El 28 de diciembre se cumplieron 129 años de la primera exhibición comercial, en 1895, de las películas producidas por los hermanos Lumière para presentar su invento del cinematógrafo. En una primera proyección privada anterior, el 22 de marzo de 1895, Auguste y Louis Lumière proyectaron la que suele considerarse como primera película de la historia, ‘La Sortie de l’Usine Lumière à Lyon’ (La salida de la fábrica) de 38 segundos de duración.
Tras diversas presentaciones en sociedades científicas, en la Universidad de la Sorbona, en Bruselas y otros lugares, el 28 de diciembre de 1895 en París se procedió a la primera exhibición comercial, como primer espectáculo de pago, marcando oficialmente el inicio del cine.
El evento tuvo lugar en el Salon indien du Grand Café del Boulevard des Capucines y se proyectaron, además de ‘Salida de la fábrica Lumière’, otras cintas como ‘Llegada de un tren a la estación de la Ciotat’ y ‘El regador regado’, en la que aparece el jardinero Jean-François Clerc. Así, con este catálogo, el cine comenzó su historia a modo de documental, como testigo objetivo de la vida cotidiana.
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“Una invención sin futuro”
Aunque los hermanos dijeron que “el cine es una invención sin ningún futuro”, aprovecharon todo lo que el nuevo invento les ofreció para montar un negocio rentable, informa Wikipedia. Los Lumière enviaban un cinematógrafo y un operador donde fuera requerido, por ejemplo, a la coronación del zar Nicolás II. Con estas cintas rodadas en los lugares más exóticos del planeta surgió el montaje.
Su posición económica y el interés que mostraban hacia la ciencia les hizo menospreciar las posibilidades comerciales de su invento, por lo que finalmente abandonaron la producción cinematográfica, pero continuaron con sus patentes y en 1903 patentaron un proceso para realizar fotografías en color, el Autochrome Lumière, lanzado al mercado en 1907.
Posteriormente, Louis Lumière continuó con sus experiencias inventando el photorama y la fotografía en relieve. Fue nombrado doctor honoris causa en la Universidad de Berna, en tanto que Auguste continuó con sus estudios de bioquímica y fisiología.
Fuente: Europa Press.
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Dionisio Amarilla: “Necesitamos un proyecto político que vaya más allá de las disputas por espacios de poder”
Por Lourdes Torres - lourdes.torres@nacionmedia.com
El senador Dionisio Amarilla sostuvo que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), debe recuperar el protagonismo y construir alianzas desde una posición de identidad y organización propia. A su criterio, la oposición necesita una estrategia definida, un programa de gobierno y propuestas concretas para recuperar la confianza ciudadana.
En entrevista con la Nación/Nación Media, el legislador liberal realizó un análisis sobre el futuro del PLRA y los desafíos de la oposición rumbo al 2028; en el marco del aniversario de la gesta liberal del 18 de octubre que se recuerda este domingo, el legislador consideró necesario renovar la conducción y recuperar el debate de ideas para reconstruir una alternativa de gobierno.
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- A 135 años de la gesta del 18 de octubre ¿El PLRA está preparado para disputar el poder o sigue atrapado en sus divisiones?
El PLRA sigue teniendo una historia, una identidad y una estructura política que no se pueden desconocer. Sin embargo, debemos reconocer que esa fortaleza histórica no se está traduciendo plenamente en protagonismo político. Un partido con más de un siglo de historia no puede conformarse con administrar sus diferencias internas mientras otros sectores pretenden marcar la agenda de la oposición.
Las elecciones municipales del 4 de octubre dejaron señales que debemos analizar con responsabilidad. Ya había advertido sobre la necesidad de fortalecer el trabajo territorial, distribuir responsabilidades y terminar con el sectarismo. El liberalismo tiene hombres y mujeres preparados para construir una alternativa de gobierno, pero necesitamos organización, conducción y una estrategia definida desde el propio partido.
-Tras las municipales ¿Qué responsabilidad tiene el PLRA en la fragmentación de la oposición y qué debe corregir para ser alternativa?
El PLRA tiene una responsabilidad importante porque es una de las principales fuerzas políticas de la oposición. No podemos pretender liderar un proyecto nacional si no somos capaces de organizarnos y respaldar efectivamente a nuestros propios candidatos.
Uno de los errores fue confundir la presencia en los actos políticos con el compromiso real con las candidaturas. No alcanza con aparecer en una fotografía o pronunciar un discurso; hay que acompañar a los equipos, trabajar en el territorio y asumir responsabilidades concretas.
También debemos revisar el sectarismo y las diferencias internas que terminan perjudicando a nuestros propios correligionarios. Durante la interna planteé la necesidad de establecer responsabilidades por departamento y fortalecer la organización territorial. Los resultados municipales deben servir para corregir esas falencias, no para buscar excusas.
-¿Qué necesita resolver el PLRA con mayor urgencia: la falta de liderazgo de un proyecto político o de renovación dirigencial?
Considero que son cuestiones que están relacionadas. Necesitamos una conducción que tenga capacidad de convocar, organizar y establecer una hoja de ruta; necesitamos un proyecto político que vaya más allá de las disputas por los espacios de poder. El problema es que, cuando la discusión se concentra exclusivamente en los liderazgos y en las candidaturas, dejamos de hablar de las ideas, de la formación de nuestros cuadros y de las soluciones que podemos ofrecer al país.
El PLRA tiene dirigentes con trayectoria y capacidad intelectual para aportar al debate nacional. Señalé, por ejemplo, al doctor Víctor Ríos y a Carlos Mateo Balmelli como figuras que pueden contribuir a darle mayor contenido y calidad a la discusión política. La renovación no significa descartar a quienes tienen experiencia, sino combinar esa experiencia con nuevas generaciones, recuperar la formación doctrinaria y construir una conducción que represente al conjunto del liberalismo.
De cara a 2028 ¿El PLRA está listo para liderar la oposición o debe primero ordenar su interna y recuperar la confianza ciudadana?
El PLRA debe trabajar para que un afiliado liberal encabece la chapa presidencial de 2028. No se trata de desconocer la importancia de las alianzas, sino de comprender que no existe una alternativa opositora sólida si el liberalismo renuncia a su propio protagonismo.
Las alianzas deben construirse entre organizaciones que se respeten y que tengan objetivos comunes. No podemos permitir que actores externos definan la hoja de ruta del partido. El PLRA tiene que sentarse a dialogar con los demás sectores desde una posición de identidad, organización y propuestas propias.
-¿Qué tendría que cambiar para recuperar la confianza ciudadana?
Necesitamos demostrar que somos capaces de hacer bien las cosas dentro de nuestra propia casa. Eso implica fortalecer los comités, acompañar a los dirigentes del interior, respaldar a nuestros candidatos y presentar propuestas concretas sobre empleo, educación, salud, seguridad y desarrollo económico. La ciudadanía no necesita escuchar solamente que queremos llegar al poder; necesita saber para qué queremos gobernar y qué vamos a hacer cuando nos toque asumir esa responsabilidad.
¿Cuáles son las tres medidas urgentes para que el PLRA supere sus divisiones y vuelva a ser una alternativa de gobierno, y quiénes deben impulsarlas?
Primero, reorganizar el partido desde las bases. Necesitamos un trabajo territorial permanente, responsabilidades claramente distribuidas y una estructura que acompañe a los dirigentes y candidatos durante todo el período, no solamente en tiempos electorales. Esa tarea corresponde a la conducción partidaria, a los presidentes de comités y a los referentes departamentales.
Segundo, recuperar la identidad liberal y definir un proyecto de país. Debemos dejar de lado el sectarismo, promover el debate de ideas e incorporar a dirigentes con preparación y experiencia, junto con nuevas generaciones. El liberalismo debe volver a ser reconocido por sus propuestas y por su capacidad de ofrecer respuestas a los problemas nacionales. Esta responsabilidad compromete a todos los sectores internos y a quienes aspiran a conducir el partido.
Tercero, definir una estrategia presidencial propia para 2028 y construir alianzas sobre esa base. El PLRA debe debatir democráticamente sus candidaturas, establecer un programa de gobierno y dialogar con otros sectores sin diluir su identidad. La responsabilidad recae en la dirigencia nacional, los liderazgos del partido y los movimientos internos.
No podemos seguir postergando estas decisiones. El liberalismo tiene que entender que las diferencias son legítimas, pero no pueden convertirse en un obstáculo permanente para construir una propuesta de gobierno. La responsabilidad es colectiva, aunque quienes ejercen funciones de conducción tienen una obligación mayor de dar el ejemplo y tomar la iniciativa.
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La supervivencia de Bond frente a la desaparición de Werner Bredebusch
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo.
Lentamente llegué –aquella tarde de diciembre– hasta Le Rock, en 50 entre Quinta y Sexta Avenidas en NYC. Unos cuantos pasos atrás quedaron el Radio City Music Hall, los teatros, los neones y el MoMA (Museo de Arte Moderno). Recorrer las grandes tiendas me agotó. Sentado a una de las mesas, mientras esperaba, mis ojos se extraviaron sobre el Rockefeller Plaza.
“Vesper Martini”, ordené a la mesera que puso fin a mis abstracciones. “Shaken, not stirred with two olives”, precisé sonriendo cuando advertí que por el tono que puse para expresar mi comanda simpatizamos. “Agitado, no revuelto”, replicó amablemente en perfecto español. Claramente, ambos sabíamos de qué hablábamos. Reímos.
DB (54), querido amigo, académico y colega periodista, llegó en ese momento aterido de frío. Como a mí, el clima fresco y húmedo de cada atardecer en aquella ciudad en la que anochece temprano también lo convenció de buscar refugio. Sin embargo, desde la calidez en Le Rock, ambos lamentamos que la nieve que –como miles– imaginamos que habríamos de encontrar para transitar una Navidad blanca, como en las pelis pochocleras, no quería llegar.
UN BRINDIS
Recibí mi martini. “Lo mismo para mí”, ordenó DB. Levantamos nuestras copas. “Por Bond… por James Bond” … y por Ian Fleming (1908-1964), respondí. La primera de las novelas de la saga de Bond que leí fue Casino Royal (1953). Me atrapó. El comandante Fleming, periodista, escritor y agente de la inteligencia británica durante la Segunda Guerra Mundial, con aquellas aventuras disparó mi imaginación. No cumplía todavía los doce años. Tal vez haya sido noviembre de 1962. Unos pocos días antes había finalizado la Crisis de los Misiles en Cuba que, durante trece días, puso al mundo muy cerca del abismo nuclear.
Pero el caso es que, mientras que John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos; Nikita Jruschov (1894-1971), premier de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); y el papa Juan XXIII (1881-1963) agotaban buena parte de sus horas en diálogos telefónicos para bajar las tensiones prebélicas, las historias de espías y las operaciones de espionaje circulaban a destajo en las páginas de la prensa mundial.
Se calentaba la Guerra Fría. Después de aquella lectura, a lo largo de varios años siguieron siete más. “Los diamantes son eternos” (1956); “Dr. No” (1958); “Operación trueno” (1961); “Desde Rusia con amor” (1957); “Goldfinger” (1959); “La espía que me amó” (1962); y “Moonraker” (1955).
¿Se entrelazaban aquellos relatos literarios con la vida real de Fleming? ¿Por qué no? De todas formas, imaginar que sí me encantaba. Hasta tal punto que, en la adolescencia, aquello que leí e imaginé tuve la alegría de verlo en el cine. “James Bond es parte de nuestras vidas”, comenté con los amigos y las dos amigas de la siempre esperada tertulia de cada viernes que suele finalizar cuando el sábado clarea.
ENCUENTRO
“Bond también es parte nuestra”, replicó rápidamente Delia G. Luego de anunciar que esperábamos a un viejo amigo “al que no veo desde largo tiempo”, comenté que unos pocos días atrás el –5 de octubre– se celebró el Día Mundial de James Bond. Fue sorpresa para todos y ellas. Así sucede desde 2012. La efeméride se instituyó después que lo propusiera Twentieth Century Fox Home Entertainment junto con las empresas EON Productions, Metro-Goldwyn-Mayer Studios y Sony Pictures Entertainment.
Por esos días la franquicia que lleva el nombre de la creación literaria de Fleming cumplía medio siglo. A partir de aquellas obras que –cuando se iniciaban los 60, en el siglo pasado– supimos que se encontraban entre las lecturas preferidas del presidente Kennedy, se hicieron veintiséis películas dentro de la franquicia cuyos derechos pertenecen a EON– y dos por fuera de ella.
La historia del cine registra que media docena de actores compusieron al 007 y tuvieron en cada oportunidad actoral, como él, “licencia para matar”. Barry Nelson (1917-2007), australiano, en 1954, fue el primero en hacerlo. Compuso el personaje en “Casino royale”, que se produjo para la tele norteamericana. Sin embargo y pese a que primereó, sir Sean Connery (1930-2020), que lo interpretó después en siete oportunidades, es el que más recordamos varias generaciones que, también con él trashumamos la Guerra Fría.
Y, aunque otros como el australiano George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierre Brosnan, Daniel Craig y hasta el mismísimo David Niven (¡actorazo!), preferido de Fleming, también lo intentaron, no son, no fueron ni serán Bond como lo fue y lo sigue siendo sir Sean Connery, al que fue muy difícil luego percibirlo –en 1990– como el capitán Marko Ramius, comandante del Octubre Rojo, un poderoso submarino soviético de clase Typhoon, indetectable, con el que procuraba llegar sumergido y silencioso hasta la costa este de los Estados Unidos para desertar.
CHOQUE DE MODELOS
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo. Por allí transitan nuestros diálogos y recuerdos cerca de la medianoche de este viernes. Por si algún condimento faltara para aderezar la memoria, recordé que desde “algunos meses atrás la productora Barbara Dana Broccoli (66) busca a un nuevo actor para que protagonice a Bond (para que el veterano espía sea) reinventado en el próximo capítulo”.
JT, con los ojos clavados en su teléfono inteligente, agrega que Broccoli apuntó que “cuando el mundo decía que ‘la Guerra Fría ha terminado, que el Muro (de Berlín) ha caído, que Bond está muerto, que no hay necesidad de resucitarlo poque el mundo está en paz y ahora no hay villanos’, ¡estaban tan equivocados! (porque) hicimos ‘Golden eye’ con Pierre Brosnan y fue un éxito”.
El último Bond fue Daniel Craig (58), que en 2021 protagonizó “Sin tiempo para morir” con éxito de taquilla. El tertuliano que llega desde lejos, finalmente, enriqueció el encuentro. Cinéfilo y también seguidor de James Bond, no se demoró para poner en común una opinión que escuchamos con silenciosa atención.
ARQUEOLOGÍA DE LO PASADO
“El cine también es –acaso– la arqueología de lo pasado, pero también, por qué no, de lo reciente y de lo actual”. ¿Arqueología? “Sí. Rubén Montoya, doctor en arqueología español, sostiene que ‘lo emocionante’ de esa disciplina es como el puzle de la historia siempre violenta; de luchas continuas; pero también de la cruel dominación de una mínima elite sobre la inmensa mayoría de esclavos y de la plebe’... y, justamente, por esa característica, es que permite ver que todo se repite, como si nos moviéramos sin ir a ninguna parte en una interminable Cinta de Moebius (Möbius) pero, desde algún tiempo, todo pareciera ser un poco más complejo”, agregó y remató: “Tengo la convicción más profunda de que esto –la cotidianidad de nuestra tan maltratada aldea global– no viene fácil ni mucho menos sencilla”.
SN (48), de quien solo puedo revelar sus iniciales porque todas nuestras charlas son –por llamarlas de alguna manera– “privadas”, aunque tanto los temas como las consecuencias que suponemos que cada uno de ellos acarrea, finalmente, y aún sin ser públicos, en sus efectos, sí lo son.
Largo ha sido, hasta estas primeras horas de un sábado que aún no se enciende, el tiempo que pasó sin vernos. Corresponsal de prensa internacional desde muy joven (que aún lo es), viajero incontenible, las historias que atesora son claramente deliciosas. Atrapantes y, vale admitirlo, en ellas también guarda celosamente el recuerdo de situaciones dramáticas, trágicas, desoladoras que presenció y narró con formato periodístico.
FRATERNA AMISTAD
Aunque no las priorice ni destaque, sé no son pocos los momentos en que su vida peligró. Como en los tiempos lejanos, trajo –“para ofrendar a la fraterna amistad”– dos botellas de Tenuta Delle Terre Nere Etna Rosso del 2022. “Y… ¿cómo va la vida, S…?”, preguntó JM. “A veces pienso que el mundo entero se divide en dos”, respondió. Lacónico y con tristeza en sus ojos. ¿Y cuáles son los polos de ese binarismo?, quise saber. “Sencillo, hermano tan querido: se agrupan, respectivamente, entre los que dividen el mundo en dos y los que no”, respondió en tono doctoral.
Alguna levantó su copa en aprobación. Nos envolvió un breve silencio en apariencias reflexivo. Carraspeó, rió y, rápidamente, reímos. Mucho. “Lo dicho, debo confesarlo, no es mío. Es palabra de Gloria Steinem (1934-2026), colega periodista que vio el sol por vez primera en Ohio y cerró sus ojos en NYC cuando el sol ya se había marchado un puñado de días atrás. Su partida me afectó”, confesó.
Los copones, en esa incipiente madrugada de sábado, se cargaron con la ofrenda que este amigo-hermano trajo desde el sur de Italia para celebrar este flamante reencuentro. Con el suave sabor de las Nerello Mascalese en nuestros paladares estalló la fuerza incontenible del Etna. En tan respetuoso como litúrgico silencio dejamos que volaran recuerdos y pensamientos sin asociarlos con la palabra. Brindamos “por la vida, la amistad y la paz”.
“Es que los tiempos de Bond –y de alguna forma los nuestros– fueron los de la bipolaridad, los dos bloques, los del Estado Nación, los inmediatamente después del Holocausto, de los dos bombardeos nucleares en Hiroshima y Nagasaki, los de las batallas por la liberación, los de Vietnam, Argelia, Indochina, el Concilio Vaticano II…”, comenzó lentamente a explicar JT, estudioso de la ciencia política y de las relaciones internacionales.
PRODUCCIÓN DE SENTIDOS
“Los intereses de quienes lideraban la industria cinematográfica estaban totalmente asociados con las emergencias de la posguerra y, en aquel contexto, con sus productos procuraban producir sentido y a Bond lo plantaban con todo aquello por lo que era posible matar o morir. El mundo libre, no a la opresión, el libre comercio. ¡Bond era presentado como poseedor de todo lo bueno!”, agregó.
“Spectre, los agentes soviéticos, los empresarios megalómanos voraces, los capitalistas inescrupulosos, antiéticos, SMERSH, los chinos eran todo lo malo, lo despreciable y… a todos era necesario vencerlos y era ese el momento en que aparecía Bond… James Bond para hacerlo”, añadió.
¿Quiénes son hoy las y los buenos y/o quiénes las y los malos? “Allí, justamente, está la más relevante de las complejidades para reinventar a Bond y a sus enemigas y/o enemigos…”, apuntó SN. “¡Dilemático y dicotómico…!”, expresó JM.
“El dilema principal a resolver para un ‘agente del mundo libre con licencia para matar’, como lo es Bond, es saber dónde está parado, cuáles son sus instrucciones, tener claro quiénes son sus enemigos, sus blancos potenciales. Tendría que observar con mucha atención para entender a líderes presuntamente libres que públicamente destacan y elogian que sus homólogos –tradicionales adversarios (como lo son China y Rusia, en el cine de los tiempos de Bond)– sean crueles, opresores, que ataquen países aliados”.
OTROS OJOS
Durante el verano que pasó, en Netflix, pude volver a ver las veintiséis películas de James Bond. Las vi “con otros ojos”, como se solía decir algunas décadas atrás. A James lo percibí machista y hasta casi misógino. Sus presuntos enemigos no se diferenciaban demasiado de sus mandantes. Sus armas y herramental secretos de alta complejidad por estos tiempos actuales han dejado de serlo porque devinieron en dispositivos de uso personal, doméstico y/o profesional.
Espiar parece cosa de casi todos los días. En 1966, Umberto Eco, en un ensayo magistral al que llamó “El caso Bond” que incluyó en “Apocalípticos e integrados” –una de sus obras más conocidas y reconocidas– se adelantó a estos tiempos y desveló los patrones repetitivos que contiene cada historia literaria y cinematográfica; decodificó y caracterizó con precisión a los villanos arquetípicos a los que perseguía y enfrentaba; y encuadró aquellos elementos en el esquema binario del entramado narrativo.
Eco describió el mito creado, pero sin haberlo hecho ni mucho menos intentado en forma explícita, también permite pensar que se trata de un producto epocal para un mundo que ya no es. En aquella bipolaridad, el agente secreto Werner Bredebusch, quien en algunas oportunidades decía llamarse Achim Detjen, para trabajar mucho más encubierto fue interpretado por Armin Mueller-Stahl (95).
ANTAGONISTA
La industria del entretenimiento de la televisión en la República Democrática Alemana (RDA) lo creó con notable éxito para confrontar a Bond con parámetros argumentales ideológicos bien opuestos. La serie que fue llamada “La visera invisible” (Das unsichtbare Visier). Holitz no trashumaba por exclusivos hoteles cinco estrellas, ni se asomaba por casinos lujosos y elitistas, cultivaba la sobriedad, era un intelectual orgánico (como se autodenominaba Antonio Gramsci [1891-1937]), defendía a ultranza a la clase obrera, era leal al Partido Comunista y poseía una muy sólida e internalizada conciencia de clase.
¿A quiénes perseguía para terminar con ellos, ellas y sus conspiraciones contra los pueblos? A villanos capitalistas. A diferencia de Bond, el agente Bredebusch (también Detjen) se derrumbó con el paso del tiempo. Mueller-Stahl devino en disidente. La RDA, en 1976, lo agregó a un listado de artistas vetados por el régimen del presidente Erich Honecker (1912–1994), también secretario general del Partido Socialista Unificado de Alemania entre 1971 y 1989.
El “fin de la bipolaridad”, las “deconstrucciones ideológicas”, el “multilateralismo”, la “posmodernidad”, la “posverdad”, las “comunicaciones en red”, los “permanentes desarrollos tecnológicos”… son algunas de las hipótesis que sin argumentos sólidos ni mucho menos únicos o, por lo menos, consensuados ampliamente, con los que se intenta explicar estos fenómenos que se verifican cuando se analizan los consumos culturales. El amanecer se hace presente. Coincidimos para despedirnos en un brindis “por la vida y la paz”.
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Cine paraguayo: “De astronautas y fantasmas” se estrena en salas el 22 de octubre
El cineasta Luis R. Vera regresa a la cartelera nacional con el estreno de su largometraje “De astronautas y fantasmas”, a partir del próximo 22 de octubre. Con una trayectoria internacional marcada por filmes emblemáticos como “Miss Ameriguá” y “Mangoré, por amor al arte”, el director presenta una coproducción entre Paraguay y Chile de 96 minutos de duración. La obra llega al circuito local tras cosechar reconocimientos en festivales de Italia y Suecia, además de haber sido exhibida en salas de Estados Unidos, México y Chile.
La película cuenta con un calificado elenco encabezado por el actor de trayectoria Héctor Silva, junto con las interpretaciones juveniles de Tomás Arredondo y el debut actoral de Sofía Netto. El reparto principal se completa con la participación de destacados intérpretes locales, entre los que figuran Raquel Baeza, Ronald Von Knobloch, Hugo Matto, Matías Miranda y María Liz Barrios. Juntos dan vida a una propuesta coral que equilibra la madurez escénica con el dinamismo de las nuevas promesas del cine nacional.
Enmarcada en el género del drama social con matices de realismo mágico, la trama refleja la vivencia de miles de familias paraguayas afectadas por la precariedad económica y la migración. La historia se adentra en el universo íntimo de un abuelo con una enfermedad terminal y su nieta de 19 años, encargada de su cuidado diario mientras la madre de la joven permanece radicada en España para sostener al hogar. En medio de ese encierro, la irrupción de un joven repartidor de delivery desencadena un romance que transforma la rutina compartida.
El relato entrelaza la naciente historia de amor con el ambiente delirante que rodea al anciano, quien asegura poseer poderes mágicos y enfrentarse a los espectros de su pasado. A través de su figura, la narrativa transita por cuatro hitos clave de la historia paraguaya: la Independencia de 1811, la Guerra de la Triple Alianza, la Guerra del Chaco y la dictadura de Alfredo Stroessner. Este trasfondo histórico convierte a la vivienda en una metáfora del país, donde el pasado convive de forma tensionada con el presente.
A través de la fantasía de los jóvenes de volar al espacio y escapar de su realidad, “De astronautas y fantasmas” plantea una profunda reflexión sobre las aspiraciones de las nuevas generaciones, el sentido de la vida, la muerte y la búsqueda de la felicidad. El largometraje contrapone la carga de la memoria histórica con las esperanzas de una juventud que intenta construir su propio destino frente a los desafíos morales y sociales de su entorno.
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Mar del Plata presentará filmes premiados en Cannes, Berlín, Sundance y Annecy
- Carlos M. Giménez, carlos.gimenez@nacionmedia.com.
La 41.ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata presentará en su sección Panorama un seleccionado de nueve producciones aclamadas en los circuitos más exigentes del cine mundial. Las galardonadas en festivales de la talla de Cannes, Berlín, Sundance y Annecy tendrán su premiere en la Argentina, ofreciendo al público la oportunidad de acceder a obras de alto valor artístico que marcaron la agenda cinematográfica del último año.
La programación destaca el estreno de “Fjord”, del cineasta rumano Cristian Mungiu, flamante ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que aborda las tensiones familiares tras una mudanza a Noruega. Asimismo, el festival exhibirá producciones premiadas en ese mismo certamen, como “Un hombre de su tiempo”, galardonada por su guion al retratar el régimen de Vichy; “Everytime”, de Sandra Wollner, triunfadora en Un Certain Regard; “Congo Boy”, reconocida por la actuación de Bradley Fiomona Dembeasset; y “La bola negra”, de los directores españoles Javier Calvo y Javier Ambrossi, inspirada en un relato inconcluso de Federico García Lorca.
Desde el Festival de Cine de Sundance llega “Josephine”, dirigida por Beth de Araújo y protagonizada por Channing Tatum, galardonada con el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público. Por su parte, la Berlinale dirá presente con “Everybody Digs Bill Evans”, de Grant Gee —Oso de Plata a la Mejor Dirección sobre la vida del célebre pianista de jazz—, junto a “Rose”, del realizador Markus Schleinzer, cuyo papel principal le valió el Oso de Plata a la actriz Sandra Hüller.
El panorama de estrenos internacionales se completa con el apartado de animación a través del largometraje “La violinista”, una coproducción entre España y Singapur dirigida por Raúl García y Ervin Han. La obra hizo historia al convertirse en la primera película de factura española en obtener el afamado premio Cristal al Mejor Largometraje en el Festival de Annecy, consolidando una muestra diversa que reúne lo más relevante de la cinematografía contemporánea.
Cine experimental y de vanguardia
La sección Estados Alterados del 41.° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata reunirá tres propuestas independientes que desafían las convenciones narrativas y visuales para ofrecer experiencias estéticas disruptivas. La muestra incluye el largometraje chino “Atlantic Rhapsody”, de Kaifeng Zhong —galardonado en el Festival Internacional de Cine de Shanghai—, el cual sigue la insólita transformación cotidiana de un empleado de supermercado tras sufrir un cuadro de insomnio, junto a “Helmut: el hielo y la eternidad transitoria”, obra que marca el debut como director, protagonista y compositor del reconocido pintor argentino Helmut Ditsch, acompañado por Joaquín Berthold y Jeanne Goursaud.
El espacio de vanguardia se completa con “Recrucified”, producción distópica del cineasta griego Theo Papadoulakis protagonizada por el actor italiano Simone Baldasseroni. Basada en la célebre novela “Cristo de nuevo crucificado”, de Nikos Kazantzakis —autor de obras fundamentales como “Zorba el griego” y “La última tentación de Cristo”—, la cinta ofrece una relectura contemporánea del texto adaptado previamente en 1957 por Jules Dassin. Con este conjunto de títulos, el certamen reafirma su compromiso con las miradas autorales que extienden los límites del lenguaje cinematográfico.