La Embajada de Brasil en Paraguay y el Instituto Guimarães Rosa (IGR) presentan la doble exposición de artes plásticas contemporáneas “Ecos sutiles” y “¡La vida insiste!”, con obras de cuatro destacadas artistas brasileñas y curaduría de Antonio Carlos Machado. Inaugurada el 11 de junio, podrá visitarse hasta el 29 de agosto, con entrada gratuita en el Espacio Cultural de la Embajada de Brasil, en Eligio Ayala casi Perú, en Asunción.
La propuesta expositiva reúne dos muestras que dialogan en torno a temas como la memoria, la transformación y la resistencia, desde perspectivas poéticas y materiales diversas. En la Sala Lívio Abramo, se presenta “¡La vida insiste!”, de Karina Amadori, una instalación que transforma la seda paranaense en metáfora de persistencia. Sus obras exploran la relación entre fragilidad y fortaleza, activando una reflexión sobre los ciclos de vida y resistencia desde lo textil y lo orgánico.
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Simultáneamente, el Espacio Cultural albergará “Ecos sutiles”, una exposición colectiva que reúne trabajos de Juliane Fuganti, Bruna Mayer y Gabriela Stragliotto. Cada una aborda o território do sensível a partir de lenguajes visuales particulares: Juliane Fuganti presenta una serie de fotograbados que capturan la atmósfera de los manglares, revelando la fuerza simbólica y vital de estos ecosistemas.
Bruna Mayer incorpora su propio cuerpo en una obra performática realizada con sangre, proponiendo un diálogo entre el duelo y la creación. Gabriela Stragliotto ofrece pinturas que trazan mapas afectivos, en los que la geografía emocional se vuelve paisaje plástico. Estas dos exposiciones, inéditas en Paraguay, consolidan el compromiso del Instituto Guimarães Rosa con la difusión del arte contemporáneo brasileño y el fortalecimiento del intercambio cultural regional.
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Brasil se prepara para balotaje: Bolsonaro saca una leve ventaja a Lula da Silva
El senador Flávio Bolsonaro y el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva irán a balotaje en Brasil el 25 de octubre, después de que en la primera vuelta de las presidenciales el conservador aventajara por sorpresa al izquierdista.
Flávio Bolsonaro obtuvo 47,25 % de los sufragios frente a 44,90 % para Lula da Silva, con el 98,57 % de las urnas contabilizadas. El senador, poco conocido hace unos meses a nivel nacional, ha basado su campaña en la promesa de “rescatar” a Brasil en asuntos como la inseguridad y promete reducir la dependencia a las ayudas sociales del gobierno.
Flávio Bolsonaro se describe a sí mismo como “más moderado” que su controvertido padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpismo. Al tiempo destaca que por sus venas corre “sangre Bolsonaro”.
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De 80 años, Lula busca un cuarto mandato y ha hecho de la soberanía su bandera electoral. El izquierdista advierte contra la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien extiende su área de influencia en la región con gobiernos de derecha en Argentina, Chile o Colombia.
Las encuestas previeron una pequeña ventaja para Da Silva hasta la víspera de las elecciones. Como en 2018, los sondeos se equivocaron al subestimar la fuerza de la derecha en los comicios que enfrentaron al actual mandatario con el entonces presidente Jair Bolsonaro.
Los resultados parciales también anuncian un tsunami de la derecha en el Parlamento, con numerosos senadores bolsonaristas especialmente muy por delante o ya elegidos, como la ex primera dama Michelle Bolsonaro. Unos 160 millones de ciudadanos estaban convocados a sufragar.
Continuidad o cambio
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro, pero ha dicho que sigue “muy de cerca” las elecciones. El republicano ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo y condenado a 27 años de cárcel.
En los mitines de Flávio Bolsonaro, sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump. En pocos meses, Flávio Bolsonaro logró pisar los talones a Lula da Silva en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.
Promete una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública. “Necesitamos un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es nuestra seguridad”, dijo en Rio la bolsonarista Babiliana Figueira, una bombera de 40 años.
Quejas de brasileños
Luiz Inácio Lula da Silva, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma.
El exmandatario nunca se ha sacudido la etiqueta de “ladrón” que le puso la derecha y parte de los brasileños. Hace cuatro años derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de simpatizantes de Bolsonaro semanas después.
Durante el tercer mandato de Lula da Silva, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia.
Fuente: AFP
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Elecciones en Brasil: Flávio Bolsonaro lidera conteo parcial de votos con un 50 %
El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, encabeza ampliamente el conteo de votos en la primera vuelta de las presidenciales brasileñas frente al mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, con 32 % de las urnas contabilizadas.
Flávio Bolsonaro tiene el 50,74% de los sufragios frente al 41,14% para Lula. De 80 años, Lula busca un cuarto mandato y este domingo pidió defender la democracia contra la “barbarie” y el “negacionismo” que a su entender representa su rival.
El izquierdista ha hecho de la soberanía su bandera electoral y advierte contra la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien extiende su área de influencia en la región con gobiernos de derecha en Argentina, Chile o Colombia.
Nota relacionada: Brasil cerró la votación presidencial y aguarda resultados de la primera vuelta
Para Flávio Bolsonaro, de 45 años, Brasil “no puede soportar más sufrimiento, tantos impuestos altos, tantas mujeres muertas”, dijo al votar en Rio de Janeiro. El senador, poco conocido hace unos meses a nivel nacional y que se define más moderado que su padre, ha basado su campaña en la promesa de “rescatar” a Brasil en asuntos como la inseguridad rampante.
Las encuestas previeron una pequeña ventaja para Lula y un balotaje entre ambos candidatos el 25 de octubre, que se dará si ninguno de los dos candidatos supera el 50%.
Polarización
Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste, entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres. “Quiero un Brasil con muchos derechos, derechos para la población, derechos humanos”, dijo a la AFP Thifany Simoes, de 23 años, una cantante que votó por Lula.
Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos. “Voté por Flávio para no votar al Partido de los Trabajadores” de Lula, que “ya estuvo 20 años en el gobierno y no hizo nada”, dijo en Brasilia Raphael Machado, un abogado de 45 años. Unos 160 millones de ciudadanos estaban convocados a sufragar.
Continuidad o cambio
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro, pero ha dicho que sigue “muy de cerca” las elecciones. El republicano ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo y condenado a 27 años de cárcel.
En los mitines de Flávio Bolsonaro, sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump, mientras que muchos izquierdistas rechazan vehementemente toda influencia.
Victor Jorge Martins, un organizador de eventos de 25 años que votó a Lula en Brasilia, dijo a la AFP estar convencido de que “Flávio venderá Brasil a los extranjeros”. En pocos meses, Flávio Bolsonaro logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.
Ha prometido una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública. “Necesitamos un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es nuestra seguridad”, dijo en Rio la bolsonarista Babiliana Figueira, una bombera de 40 años.
“Que defienda la naturaleza”
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma.
Hace cuatro años derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de simpatizantes de Bolsonaro semanas después.
Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia.
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También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país.
“Los indígenas sufrimos mucho con los impactos ambientales. Por eso es importante elegir a un candidato que defienda nuestro territorio, que defienda la naturaleza”, dijo a la AFP Tainara da Costa Cruz, una indígena de 22 años de la etnia Kambeba que vive en la ribera del Rio Negro, en el estado de Amazonas.
Fuente: AFP
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Brasil cerró la votación presidencial y aguarda resultados de la primera vuelta
Los brasileños están a la espera de conocer los resultados de la primera vuelta de las presidenciales, entre el mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonaro, quienes pretenden dirigir el país hacia rumbos opuestos. De 80 años, Lula busca un cuarto mandato y este domingo pidió defender la democracia contra la “barbarie” y el “negacionismo” que a su entender representa su rival e hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
El izquierdista ha hecho de la soberanía su bandera electoral y advierte contra la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien extiende su área de influencia en la región con gobiernos de derecha en Argentina, Chile o Colombia. Para Flávio Bolsonaro, de 45 años, Brasil “no puede soportar más sufrimiento, tantos impuestos altos, tantas mujeres muertas”, dijo al votar en Rio de Janeiro.
El senador, poco conocido hace unos meses a nivel nacional y que se define más moderado que su padre, ha basado su campaña en la promesa de “rescatar” a Brasil en asuntos como la inseguridad rampante. La última encuesta del instituto Datafolha prevé que ninguno de los candidatos alcance la mitad más uno de los votos necesaria para vencer el domingo. Una segunda vuelta se celebraría el 25 de octubre.
Polarización
Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste, entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres. “Quiero un Brasil con muchos derechos, derechos para la población, derechos humanos”, dijo a la AFP Thifany Simoes, de 23 años, una cantante que votó por Lula. Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos.
“Voté por Flávio para no votar al Partido de los Trabajadores” de Lula, que “ya estuvo 20 años en el gobierno y no hizo nada”, dijo en Brasilia Raphael Machado, un abogado de 45 años. Unos 160 millones de ciudadanos estaban convocados a sufragar. El voto es obligatorio en Brasil salvo justificación. Su conteo suele ser rápido debido a que los brasileños votan con un sistema de urnas electrónicas.
Continuidad o cambio
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro, pero ha dicho que sigue “muy de cerca” las elecciones. El republicano ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo y condenado a 27 años de cárcel. En los mitines de Flávio Bolsonaro, sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump, mientras que muchos izquierdistas rechazan vehementemente toda influencia.
Victor Jorge Martins, un organizador de eventos de 25 años que votó a Lula en Brasilia, dijo a la AFP estar convencido de que “Flávio venderá Brasil a los extranjeros”. En pocos meses, Flávio Bolsonaro logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.
Ha prometido una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública. “Necesitamos un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es nuestra seguridad”, dijo en Rio la bolsonarista Babiliana Figueira, una bombera de 40 años.
“Que defienda la naturaleza”
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma. Hace cuatro años derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de simpatizantes de Bolsonaro semanas después.
Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia. También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país.
“Los indígenas sufrimos mucho con los impactos ambientales. Por eso es importante elegir a un candidato que defienda nuestro territorio, que defienda la naturaleza”, dijo a la AFP Tainara da Costa Cruz, una indígena de 22 años de la etnia Kambeba que vive en la ribera del Rio Negro, en el estado de Amazonas.
Fuente: AFP.
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Indígenas de la Amazonía votan por Lula da Silva y expresan preocupación por El Niño
“Es importante elegir a un candidato que defienda la naturaleza”, dice el jefe de la comunidad indígena amazónica de Três Unidos, Waldemir da Silva, para explicar su voto por Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales brasileñas.
Situado a orillas del Río Negro, uno de los principales afluentes del Amazonas, su pueblo de 120 habitantes de la tribu Kambeba ha sufrido mucho en las últimas semanas por el humo de los incendios forestales.
Y Silva teme que la situación empeore con el fenómeno de El Niño, que se anuncia particularmente severo este año en Brasil. “Los incendios perjudican la calidad del aire. Los niños y las personas mayores están en peligro de muerte, varios habitantes han tenido problemas de tos o de visión”, cuenta a la AFP el líder comunitario, de 67 años.
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De su lado, Tatiane Costa, de 38 años, está preocupada por su hija, que estudia en Manaos, la mayor metrópolis amazónica, que el mes pasado fue cubierta durante varios días por una espesa nube de humo.
“Me llamó para decirme que quería regresar al pueblo porque había inhalado mucho humo”, relata. El domingo, los habitantes de la comunidad Três Unidos tuvieron que recorrer diez minutos en barco para votar en un pueblo vecino.
En el trayecto, varios formaron una letra “L” con la mano para mostrar su apoyo al presidente candidato Luiz Inácio Lula da Silva frente a su rival conservador, Flávio Bolsonaro.
“Fuerza del jaguar”
En la víspera de las elecciones, Waldemir da Silva organizó un ritual, con cantos, danzas y maracas, para darle al izquierdista Lula “el coraje y la fuerza del jaguar”. Lula cuenta con amplio apoyo de los pueblos indígenas. Al inicio de su tercer mandato, en 2023, creó el Ministerio de los Pueblos Indígenas.
También reanudó la delimitación de reservas indígenas, interrumpida durante el mandato de su predecesor de ultraderecha Jair Bolsonaro (2019-2022), padre de Flávio Bolsonaro.
Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, la deforestación aumentó fuertemente en la Amazonía. Su hijo ha prometido frenarla aunque su respaldo al agronegocio genera dudas sobre su cumplimiento.
La familia Bolsonaro “es una amenaza para mí y mi familia”, afirma Tatiane Costa. “Los pueblos indígenas sufrimos mucho los impactos ambientales”, dice por su parte Tainara da Costa Cruz, de 22 años, que ha decidido votar por Lula porque “defiende nuestro territorio y la naturaleza”.
Iguanas calcinadas
El viernes una enorme porción de selva fue devastada por un incendio en Iranduba, parte del municipio vecino de Manaos, constató un reportero de la AFP. Vistas desde el cielo, las nubes de humo arrastradas por el viento ocultan las grandes extensiones de vegetación verde esmeralda ardiendo.
En el suelo, los bomberos libran una batalla encarnizada para apagar los numerosos focos con mangueras. Cenizas y animales muertos, entre ellos dos iguanas calcinadas, cubren el terreno.
El estado de Amazonas, cuya capital es Manaos, fue afectado por más de 3.700 focos de incendio en septiembre, casi cuatro veces más que en el mismo mes de 2025, según imágenes satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales.
En 2024, El Niño ya había provocado una sequía y unos incendios forestales excepcionales en Brasil. El gobierno brasileño anunció en julio un fondo de unos 330 millones de euros para prevenir los estragos causados por este fenómeno climático.
“Brasil nunca se había preparado tanto para afrontar El Niño. Todavía no sabemos si lo vamos a lograr, porque aún no sabemos cuál será su magnitud, pero nunca habíamos trabajado con tanta rapidez para evitar que la población sufra”, declaró Lula el mes pasado.
Fuente: AFP