El cantautor paraguayo Ulises Silva adaptó al idioma guaraní la clásica cumbia “Los caminos de la vida” (Umi tape jaikomíva), del fallecido músico colombiano Omar Geles; junto al acordeonista colombiano Miguel Janino, radicado en Asunción. En noviembre pasado fue publicado el videoclip de la canción que será parte del álbum titulado “Así se escucha el vallenato en Paraguay”.
“Es una obra que procura homenajear a Omar Geles y al idioma guaraní. La interpretación, al igual que la traducción, estuvieron a cargo de Ulises Silva: un reconocido cantautor paraguayo. Miguel Janino, por su parte, es quien grabó el acordeón en esta canción. ‘Los caminos de la vida’ en guaraní se grabó en los estudios de Dacosta producciones”, refiere la presentación del video, que incluye diversas vistas de la ciudad de Areguá.
El acordeonista oriundo de Valledupar (Colombia), Omar Geles (fallecido en mayo de 2024), creó la canción en 1992, a los 25 años, para homenajear a su madre. Con la voz de Jesús Manuel Estrada y Geles en acordeón, su grupo Los Diablitos del Vallenato grabó la primera versión del tema para el disco “Sorpresa Caribe” (1993). Convertido en himno, tuvo versiones de diversos artistas como el argentino Vicentico (líder de Los Fabulosos Cadillacs), Los Ángeles Azules, La Tropa Vallenata, Lila Downs, Ana Bárbara, La Ihuana Mary o Elvis Crespo.
El acordeonista colombiano Miguel Janino y el cantautor paraguayo Ulises Silva adaptaron el clásico vallenato. Foto: Captura de Video
“Soy paraguayo y qué”
“Justamente, por los caminos de la vida, una vez nos cruzamos y comenzamos a compartir algunas canciones juntos”, comentó Silva a E’a sobre su conexión con Janino, quien ya le venía pidiendo hace tiempo esta traducción en guaraní. En la grabación también participaron los músicos César Da Costa (guitarra), Matías Vera (bajo), José Ayala (congas y caja vallenata) y José Leiva Fernández (guacharaca).
Conocido por su hit “Soy paraguayo y qué” (2007), que grabó con su grupo Café Caliente y que fue versionado por la agrupación argentina Damas Gratis; Ulises Silva tiene una amplia trayectoria musical en géneros como la polca paraguaya, rock y música tropical. Como solista lanzó los discos “Luces del alba” (2009) y “Chile y Azara” (2014). Luego, como Ulises Silva y Los Añamemby publicó el disco de tres canciones “La polca del asfalto” (2019).
Su tema “Buenos días Paraguay” forma parte de esa última etapa; con las canciones “Llueve sobre Asunción”, “Diciembre” y “Jazmín Paraguay”. De la época más vallenata con Café Caliente se popularizó “El mokõsillo”. Además, Silva hizo una versión femenina de su mencionado hit, “Paraguayas y que”. Otras de sus composiciones más difundidas fueron “No nos vamos al Mundial”, “Kururu ha jakare”, “Charly Tacumbú” y “Doscientos años después”.
Dólar global gana terreno ante inminente ajuste de la Fed: en Paraguay sigue en el piso de G. 6.100
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Por Armando Giménez Larrosa
El mercado cambiario global y el mercado local parecen vivir en universos distintos. El dólar recupera fuerza en los mercados internacionales, pero en Paraguay sigue sin poder despegarse del piso que viene marcando desde mayo.
El precio amaneció “estable” en G. 6.100 a la venta, en el mercado minorista, según las pizarras de las casas de cambio en Asunción. Con esto, la tendencia negativa del tipo de cambio arranca julio sin mostrar indicios de cambios.
El índice del dólar (DXY), que mide el valor del dólar frente a una cesta de seis monedas principales, encabezada por el euro, avanzó a cerca de 101,2 puntos el 30 de junio, en camino a su segunda alza mensual consecutiva y su mejor desempeño mensual desde julio del año pasado.
La política monetaria de la Reserva Federal constituye el motor de este movimiento. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se reunió en junio y decidió mantener la tasa de referencia en el rango de 3,5%-3,75%, pero adoptó un tono mucho más restrictivo: el llamado “dot plot” —la tabla de proyecciones de los miembros del FOMC— dejó de apuntar a un recorte para 2026 y apuntó a que una suba de tasas es posible este año.
La mediana de proyecciones de los participantes ubica la tasa en 3,8% hacia fin de año, lo que implica al menos una suba de 25 puntos básicos.
En la conferencia de prensa que siguió a la decisión, Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed, enfatizó que el banco central será “inequívoco y unánime” en su empeño por estabilizar los precios. El nuevo tono descolocó a los mercados: tras el anuncio, los tres principales índices bursátiles de Wall Street cerraron con pérdidas de alrededor de 1%, de acuerdo al portal StreetStats.
Los operadores de mercado empezaron a apostar a que la primera suba de tasas podría llegar ya en octubre de 2026.
Guaraní resiste fuerte
El mercado local no siguió con el repunte del DXY. Según la planilla de cotizaciones del BCP, correspondiente al lunes 29 de junio de 2026, el tipo de cambio referencial cerró en G. 6.081,67 por dólar —su nivel más bajo desde el inicio del año, cuando la divisa norteamericana llegó a cotizarse por encima de G. 6.700 en el interbancario.
En la última semana de junio, el par USD/G. fluctuó entre un máximo de G. 6.120 el 24 de junio y un mínimo de G. 6.083 el 29 de junio. La tendencia es clara: el guaraní no retrocede.
Según el economista del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), Rodrigo Ibarrola, el actual escenario cambiario es resultado de una combinación de factores financieros, monetarios y cambiarios, y no de un único determinante. El tipo de cambio del dólar ronda los G. 6.100 en el mercado de cambios, con una caída anual de casi 25 %, muy por encima del promedio de apreciación de las monedas emergentes frente al dólar a nivel global, que ronda el 10 %.
A la hora de explicar la fortaleza del guaraní, sobresalen tres factores: el mayor diferencial de tasas a favor de los instrumentos en moneda local, el ingreso de divisas por una cosecha de soja récord y una recomposición de portafolios hacia activos en guaraníes.
Luis Szarán: “La música tiene el poder de humanizar a los humanos”
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Jimmi Peralta
Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
El material audiovisual “Mborayhu porã: Luis Szarán” propone un recorrido íntimo por la historia de un hombre que convirtió la música en una herramienta de transformación social. El documental reconstruye el camino de quien, tras formarse en el exterior, eligió regresar al Paraguay para demostrar que el arte puede sembrar oportunidades, fortalecer comunidades y, sobre todo, humanizar a las personas.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” es el nombre del documental producido por Maneglia-Schembori, dirigido por Armando Aquino y Alfredo Galeano. Se trata de un trabajo que presenta la vida de superación del reconocido músico, intelectual y gestor social Luis Szarán. El audiovisual cuenta con coproducción de la Presidencia de la República, la Oficina de la Primera Dama, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), Itaipú Binacional y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic).
“Cuando me plantearon hacer el documental, yo pensé en principio que iba a ser algo muy sencillo, buscar fotos de archivo, recortes de periódicos, fotos, relatos en general y había sido era más complicado. Primero hacer el guion en tres meses de trabajo, para luego filmar con los directores, eso nos llevó 9 meses”, comenta el maestro respecto a la producción en conversación con La Nación/Nación Media.
La pieza audiovisual aborda distintas facetas de su vida: la dirección orquestal, su momento de creación musical, la investigación histórica y los últimos 25 años como “emprendedor social”. “El objetivo no era mostrar medallas de condecoración y todas las vanidades del mundo del espectáculo, sino un ejemplo de lucha, de vida, de alguien, de una persona que de la nada surgió, se fue armando herramientas, que tuvo que emigrar de un lugar a otro para capacitarse, para lograr sus objetivos y en el momento culminante de una carrera decide devolver a la vida lo que la vida le dio, un poco la síntesis de mi trabajo”, explica Szarán.
UNA HISTORIA
Hijo menor de inmigrantes polacos, nació en Itapúa en 1953. Empezó con apenas 8 años sus estudios musicales maravillado por el sonido de la guitarra. Se trasladó a Asunción para estudiar con el maestro José Luis Miranda y con un poco más de 20 años ya obtuvo becas internacionales para perfeccionarse, primero en Argentina, después pasó por Brasil y luego dio el gran salto a Italia. No obstante, ese no fue un camino recto y sin obstáculos, aunque siempre contó con cómplices para lograr su sueño.
“Mi madre era ultrarracional. Nos impulsó a pisar tierra siempre, a cuidar los recursos, a trabajar desde chicos, hacerse un pequeño capital, hacerse un techo. Su preocupación era la solidez. Por eso un poco era la negativa de acompañar mis sueños de ser músico”, comenta.
“Mi hermana mayor fue la que fue cómplice, porque me veía con talento. Ella era educadora, una educadora muy importante y buscó la forma de que yo cumpliera mis sueños. Mis otras dos hermanas que siempre están son las del equipo de aplauso desde el comienzo y también mis asesoras para bajar los humos cuando hay que bajar y para no desanimarme en esta profesión, que es una lucha permanente contra la indiferencia, contra la falta de apoyo, son personas claves dentro de mi carrera”, agrega.
El maestro Miranda fue su mentor, otorgándole una beca de por vida al hijo de dos agricultores que apenas conocía. El padre fue violinista aficionado que dejó esa práctica cuando subió al barco huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Su madre se resistió a que su pequeño tome una carrera incierta como la de músico, aunque se haya inspirado en Luis Alberto del Paraná para darle el nombre.
“Mi padre fue un músico aficionado nomás en Polonia. No era músico, viene de una familia de agricultores y tenía sí su grupo musical, que los fines de semana tocaban entre ellos. Dentro del proceso de mi formación, como músico estudié un año violín y después estudié violonchelo. Recuerdo una vez que tenía el violín, le puse en sus manos y temblando pudo sacar una melodía sin problemas y no había tocado por más de 50 años”, recuerda.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” narra a través de sus palabras y de la voz de dos hermanas y sus hijos cómo es el maestro, qué relación tuvo con sus padres, qué legado y aprendizajes hereda a su descendencia.
COMPARTIR LA MAGIA
“Mi proceso con la música fue bastante natural. A mí me motivó de niño el sonido que salía de una guitarra, me parecía casi algo de magia, que algo que suena y que está en el aire, que es una belleza inaudita y que no podés tocar con las manos, no podés modificarla. Es un arte realmente mágico, porque en la literatura ves las palabras, en la pintura ves los cuadros, podés tocarlo físicamente”, explica.
Para el maestro Szarán, la música sigue siendo una magia extraordinaria que permite unir voluntades y talentos, eso vive regularmente como director de orquesta. Él celebra ese momento al que no podría llegarse tal vez a través de la palabra, sino solo a mediante el sonido, el instante de construir conexiones en las personas, algo propio de la música.
“La música tiene ese poder de apagar o encender las pasiones. Apagar digo en el sentido de hacer contención a momentos desagradables, a penurias. La gente que va a un concierto o a una sesión familiar de música en menos de 10 o 15 minutos experimenta ese milagro de que te limpia todo, es parte de la ceremonia de asistir a esos eventos. Y, por otro lado, en hacerte soñar y conectar con las personas”, sentencia.
EXPERIENCIA HUMANIZADORA
Ser no solo testigo, sino actor de esos momentos de magia lo llevaron a reflexionar sobre cómo podría compartir esa experiencia humanizadora con el resto de su pueblo. Y es así que luego de su formación en Europa regresa al país, primero comparte conocimiento musical, después documenta con registros la música popular, la música indígena, luego rescata archivos musicales de las comunidades jesuíticas de los siglos XVII y XVIII, de las misiones en Paraguay, para finalmente arrancar con un proyecto que le permite compartir el don de la música y abonar el tejido social alrededor de ella, Sonidos de la Tierra.
“Esa conexión yo ya la sentía cuando era adolescente, cuando con mi guitarra recorría y cantaba canciones en eventos de familiares, de amigos, donde sale una canción buena y a la gente le brillan los ojos y parece que se vuelve más buena, más sensible, más comprensiva, más humana. Y hoy día, con el trabajo masivo de la música que llevamos a cabo en los programas de orquestas juveniles, que sí produce un efecto social muy grande, de humanizar a los humanos, no solo a los participantes, sino a quienes acompañan. Eso es muy necesario, es una herramienta educativa hoy día fundamental para ir buscando crear las sociedades equilibradas emocionalmente, como necesitamos aquí en el Paraguay y en todo el mundo”, comenta.
VALORES Y BUENAS PRÁCTICAS CIUDADANAS
Sonidos de la Tierra nace en 2002 de la mano de Szarán para promover valores y buenas prácticas ciudadanas mediante escuelas comunitarias de música, algunas en zonas muy vulnerables, poniendo lo social y lo humano como norte y la música como medio. Con ese mismo marco creó la Orquesta H2O Sonidos del Agua, promoviendo un mensaje ambiental y comunitario.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” habla de la vida de un profesional de la música, pero lo presenta en un tono profundamente humanista y esperanzador. Szarán, quien decidió en un momento volver a Paraguay a pesar del contexto cuesta arriba que supone encarar una carrera artística de manera profesional en el país, cuenta aquí su historia poniendo lo social en el centro y reivindicando la mágica de la música como catalizador de un cambio estructural en la sociedad.
Lejos de limitarse a una biografía de logros y reconocimientos, el filme retrata una convicción que ha guiado toda una vida: la música no es un fin en sí mismo, sino un puente hacia una sociedad más sensible, solidaria y esperanzada. En tiempos marcados por la fragmentación y la indiferencia, el documental invita a redescubrir el inmenso poder del arte para transformar vidas y recuerda que las melodías más perdurables son aquellas que logran resonar en la condición humana.
“Mis versiones son muy peculiares, me encanta darle potencia a todo, soy muy rockero”, señala Marcos Kasanetz al hablar sobre los temas de los 90 en los que marca su impronta
Marcos Kasanetz: “Siento que volví a encontrar la motivación y la gente”
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El cantante le aporta su identidad sonora e interpretativa a canciones que fueron himnos décadas atrás.
“El concepto es darle más potencia a canciones que de por ahí quedaron con un sonido, a lo mejor, un poco de tiempos anteriores, consiguiendo nuevas versiones. Las llevo hacia un sonido identificando lo que me gusta y con lo que soy”, explica Marcos Kasanetz sobre la idea del proyecto que viene encarando, en la semana en la que dio a conocer su nuevo trabajo musical, una versión rockera de la canción “Un vestido y un amor”, del cantante argentino Fito Páez.
“La idea surge a raíz de que en mis shows yo reciclo muchas canciones de los 90 y 2000 que fueron o son himnos, pero que quedaron un poco olvidadas, así es que cuando las toco la gente las canta y las corea, como si yo fuese el mismo artista que las hizo. Mis versiones son muy peculiares, primero porque me encanta darle potencia a todo, soy muy rockero”, señala el cantante.
El cantante dio a conocer su nuevo trabajo musical, una versión rockera de la canción “Un vestido y un amor” del cantante argentino Fito Páez
Marcos, con dos décadas de trayectoria en la escena musical, viene desarrollando un proyecto que tiene como base el abordaje de versiones de clásicos, y que pretende que crezcan hacia la grabación de canciones de su autoría. “Detrás de todo esto quiero meter canciones mías que dejé postergadas desde hace mucho tiempo. Siento que ahora, después de años, volví a encontrar la motivación y la gente que me acompaña en este trecho del viaje”, agregó.
TRAYECTORIA
Se trata de un artista que tiene una fuerte influencia del rock rioplatense, con un padre que siempre tocaba la guitarra en su casa, la música y el canto siempre estuvieron presentes en su formación.
“Inicié mi carrera desde jovencito cantando en certámenes, intercolegiales de la canción. Fui vocalista de una banda que se llamaba La Fruta Prohibida, con la que tuvimos una época dorada, giramos por todo el país prácticamente. También formé parte de un reality de televisión de cantantes y bailarines. Durante diez años canté con Los Farranderos, con presentaciones en festivales, eventos privados, con ellos aprendí muchísimo”, narra Marcos.
Marcos tiene una trayectoria de más de dos décadas en la escena musical
En 2018 decidió tomar vuelo independiente junto a sus amigos Eduardo Benítez y Lorenzo Recalde, con quienes dieron vida al proyecto Los Calaveras. La pandemia se encargó de enfriar aquella ilusión.
“Pero hace un mes nos volvimos a juntar y nos volvimos a enamorar. Siento que estoy en un momento pleno, justo, perfecto, maduro, con experiencia, definido, con energía, con cariño, rodeado de gente hermosa que me quiere y me acompaña, lindo momento para retomar y darle a mi público lo que tanto me pide: canciones. Entonces eso es lo que se viene este año de mi parte, canciones y más canciones”, sentenció.
VERSIONES
“Son canciones de los 90 que a un tipo de mi edad lo marcaron, y siguen siendo himnos para nosotros, con el plus de que en una versión nueva también les gusta. Ni te hacés idea cómo cantan temas como ‘Canción de despedida’”, comenta.
Marcos, quien forma parte de la cartelera musical de la capital, viene trabajando en la producción en estudio junto a César da Costa, un reconocido de la escena, con quien construyó una afinidad personal y musical. La versión de “Un vestido y un amor” apuesta a una mayor solidez y estabilidad, en el acompañamiento, con el color propio de la voz de Marcos. El tema fue lanzado con un video clip, grabado en el centro histórico de la ciudad.
“La producción con César la trabajamos de forma extremadamente amena. Es un tipo de mucha experiencia y trayectoria también, y por suerte coincidimos en mucho, tenemos química musical, eso facilita el trabajo y cuidamos todos los detalles dentro de lo legal, porque como se sabe, hay cosas que se pueden modificar, otras que no, en eso César es muy entendido, entonces trabajo bajo su asesoramiento sumamente calificado”, concluyó.