Tres gremios de escritores paraguayos convocan a una manifestación artística, musical y poética prevista para el viernes 8 de noviembre, a las 19.00, en la Plaza Uruguaya, para exigir a la comuna de Asunción que cancele el pago pendiente del Primer Premio Municipal de Literatura, otorgado a Delfina Acosta, del Segundo Premio Municipal de Literatura, que mereció Bernardo Neri Farina, así como del Premio de Poesía en Guaraní, que recayó para el autor Wilfrido Acosta.
La Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA) y el PEN Club Paraguay se unen para realizar este llamado. “Esta situación provoca mucha preocupación, pues el tiempo pasa y no hay ninguna respuesta concreta. Asimismo, numerosos y renombrados artistas teatrales y gremios culturales se ven profundamente afectados por la falta de pago, lo que genera incertidumbre”, señalaron dichas entidades a través de un comunicado difundido en sus portales de redes sociales.
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“Incluso, muchos de ellos han contraído deudas, pues contaban con el pago puntual de las adjudicaciones. En solidaridad total con todos los afectados, se convoca a una manifestación pública en la Plaza Uruguaya, con el fin de exigir al intendente de Asunción, Óscar Rodríguez, el pago inmediato a los escritores premiados y artistas adjudicados con fondos municipales. ¡Los derechos de los artistas paraguayos se respetan! ¡Basta de pisotear a la cultura, la literatura y el arte!”, agrega la nota.
En agosto pasado fue anunciado el premio principal para el poemario “La canción que nunca cesa” de Delfina Acosta, que debe recibir el valor de G. 37.525.222; el segundo puesto fue para el libro “AsuFicción” de Bernardo Neri Farina, que debía recibir G. 16.082.238. Mientras que el Premio de Poesía en guaraní “Teodoro S. Mongelós” fue concedido a Wilfrido Acosta por su obra “Tove Táipoty”, con un galardón monetario de G. 12.362.520.
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Sociedad de Escritores de Ciencia Ficción celebra tres años con una jornada literaria
La Sociedad de Escritores de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror (Ciffate Paraguay) celebra tres años de existencia, y sus integrantes e invitados festejarán en el marco de una jornada literaria dedicada a la literatura fantástica, la ciencia ficción y el terror.
La actividad se llevará a cabo este viernes 2 de octubre, a las 19:30, en la Casa de la Literatura “Augusto Roa Bastos”, ubicada en la calle México casi Palma, de Asunción.
“Durante estos tres años, Ciffate Paraguay ha trabajado en la promoción de la lectura y la escritura, generando espacios para que nuevos y reconocidos autores puedan compartir sus obras y acercarse a los lectores”, señaló su presidente, José A. Monnin.
La organización impulsó charlas, conferencias, talleres, encuentros literarios, actividades de lectura y publicaciones colectivas, además de participar en ferias de libros, antologías binacionales y las jornadas de Lectuterapia, iniciativa que lleva dos años de realización ininterrumpida.
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De esta manera, la Sociedad contribuyó en abrir un espacio particular para la ciencia ficción, la fantasía y el terror dentro del panorama cultural paraguayo.
El aniversario será también una oportunidad para celebrar a los autores, lectores y colaboradores que han acompañado este camino, así como para reafirmar el compromiso de continuar generando propuestas que contribuyan al crecimiento de la literatura y la cultura nacional.
La actividad cuenta con el acompañamiento de la Casa de la Literatura Augusto Roa Bastos, Arandurã Editorial y Monnin Libros, instituciones y proyectos vinculados al desarrollo y difusión del libro y la literatura en Paraguay.
Ciffate Paraguay extiende la invitación a toda la ciudadanía para compartir durante la jornada y celebrar tres años de literatura, imaginación y creación.
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“Letras Vivas” llega a Encarnación para revivir la literatura paraguaya a través del juego
La literatura paraguaya se transforma en desafío, descubrimiento y encuentro con el cierre de la primera temporada de “Letras Vivas: un sendero por la literatura del Paraguay”.
Esta última gira del proyecto se llevará a cabo el próximo viernes 17 de julio a las 16:30 en el Instituto de Arte de Encarnación (Punto de Cultura), ubicado sobre la Avda. Caballero esquina Carlos A. López, en el barrio Bernardino Caballero de la capital de Itapúa.
Creado como una herramienta de mediación lectora, “Letras Vivas” propone acercarse a la literatura paraguaya desde un formato diferente: un juego de mesa que funciona como una ventana para explorar autores, autoras, obras y personajes de nuestra cultura literaria.
A través de pistas, desafíos y dinámicas participativas, los jugadores recorren distintos caminos de la literatura nacional y descubren nuevas posibilidades de acercamiento al conocimiento.
La propuesta no busca reemplazar la lectura, sino despertar la curiosidad y abrir una puerta para que cada participante pueda continuar su propio recorrido.
A partir del juego pueden surgir nuevos intereses por conocer libros, revistas literarias, autores y autoras, profundizando en aquellas historias que despierten mayor curiosidad.
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En el tablero de esta propuesta aparecen voces fundamentales de la literatura paraguaya, dialogan las voces de grandes referentes de la literatura paraguaya como Augusto Roa Bastos, autor de Yo el Supremo y Hijo de hombre; Josefina Plá, escritora, poeta y referente fundamental de la cultura paraguaya; Carmen Soler, reconocida por su poesía comprometida; Manuel Ortiz Guerrero, uno de los grandes poetas nacionales; y Gabriel Casaccia, considerado uno de los iniciadores de la narrativa paraguaya moderna.
Junto a ellos, aparecen autores y autoras contemporáneos como Renée Ferrer, Sebastián Ocampos, María Luz Saldívar, Moncho Azuaga, Javier Viveros y Milia Gayoso, entre otros, cuyas obras amplían este recorrido por la diversidad de voces que conforman la literatura paraguaya.
“Letras Vivas hasta ahora fue una experiencia enriquecedora tanto para nosotras, que somos parte del equipo, como por todo lo que aprendimos durante este proceso. Ver cómo los y las jóvenes se involucraron con el juego nos demostró que existe una sed de conocimiento. A veces solamente necesitamos encontrar la forma de acercar, de generar ese pequeño impulso que permita entrar a un mundo nuevo. Este juego es una posibilidad, una invitación a seguir explorando y a que cada persona pueda decidir hasta dónde quiere profundizar”, expresó Natalia Benítez, proyectista y coordinadora del proyecto.
La responsable del proyecto también destacó el vínculo generado con los creadores contemporáneos incluidos en la propuesta: “Pudimos conversar con varios escritores y escritoras, quienes recibieron muy bien esta iniciativa porque entienden la importancia de acercar la literatura paraguaya a nuevas generaciones y generar otros caminos de encuentro con sus obras”.
Luego de recorrer diferentes espacios, esta primera temporada llega a su cierre con una valoración positiva por parte del equipo impulsor. “Podemos decir misión cumplida, pero también con muchas ganas de continuar. Ojalá podamos seguir llevando esta propuesta a más puntos de cultura y a más comunidades, porque cada encuentro nos muestra que hay interés, curiosidad y ganas de descubrir nuestra literatura”, señaló Benítez.
La jornada en Encarnación estará guiada por las mediadoras de lectura Aura Brítez y Laura Ferreira, con la coordinación general de Natalia Benítez, y cuenta con el apoyo de la Secretaría Nacional de Cultura, Fondos de Cultura, Conalib y Fundación en Alianza, instituciones que acompañan iniciativas destinadas a fortalecer el acceso a la cultura y la promoción de la lectura.
La actividad está abierta a estudiantes, docentes, familias y todas las personas interesadas en participar de una experiencia donde la literatura paraguaya se convierte en juego, exploración y una invitación a seguir descubriendo.
Para más información, las personas interesadas pueden comunicarse al 0985-886 075.
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Escritoras Paraguayas Asociadas celebran 29 años con muestra de “Tinta viva”
La Asociación de Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA) conmemora su aniversario con la exposición de pinturas “Tinta viva: alma escrita, alma pintada” de artistas latinoamericanos de la Fundación Sucrea (Colombia), que se inaugura el lunes 8 de junio a las 19:00 en el Centro Cultural de la Ciudad de Asunción - Manzana de la Rivera, ubicado en Ayolas 129 esquina Benjamín Constant, con acceso gratuito.
La exhibición, que estará disponible hasta el jueves 11 de junio, reúne obras inspiradas en cada uno de los cuentos y poemas del libro “Tinta viva: voces, sueños y miradas de cincuenta y cinco mujeres escritoras 2025”, publicado por 55 escritoras paraguayas. La presentación tuvo lugar en el Salón Auditorio del Congreso Nacional, en diciembre de 2025.
Los artistas de Colombia, Chile, México, Cuba, Argentina, Ecuador, Perú y Panamá dan brillo a un encuentro entre la palabra escrita y la imagen, generando nuevas interpretaciones visuales a partir de textos creados por autoras nacionales. Además de EPA y Sucrea apoyan el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) y la Dirección General de Turismo y Cultura de la Municipalidad de Asunción.
“El proyecto busca fortalecer los vínculos culturales entre países latinoamericanos y destacar el aporte de las mujeres a la literatura y las artes visuales contemporáneas, a través de una experiencia colectiva e interdisciplinaria”, señala Carmen Cáceres, presidenta de EPA, organización civil y cultural fundada el 3 de junio de 1997.
Artistas participantes
La exposición traerá creaciones de Adela Paz, Alejandro Lasso, Alexander Calderón, Ángel Sánchez, Bertha Marina Aponte Rojas, Blanca Graciela Pava Cáceres, Blanca Isabel Parra C., Camilo González, Cristian Solarte, Edward Barrera, Elkin Ospino, Emilce Maldonado, Eugenia Margarita Hernández P., Evaluna Contreras, Gina González, Guillermo González, Hernán Lopera, Herminia Roncancio, Irma Rodríguez Betancourt, Jairo González, Jairo Rosas Miranda, Jenny Carola.
Igualmente, se verán trabajos de José Gutiérrez, Leyda Santos, Liliana Martínez, Lucila Suárez, Lucy Saavedra, Luis Sanabria, Luz Gilma Rojas Medina, Marcela Gómez, María Cecilia González, María Elena Segura, Margarita Sabalza, Mercedes Mayuza, Nebardo Ovalles, Nurinelda Domínguez, Patricia Giovanzani, Rafael Del Pino, Rita Maldonado, Verónica Cruz Chapman, Yenis Buelvas, Yeimy Torres, Yoely Alegre Núñez, Yolanda Cogollo Falquez, Zalvanya Olivares y Zonia Rojas Monzón.
Autoras incluidas
La publicación reunió obras de Alba Colmán, Alejandra Peña Gill, Analía Guillén Balmelli, Ana Martini, Ana Velázquez, Alejandra Gómez Pascuali, Auda Elizabeth Prieto, Beatriz Velázquez Argaña, Carla Guillén Balmelli, Carla Molinas, Carmen Cáceres, Cristina Helena Altemburger, Delfina Acosta, Edita Báez Soler, Élida Favole, Emi Kasamatsu, Estela Kobs, Fátima Bogado Sarubi, Gimena Campos Cervera, Gloria España, Gloria Patricia Ortigoza, Gloria Marecos Rodas, Heidi Anushka Almeida, Isidora Gaona, Janina Bradler, Josefina Lilia Savorgnan Tumino, Laura Ferreira, Leni Pane.
También de Limpia Rodríguez, Lourdes Espínola Wiezell, Lourdes Talavera, Mara Raquel Villalba, María Cristina Melot de Rodríguez, María Eugenia Garay, María Eugenia Yegros, María Irma Betzel, María Perho, María Sánchez, Maricruz Méndez Vall, Melissa M. Ballasch, Mercedes Reballo, Milia Gayoso Manzur, Mirella Cossovel de Cuellar, Mirtha Beatriz González Schinini, Mirtha Gubertini, Norma Raquel López Jara, Olga Bertinat de Portillo, Rebeca Camperi, Rocío Egusquiza, Sofía Raquel Fernández Casabianca, Stella Maris Coscia de Martino, Teresita Alegretti de Casati, Valeria Vázquez Cubilla, Verónica Abente y Victoria Rivelli.
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“Pueblo negro”
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
Delfina Acosta me concedió el privilegio de presentar su último libro. Un libro escrito por un pueblo. Un “Pueblo negro” que eligió a nuestra escritora para exponer las tensiones emocionales, religiosas y morales de sus habitantes. Para interpretar y narrar los caracteres más disímiles de sus protagonistas que, como espectros, se mueven en un ambiente cargado de creencias populares, hechicerías, falsa religiosidad, autoridades corruptas y un cura que perdió la fe detrás de la carne. Son escenas que, como un reflejo espasmódico, incontrolable, nos interpelan como sociedad. Desnudan nuestros vicios más profundos sin caer en un alegato moral. La divisoria entre el bien y el mal está implícitamente expuesta sin necesidad de remarcarla. No hay condena, sino libertad para juzgar con severidad o absolver.
No estamos frente a un argumento de radical escepticismo, de un determinismo fatalista de la condición humana y sus miserias más degradantes. Al contrario, se percibe una ventana abierta en la búsqueda incesante del Paraíso perdido. Por eso, en medio de este agónico paisaje, florece un amor que nace en la niñez y se proyecta en la adolescencia, amor trasparente y puro, que busca sobrevivir a las penurias de la pobreza y la tragedia de una guerra. La del Chaco.
Más allá de ese enclave humano, parece que el mundo ha desaparecido, salvo la presencia esporádica de algún arribeño que trae noticias de más allá del imaginario cercado de tacuaras que encierra al pueblo y sus secretos más oscuros, de abusos de poder, de frustraciones que conviven con el alcohol, de las locuras que provocan la muerte y de un infernal chismerío que susurra y engorda las pasiones más bajas y obscenas, donde el cinismo y la hipocresía se codean con la lujuria.
En el primer párrafo, Delfina nos ubica en el tiempo: 1924. Entre líneas se puede leer que el pueblo está próximo a algún río, aunque alejado de las revoluciones civiles que azotaban al país en aquel tiempo. Hasta la irrupción de la guerra con Bolivia, que invade sus dominios y arrastra a sus jóvenes. Como lector, fui fácilmente absorbido por ese ambiente polvoriento, casi asfixiante, con diálogos que explicaban el contexto sin la urgencia de narrarlo. Las más expresivas figuras literarias nos hablan desde la soledad de unos párrafos aparentemente lejanos, pero que son perfectamente engarzados con un presente lacerante y descarnado.
En la reunión de esas voces dispersas abrimos las puertas de una obra atrayente, escrita con una exquisita prosa poética –no podía ser de otra manera– y con un mensaje clandestino sobre la poesía misma y los poetas, buenos y malos, que aspiran enamorar con sus versos y sobrevivir a la posteridad. Aquí no falta nada. Ni la dueña del prostíbulo que sale a buscar clientes en tiempos de guerra, ni la públicamente autoflagelada que quiere redimirse de sus pecados aun antes de cometerlos, ni el intendente que se encontró por casualidad con el “El ocaso de los ídolos”, de Nietzsche, junto a otros libros cubiertos de polvo, humedad y una tela negra de algodón. Vaya metáfora para nuestros tiempos, tiempos en que muchos se autoperciben “filósofos”, relatando anécdotas y leyendo las contratapas de los libros.
A Delfina ya la conocía como poeta exquisita, vigorosa, de pulso firme. Una de las mejores de su generación: la del Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero. La descubrí como narradora en “Cuentos para leer cuando llueve”, porque, como ella misma había confesado alguna vez: “Creo que la narrativa ha movilizado, desde siempre, mi imaginación y mis deseos de liberar las palabras, incluso las más escondidas”. Y en “Pueblo negro”, las palabras ya andan por su cabeza.
¿La razón de este artículo? Escritores uruguayos que participaron de la última feria de libro Chacú-Guaraní, en un encuentro posterior a sus presentaciones, confesaron que la literatura paraguaya –después de Augusto Roa Bastos– vuelve a ser una incógnita. Algo está fallando, porque la obra de Delfina Acosta y la de muchos otros merecen trasponer los límites de nuestra frontera. El primer escollo es interno: los escritores no se leen entre sí. No hay un cuerpo cohesionado empujando desde adentro hacia el mundo. El resultado es la “isla rodeada de tierra”, la que el mismo Roa expuso magistralmente cuando la literatura paraguaya apareció como una página con “parquedad informativa” en el libro “Historia de la literatura americana”, del peruano Luis Alberto Sánchez.
Insisto, con Delfina Acosta nos reencontramos con la mejor literatura, porque, parafraseando a Roa, la obra desplaza a la autora, con una combinación creativa que nos invita a caminar con los fantasmas de Comala por los afiebrados territorios de “Hijo de hombre” y con un guiño cómplice a Gabriel Casaccia. Incluyendo reminiscencias del refinado erotismo del escritor renacentista Pietro Aretino. Además, es prácticamente la única que utiliza las redes para una devolución crítica a los libros de sus colegas. Y eso vale mucho. Buen provecho.