia, pero soy un gran admirador», aclara.
Un clásico que pertenece a todo un país
Publicada entre 1887 y 1889, Lalka ocupa un lugar central en la cultura polaca, comparable por su importancia simbólica al de Don Quijote de la Mancha en España o Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, en Colombia. No se trata de historias semejantes, sino de obras que han acompañado a generaciones de lectores y forman parte de la identidad de sus países.
La novela sigue a Stanisław Wokulski, un comerciante enriquecido que se enamora de Izabela Łęcka, una joven aristócrata. A través de esa relación, Prus retrata las desigualdades sociales, las ambiciones y los prejuicios de la Varsovia del siglo XIX. Para Kawalski, su vigencia reside en emociones que trascienden las fronteras: «Es una historia sobre la pertenencia, sobre encontrar tu propio valor, sobre sentir que te falta algo y querer demostrar quién eres mediante algún logro externo».
El director insiste en que, detrás de los vestidos de época y las diferencias sociales, hay una inquietud profundamente humana. «Todos anhelamos sentirnos completos», sostiene. Esa es, a su juicio, la razón por la que la historia puede conmover también a quienes nunca han leído la novela.
Marek Kondrat, el regreso de una leyenda
Para trasladar ese universo al cine, Drabik reunió a algunos de los nombres más reconocidos de la interpretación polaca. Marcin Dorociński encarna a Wokulski y Kamila Urzędowska interpreta a Izabela Łęcka. También participan figuras como Agata Kulesza y Andrzej Seweryn. «Reuní a los 30 principales actores polacos, de tres generaciones», asegura el productor, quien destaca que algunas estrellas aceptaron trabajar apenas uno o dos días para formar parte del proyecto.
La incorporación más llamativa fue la de Marek Kondrat, que regresó a la interpretación para encarnar a Ignacy Rzecki. «Nuestra guinda del pastel fue Marek Kondrat, uno de los actores polacos más importantes, que regresó solo para esta película después de 18 años de retiro», afirma Drabik. Esa es la cifra que ofrece el productor en la entrevista; otras informaciones sitúan su ausencia de la gran pantalla en unos 16 años.
Kawalski reconoce que dirigir a tantas figuras consagradas suponía una responsabilidad extraordinaria. «Fue un gran honor y, muchas veces, una experiencia de alegría y gratitud», recuerda. La convivencia de tantas personalidades también planteaba interrogantes: «Tienes ese miedo: tantos grandes nombres, tantos egos, ¿chocarán? ¿Habrá una gran pelea?». Finalmente, asegura, prevaleció el trabajo colectivo: «Tuvimos algunas situaciones tensas, pero cada vez fue la película la que ganó».
Reconstruir la Varsovia del siglo XIX
La ambición de Lalka también se refleja en sus escenarios. El equipo transformó calles de Varsovia para recrear la ciudad del siglo XIX y construyó un edificio destinado a albergar la tienda de Wokulski. La propuesta surgió del director de fotografía Piotr Sobociński Jr. «Fue una idea bastante loca de nuestro director de fotografía», recuerda Drabik. La intención era disponer de un espacio que permitiera filmar en 360 grados.
La operación exigió una compleja coordinación con las autoridades locales. «Cerramos todas las cafeterías, todas las galerías, y las transformamos», explica el productor. Los trabajos de preparación duraron aproximadamente dos meses y una de las principales calles permaneció cerrada durante dos semanas. «Decidimos hacerlo para crear ese mundo, no para rodarlo en un estudio», añade. La producción también confeccionó cientos de prendas a medida para sus protagonistas.
El médico que eligió el cine
La trayectoria de Maciej Kawalski es tan singular como el proyecto que dirige. Estudió simultáneamente Medicina y Dirección Cinematográfica en Katowice, hasta que llegó el momento de elegir una profesión. «Me di cuenta de que estar en el hospital me agotaba. Era una experiencia difícil. Y pasar una noche en un rodaje me daba energía», recuerda. «Elegí lo que me daba energía en lugar de lo que me la quitaba».
Uno de sus antiguos profesores de Medicina nunca comprendió aquella decisión. Sin embargo, después de ver Lalka, le hizo llegar un mensaje a través de su hijo: «Por fin creo que tomaste una buena decisión». El reconocimiento llegó más de una década después de que Kawalski abandonara su camino hacia la medicina.
El director admite que adaptar una obra tan querida también le produjo temor. «En cierto momento fue un miedo paralizante a cometer un error», confiesa. Para afrontar el rodaje recurrió al trabajo en equipo, que compara con una carrera ciclista: «En el Tour de Francia no gana la persona que está más agotada, sino la que trabaja mejor en equipo».
Cinco horas de película y una posible serie
El primer montaje de Lalka superaba las cinco horas. Reducirlo significó eliminar historias completas de personajes secundarios, una decisión que Kawalski recuerda como especialmente difícil. «Rodamos mucho más material del que entró en el montaje final», explica. «Creo que podría haber suficiente material para una serie muy satisfactoria», añade, aunque no confirma que exista un proyecto en marcha.
El proceso de edición dejó una paradoja: «A partir de cierto momento, cuanto más corta hacíamos la película, más larga le parecía al público». Según el director, añadir matices y profundidad emocional ayudó a que la historia resultara más absorbente.
Volver al cine después de diez años
Para Drabik, el éxito de Lalka no se mide únicamente en entradas vendidas. Le emociona especialmente la presencia de estudiantes y espectadores mayores que habían abandonado las salas. «Personas de más de 60 años, que no van demasiado al cine, incluso en ciudades pequeñas, deciden volver, a veces por primera vez después de ocho o diez años», cuenta. «Es maravilloso ver los cines llenos. Esa era nuestra misión».
Por eso, cuando le preguntan por los Oscar o los grandes festivales, el productor responde sin rodeos: «No estamos centrados en los festivales, para ser sincero. Nuestra misión era hacer algo para el público polaco». Kawalski comparte esa mirada y reivindica la capacidad del cine para conectar emociones: «En un mundo cada vez más dividido, creo que el cine tiene un papel importante para unirnos».
Esa es la apuesta de Lalka: demostrar que una novela escrita hace casi 140 años todavía puede reunir a distintas generaciones frente a una pantalla. Y que, incluso en tiempos de plataformas y consumo individual, una gran historia conserva el poder de llenar una sala.
Nota de verificación: Esta versión incorpora más citas traducidas directamente de la transcripción original de tus entrevistas. Todas las declaraciones de Drabik y Kawalski están atribuidas por separado. Se han evitado las frases entrecomilladas que no aparecían en la fuente; las citas están traducidas del inglés y algunas se han recortado sin alterar su sentido. Las cifras de presupuesto, espectadores y retiro de Kondrat se presentan como declaraciones del productor, no como datos comprobados independientemente. La transcripción es automática, por lo que una verificación palabra por palabra exigiría escuchar el audio.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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De los Óscar estudiantiles a Varsovia: joven cineasta estrena “Kamathipura Express”
- Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
Leon Korzyński presenta Kamathipura Express en el certamen de la capital polaca tras conquistar el bronce de los Student Academy Awards. El cineasta, que rodó su película en la India, recuerda las dificultades de la producción y cómo el rechazo de una prestigiosa escuela de cine terminó impulsando su carrera.
Hay premios que se celebran con champán y otros que dejan un inesperado regusto a derrota. Es lo que le ocurrió al polaco Leon Korzyński cuando supo que Kamathipura Express había conseguido el bronce en los Student Academy Awards de 2026, los conocidos como Óscar estudiantiles. El cortometraje, rodado en la India, llega ahora al 42.º Festival Internacional de Cine de Varsovia, donde participa en la sección Best Shorts from Poland, dedicada a las producciones nacionales.
«Cuando me enteré de que había quedado tercero, no estaba especialmente contento. Incluso cuando estás entre los tres mejores, puedes sentirte un fracasado, porque has perdido la competición», confiesa durante una entrevista en el festival. Su reacción sorprende ante la magnitud del reconocimiento: la competición recibió 2.972 películas procedentes de 894 instituciones educativas de todo el mundo. «Fue un camino muy duro. Tuve muchos problemas durante el proceso y me costó valorar el premio», recuerda.
Una promesa infantil convertida en película
Kamathipura Express narra la historia de Osa, un joven polaco interpretado por Oskar Karos que vive en Bombay y conoce a Sapna, una bailarina encarnada por Mia Paul. Cuando el padre de la muchacha intenta venderla a una red de prostitución, ambos emprenden una huida desesperada. El cortometraje, en cuyo reparto también figura el actor indio Vipin Sharma, aborda la libertad, el amor y las desigualdades sociales.
La elección de Bombay responde a una fascinación que Korzyński arrastra desde niño. «La primera vez que fui tenía unos diez años. Viajé con mis padres y ya entonces supe que algún día haría una película allí». La ciudad le pareció «otro planeta» y despertó su interés por una cultura que años después convertiría en escenario cinematográfico.
Encontrar a los intérpretes fue uno de los mayores desafíos. «Yo estaba en Polonia y tenía que buscar actores en la India», explica. Para localizar a la protagonista recurrió a una cadena de contactos que comenzó con una maquilladora conocida durante un rodaje publicitario en Varsovia. Tras mes y medio de búsqueda encontró a la actriz adecuada. El rodaje dejó además una sorpresa: los dos protagonistas se enamoraron realmente. «Se conocieron durante el rodaje y terminaron juntos», cuenta.
La escuela que lo rechazó y la que lo llevó a Hollywood
Antes de alcanzar este reconocimiento, Korzyński había intentado ingresar en la prestigiosa Escuela de Cine de Łódź, donde estudiaron figuras como Andrzej Wajda, Roman Polański y Krzysztof Kieślowski. No fue admitido y terminó matriculándose en la Warsaw Film School, fundada en 2004 por Maciej Ślesicki y Bogusław Linda.
«Cuando vas a la Escuela de Cine de Varsovia, puedes sentirte inferior a los demás. Sientes que tienes que demostrar algo. Creo que eso me motivó», reconoce. Aquella decepción terminó convirtiéndose en una oportunidad. «Ahora sé que no habría podido hacer una película en la India si hubiera entrado en Łódź. Estoy muy agradecido a la escuela de Varsovia».
El premio supone también un hito para una institución que, pese a no tener la tradición de Łódź, ha conseguido su primer Student Academy Award. Su creciente proyección internacional cuenta con figuras como Artur Zaborski, crítico cinematográfico, profesor, miembro votante de los Globos de Oro y vicerrector de Cooperación Internacional, cuya labor contribuye a fortalecer los vínculos de la escuela con la industria y los festivales.
Korzyński destaca especialmente la disciplina adquirida durante su formación. «Me enseñaron una ética de trabajo y cuánto esfuerzo hay que dedicar a un proyecto para conseguir terminarlo», asegura.
Del Óscar estudiantil al largometraje
El director reconoce que el rodaje en Bombay fue demasiado ambicioso y obligó a eliminar escenas. «La película final es un poco diferente del guion original», admite. Ahora prepara su trabajo de graduación, una historia sobre dos amigos que afrontan su separación al terminar el instituto, financiada por la escuela y dos productoras polacas.
Pero su verdadera aspiración es dirigir un largometraje, posiblemente una versión ampliada de Kamathipura Express. «No se trata de ganar premios. Quiero demostrar a los productores que soy capaz de hacer una película larga».
La conversación termina con una curiosidad: ¿dónde guarda su Óscar estudiantil? «La verdad es que no tengo ni idea. Creo que está en la escuela», responde. El joven rechazado por Łódź ha conseguido un premio histórico para Varsovia, pero parece más interesado en las películas que todavía quiere rodar que en la estatuilla que ya ha ganado.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.