El Instituto Municipal de Arte (IMA) recibirá el próximo martes 17 de junio a las 16:00, en el auditorio Mercedes Jané (Presidente Franco y Montevideo), a la Orquesta de Cámara Municipal de Asunción (OCMA), en el marco del tercer Concierto de Extensión Cultural. El acceso será libre y gratuito.
Bajo la dirección del maestro Miguel Ángel Echeverría, la OCMA interpretará un programa que une repertorio académico europeo y música paraguaya. Este elenco es dependiente del Teatro Municipal de Asunción “Ignacio A. Pane”, de la Dirección General de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Asunción.
Esta actividad forma parte de la labor pedagógica de la OCMA, que llega al IMA con la idea de enriquecer el proceso formativo de sus estudiantes. En esta ocasión, los alumnos del Conservatorio de Música “Agustín Barrios” asistirán como público, compartiendo un encuentro artístico-didáctico que les permitirá escuchar a una orquesta profesional en vivo, conocer sus dinámicas escénicas y vislumbrar el camino profesional que puede abrirse a partir del estudio dedicado de un instrumento.
El concierto se iniciará con el “Aria” de Johann Sebastian Bach, seguido del “Concierto en La mayor” de Antonio Vivaldi, con la participación como solista del joven Esteban Giménez, violinista egresado del IMA. El grupo de vientos de la OCMA presentará dos obras representativas del cancionero paraguayo: “Virginia” de Teodoro S. Mongelós y Diosnel Chase, y “Paraguay” de Emilio Biggi. El repertorio continuará con “Jejuí”, primera guarania de José Asunción Flores, en versión recopilada por el maestro Echeverría; luego se interpretará el poema sinfónico “Mburicaó” y finalmente la obra “Musiqueada che ámape”, también de Flores, creador de la guarania.
El Ciclo de Extensión Cultural de la OCMA cuenta con el apoyo de la Sociedad Filarmónica de Asunción, Petrobras y la Fundación Itaú. Con esta actividad, el IMA refuerza su compromiso con la formación artística integral y el acceso directo de sus estudiantes a experiencias musicales de alta calidad, a través del valioso acompañamiento de elencos profesionales de la Municipalidad de Asunción, como la OCMA. Para más información, se puede contactar al IMA a través de sus redes sociales @institutomunicipaldearte en Facebook e Instagram.
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo, comparte Andrés Ugaz desde Perú. Foto: Gentileza
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
Callao es la principal ciudad portuaria del Perú, ubicada junto a Lima, en la costa del océano Pacífico. Foto: Gentileza
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Andrés es maestro panadero, finalista en los Gourmand Awards 2025, quien propuso un plan para preservar el patrimonio panadero ayacuchano. Fotos: Gentileza
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
En una ruta gastronómica, el plato no es el destino, es la puerta de entrada a una historia más grande. Foto: Gentileza
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Una ruta no se crea, se construye según Andrés. Foto: Gentileza
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
La Ruta del Callao, ejemplo de que la gastronomía puede cambiar percepciones. Foto: Gentileza
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Foto: Gentileza
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Foto: Gentileza
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.
Integra toda una cadena; pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos. Foto: Gentileza
John Travolta exhibe la Palma de Oro honorífica a su trayectoria antes de la proyección de la película "Ven a volar conmigo“. Foto: Olivier Chassignole/AFP
El ídolo de “Grease”, John Travolta recibió una Palma de Oro
Compartir en redes
El Festival de Cannes entregó el viernes una Palma de Oro honorífica a la estrella estadounidense John Travolta, un reconocimiento sorpresa que no estaba anunciado y que tuvo lugar antes del estreno de su primer filme como director. “Mis películas favoritas en mi vida siempre fueron las ganadoras de la Palma de Oro. No puedo creerlo, esto es más que un Óscar”, dijo el intérprete de “Grease” y “Pulp Fiction” al recibir el premio.
El actor de 72 años presentó “Ven a volar conmigo”, sobre un niño de 8 años que toma el avión por primera vez para seguir a su madre, actriz, de camino a Hollywood, una adaptación de un libro que el propio intérprete publicó hace tres décadas. En el trayecto el niño conocerá a sorprendentes viajeros y vivirá una serie de aventuras bajo la mirada de las azafatas de vuelo, una de las cuales está encarnada por Ella Bleu Travolta, la hija de actor.
“Este es el proyecto de mi vida. Y todas las personas que aparecieron en la película están sentadas en el público, aquí mismo: mi familia. Y por eso existe esta película y, en realidad, por eso existo yo como artista: por esas personas que están aquí”, declaró Travolta sobre su ópera prima. El intérprete también explicó que le sorprendió mucho que su primera película fuera presentada en Cannes, el festival de cine más prestigioso del mundo.
Travolta recordó que cuando el director general de la muestra, Thierry Frémaux, le dijo en noviembre que “sería la primera película aceptada con tanta antelación, me puse a llorar como un niño”. “No tenía ninguna esperanza de que aceptaran mi película”, añadió. La estrella de Hollywood, que creció no lejos del aeropuerto de LaGuardia, cerca de Nueva York, es un piloto profesional experimentado y obtuvo su primera licencia a los 22 años, según un comunicado del festival.
En la década de 1990, Travolta publicó “Propeller one way night coach”, una historia escrita para su hijo mayor Jett, que sufría crisis epilépticas desde la infancia y falleció en 2009. El actor ha participado en numerosas ocasiones en el Festival de Cannes, entre ellas tres veces con películas en competición, con “Pulp Fiction” (Palma de Oro en 1994), “Atrapada entre dos hombres” (1997) y “Primary Colors” (1998).
Travolta se dio a conocer a finales de los años 1970 gracias a su papel de Tony Manero en “Fiebre del sábado por la noche” (1977), que lo catapultó a nivel internacional. Al año siguiente el musical “Grease” (1978) lo consolidó entre los actores más famosos de su generación. “El nombre del juego” (1995) le valió un Globo de Oro y en “Contracara” (1997) compartió cartel con otra superestrella del momento, Nicolas Cage.
Recordarán aniversario de la partida de Flores en programa radial
Compartir en redes
El sábado 16 de mayo se realizará un programa especial en Radio Nacional del Paraguay para conmemorar el fallecimiento de José Asunción Flores (1904-1972). El gran músico falleció en el exilio en Buenos Aires, la capital argentina, el 16 de mayo de 1972, en el Sanatorio Mitre, a causa del mal de Chagas, enfermedad adquirida en su niñez.
En el programa, que irá en el horario de 11:00 a 12:00, se abordarán aspectos de esos hechos, el valor de su legado musical y se escucharán algunas de las obras emblemáticas. Participarán del espacio la magíster María Victoria Sosa, directora general de la Sinfónica Nacional; el periodista e investigador Antonio V. Pecci, el periodista Alcibiades González Delvalle, ambos del Ateneo Cultural José A. Flores, y el maestro Luis Álvarez, director de la ONAMP. La conducción estará a cargo del periodista Héctor Riveros. Y será transmitido en simultáneo por Paraguay TV.
Sus restos fueron sepultados en el panteón de Sadaic en el Cementerio de la Chacarita de la capital porteña y no pudieron ser repatriados a su país por expresa prohibición del régimen autoritario. Recién en 1991 podría darse la repatriación, hecho que se dio en el marco de una gran recepción popular y el reconocimiento dado por el gobierno, que le concedió, en forma póstuma la condecoración Orden Nacional del Mérito.