Por David Sánchez, desde Valencia (España), X: @tegustamuchoelc (*).
El sector audiovisual en Iberoamérica sigue consolidándose como uno de los más dinámicos y promisorios en la escena internacional. Una de las plataformas clave para esta evolución es Iberseries & Platino Industria (Madrid, 1-4 octubre), un evento que ha logrado reunir a los principales actores de la industria en un espacio donde convergen creatividad, negocio y políticas de fomento a la producción y distribución de contenidos.
Gabriela Sandoval, presidenta de la Asociación de Productores de Cine y Televisión de Chile (APCT) y codirectora de CinemaChile, ha destacado la importancia de la participación de Chile en este tipo de encuentros. “Para el audiovisual chileno es sumamente importante poder participar en uno de los eventos internacionales que mejores resultados ha generado tanto para las series y películas participantes en sus diferentes estados. Por ello, uno de los objetivos como marca sectorial es poder estar presente como país a través de una presencia notoria y acompañando a la delegación de profesionales chilenos que participan con proyectos seleccionados”, afirmó Sandoval.
Lea más: Alfonso Cuarón fue homenajeado con el Abrazo de Honor
Por otro lado, Mauro García, presidente ejecutivo de Bravi y Brazilian Content, resaltó la relevancia de Brasil en este evento: “La reactivación del sector audiovisual en Brasil, junto a políticas públicas y privadas, se refleja en nuestra participación en Iberseries & Platino Industria, que refuerza la interconexión iberoamericana”. Asimismo, República Dominicana ha venido destacándose gracias al trabajo de Egeda Dominicana y Aprodomcine, consolidando su posición en la industria.
Con una nutrida representación de empresas como Almarae Viajes y Aluzine, y el apoyo de socios estratégicos como Berlinale Series Market, el evento refuerza su carácter internacional, convirtiéndose en un punto de referencia para la expansión del audiovisual en Iberoamérica.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Lea también: Crítica: “Querido trópico”, delicada narrativa sobre el Alzheimer
Dejanos tu comentario
España ordena confinar 145 municipios en Valencia y Alicante por graves inundaciones
Las autoridades españolas ordenaron este lunes a la población de más de 100 municipios permanecer en sus casas y refugiarse en plantas altas ante las graves inundaciones provocadas por intensas lluvias en el este del país, que ya han dejado dos muertos. Las medidas de confinamiento de la población “afectan al litoral norte de Alicante y al litoral sur de Valencia, 145 municipios en total”, indicó en X el gobierno de la región de Valencia, la más afectada por las tormentosas lluvias.
Pese a que el temporal remitía al final de la mañana del lunes, la orden permitirá “actuar lo más rápidamente posible” en el rescate de las personas afectadas y evitar que vehículos puedan “verse atrapados en zonas que están inundadas”, explicó en rueda de prensa el encargado de emergencias de la región valenciana, Juan Carlos Valderrama.
“Estamos hablando de aproximadamente 700 litros por metro cuadrado en 24 horas” que han caído en algunas zonas, agregó Valderrama.
Videos publicados por la agencia de meteorología de Valencia mostraban calles convertidas en ríos, que arrastraban vehículos, en poblaciones de las provincias de Valencia y de Alicante.
Las autoridades dispusieron más de quince helicópteros que trabajan sin descanso en el rescate de personas que permanecen en tejados de casas inundadas.
En un video de la Unidad Militar de Emergencias (UME), se observa cómo los tripulantes de un helicóptero rojo de ese cuerpo bajan del aparato en brazos a una señora mayor que acababa de ser rescatada.
“Se está trabajando en el rescate de personas en zonas de difícil acceso. Se pide a la población que evite cualquier desplazamiento y permanezca en plantas altas”, insistió en X el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien habló de una “situación muy complicada” en Valencia.
Una mujer que cayó a un arroyo falleció en la región de Cataluña, en el noreste, mientras otra mujer se ahogó en la playa en la localidad valenciana de Sagunto, según las autoridades.
Según los científicos, el cambio climático provocado por la actividad humana está intensificando las tormentas mediterráneas que suelen afectar al este de España en otoño, cuando el mar conserva el calor acumulado durante el verano, favoreciendo una mayor evaporación y precipitaciones más intensas.
Esta misma semana, la Agencia Española de Meteorología anunció que septiembre fue el más cálido jamás registrado en la España peninsular, después de que el país experimentara el verano más caluroso de su historia entre junio y agosto.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
La supervivencia de Bond frente a la desaparición de Werner Bredebusch
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo.
Lentamente llegué –aquella tarde de diciembre– hasta Le Rock, en 50 entre Quinta y Sexta Avenidas en NYC. Unos cuantos pasos atrás quedaron el Radio City Music Hall, los teatros, los neones y el MoMA (Museo de Arte Moderno). Recorrer las grandes tiendas me agotó. Sentado a una de las mesas, mientras esperaba, mis ojos se extraviaron sobre el Rockefeller Plaza.
“Vesper Martini”, ordené a la mesera que puso fin a mis abstracciones. “Shaken, not stirred with two olives”, precisé sonriendo cuando advertí que por el tono que puse para expresar mi comanda simpatizamos. “Agitado, no revuelto”, replicó amablemente en perfecto español. Claramente, ambos sabíamos de qué hablábamos. Reímos.
DB (54), querido amigo, académico y colega periodista, llegó en ese momento aterido de frío. Como a mí, el clima fresco y húmedo de cada atardecer en aquella ciudad en la que anochece temprano también lo convenció de buscar refugio. Sin embargo, desde la calidez en Le Rock, ambos lamentamos que la nieve que –como miles– imaginamos que habríamos de encontrar para transitar una Navidad blanca, como en las pelis pochocleras, no quería llegar.
UN BRINDIS
Recibí mi martini. “Lo mismo para mí”, ordenó DB. Levantamos nuestras copas. “Por Bond… por James Bond” … y por Ian Fleming (1908-1964), respondí. La primera de las novelas de la saga de Bond que leí fue Casino Royal (1953). Me atrapó. El comandante Fleming, periodista, escritor y agente de la inteligencia británica durante la Segunda Guerra Mundial, con aquellas aventuras disparó mi imaginación. No cumplía todavía los doce años. Tal vez haya sido noviembre de 1962. Unos pocos días antes había finalizado la Crisis de los Misiles en Cuba que, durante trece días, puso al mundo muy cerca del abismo nuclear.
Pero el caso es que, mientras que John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos; Nikita Jruschov (1894-1971), premier de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); y el papa Juan XXIII (1881-1963) agotaban buena parte de sus horas en diálogos telefónicos para bajar las tensiones prebélicas, las historias de espías y las operaciones de espionaje circulaban a destajo en las páginas de la prensa mundial.
Se calentaba la Guerra Fría. Después de aquella lectura, a lo largo de varios años siguieron siete más. “Los diamantes son eternos” (1956); “Dr. No” (1958); “Operación trueno” (1961); “Desde Rusia con amor” (1957); “Goldfinger” (1959); “La espía que me amó” (1962); y “Moonraker” (1955).
¿Se entrelazaban aquellos relatos literarios con la vida real de Fleming? ¿Por qué no? De todas formas, imaginar que sí me encantaba. Hasta tal punto que, en la adolescencia, aquello que leí e imaginé tuve la alegría de verlo en el cine. “James Bond es parte de nuestras vidas”, comenté con los amigos y las dos amigas de la siempre esperada tertulia de cada viernes que suele finalizar cuando el sábado clarea.
ENCUENTRO
“Bond también es parte nuestra”, replicó rápidamente Delia G. Luego de anunciar que esperábamos a un viejo amigo “al que no veo desde largo tiempo”, comenté que unos pocos días atrás el –5 de octubre– se celebró el Día Mundial de James Bond. Fue sorpresa para todos y ellas. Así sucede desde 2012. La efeméride se instituyó después que lo propusiera Twentieth Century Fox Home Entertainment junto con las empresas EON Productions, Metro-Goldwyn-Mayer Studios y Sony Pictures Entertainment.
Por esos días la franquicia que lleva el nombre de la creación literaria de Fleming cumplía medio siglo. A partir de aquellas obras que –cuando se iniciaban los 60, en el siglo pasado– supimos que se encontraban entre las lecturas preferidas del presidente Kennedy, se hicieron veintiséis películas dentro de la franquicia cuyos derechos pertenecen a EON– y dos por fuera de ella.
La historia del cine registra que media docena de actores compusieron al 007 y tuvieron en cada oportunidad actoral, como él, “licencia para matar”. Barry Nelson (1917-2007), australiano, en 1954, fue el primero en hacerlo. Compuso el personaje en “Casino royale”, que se produjo para la tele norteamericana. Sin embargo y pese a que primereó, sir Sean Connery (1930-2020), que lo interpretó después en siete oportunidades, es el que más recordamos varias generaciones que, también con él trashumamos la Guerra Fría.
Y, aunque otros como el australiano George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierre Brosnan, Daniel Craig y hasta el mismísimo David Niven (¡actorazo!), preferido de Fleming, también lo intentaron, no son, no fueron ni serán Bond como lo fue y lo sigue siendo sir Sean Connery, al que fue muy difícil luego percibirlo –en 1990– como el capitán Marko Ramius, comandante del Octubre Rojo, un poderoso submarino soviético de clase Typhoon, indetectable, con el que procuraba llegar sumergido y silencioso hasta la costa este de los Estados Unidos para desertar.
CHOQUE DE MODELOS
Eran tiempos –aquellos– de presuntos buenos y presuntos malos. El cine nos mostraba sin descanso las “diferencias” entre dos modelos políticos: capitalismo y socialismo. Por allí transitan nuestros diálogos y recuerdos cerca de la medianoche de este viernes. Por si algún condimento faltara para aderezar la memoria, recordé que desde “algunos meses atrás la productora Barbara Dana Broccoli (66) busca a un nuevo actor para que protagonice a Bond (para que el veterano espía sea) reinventado en el próximo capítulo”.
JT, con los ojos clavados en su teléfono inteligente, agrega que Broccoli apuntó que “cuando el mundo decía que ‘la Guerra Fría ha terminado, que el Muro (de Berlín) ha caído, que Bond está muerto, que no hay necesidad de resucitarlo poque el mundo está en paz y ahora no hay villanos’, ¡estaban tan equivocados! (porque) hicimos ‘Golden eye’ con Pierre Brosnan y fue un éxito”.
El último Bond fue Daniel Craig (58), que en 2021 protagonizó “Sin tiempo para morir” con éxito de taquilla. El tertuliano que llega desde lejos, finalmente, enriqueció el encuentro. Cinéfilo y también seguidor de James Bond, no se demoró para poner en común una opinión que escuchamos con silenciosa atención.
ARQUEOLOGÍA DE LO PASADO
“El cine también es –acaso– la arqueología de lo pasado, pero también, por qué no, de lo reciente y de lo actual”. ¿Arqueología? “Sí. Rubén Montoya, doctor en arqueología español, sostiene que ‘lo emocionante’ de esa disciplina es como el puzle de la historia siempre violenta; de luchas continuas; pero también de la cruel dominación de una mínima elite sobre la inmensa mayoría de esclavos y de la plebe’... y, justamente, por esa característica, es que permite ver que todo se repite, como si nos moviéramos sin ir a ninguna parte en una interminable Cinta de Moebius (Möbius) pero, desde algún tiempo, todo pareciera ser un poco más complejo”, agregó y remató: “Tengo la convicción más profunda de que esto –la cotidianidad de nuestra tan maltratada aldea global– no viene fácil ni mucho menos sencilla”.
SN (48), de quien solo puedo revelar sus iniciales porque todas nuestras charlas son –por llamarlas de alguna manera– “privadas”, aunque tanto los temas como las consecuencias que suponemos que cada uno de ellos acarrea, finalmente, y aún sin ser públicos, en sus efectos, sí lo son.
Largo ha sido, hasta estas primeras horas de un sábado que aún no se enciende, el tiempo que pasó sin vernos. Corresponsal de prensa internacional desde muy joven (que aún lo es), viajero incontenible, las historias que atesora son claramente deliciosas. Atrapantes y, vale admitirlo, en ellas también guarda celosamente el recuerdo de situaciones dramáticas, trágicas, desoladoras que presenció y narró con formato periodístico.
FRATERNA AMISTAD
Aunque no las priorice ni destaque, sé no son pocos los momentos en que su vida peligró. Como en los tiempos lejanos, trajo –“para ofrendar a la fraterna amistad”– dos botellas de Tenuta Delle Terre Nere Etna Rosso del 2022. “Y… ¿cómo va la vida, S…?”, preguntó JM. “A veces pienso que el mundo entero se divide en dos”, respondió. Lacónico y con tristeza en sus ojos. ¿Y cuáles son los polos de ese binarismo?, quise saber. “Sencillo, hermano tan querido: se agrupan, respectivamente, entre los que dividen el mundo en dos y los que no”, respondió en tono doctoral.
Alguna levantó su copa en aprobación. Nos envolvió un breve silencio en apariencias reflexivo. Carraspeó, rió y, rápidamente, reímos. Mucho. “Lo dicho, debo confesarlo, no es mío. Es palabra de Gloria Steinem (1934-2026), colega periodista que vio el sol por vez primera en Ohio y cerró sus ojos en NYC cuando el sol ya se había marchado un puñado de días atrás. Su partida me afectó”, confesó.
Los copones, en esa incipiente madrugada de sábado, se cargaron con la ofrenda que este amigo-hermano trajo desde el sur de Italia para celebrar este flamante reencuentro. Con el suave sabor de las Nerello Mascalese en nuestros paladares estalló la fuerza incontenible del Etna. En tan respetuoso como litúrgico silencio dejamos que volaran recuerdos y pensamientos sin asociarlos con la palabra. Brindamos “por la vida, la amistad y la paz”.
“Es que los tiempos de Bond –y de alguna forma los nuestros– fueron los de la bipolaridad, los dos bloques, los del Estado Nación, los inmediatamente después del Holocausto, de los dos bombardeos nucleares en Hiroshima y Nagasaki, los de las batallas por la liberación, los de Vietnam, Argelia, Indochina, el Concilio Vaticano II…”, comenzó lentamente a explicar JT, estudioso de la ciencia política y de las relaciones internacionales.
PRODUCCIÓN DE SENTIDOS
“Los intereses de quienes lideraban la industria cinematográfica estaban totalmente asociados con las emergencias de la posguerra y, en aquel contexto, con sus productos procuraban producir sentido y a Bond lo plantaban con todo aquello por lo que era posible matar o morir. El mundo libre, no a la opresión, el libre comercio. ¡Bond era presentado como poseedor de todo lo bueno!”, agregó.
“Spectre, los agentes soviéticos, los empresarios megalómanos voraces, los capitalistas inescrupulosos, antiéticos, SMERSH, los chinos eran todo lo malo, lo despreciable y… a todos era necesario vencerlos y era ese el momento en que aparecía Bond… James Bond para hacerlo”, añadió.
¿Quiénes son hoy las y los buenos y/o quiénes las y los malos? “Allí, justamente, está la más relevante de las complejidades para reinventar a Bond y a sus enemigas y/o enemigos…”, apuntó SN. “¡Dilemático y dicotómico…!”, expresó JM.
“El dilema principal a resolver para un ‘agente del mundo libre con licencia para matar’, como lo es Bond, es saber dónde está parado, cuáles son sus instrucciones, tener claro quiénes son sus enemigos, sus blancos potenciales. Tendría que observar con mucha atención para entender a líderes presuntamente libres que públicamente destacan y elogian que sus homólogos –tradicionales adversarios (como lo son China y Rusia, en el cine de los tiempos de Bond)– sean crueles, opresores, que ataquen países aliados”.
OTROS OJOS
Durante el verano que pasó, en Netflix, pude volver a ver las veintiséis películas de James Bond. Las vi “con otros ojos”, como se solía decir algunas décadas atrás. A James lo percibí machista y hasta casi misógino. Sus presuntos enemigos no se diferenciaban demasiado de sus mandantes. Sus armas y herramental secretos de alta complejidad por estos tiempos actuales han dejado de serlo porque devinieron en dispositivos de uso personal, doméstico y/o profesional.
Espiar parece cosa de casi todos los días. En 1966, Umberto Eco, en un ensayo magistral al que llamó “El caso Bond” que incluyó en “Apocalípticos e integrados” –una de sus obras más conocidas y reconocidas– se adelantó a estos tiempos y desveló los patrones repetitivos que contiene cada historia literaria y cinematográfica; decodificó y caracterizó con precisión a los villanos arquetípicos a los que perseguía y enfrentaba; y encuadró aquellos elementos en el esquema binario del entramado narrativo.
Eco describió el mito creado, pero sin haberlo hecho ni mucho menos intentado en forma explícita, también permite pensar que se trata de un producto epocal para un mundo que ya no es. En aquella bipolaridad, el agente secreto Werner Bredebusch, quien en algunas oportunidades decía llamarse Achim Detjen, para trabajar mucho más encubierto fue interpretado por Armin Mueller-Stahl (95).
ANTAGONISTA
La industria del entretenimiento de la televisión en la República Democrática Alemana (RDA) lo creó con notable éxito para confrontar a Bond con parámetros argumentales ideológicos bien opuestos. La serie que fue llamada “La visera invisible” (Das unsichtbare Visier). Holitz no trashumaba por exclusivos hoteles cinco estrellas, ni se asomaba por casinos lujosos y elitistas, cultivaba la sobriedad, era un intelectual orgánico (como se autodenominaba Antonio Gramsci [1891-1937]), defendía a ultranza a la clase obrera, era leal al Partido Comunista y poseía una muy sólida e internalizada conciencia de clase.
¿A quiénes perseguía para terminar con ellos, ellas y sus conspiraciones contra los pueblos? A villanos capitalistas. A diferencia de Bond, el agente Bredebusch (también Detjen) se derrumbó con el paso del tiempo. Mueller-Stahl devino en disidente. La RDA, en 1976, lo agregó a un listado de artistas vetados por el régimen del presidente Erich Honecker (1912–1994), también secretario general del Partido Socialista Unificado de Alemania entre 1971 y 1989.
El “fin de la bipolaridad”, las “deconstrucciones ideológicas”, el “multilateralismo”, la “posmodernidad”, la “posverdad”, las “comunicaciones en red”, los “permanentes desarrollos tecnológicos”… son algunas de las hipótesis que sin argumentos sólidos ni mucho menos únicos o, por lo menos, consensuados ampliamente, con los que se intenta explicar estos fenómenos que se verifican cuando se analizan los consumos culturales. El amanecer se hace presente. Coincidimos para despedirnos en un brindis “por la vida y la paz”.
Dejanos tu comentario
La conquista y la persistencia de una mirada colonial sobre los pueblos indígenas
- Carlos Oliveira
- Foto: Gentileza
Cada 12 de octubre, la memoria vuelve a un desembarco que la historia oficial convirtió en el descubrimiento de un continente, como si estas tierras hubieran permanecido hasta entonces fuera de la historia y sus habitantes aguardaran la llegada de Europa para ingresar a la civilización.
La palabra descubrimiento esconde una de las paradojas más persistentes de nuestra memoria histórica. ¿Cómo se descubre aquello que ya está habitado?, ¿qué significa descubrir un territorio para quienes lo consideran su hogar desde generaciones inmemoriales? y ¿qué sucede cuando el acto de descubrir, tal como lo relata el vencedor, supone negar la existencia cultural de quienes estaban allí antes de su llegada?
La conmemoración del 12 de octubre ofrece una oportunidad para revisar estas preguntas y examinar críticamente las representaciones que heredamos del pasado. No se trata de negar la trascendencia histórica del encuentro entre Europa y América ni de desconocer las transformaciones culturales que surgieron de él. Se trata, más bien, de cuestionar una narración que durante siglos presentó la conquista como una empresa civilizadora y relegó a los pueblos originarios al lugar de la barbarie, la ignorancia y el atraso.
La discriminación hacia los indígenas, la desvalorización de sus lenguas y la persistencia de prejuicios raciales revelan que el colonialismo no es un episodio concluido. También es una estructura de pensamiento que sobrevive en los gestos cotidianos, en las instituciones y en las palabras.
La conquista fue, además de una empresa militar, económica y religiosa, una operación de clasificación cultural. Antes de imponer un orden nuevo, necesitó representar el mundo existente como un espacio vacío de civilización. El territorio podía estar poblado, cultivado y recorrido por redes de intercambio; sus habitantes podían tener una memoria colectiva, una espiritualidad y un conocimiento profundo de la naturaleza. Sin embargo, nada de eso parecía suficiente si no se ajustaba a las categorías del conquistador.
La palabra indígena fue, durante mucho tiempo, objeto de sospecha para quienes pretendían imponer otra visión del mundo. En algunos casos, las lenguas originarias fueron toleradas como instrumentos de evangelización; en otros, fueron reprimidas o relegadas frente a los idiomas de los poderes coloniales. Pero la supervivencia de estas lenguas demuestra que la conquista no consiguió borrar por completo los universos culturales que intentó subordinar.
LA ECONOMÍA MÁS ALLÁ DEL LUCRO
La negación colonial de la supuesta ausencia de economía en las sociedades indígenas se sostiene sobre una concepción igualmente limitada. Para reconocer una actividad como económica, el colonizador tendía a privilegiar las formas de producción, acumulación e intercambio propias de su sociedad. Los sistemas que no respondían a esa lógica quedaban fuera de su campo de comprensión.
Sin embargo, la economía no se reduce al mercado ni la riqueza puede medirse exclusivamente mediante la acumulación individual de bienes. Las investigaciones antropológicas han mostrado que distintas sociedades organizaron la producción y la distribución de recursos sobre la base de principios diferentes de los que caracterizan a las economías capitalistas.
Entre los pueblos indígenas, las prácticas de reciprocidad han desempeñado un papel fundamental. La distribución de alimentos, el trabajo compartido y la ayuda mutua forman parte de sistemas en los que las relaciones sociales y las obligaciones comunitarias tienen tanta importancia como los bienes materiales.
La riqueza no se agota en aquello que alguien posee, sino que también se manifiesta en su capacidad de compartir y participar de una red de reciprocidades.
Reconocer estos sistemas no significa idealizar a las sociedades indígenas ni suponer que estuvieron libres de conflictos, desigualdades o disputas por los recursos. Significa aceptar que la historia económica de la humanidad es más diversa de lo que admite una perspectiva que identifica el progreso con la expansión del mercado y la acumulación material.
La negación colonial consistió, precisamente, en calificar una diferencia como una carencia. Como los indígenas no organizaban necesariamente sus relaciones económicas según los parámetros europeos, se los consideraba incapaces de producir riqueza. La diversidad de sus sistemas de subsistencia y distribución quedaba invisibilizada por una definición de economía que no reconocía otra racionalidad que la del conquistador.
CIVILIZACIÓN Y BARBARIE
La oposición entre civilización y barbarie ha sido uno de los instrumentos más duraderos de la interpretación colonial. Mediante ella, las sociedades europeas se reservaron el lugar de la modernidad y el progreso, mientras los pueblos sometidos eran situados en una etapa anterior del desarrollo humano.
Sin embargo, los avances de la arqueología y la antropología han contribuido a cuestionar esas interpretaciones. Los vestigios materiales de las civilizaciones americanas muestran que mucho antes de la llegada de los europeos existían sociedades con conocimientos avanzados de arquitectura, astronomía, matemáticas, agricultura y organización política.
La historia de América no comenzó cuando los europeos pusieron pie en sus costas. Comenzó mucho antes, a través de procesos de poblamiento, experimentación, intercambio, conflicto y creación cultural que se desarrollaron durante milenios. La conquista interrumpió y transformó esos procesos, pero no puede ser considerada el punto de partida de una historia que ya tenía sus propios protagonistas.
RESIGNIFICACIÓN
Revisar el significado del 12 de octubre no implica borrar la historia ni sustituir una simplificación por otra. Tampoco supone negar el intercambio cultural que siguió al contacto entre ambos continentes. Pero reconocer ese mestizaje no obliga a ocultar la violencia que lo acompañó. La mezcla cultural no borra la conquista, del mismo modo que la existencia de una cultura compartida no elimina las desigualdades que se originaron en el orden colonial.
Más de cinco siglos después, la tarea pendiente consiste en aprender a mirar esas historias sin los prejuicios que las relegaron a los márgenes. Quizá el verdadero descubrimiento consista, precisamente, en comprender cuánto ignoramos todavía de quienes estuvieron aquí antes que nosotros y cuánto de esa ignorancia fue producido por una historia que confundió deliberadamente su propia mirada con la totalidad del mundo.
Dejanos tu comentario
Cine paraguayo: “De astronautas y fantasmas” se estrena en salas el 22 de octubre
El cineasta Luis R. Vera regresa a la cartelera nacional con el estreno de su largometraje “De astronautas y fantasmas”, a partir del próximo 22 de octubre. Con una trayectoria internacional marcada por filmes emblemáticos como “Miss Ameriguá” y “Mangoré, por amor al arte”, el director presenta una coproducción entre Paraguay y Chile de 96 minutos de duración. La obra llega al circuito local tras cosechar reconocimientos en festivales de Italia y Suecia, además de haber sido exhibida en salas de Estados Unidos, México y Chile.
La película cuenta con un calificado elenco encabezado por el actor de trayectoria Héctor Silva, junto con las interpretaciones juveniles de Tomás Arredondo y el debut actoral de Sofía Netto. El reparto principal se completa con la participación de destacados intérpretes locales, entre los que figuran Raquel Baeza, Ronald Von Knobloch, Hugo Matto, Matías Miranda y María Liz Barrios. Juntos dan vida a una propuesta coral que equilibra la madurez escénica con el dinamismo de las nuevas promesas del cine nacional.
Enmarcada en el género del drama social con matices de realismo mágico, la trama refleja la vivencia de miles de familias paraguayas afectadas por la precariedad económica y la migración. La historia se adentra en el universo íntimo de un abuelo con una enfermedad terminal y su nieta de 19 años, encargada de su cuidado diario mientras la madre de la joven permanece radicada en España para sostener al hogar. En medio de ese encierro, la irrupción de un joven repartidor de delivery desencadena un romance que transforma la rutina compartida.
El relato entrelaza la naciente historia de amor con el ambiente delirante que rodea al anciano, quien asegura poseer poderes mágicos y enfrentarse a los espectros de su pasado. A través de su figura, la narrativa transita por cuatro hitos clave de la historia paraguaya: la Independencia de 1811, la Guerra de la Triple Alianza, la Guerra del Chaco y la dictadura de Alfredo Stroessner. Este trasfondo histórico convierte a la vivienda en una metáfora del país, donde el pasado convive de forma tensionada con el presente.
A través de la fantasía de los jóvenes de volar al espacio y escapar de su realidad, “De astronautas y fantasmas” plantea una profunda reflexión sobre las aspiraciones de las nuevas generaciones, el sentido de la vida, la muerte y la búsqueda de la felicidad. El largometraje contrapone la carga de la memoria histórica con las esperanzas de una juventud que intenta construir su propio destino frente a los desafíos morales y sociales de su entorno.